lunes, 19 de febrero de 2007

El fin de la Casa Requena


El lunes 16 de octubre de 2005, a las seis cuarenta de la mañana, se desplomó la casa que se ubicaba en la calle de la Santa Veracruz 43, en el Centro histórico, a unos pasos de la Alameda central. Luego de muchos años de clausura, por entre los escombros pudieron verse lucientes por última vez los antiguos mosaicos venecianos que adornaban las escaleras y los corredores del primer piso. Los curiosos, los periodistas, los funcionarios y los bomberos, que acordonaron la casa durante la mañana del derrumbe, se refirieron a ella como “La mansión mazahua”, pues durante algún tiempo, poco antes de que fuera abandonada por completo, un grupo de 42 familias de indígenas pertenecientes a ese pueblo habían vivido en la construcción.

Que una casa antigua se derrumbe así como así, víctima del olvido y de las promesas y los buenos deseos de los funcionarios del INAH, bien puede parecer un aviso para las 5 mil familias que viven en edificios del Centro histórico a punto del colapso.
En medio del patio, una fuente cubierta de cascajo; sobre las escaleras principales, musgo y ramas. Qué de olvido por entre las habitaciones y los corredores; todo parece una elegía a las ruinas de las que tanto gustaban los poetas románticos. Más tardó la casa en caerse que en aparecer personas con cinceles para quitar los mosaicos de las paredes, el último rasgo de esplendor de la residencia.

-Si hasta han de ser de China.

-Son venecianos…

-¿Ves, qué te dije?

Y ya luego, las carretillas para quitar el cascajo; los curiosos conjeturando frente a las ruinas: “Ya tiene días que un franelero no aparece…” Después, durante el fin de semana, una pared de lámina para que nadie más entre al predio. Y por último, durante uno de aquellos días, alguien pegó sobre la fachada una serie de imágenes en las que se observaban los mejores años de la residencia, los muebles Art nouveau y la recargada decoración porfiriana; fotos de aquellos tiempos en que cualquiera podía referirse a la residencia como Casa Requena y todos sabían que se estaba hablando de una de las casas más lujosas del país. Entre las ilustraciones pegadas con durex sobresale el retrato al pastel de un joven con grandes ojos. Abajo, en la dedicatoria, se lee: “A Pedro Requena Legarreta, amigo y poeta. Ramos Martínez. Nueva York, 1917”.

Hace mucho que nadie se acuerda de la familia Requena y de sus esplendores. El día en que alguien diga: “Se cayó la casa de Slim” y nadie sepa de qué cosa se trata, significará que nada de lo que hoy conocemos quedará en pie.


Una casa del siglo XVII
Por medio de una circular dada a conocer el 18 de noviembre de 2003, Vicente Anaya Cadena, Director General del Patrimonio Inmobiliario Federal de la Secretaría de la Función Pública dio a conocer que el edificio llamado Casa Requena se encontraba a disposición de cualquier dependencia de Gobierno que quisiera emplearla. Por medio de esta circular –en la que se estimaba que la superficie del inmueble era de 637 metros cuadrados- el Gobierno avisaba que, en caso de no ser requerida por ninguna dependencia, la casa sería enajenada en subasta pública. ¿Pero qué dependencia iba a querer un inmueble prácticamente destruido? Pareciera que el Gobierno Federal más bien busca deshacerse de inmuebles catalogados como patrimonio histórico de la nación antes que preocuparse por preservarlos. Sin duda, el caso de la residencia Requena es un ejemplo de la falta de una política oficial con respecto a la utilización de este tipo de construcciones.

Durante años, varias personas trabajaron para encontrarle un mejor destino a la casa Requena. En algún momento, las autoridades del Departamento del Distrito Federal pensaron en hacer un museo o hacer del inmueble una extensión del Museo Franz Mayer que se encuentra casi cruzando la calle. Incluso, en 1983, cuando la residencia ya estaba casi en ruinas, dos arquitectas, una colombiana, Luz Stella Collazo Sepúlveda, y otra paraguaya, Blanca Victoria Amaral Lovera, se dedicaron a visitar la casa, estudiarla y levantar planos. Con el resultado de su trabajo presentaron una tesis en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel Castillo Negrete” con el proyecto de restauración de la construcción. En ella establecieron todos los lineamientos para que la casa pudiera ser convertida en un museo.

También por esas fechas, un grupo de arquitectos y diseñadores encabezados por Pedro Ramírez Vázquez quisieron hacer de la residencia la sede de la Casa del Diseñador. Durante tres años el grupo investigó acerca del inmueble y de sus posibilidades de restauración. Luego de tres años se retiraron probablemente desilusionados como todo aquel que trató con el INAH para que ayudara a la conservación de la casa Requena.

Lo que quizá nadie había sospechado es que desde el siglo XVIII ya había advertencias de su inminente derrumbe. Así pues, la casa había sobrevivido durante siglos aun cuando desde la primera hasta la última de las personas que habían ido a valuarla habían sugerido que era más fácil tirarla y volverla a hacer que restaurarla. La primera noticia que existe sobre la construcción es una escritura de compraventa fechada en 1730. En ella se asienta que se localiza en la calle que va “del puente que dicen de los Gallos a la plazuela de San Juan de Dios”. (El Puente de los Gallos es hoy Valerio Trujano en donde también hay un puente pero por el que ya no pasan gallos sino los magistrados de la Suprema Corte de Justicia.) El Maestro de Arquitectura y Alarife Mayor de la ciudad, Antonio Álvarez, dejó escrito que “se midió el solar con una vara castellana y tuvo de frente 24 varas de oriente a poniente y de fondo, de norte a sur, 38. La fábrica se compone de dos accesorias, zaguán y patio y en él dos corredores sobre pilares de cantería, planchas de cedro, y en el patio cuatro aposentos y un pasadizo a la caballeriza, segundo patio y corral; también escalera principal de mampostería que desemboca en dos corredores en la misma conformidad que los bajos y por ellos vienen a las viviendas altas que son sala de recibir, sala de dos recámaras, dos cuartos de mozos, cocina y azotehuela común haciendo de sus piezas. Su fábrica es toda de mampostería, los techos altos y bajos de vigas de asierre y hechuras, las azoteas y pisos enladrillados, el patio y zaguán empedrado”.

Noventa y cuatro años después, en 1824, en un nuevo avalúo hecho por don Manuel Heredia, precedido de un kilómetro de títulos –Teniente de Dragones, Arquitecto Mayor de esta Nobilísima ciudad y de la Curia Eclesiástica, Académico de Mérito de la Nacional Academia de San Carlos de esta Capital- se sentenció: “Hay que volver a construir desde los cimientos”.

Luego de décadas en las cuales la casa fue comprada y vendida, fue a dar a manos de las monjas concepcionistas. Finalmente -¿cómo le hicieron para tener una propiedad luego de la Reforma?- las monjas le vendieron la casa a José Luis Requena, un abogado que venía de Tlalpujahua, acompañado de su esposa doña Ángela Requena, luego de hacer una fortuna de 250 mil pesos gracias a la explotación de la mina La Esperanza.


Los maestros del Art nouveau: Julio Ruelas, Ramón P. Cantó y el maestro Pomposo
El Art nouveau o arte nuevo, nacido a fines del siglo XIX, fue una reacción contra la industrialización del arte. Pintores como el inglés William Morris pugnaron por devolverle al arte la tradición artesanal y recurrieron a formas naturales, a las curvas sinuosas que se manifiestan en la naturaleza. Para el Art nouveau, la línea curva recuerda las formas femeninas, pero toda mujer es una flor y cada flor adquiere la personalidad de una mujer. Sin embargo, al llegar a Francia, el movimiento se volvió eminentemente un arte decorativo: el hombre podría al fin convivir cotidianamente con la belleza.

El Art nouveau mexicano tuvo en el pintor Julio Ruelas (1870-1907) a su mejor exponente. Educado visualmente en sus viajes a Europa, conoció la obra de dos de los precursores del Art nouveau: el inglés Aubrey Beardsley y el suizo Arnold Böcklin, extraordinarios grabadores en madera. Ruelas dio a la Revista Moderna (1898-1911), la más importante al finalizar el Profiriato, su fisonomía característica: el investigador Fernando Curiel contó 1622 ilustraciones de Ruelas en la publicación tan sólo entre 1903 y 1911.

Gracias a la Universidad Autónoma de Chihuahua que ha preservado el mobiliario original de la Casa Requena, podemos agregar dos nombres más al lado de Ruelas: el del pintor catalán Ramón P. Cantó y el del ebanista sólo conocido como el maestro Pomposo.

Ramón P. Cantó ya era célebre por haber colaborado en la obra México a través de los siglos, serie de libros coordinada por Vicente Riva Palacio. Hacia 1895 estableció contacto con el licenciado Requena, quien le pidió copiar los diseños de los muebles que aparecían en las revistas de decoración francesas a las que estaba suscrito. Por su lado, el maestro Pomposo fue el ebanista encargado de llevar a cabo los diseños de Cantó. Quizás fue un artesano contratado en algún taller del centro de la ciudad; lo importante es que –tal vez sin saberlo- construyó los muebles más bellos de inicios del siglo veinte.


Los muebles de la familia Requena
José Luis Requena fue hijo de Pedro Requena Estrada, Gobernador interino de Campeche que hiciera una fortuna comerciando con maderas preciosas. Cuando aseguró su fortuna, don José Luis se dedicó a decorar la casa de la Santa Veracruz de acuerdo a la fantasía desbordada de Cantó, quien pintó los biombos, los ángeles del techo, las flores de las paredes y el decorado de la sala. Por su lado, Requena diseñó el estilo gótico que abunda en la decoración de la casa. Cada decoración era un símbolo colocado en un lugar preciso: los cardos, representación de la madurez, se encontraban en la recámara del matrimonio Requena. La sala estuvo decorada con acantos, flores que fueron dibujadas en los muebles, las paredes y las pantallas de vidrio de la lámpara principal. El comedor, a su vez, se encontraba decorado por una enredadera de caoba que parecía salir de las paredes hasta alcanzar el techo.

Pero las partes del mobiliario que más han destacado son las recamaras construidas para dos de las hijas: Guadalupe y Luz. Para Guadalupe, como una alegoría de su vanidad, fue diseñada la recámara del pavorreal en 1908. Una de estas aves con las alas abiertas e incrustadas con piedras corona la cabecera de la cama. En cambio, para Luz, la menor de las hermanas, fue construida la recámara de la Caperucita, en la que se representaban escenas del famoso cuento de Perrault.

Pero había objetos que no podían hacerse en México: la tapicería que se encargó a París, así como el gran abanico de la sala y las cortinas. La alfombra, por su lado, fue mandada hacer a Austria. Por último, los mosaicos pintados a mano que adornaron la casa hasta hace unos días fueron traídos de Venecia.

En su aspecto general, la casa parece una obra de Gaudí: desbordante, fantasiosa, llena de exhuberancia y símbolos. Pero de entre todos los objetos de la decoración destaca el retrato que durante décadas estuvo colgado en la sala de música, ubicada en el extremo poniente del primer piso de la casa. Toda visita se quedaba horas observando la mirada hipnótica del hermano menor, Pedro Requena Legarreta, el poeta de la casa, muerto a los 25 años en Nueva York, víctima de la epidemia de influenza que mató a 50 millones de personas en 1918.


Los últimos años
La familia Requena regresó a México en 1920 y continuó viviendo en la Santa Veracruz hasta 1967, año en que murió la última de sus habitantes, Guadalupe, la ocupante de la recámara del pavorreal. Ya para entonces uno de los muros de la casa se había derrumbado luego de un temblor. Los muebles comenzaron el lento desgaste del olvido hasta que en 1971 la actriz Patricia Morán, casada con el Gobernador de Chihuahua y prima hermana de los Requena logró, con la colaboración Pedro Fossas Requena –heredero del inmueble-, que fueran trasladados al Museo Quinta Gameros de la capital de ese Estado. Para esta casa, don José Luis, quien era también poeta, escribió unos versos que pueden ponerse en la fachada. En ellos, ¿a quién esperaba, al INAH, a Bellas Artes? Son a la vez elegía y epitafio de la casa Requena:

La casa de mis sueños está callada y triste,
esperaba con ansia tu llamada a mi puerta;
mas volaron las horas y aún la espera subsiste,
y pasaron los años y aún se encuentra desierta.

22 comentarios:

Patricia Sánchez Aramburu dijo...

Mi Pavo:
Siento coraje, sobre todo porque como bien señalas en tu artículo, el derrumbe de la casa se pudó evitar. Ya ni decir de la estremecedora cifra de las 5 000 familias que sólo esperan milagros. Amigo, una pregunta, en la exposición sobre "el modernismo" que hubo hace unos años en el Franz Meyer, observé unas fotos majestuosas de la casa, recuerdo sobre todo una de la recámara de la caperucita ¿sabrás dónde se pueden observar?

Wendy dijo...

Pável, meda gusto encontrarte por acá. Saludos.

Wendy dijo...

Pavel, me da gusto encontrarte así. Saludos.

Anónimo dijo...

Hola Pavel, Mi nombre es Debora Fossas, desendiente directa de la familia Requena, yo fui quien pego las copias de las fotografías de mis antepasados, de alguna manera había que hacer una catarsis. Dentro de algunos meses mi tesis sobre la Casa Requena estará dsiponible en la biblioteca de Casa Lamm, en ella se encuentran las imágenes de la casa y la historia completa de la Familia Requena.

pedro requena dijo...

estuve buscando mi pasado, y googlee mi apellido, y oh sorpresa, acaso todos los hombres requena tenemos que llamrnos pedro?, bah vieja tradicion familiar que viene de siglos, bueno si algun familiar lejano ve este comment mandenme un mail a pedrorequena85@uigv.edu.pe ya que estoy buscando hacer mi arbol genealogico y buscar relaciones entre familias requenas de distintos paises

Proyecto dijo...

En nuestro espacio acabamos de publicar una reseña sobre este lugar, para el cual tu texto nos fue de muchísima ayuda, así que lo linkeamos. Te invitamos a visitarlo:

http://proyecto-oxido.wikispaces.com/IU_LaCasademisSuenios

¡Salud!

Elias dijo...

q mal, todo mundo quiere olvidar,los pobres ni se interesan, y los ricos prefieren casas horrendamente modernas en Santa Fé; pero uno q va a hacer, si apenas tiene dinero para construir una casa q apenas retoma elementos de la epoca

Fabs dijo...

Hola!! Acabo de descubrir este blog y me parece que es una nota buenisima. Necesito un enorme favor, si alguien pasara la voz y pudiera contactarme con Debora Fossas, ya que estoy haciendo un trabajo de la casa requena y me gustaria hablar con ella sobre la decoracion, es solo un trabajo final de una materia de semestre pero me gustaria que me platicara ella sobre su familia y sobre la casa. Si la pueden contactar o si ve este comentario que me escriba un mail a fabsbarreiro@gmail.com, seria un enorme placer hablar con ella!
Gracias atte: Fabiola!!!

Pola Brailowsky dijo...

hola Pavel, para mi es un gran alivio encontrar esta reseña por la web-..
no hay duda que tanto poder en tan poca gente y poca cultura para todas ellas!!!!!
esta casa es un goce de la A a la Z-
yo estoy haciendo una tesis de arquitectura como una reinterpretación de la misma, y para mi...desde que fui a visitar el lugar, ponerme frente a tal elemento historico derruido y quemado, fue una experiencia increible y me parecio que era el tema de mi tesis.....
obviamente no me permitieron hacer una "casa requena" simbolica...ya que la tesis es de arquitectura...pero cuenta con elementos simbolicos muy carcados gracias a la influencia de la casa antiguA!
muchas gracias por compartir tal info !! y muchos saludos!

Pola Brailowsky dijo...

hola Pavel, para mi es un gran alivio encontrar esta reseña por la web-..
no hay duda que tanto poder en tan poca gente y poca cultura para todas ellas!!!!!
esta casa es un goce de la A a la Z-
yo estoy haciendo una tesis de arquitectura como una reinterpretación de la misma, y para mi...desde que fui a visitar el lugar, ponerme frente a tal elemento historico derruido y quemado, fue una experiencia increible y me parecio que era el tema de mi tesis.....
obviamente no me permitieron hacer una "casa requena" simbolica...ya que la tesis es de arquitectura...pero cuenta con elementos simbolicos muy carcados gracias a la influencia de la casa antiguA!
muchas gracias por compartir tal info !! y muchos saludos!

Pola Brailowsky dijo...

hola Pavel, para mi es un gran alivio encontrar esta reseña por la web-..
no hay duda que tanto poder en tan poca gente y poca cultura para todas ellas!!!!!
esta casa es un goce de la A a la Z-
yo estoy haciendo una tesis de arquitectura como una reinterpretación de la misma, y para mi...desde que fui a visitar el lugar, ponerme frente a tal elemento historico derruido y quemado, fue una experiencia increible y me parecio que era el tema de mi tesis.....
obviamente no me permitieron hacer una "casa requena" simbolica...ya que la tesis es de arquitectura...pero cuenta con elementos simbolicos muy carcados gracias a la influencia de la casa antiguA!
muchas gracias por compartir tal info !! y muchos saludos!

Anónimo dijo...

Me encantó este artículo, me pareció realmente interesante ya que habemos mucha gente que nos interesa saber de cosas de nuestro México en otros tiempos. Ojala podamos tener mas información de otros lugares como la casa de la Familia Rivas Mercado que esta muy cerca de la Casa Requena.

Carlos Plata dijo...

Hola, Conoci la Casa Requena por la tesis de Luz Stella Collazoz S. lei su trabajo y fue nuestra guia para la restauracion de la Catedral de Buenaventura. Ya su fueron las dos, pero las recordaremos siempre.

Pola Brailowsky dijo...

@Carlos Plata:
hola como estaS? oye me encantaria saber mas sobre tesis de Luz Stella Collazoz S, si me podrias mandar un poco de informacion me completaria muy bien en mi marco teorico de la tesis!
muchos saludOS

Anónimo dijo...

Les dejo la primera parte de un recorrido dentro de la Casa Requena.
http://www.youtube.com/watch?v=ZdfgheBPGUc

Anónimo dijo...

ola yo me llamo roberto requena y me puse a buscar a mis antepasados y miraencontre esta blog y k padre k mis ntepasados fueron rikos

Anónimo dijo...

Sr Pavel: muy interesantesus investigaciones sobre la casa Requena, escribi un libro sobre ese cuadrante, donde menciono la casa Requena y rescate de sus laminas de proteccion ese hermoso poema.
La casa de mis sueños
esta callada y triste....
y me dio mucho gusto saber que una de los decendientes de los Requena haya puesto esas lineas. Mi libro se intitula Esos diablos callejeros y lo tengo a la venta ala salida del Metro Bellas Artes en la Alameda Centra, donde los fines de semana monto un espectaculo de Picardia Mexicana. Felicidades.

Paco Aranda dijo...

Tengo oportunidad de vivir en el edificio que esta frente a este vestigio de nuestra historia y por descabellado que suene quiero hacer algo por lo que queda de este edificio, tal vez asi como se encuentra, obvio reforzado, restaurado y convertido en un centro cultural o de expocisiones, es momento para hacer algo y no dejarlo morir, que opinan!!

RAMON dijo...

hola los felicito a todos los que de alguna manera les interesa el pasado, hay algo de especial y hermoso conocer que hay un mexico que tienen cosas muy especiales soy admiradora de todo lo antiguo y bello, hay que cuidar y conserva los lugares que nos identifica como mexicanos, para que ir mas lejos, ojala pueda ver mas fotos de la original casa,hasta l.TITINA.

vicky dijo...

Hola Pavel, y hola a todos, es triste ver las ruinas de una casa que fue tan hermosa, y que aun asi, en ruinas, se niega morir y quedarse callada, yo en lo personal, quede enamorda y a la vez impotente de verla asi, que puedo hacer.Saludos a todos los que nos gusta saber de nuestro pasado

bella diaz dijo...

hola, muy buen articulo, pero me gustaria saber de donde sacaron la informacion del pintor Ramon P. Canto... me seria de mucha utilidad, gracias

bella diaz dijo...

hola, muy buen articulo pero me gustaria saber de donde sacaron la informacion del pintor Ramon P.Canto...me seria de mucha utilidad