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sábado, 18 de julio de 2026

Novelas y cuentos 1, de Ignacio Manuel Altamirano



Llama la atención que una literatura de prosa tan cuidada y recortada como un jardín clásico, descanse sobre una biografía fangosa y llena de datos tan inestables. Creo que sigue sin haber la gran biografía de Altamirano, pero existen siempre las reediciones de sus obras narrativas. No han dejado de ser clásicos, no sólo por la fuerza moral que las anima, sino porque dedicó sus esfuerzos a plasmar puntualmente el paisaje en que ocurrían las historias que relataba. En su tiempo fue conocido sobre todo por La Navidad en las montañas, que a mí me asombra aún por la belleza de los campos de Guerrero que describe. Pero no dejan de impresionarme los retratos al mismo tiempo fisionómicos y morales que hace de sus personajes. Se mira que Altamirano odió a la sociedad mexicana enamorada de lo aparente, subyugada con la frivolidad. Parecen sus cuentos y sus novelas la firme respuesta de un escritor indígena que tiene que presentarse con dignidad en un mundo que sólo valora la belleza física. El héroe de Clemencia es Fernando Valle, un joven militar de veinticinco años, moreno, enfermizo, de modos altivos, por lo que era antipático a todo el mundo. Si en el ejército se le respetaba era porque desde 1862 había dado muestras de valor, casi de temerario desprecio por la vida. Cada lance le había dado un ascenso, así que ascendió de soldado raso a capitán en los cinco años de sus servicios. A Altamirano le importa remarcar que su personaje combatió en Acultzingo (28 de abril de 1862), el combate previo al 5 de mayo, en donde demostró su valor. Los franceses perdieron en Puebla, lo que significó que tuvieron que esperar a que llegaran más municiones de Europa, y sólo pudieron volver a organizarse hasta el año siguiente, replegados en Orizaba y Veracruz. Finalmente, en 1863, el ejército francés sitió a lo largo de 62 días (del 16 de marzo al 17 de mayo) la ciudad de Puebla, la cual fue defendida heróicamente por el general Jesús González Ortega, aunque finalmente tuvo que rendirse, con lo cual quedó libre el camino a la Ciudad de México para los franceses. No obstante, un batallón mixto de Querétaro comandado por el general Anacleto Herrera y Cairo se presentó a asistir en la defensa de la ciudad. Entre las filas del batallón venía el ficticio héroe de la novela. Altamirano llama malogrado al capitán Herrera y Cairo, porque cuando se publicó Clemencia ya había muerto en batalla. El 3 de febrero de 1867, el general Mariano Escobedo fusiló en San Jacinto (Aguscalientes) a Joaquín, el hermano de Miguel Miramón, quien huyó y fue perseguido por el general Herrera y Cairo. Escobedo le ordenó que no emprendiera el ataque, pues las tropas del general Severo del Castillo habían llegado en auxilio de Miramón. Sin embargo, desobedeció y murió en acción el 5 de febrero de 1867, precisamente el día en que los franceses abandonaron definitivamente la Ciudad de México. El camino del ficticio Fernando Valle se separó de Herrera y Cairo desde 1863, cuando se dirigió a Guadalajara, en donde conocería y se enamoraría de Clemencia, la mujer que también desconfió de él. Altamirano hace morir a su héroe por amor, aunque también lo hizo frecuentar a los héroes de la guerra contra Francia. La novela ocurre en 1863, cuando pareciera que se consumaría la invasión, lo que suma desesperanza a esta novela. Insertó una historia de amor en medio de la gesta que le tocó vivir, como medio para que no olvidemos ni sus lecciones morales ni las históricas

 

Ignacio Manuel Altamirano. Novelas y cuentos, tomo 1, edición y prólogo de José Luis Martínez. México, Conaculta, 2011. (Obras completas, III)

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