<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056</id><updated>2012-01-26T03:49:32.410-08:00</updated><category term='Premio Juan Rulfo'/><title type='text'>cabezadeborrador</title><subtitle type='html'>Arte, literatura, política y filosofía.
Borradores y ensayos de Pável Granados</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>65</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-3403734490376969062</id><published>2011-02-12T21:08:00.000-08:00</published><updated>2011-02-12T21:21:51.872-08:00</updated><title type='text'>Un hombre original, de Leonid Andréyev</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-PNAPMW8U9pk/TVdntdqPwsI/AAAAAAAAANU/0gXVlv39JRQ/s1600/Leonid_andreev_terijokiy.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 267px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-PNAPMW8U9pk/TVdntdqPwsI/AAAAAAAAANU/0gXVlv39JRQ/s320/Leonid_andreev_terijokiy.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5573037094647874242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un corto silencio reinó entre los comensales, y en medio del murmullo de las conversaciones, alrededor de las mesas lejanas y del ruido ahogado de los pasos de los criados, que traían y llevaban los platos, alguien declaró con voz dulce y tranquila:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡A mí me encantan las negras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antón Ivanich, el subjefe de la oficina, por poco si deja caer la copa de vodka que se llevaba a los labios; un criado dirigió al que había pronunciado tales palabras una mirada de asombro; todos volvieron la cabeza para ver quién había dicho aquella cosa extraña. Y todo el mundo vio la carita con bigotito rojo, los ojillos opacos y la cabecita cuidadosamente peinada de Semen Vasilievich Kotelnikov.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante cinco años habían trabajado con él en la oficina; todos los días le daban la mano al llegar y al marcharse; todos los días le hablaban; todos los meses, después de cobrar, comían con él, como aquel día, en un restorán, y, no obstante, se les antojaba que aquel día lo veían por primera vez. Lo vieron y se llenaron de extrañeza. Observaron que no era feo del todo, a pesar de su absurdo bigote y sus pecas, semejantes a las salpicaduras de barro lanzadas por un automóvil. Observaron también que no vestía mal y que llevaba un cuello muy limpio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El subjefe, después de fijar largamente su mirada de asombro en Kotelnikov, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero Semen...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Semen Vasilievich! —pronunció con cierta dignidad, Kotelnikov.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero Semen Vasilievich, ¿le gustan a usted las negras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, me gustan mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El subjefe miró con ojos de pasmo a todos los empleados sentados a la mesa, y soltó la carcajada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ja, ja, ja! ¡Le gustan las negras! ¡Ja, ja, ja!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todos se echaron a reír, incluso el grueso y enfermizo Polsikov, que no se reía nunca. El mismo Kotelnikov se rió, un poco confuso, y enrojeció de gusto; pero al mismo tiempo le asaltó un ligero temor: el de que aquello le causase disgustos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Lo dice usted seriamente? —preguntó el subjefe cuando acabó de reírse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Y tan seriamente! Hay en las mujeres negras un gran ardor y algo... exótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Exótico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se echaron de nuevo a reír; pero al mismo tiempo todos pensaron que Kotelnikov era seguramente un hombre listo e instruido, cuando conocía una palabra tan extraña: «exótico». Luego empezaron a discutir, asegurando que no era posible que gustasen las negras; además de ser negras, tenían la piel como cubierta de barniz, y los labios gruesos, y olían mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Y, sin embargo, me gustan! —insistió modestamente Kotelnikov.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Allá usted! —dijo el subjefe—. Yo, por mi parte, detesto a esas bestias color de betún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos sintieron una especie de satisfacción al pensar que había entre ellos un hombre tan original que se pirraba por las negras. Con este motivo, los comensales de Kotelnikov pidieron seis botellas más de cerveza. Miraban con cierto desprecio a las otras mesas, en las que no había un hombre de tanta originalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las conversaciones terminaron. Kotelnikov estaba orgullosísimo de su papel. Ya no encendía él sus cigarrillos, sino que esperaba a que el criado se los encendiese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las botellas de cerveza estuvieron vacías, se pidieron otras seis. El grueso Polsikov dijo a Kotelnikov en tono de reproche:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué no nos tuteamos? Ya que desde hace tantos años trabajamos juntos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No tengo inconveniente! ¡Con mucho gusto! —aceptó Kotelnikov.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan pronto se entregaba de lleno a la alegría de verse, al fin, comprendido y admirado, como sentía el vago temor de que le pegasen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de beber «Brudeschaft» —Hermandad— con Polsikov, bebió con Troitzky, Novoselov y otros camaradas; cambiaba besos con todos y los miraba con ojos amorosos y tiernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El subjefe no bebió «Brudeschaft» con él, pero le dijo amistosamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Venga usted por casa alguna vez. Mis hijas verán con curiosidad a un hombre a quien le gustan las negras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kotelnikov saludó, y aunque se tambaleaba un poco a causa de la cerveza, todos convinieron en que era muy chic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de irse el subjefe, bebieron más, y todos juntos salieron a la calle, tropezando con los transeúntes. Kotelnikov marchaba en medio de sus camaradas, sostenido por Polsikov y Troitzky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, muchacho —decía—; no puedes comprenderlo. En las negras hay algo exótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tonterías —contestaba severamente Polsikov—. No sé lo que puede encontrarse en ella. Del color del betún...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, amigo; careces de gusto. La negra es una cosa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta entonces no había pensado nunca en las negras, y no acertaba a dar con la definición justa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Tienen temperamento!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Polsikov no se dejaba convencer y seguía discutiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Haces mal en discutir! —le dijo Troitzky—. Nuestro amigo Kotelnikov tendrá sus razones. Además, sobre gustos no hay nada escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dirigiéndose a Kotelnikov, añadió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No hagas caso, Semen! Sigue pirrándote por tus negras. Estoy tan contento, que tengo ganas de armar un escándalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A pesar de todo, no lo comprendo —insistía Polsikov—. Del color del betún... Para mí, ni siquiera son mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No, amigo, te engañas! —insistía a su vez Kotelnikov—. Porque, mira, hay algo en las negras...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iban tambaleándose un poco, ligeramente borrachos, hablando en alta voz, tropezando con la gente y muy satisfechos de sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una semana después, todo el departamento sabía ya que al empleado público Kotelnikov le gustaban mucho las negras. Algunas semanas más tarde, este hecho era ya conocido por los porteros de todo el barrio, por los solicitantes que acudían a la oficina, hasta por el agente de policía de servicio en la esquina de la calle. Las señoritas mecanógrafas de las secciones vecinas se asomaban un instante a la puerta para ver al hombre original a quien le gustaban las negras. Kotelnikov recibía estas muestras de atención con su modestia habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día se decidió a hacer una visita a su subjefe; mientras tomaba té con confitura de cerezas, hablaba de las negras y de algo exótico que había en ellas. Las muchachas menores parecían un poco confusas; pero la mayor, Nastenka, que gustaba de leer novelas, estaba visiblemente intrigada e insistía en que Kotelnikov le explicase las verdaderas razones de su afición a las negras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué justamente las negras? —preguntábale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estaban contentos, y cuando Kotelnikov se fue, hablaron de él con afecto. Nastenka llegó a declarar que era víctima de una pasión enfermiza. Lo cierto era que a ella le había caído en gracia. Nastenka también le causó cierta impresión a Kotelnikov; pero él, como hombre a quien sólo le gustaban las negras, creyó de su deber ocultar su inclinación hacia la muchacha, y, sin dejar de ser cortés, manifestose con ella un poco reservado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al volver a casa por la noche, se puso a pensar en las negras, en su cuerpo color de betún, cubierto de sebo, y le parecieron repulsivas. Al imaginarse que abrazaba a una, sintió náuseas y le dieron ganas de llorar y de escribirle a su madre, residente en provincias, que acudiera inmediatamente como si un grave peligro le amenazase. Al cabo logró dominarse. Cuando a la mañana siguiente llegó a la oficina, bien peinado y vestido, con una corbata encarnada y cierta cara de misterio, no cabía duda de que a aquel hombre le encantaban las negras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco tiempo después, el subjefe, que manifestaba un gran interés por Kotelnikov, le presentó a un revistero de teatros. Este, a su vez, le condujo a un café cantante y le presentó al director, el señor Jacobo Duclot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Este señor —dijo el revistero al director, haciendo avanzar a Kotelnikov— adora a las negras. Nada más que a las negras; las demás mujeres le repugnan. ¡Un original de primer orden! Me alegraría mucho si usted, Jacobo Ivanich, pudiera serle útil; es muy interesante, y tales tendencias... ¿comprende usted?... hay que alentarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dio unos golpecitos amistosos en la angosta espalda de Kotelnikov. El director, un francés de bigote negro y belicoso, miró al cielo como buscando una solución, y con un gesto decidido, exclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Perfectamente! Ya que le gustan a usted las negras, quedará satisfecho: tengo precisamente en mi troupe tres hermosas negras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kotelnikov palideció ligeramente, lo que no advirtió el director, absorto en sus cavilaciones sobre el café cantante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tiene usted que darle un billete gratuito para toda la temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director consintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de aquella misma tarde, Kotelnikov empezó a hacerle la corte a una negra, miss Korrayt, que tenía lo blanco de los ojos del tamaño de un plato y la pupila no más grande que una olivita. Cuando, poniendo tal máquina en movimiento, jugaba ella los ojos con coquetería, Kotelnikov sentía recorrer su cuerpo un frío mortal y flaquear sus piernas. En aquellos momentos experimentaba un gran deseo de abandonar la capital e irse a ver a su pobre madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miss Korrayt no sabía palabra de ruso; pero, por fortuna, no faltaron intérpretes voluntarios que se encargaron gustosísimos de la delicada misión de traducir los cumplimientos entusiásticos que la negra dirigía a Kotelnikov.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dice que no ha visto en su vida a un gentlemán tan guapo y simpático. ¿No es eso, miss Korrayt?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella agitaba la cabeza afirmativamente, enseñaba su dentadura, parecida al teclado de un piano, y volvía a todos lados los platos de sus ojos. Kotelnikov movía también la cabeza, saludando, y balbuceaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hagan el favor de decirle que en las negras hay algo exótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todos estaban tan contentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Kotelnikov besó por primera vez la mano a miss Korrayt, la emocionante escena tuvo por testigos a todos los artistas y a no pocos espectadores. Un viejo comerciante, incluso lloró de entusiasmo en un acceso de sentimientos patrióticos. Después se bebió champaña. Kotelnikov tuvo palpitaciones, guardó cama durante dos días y muchas veces empezó a escribirle a su madre: «Querida mamá» —escribía— y su debilidad le impedía siempre terminar la carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los tres días, cuando llegó a la oficina, le dijeron que su excelencia el director quería verle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se arregló con un cepillo el pelo y el bigote, y, lleno de terror, entró en el gabinete de su excelencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Es verdad que a usted... que a usted...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director buscaba palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—...¿Que a usted le gustan las negras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Sí, excelentísimo señor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director miró con ojos asombrados a Kotelnikov, y preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero vamos... ¿por qué le gustan a usted?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ni yo mismo lo sé, excelentísimo señor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kotelnikov sintió de pronto que el valor le abandonaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo? ¿No lo sabe usted? ¿Quién va a saberlo, pues? Pero no se turbe usted, joven. Sea franco. Me place ver en mis subordinados cierto espíritu de independencia... naturalmente, si no traspasa ciertos límites definidos por la ley. Bueno, dígame francamente, como si hablase usted con su padre, por qué le gustan las negras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Hay en ellas algo exótico, excelentísimo señor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, en el Club Inglés, jugando a la baraja con otras personas importantes, su excelencia dijo entre dos bazas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tengo en mi departamento un empleado a quien le gustan las negras. Pásmense ustedes. ¡Un simple escribiente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus compañeros de juego eran también excelencias, directores de departamento, y experimentaron al oírle un poco de envidia; cada uno de ellos tenía también a sus órdenes un ejército de empleados; pero eran todos hombres grises, opacos, sin ninguna originalidad, vulgares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y yo, pásmense ustedes —dijo una de las excelencias—, tengo un empleado con un lado de la barba negro y el otro rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaba así tomar revancha; pero todos comprendieron que una barba, no ya como aquélla, sino policroma, no tenía importancia comparada con una pasión extravulgar por las negras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Afirma ese hombre original que hay en las negras algo exótico! —añadió su excelencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, la popularidad de Kotelnikov en los círculos burocráticos de la capital llegó a ser muy grande. Como sucede siempre, quisieron imitarle; mas sus imitadores sufrieron fracasos lamentables. Uno de ellos, un viejo escribiente que contaba veintiocho años de servicio y sostenía una numerosa familia, declaró de repente que sabía ladrar como un perro, y no tuvo ningún éxito. Otro empleado, muy joven aún, simuló estar perdidamente enamorado de la mujer del embajador chino; durante algún tiempo logró atraer sobre él la atención y aun la compasión; pero la gente experimentada no tardó en comprender que aquello no era sino una imitación miserable de una auténtica originalidad, y todos le volvieron con desprecio la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo otras muchas tentativas de la misma índole. En general, notábase entre los empleados públicos cierta inquietud de ánimo, que se traducía en esfuerzos por ser original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un joven de buena familia, no logrando encontrar medio de ser original, acabó por decirle a su jefe una porción de groserías, y, naturalmente, tuvo que abandonar al punto su empleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kotelnikov se creó muchos enemigos. Afirmaban insidiosamente que estaba en ayunas en lo atañedero a las negras. Sin embargo, no mucho después, un periódico publicó una interviú con él, en la que Kotelnikov declaraba francamente que le gustaban las negras porque había en ellas algo exótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de aquel día, su estrella comenzó a brillar con más fulgor aún. A la sazón visitaba frecuentemente a la familia de su subjefe, que le recibía con los brazos abiertos. Nastenka lloraba a veces pensando en el terrible destino reservado a aquel aficionado a las negras. Kotelnikov, sentado a la mesa, sentía sobre él las miradas de piedad de toda la familia y se esforzaba en dar a su rostro una expresión melancólica y al mismo tiempo exótica. Todos estaban muy satisfechos de que un hombre tan original frecuentara la casa, en calidad de buen amigo; todos, incluso la abuela sorda que lavaba los platos en la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre original se retiraba tarde a casa y lloraba desconsolado, porque amaba a Nastenka con toda su alma y no podía ver a miss Korrayt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia las Pascuas se corrió la voz de que Kotelnikov se casaba con miss Korrayt, la cual, con tal motivo, se convertía a la religión ortodoxa y abandonaba el café cantante del señor Jacobo Duclot. Según los mismos rumores, el propio director había consentido en ser el padrino del joven esposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los compañeros, los solicitantes y los porteros felicitaban a Kotelnikov, que les daba las gracias y saludaba con la muerte en el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La velada anterior a su boda la pasó en casa del subjefe. Le recibieron como a un héroe, y todos parecían muy contentos, excepto Nastenka, que se iba a su cuarto de vez en cuando a llorar a sus anchas, y que, para ocultar las huellas del llanto, se ponía tantos polvos que se desprendían de su faz en tanta abundancia como la harina de una piedra de molino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la cena todos felicitaban al novio y brindaban en honor suyo. El propio subjefe, que se había excedido un poco en la bebida, le dirigió una pregunta algo turbadora:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Podría usted decirme de qué color serán los niños?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Serán a rayas! —observó Polsikov.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo a rayas? —exclamaron, asombrados, los asistentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muy sencillo: una raya blanca, otra negra; una raya blanca, otra negra... Como las cebras —explicó Polsikov, a quien le inspiraba gran lástima su desgraciado amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No, no es posible! —exclamó Kotelnikov, poniéndose muy pálido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nastenka no podía ya contener las lágrimas, y, sollozando, huyó a su cuarto, llenando de emoción a los asistentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante dos años, Kotelnikov pareció el hombre más feliz de la tierra, y daba gusto verle. Hasta fue recibido un día con su mujer por el propio director. Cuando llegó a ser padre de un hijo se le dio, a modo de subsidio, una suma bastante crecida, y se le ascendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hijo no era a rayas. Tenía un tinte ligeramente gris, más bien color de oliva. Kotelnikov decía a todos que estaba encantado con su mujer y con su hijo; pero nunca se daba prisa en volver a casa, y, cuando volvía, se detenía largo rato ante la puerta. Cuando su mujer salía a abrirle y le enseñaba su dentadura, semejante al teclado de un piano, y lo blanco de sus ojos, grande como un plato, cuando se estrechaba contra él, el pobre experimentaba una repulsión invencible y pensaba, con un dolor cruel, en los seres dichosos que tenían mujeres blancas y niños blancos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Querida mía! —decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a instancias de su mujer se dirigía a la habitación donde estaba su hijo. No podía ver a aquel niño de labios gruesos, gris como el asfalto; pero lo cogía en brazos y procuraba simular que se le caía la baba, combatiendo con gran trabajo la tentación de tirarlo al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras no pocas vacilaciones, escribió a su madre noticiándole su matrimonio, y, con gran asombro, recibió una respuesta alegre. También ella estaba satisfecha de que su hijo fuera un hombre tan original y de que el propio director hubiera sido su padrino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los dos años de su boda, Kotelnikov murió del tifus. Momentos antes de morir hizo llamar al sacerdote. El cual, al ver a su mujer, acarició su espesa barba y lanzó un profundo suspiro. Él también sentía cierta admiración por Kotelnikov, con motivo de su originalidad. Cuando se inclinó sobre el moribundo, éste, haciendo acopio de todas sus fuerzas, exclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Aborrezco a ese diablo negro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, un minuto después, como se acordase de su excelencia, del subsidio que le habían dado, de su subjefe, de Nastenka, y viese a su mujer llorar, añadió, con voz dulce:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me encantan las negras... Hay en ellas algo exótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Procuró iluminar su rostro con una sonrisa feliz, y con la sonrisa en los labios se fue al otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tierra le acogió indiferente, sin preguntarle si le gustaban o no le gustaban las negras, y mezcló sus huesos con los de otros muertos. Pero en los círculos burocráticos se habló todavía mucho tiempo de aquel hombre original, a quien volvían loco las negras y que encontraba en ellas algo exótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Traducción de Nicolás Tasín)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-3403734490376969062?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/3403734490376969062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=3403734490376969062' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3403734490376969062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3403734490376969062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2011/02/un-hombre-original-de-leonid-andreyev.html' title='Un hombre original, de Leonid Andréyev'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-PNAPMW8U9pk/TVdntdqPwsI/AAAAAAAAANU/0gXVlv39JRQ/s72-c/Leonid_andreev_terijokiy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-729502194742957593</id><published>2010-11-13T13:35:00.000-08:00</published><updated>2010-11-13T13:47:22.135-08:00</updated><title type='text'>El café del cazador</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TN8HBoqeSzI/AAAAAAAAAM8/6OR1Y5T9p04/s1600/mercaderes319001.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TN8HBoqeSzI/AAAAAAAAAM8/6OR1Y5T9p04/s320/mercaderes319001.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5539153791365827378" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El café del Cazador ha cerrado sus puertas, por donde sólo entraban los recuerdos de antaño. Junto a las mesas, ya no charlan sino payos y toreros; mas con él se acaba, pasa, se desvanece un gran pedazo de historia. Ahí los kepis fraguaban pronunciamientos, las melenas recitaban versos y los lápices fijaban perfiles. Ahí resonaron las estrofas irisadas y musicales de Cuenca, las odas viriles y robustas de Sierra, los endecasílabos impregnados de besos de Flores, los primeros arrullos de pasión ideal de Peza; los escépticos tercetos de Acuña, las risas esproncedianas de Plaza y los melancólicos cuartetos de Pepe Negrete. Era aquel nido de bohemios, un pedacito de ilusión y de esperanza. Yo fijaría sobre sus dinteles una lápida que dijese:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Aquí cuchicheó la conspiración y aleteó el ensueño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amado Nervo, 21 de enero de 1900&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-729502194742957593?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/729502194742957593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=729502194742957593' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/729502194742957593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/729502194742957593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2010/11/el-cafe-del-cazador.html' title='El café del cazador'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TN8HBoqeSzI/AAAAAAAAAM8/6OR1Y5T9p04/s72-c/mercaderes319001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-451777772662621958</id><published>2010-10-16T09:08:00.000-07:00</published><updated>2010-10-16T09:44:09.922-07:00</updated><title type='text'>"Dieciséis de septiembre", de Andrés Quintana Roo (edición de Pável Granados)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TLnR3N44rSI/AAAAAAAAAM0/EtYHd_NDe4M/s1600/Retrat_d%27Andr%C3%A9s_Quintana_Roo.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 264px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TLnR3N44rSI/AAAAAAAAAM0/EtYHd_NDe4M/s320/Retrat_d%27Andr%C3%A9s_Quintana_Roo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5528680764125261090" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ite, ait, egregias animas, quae sanguine nobis&lt;br /&gt;hanc patriam peperere suo, decorate supremis&lt;br /&gt;muneribus…&lt;br /&gt;Virgilio, Eneida (XI, 24-26) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Id –dice–; a las egregias almas, que con su sangre a nosotros&lt;br /&gt;nos han parido esta patria, decorad con supremos&lt;br /&gt;regalos…&lt;br /&gt;Versión de Rubén Bonifaz Nuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renueva, oh musa, el victorioso aliento,&lt;br /&gt;con que fiel de la patria al amor santo,&lt;br /&gt;el fin glorioso de su acerbo llanto&lt;br /&gt;audaz predije en inspirado acento:&lt;br /&gt;cuando más orgulloso&lt;br /&gt;y con mentidos triunfos más ufano,&lt;br /&gt;el ibero sañoso&lt;br /&gt;tanto ¡ay! en la opresión cargó la mano,&lt;br /&gt;que al Anáhuac vencido&lt;br /&gt;contó por siempre a su coyunda uncido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Al miserable esclavo (cruel decía)&lt;br /&gt;que independencia ciega apellidando,&lt;br /&gt;de rebelión el pabellón nefando&lt;br /&gt;alzó una vez en algazara impía,&lt;br /&gt;de nuevo en las cadenas,&lt;br /&gt;con más rigor a su cerviz atadas,&lt;br /&gt;aumentemos las penas,&lt;br /&gt;que a su última progenie prolongadas,&lt;br /&gt;en digno cautiverio&lt;br /&gt;por siglos aseguren nuestro imperio."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Qué sirvió en los Dolores vil cortijo,&lt;br /&gt;que el aleve pastor el grito diera&lt;br /&gt;de libertad, que dócil repitiera&lt;br /&gt;la insana chusma con afán prolijo?&lt;br /&gt;Su valor inexperto,&lt;br /&gt;de sacrílega audacia estimulado,&lt;br /&gt;a nuestra vista yerto&lt;br /&gt;en el campo quedó y escarmentado;&lt;br /&gt;su criminal caudillo&lt;br /&gt;rindió ya el cuello al vengador cuchillo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cual al romper las pléyades lluviosas&lt;br /&gt;el seno de las nubes encendidas,&lt;br /&gt;del mar las olas antes adormidas&lt;br /&gt;súbito el Austro altera tempestosas;&lt;br /&gt;de la caterva osada&lt;br /&gt;así los restos nuestra voz espanta,&lt;br /&gt;que resuena indignada&lt;br /&gt;y recuerda, si altiva se levanta,&lt;br /&gt;el respeto profundo&lt;br /&gt;que inspiró de Vespucio al rico mundo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Ay del que hoy más los sediciosos labios,&lt;br /&gt;de libertad al nombre lisonjero,&lt;br /&gt;abriese, pretextando novelero&lt;br /&gt;mentidos males, fútiles agravios!&lt;br /&gt;Del cadalso oprobioso&lt;br /&gt;veloz descenderá a la tumba fría,&lt;br /&gt;y ejemplar provechoso&lt;br /&gt;al rebelde será, que en su porfía&lt;br /&gt;desconociere el yugo&lt;br /&gt;que al invicto español echarle plugo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así los hijos de Vandalia ruda&lt;br /&gt;fieros clamaron cuando el héroe augusto&lt;br /&gt;cedió de la fortuna al golpe injusto;&lt;br /&gt;y el brazo fuerte que la empresa escuda,&lt;br /&gt;faltando a sus campeones,&lt;br /&gt;del terror y la muerte precedidos,&lt;br /&gt;feroces escuadrones&lt;br /&gt;talan impunes campos florecidos,&lt;br /&gt;y al desierto sombrío&lt;br /&gt;consagran de la paz el nombre pío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No será empero que el benigno cielo,&lt;br /&gt;cómplice fácil de opresión sangrienta,&lt;br /&gt;niegue a la patria en tan crüel tormenta&lt;br /&gt;una tierna mirada de consuelo.&lt;br /&gt;Ante el trono clemente&lt;br /&gt;sin cesar sube el encendido ruego,&lt;br /&gt;el quejido doliente&lt;br /&gt;de aquel prelado, que inflamado en fuego&lt;br /&gt;de caridad divina&lt;br /&gt;la América indefensa patrocina:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Padre amoroso, dice, que a tu hechura,&lt;br /&gt;como el don más sublime concediste,&lt;br /&gt;la noble libertad con que quisiste&lt;br /&gt;de tu gloria ensalzarla hasta la altura,&lt;br /&gt;¿no ves a un orbe entero&lt;br /&gt;gemir, privado de excelencia tanta,&lt;br /&gt;bajo el dominio fiero&lt;br /&gt;del execrable pueblo que decanta,&lt;br /&gt;asesinando al hombre,&lt;br /&gt;dar honor a tu excelso y dulce nombre?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Cuánto ¡ay! en su maldad ya se gozara&lt;br /&gt;cuando por permisión inescrutable&lt;br /&gt;de tan justo decreto y adorable,&lt;br /&gt;de sangre en la conquista se bañara,&lt;br /&gt;sacrílego arbolando&lt;br /&gt;la enseña de tu cruz en burla impía,&lt;br /&gt;cuando más profanando&lt;br /&gt;su religión con negra hipocresía,&lt;br /&gt;para gloria del cielo&lt;br /&gt;cubrió de excesos el indiano suelo!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“De entonces su poder ¡cómo ha pesado&lt;br /&gt;sobre el inerme pueblo! ¡Qué de horrores,&lt;br /&gt;creciendo siempre en crímenes mayores,&lt;br /&gt;el primero a tu vista han aumentado!&lt;br /&gt;La astucia seductora&lt;br /&gt;en auxilio han unido a su violencia:&lt;br /&gt;moral corrompedora&lt;br /&gt;predican con su bárbara insolencia,&lt;br /&gt;y por divinas leyes&lt;br /&gt;proclaman los caprichos de sus reyes.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Allí se ve con asombroso espanto&lt;br /&gt;cual traición castigado el patriotismo&lt;br /&gt;en delito erigido el heroísmo&lt;br /&gt;que al hombre eleva y engrandece tanto.&lt;br /&gt;¿Qué más? En duda horrenda&lt;br /&gt;se consulta el oráculo sagrado&lt;br /&gt;por saber si la prenda&lt;br /&gt;de la razón al indio se ha otorgado,&lt;br /&gt;y, mientras Roma calla,&lt;br /&gt;entre las bestias confundido se halla.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Y qué, cuando llegado se creía&lt;br /&gt;de redención el suspirado instante,&lt;br /&gt;permites, justo Dios, que ufana cante&lt;br /&gt;nuevos triunfos la odiosa tiranía?&lt;br /&gt;El adalid primero,&lt;br /&gt;el generoso Hidalgo ha perecido:&lt;br /&gt;el término postrero&lt;br /&gt;ver no le fue de la obra concedido;&lt;br /&gt;mas otros campeones&lt;br /&gt;suscita que rediman las naciones.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo, y Morelos siente enardecido&lt;br /&gt;el noble pecho en belicoso aliento;&lt;br /&gt;la victoria en su enseña toma asiento&lt;br /&gt;y su ejemplo de mil se ve seguido.&lt;br /&gt;La sangre difundida&lt;br /&gt;de los héroes su número recrece,&lt;br /&gt;como tal vez herida&lt;br /&gt;de la segur, la encina reverdece,&lt;br /&gt;y más vigor recibe,&lt;br /&gt;y con más pompa y más verdor revive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas ¿quién de la alabanza el premio digno&lt;br /&gt;con títulos supremos arrebata,&lt;br /&gt;y el laurel más glorioso a su sien ata,&lt;br /&gt;guerrero invicto, vencedor benigno?&lt;br /&gt;El que en Iguala dijo:&lt;br /&gt;“¡Libre la patria sea!”, y fuelo luego&lt;br /&gt;que el estrago prolijo&lt;br /&gt;atajó, y de la guerra el voraz fuego,&lt;br /&gt;y con dulce clemencia&lt;br /&gt;en el trono asentó la Independencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Himnos sin fin a su indeleble gloria!&lt;br /&gt;Honor eterno a los varones claros&lt;br /&gt;que el camino supieron prepararos,&lt;br /&gt;¡Oh Iturbide inmortal! a la victoria.&lt;br /&gt;Sus nombres antes fueron&lt;br /&gt;cubiertos de luz pura, esplendorosa;&lt;br /&gt;mas nuestros ojos vieron&lt;br /&gt;brillar el tuyo como en noche hermosa&lt;br /&gt;entre las estrellas sin cuento&lt;br /&gt;a la luna en el alto firmamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XVI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Sombras ilustres, que con cruento riego&lt;br /&gt;de libertad la planta fecundasteis,&lt;br /&gt;y sus frutos dulcísimos legasteis&lt;br /&gt;al suelo patrio, ardiente en sacro fuego!&lt;br /&gt;Recibid hoy, benignas,&lt;br /&gt;de su fiel gratitud prendas sinceras&lt;br /&gt;en alabanzas dignas,&lt;br /&gt;más que el mármol y el bronce duraderas,&lt;br /&gt;con que vuestra memoria&lt;br /&gt;coloca en el alcázar de la gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Prosificación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh musa, renueva el aliento victorioso con el que predije audazmente –fiel al santo amor de la patria y con inspirada entonación– el glorioso fin de su cruel llanto: cuando el español rencoroso se encontraba más orgulloso y más ufano de sus falsos triunfos cargó la mano en la opresión y creía que el Anáhuac derrotado estaría siempre uncido a su coyunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El español decía cruelmente: “Aumentemos las penas al esclavo miserable que alzó una vez la bandera nefanda de la rebelión, con irreligioso griterío, convocando a una independencia ciega y que nuevamente tiene atadas sus cadenas a la cerviz; aumentemos estas penas para que, prolongadas hasta el último de sus descendientes, en un merecido cautiverio, aseguren nuestro imperio.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿De qué sirvió que el sacerdote traidor diera en el vil pueblo de Dolores aquel grito de libertad que la insana chusma repitiera dócilmente con afán impertinente? Su inexperto valor, estimulado por una audacia sacrílega, quedó rígido y escarmentado en el campo, ante nosotros; su criminal caudillo ya ha sido decapitado por el cuchillo vengador.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Como las Pléyades que anuncian la lluvia y se dejan ver con su claridad entre las nubes intensamente rojas, y súbitamente el viento del sur vuelve tempestuosas las olas del mar, antes dormidas; así, nuestra voz, que resuena indignada, espanta los restos de la multitud osada; y al levantarse altivamente, hace recordar el profundo respeto que inspiró en América.”&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Ay del que abriese hoy los labios sediciosos al nombre adulador de libertad, pretextando mentirosamente ofensas sin importancia. Descenderá del cadalso deshonroso a la tumba fría, y servirá como ejemplo al rebelde que, en su obstinación, desconociera el yugo que el invicto español tuvo a bien echarle.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así clamaron los fieros españoles cuando Hidalgo cedió al injusto golpe de la fortuna; y los escuadrones feroces [con] el brazo fuerte que defiende su empresa, faltando a sus propios héroes que han sido precedidos por el terror y la muerte, talan impunemente los campos floridos, y envían al tétrico desierto el nombre benigno de la paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no ocurrirá que el cielo benigno –que fuera un cómplice manipulado por la sangrienta opresión de los españoles–, niegue a la patria en tormenta tan cruel una tierna mirada de consuelo. Sin cesar, ante el trono clemente sube el encendido ruego, el quejido doliente de Morelos, que, inflamado en el fuego de la caridad divina protege a la América indefensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice: “Padre amoroso, que concediste una noble libertad –hecha a tu imagen, como el don más sublime– con la que quisiste llevar a América hasta la altura de tu gloria, ¿no ves a un mundo entero gemir, privado de tanta bondad, bajo el fiero dominio del condenable pueblo español que, asesinando seres humanos, se desvió de dar honor a tu elevado y dulce nombre?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Cuánto se gozaba ya el pueblo español en su maldad, cuando por el inescrutable permiso de un decreto justo y adorable, se bañó de sangre en la Conquista, enarbolando sacrílegamente la bandera de tu cruz como una burla contraria a la religión; cuando más profanaba su religión con negra hipocresía, para gloria del cielo cubrió de excesos el suelo americano!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Desde entonces ¡cómo ha pesado su poder sobre el inerme pueblo! ¡Cuántos horrores siempre convirtiéndose en crímenes mayores, a tu vista han aumentado el primero de ellos! A su violencia han unido la astucia seductora: con su bárbara insolencia predican una moral corruptora, y proclaman como leyes divinas los caprichos de sus reyes.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Allí se ve con asombroso espanto el patriotismo castigado cual traición; el heroísmo que tanto eleva y engrandece al hombre, erigido en delito. ¿Qué más? En duda horrenda se consulta el oráculo sagrado por saber si la prenda de la razón al indio se ha otorgado, y, mientras Roma calla, entre las bestias confundido se halla.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Y por qué, cuando se creía que había llegado el suspirado instante de la redención, permites, justo Dios, que la odiosa tiranía cante ufana nuevos triunfos? Ha perecido el primer adalid, el generoso Hidalgo: no le fue concedido ver la consumación de su obra; mas suscita con su muerte que otros campeones rediman las naciones.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo Morelos, para luego sentir enardecido su noble pecho por un bélico aliento; la victoria se posa en su estandarte y su ejemplo se ve seguido de otros mil. Aumenta en número la sangre esparcida de los héroes, del la misma manera que la encina reverdece y recibe más vigor luego de ser herida por la hoz, y luego revive con más suntuosidad y más verdor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas ¿quién –guerrero invicto y vencedor benigno–, arrebata con títulos supremos el premio digno de la alabanza?, ¿y quién ata a su sien el laurel más glorioso? Iturbide, quien dijo en Iguala: “¡Que la patria sea libre!”; y lo fue tan pronto interrumpió el dilatado estrago y el voraz fuego de la guerra, y con dulce clemencia asentó la Independencia en el trono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Himnos sin fin a su gloria indeleble! Honor eterno a los ilustres varones que el camino te supieron preparar hacia la victoria, ¡Oh inmortal Iturbide! Sus nombres antes fueron cubiertos de una luz pura y esplendorosa; pero nuestros ojos vieron brillar tu nombre como en la noche hermosa, entre las estrellas innumerables, ante la luna, en el alto firmamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XVI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Sombras ilustres, que fecundasteis la planta de la libertad con un riego sangriento, y legasteis sus dulcísimos frutos al suelo patrio, ardiente en fuego sagrado! Recibid hoy, benignas, las prendas sinceras de su fiel gratitud en alabanzas dignas, más duraderas que el mármol y el bronce, las cuales colocan vuestra memoria en el alcázar de la gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Notas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–acerbo: cruel, riguroso, desapacible.&lt;br /&gt;–coyunda: correa fuerte y ancha, o soga de cáñamo, con que se uncen los bueyes. / uncir: atar o sujetar al yugo bueyes, mulas u otras bestias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–apellidar: llamar a las armas, convocar a guerra.&lt;br /&gt;–pabellón: bandera nacional.&lt;br /&gt;–algazara: griterío. / impío: contrario a la religión.&lt;br /&gt;–cerviz: parte dorsal del cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–cortijo: finca rústica –diminutivo de “corte”.&lt;br /&gt;–aleve: traidor; el aleve pastor es Miguel Hidalgo.&lt;br /&gt;–prolijo: impertinente.&lt;br /&gt;–yerto: tieso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–romper: dicho de un astro o de la luz, vencer con su claridad, descubriéndose a la vista. Pléyades: grupo formado por ocho estrellas. Tradicionalmente, anuncian la temporada de lluvias, de ahí el adjetivo usado por Quintana Roo.&lt;br /&gt;–encendido: de color rojo muy subido.&lt;br /&gt;–Austro: viento del sur; es un viento cálido que anuncia la estación de lluvias. Otras ediciones: tempestuosas. Así utiliza esta palabra, por ejemplo, Juan Meléndez Valdés en su poema “La caída de Luzbel”: “semejante a un nublado tempestoso” (1784).&lt;br /&gt;–caterva: multitud de poca importancia.&lt;br /&gt;–Vespucio: Américo Vespucio (1454-1512), navegante italiano. Se le considera el primer europeo que comprendió que la tierra descubierta por Cristóbal Colón era un nuevo continente. de Vespucio al rico mundo: en América.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–sedición: alzamiento violento, no tan grave como la rebelión. // sediciosos labios: las personas que apoyan la sedición&lt;br /&gt;–lisonjero: adulador. &lt;br /&gt;–novelero: mentiroso.&lt;br /&gt;–fútiles: de poca importancia.&lt;br /&gt;–cadalso: tablado que se levanta para ejecutar la pena de muerte.&lt;br /&gt;–porfía: obstinación.&lt;br /&gt;–plugo: agradó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Vandalia: Andalucía. Antiguamente se pensaba que Andalucía provenía de la palabra Vandalia por haber conquistado el sur de España durante el siglo V. Por extensión, los españoles.&lt;br /&gt;–héroe augusto: sinalefa; se pronuncian cuatro sílabas: hé-roeau-gús-to&lt;br /&gt;–campeones: sinéresis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–patrocinar: proteger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–ensalzarla: alabar a América.&lt;br /&gt;–decantar: desviarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–permisión: permiso.  inescrutable: que no se puede saber ni averiguar.&lt;br /&gt;–decreto: dictamen, parecer. Tal vez sea una referencia irónica al Requerimiento (1513) escrito por el jurista Juan López de Palacios Rubios (1450-1524), el cual era un documento que se leía en español a los indígenas americanos. Este texto anunciaba el mandato divino que autorizaba a la Corona española a someter a los pueblos indígenas que se negaran a ser evangelizados. También puede ser una referencia a las Leyes de Burgos (1512), las primeras que dictó la Corona para justificar la Conquista de América. Estas Leyes, que pretendían proteger a los indios de la esclavitud, tenían como fin esencial justificar la conquista como un medio para la evangelización. Desde el principio fueron cuestionadas por irreales y limitadas por autores como fray Bartolomé de las Casas.&lt;br /&gt;–sacrilegio: lesión de cosa sagrada. arbolar: levantar banderas, poner los árboles a una embarcación, poblar de árboles, arrimar derecho un objeto alto a otra cosa, elevarse mucho las olas del mar, encabritarse un caballo.&lt;br /&gt;–enseña: insignia o estandarte. impío: contrario a la religión.&lt;br /&gt;–profanar: deshonrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–inerme: que está sin armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–adalid: caudillo militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–recrecer: aumentar.&lt;br /&gt;–segur: hacha grande para cortar, hoz.&lt;br /&gt;–pompa: acompañamiento suntuoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–El que en Iguala dijo: Iturbide firmó el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1824, el cual unía a conservadores y liberales en torno a la Independencia de la Nueva España. Se formó el Ejército Trigarante, comandado por Iturbide, para garantizar el Plan.&lt;br /&gt;–prolijo: dilatado, pesado, molesto.&lt;br /&gt;–atajar: interrumpir alguna acción o proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–claro: ilustre, insigne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XVI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–cruento: sangriento.&lt;br /&gt;–alcázar: casa real.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-451777772662621958?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/451777772662621958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=451777772662621958' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/451777772662621958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/451777772662621958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2010/10/dieciseis-de-septiembre-de-andres.html' title='&quot;Dieciséis de septiembre&quot;, de Andrés Quintana Roo (edición de Pável Granados)'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TLnR3N44rSI/AAAAAAAAAM0/EtYHd_NDe4M/s72-c/Retrat_d%27Andr%C3%A9s_Quintana_Roo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-8707555490178451347</id><published>2010-09-07T18:54:00.000-07:00</published><updated>2010-09-07T19:05:21.348-07:00</updated><title type='text'>Shalalá</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TIbvPN6UPPI/AAAAAAAAAMs/-dGOPt-NiSY/s1600/presentacionElFuturoEsMilenario.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 198px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TIbvPN6UPPI/AAAAAAAAAMs/-dGOPt-NiSY/s320/presentacionElFuturoEsMilenario.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5514357838473084146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un cheque de hule perdí el estilo,&lt;br /&gt;para colgar las guantes bastó el silbido.&lt;br /&gt;Pero que no rumoren que fui un vendido,&lt;br /&gt;ora que me coronen, que estoy bendito.&lt;br /&gt;Cuando en la lona estás, nadie está contigo,&lt;br /&gt;tres metros bajo tierra sólo hay olvido.&lt;br /&gt;                                  Jaime López, "Nocaut"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;A. Aforismos para debatir en Twitter -desde el solipsismo- con Aleks Syntek&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I. ¿El vacío (la letra de Jaime López) es capaz de llenar el vacío (del discurso calderonista)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Entrar a la mística de la celebración es repetir -sin analizar- los versos de Jaime López.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Y analizar la letra es salir automáticamente de la discusión (o cancelar la cuenta de Twitter).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. El debate histórico en la época del PAN se ha ampliado notablemente hasta llegar a los 140 caracteres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Amnesia histórica: ya casi nadie recuerda cuando Francisco González Bocanegra abandonó Twitter por las críticas que recibieron sus estrofas dedicadas a Santa Anna y a Iturbide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Como el pasado se encuentra tan acotado, es mejor festejar el futuro -que además es milenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Si los mexicanos cantan mil veces "Shalalalalalá" tomados de las manos, aparecerá el espíritu patrio por el horizonte (Calderón dixit).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;B. Yo que sólo canté de la exquisita partitura de Aleks Syntek -con letra de Jaime López&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el principio se sabía que el principal problema de los festejos del Bicentenario sería la falta de contenido, ya que el PAN representa las posturas enemigas de los movimientos que debe homenajear. Ni la soberanía, ni la independencia, ni la justicia social son temas que le preocupe conseguir, mucho menos celebrar. De ahí que las causas políticas hayan sido dejadas de lado -en espera de que nadie las recuerde- para dedicarse a festejar un cumpleaños. Y se repite y se repite el mensaje: es tu cumpleaños, 1810 es la fecha de nacimiento de todos los estereotipos de la nacionalidad. Aun cuando nuestros motivos de orgullo patrio hayan nacido mucho más tarde, como el mariachi, el Himno Nacional, la bandera, el machismo, el complejo de inferioridad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imagino que, como un regalo de cumpleaños, el secretario de Educación anunció la canción &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El futuro es milenario&lt;/span&gt;, compuesta por Aleks Syntek y Jaime López. Los abundantes comentarios adversos seguramente dejaron en el desasosiego al gusto musical de las autoridades. Los críticos, como de costumbre, se han quedado hablando solos. Las autoridades han puesto a todo volumen El futuro es milenario y se han marchado no sin antes cerrar la puerta; luego, han negado que esta canción sea el himno oficial de las celebraciones. El siguiente paso será negar que alguien la haya solicitado. Tal vez termine siendo un ejemplo de "generación espontánea por patriotismo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alonso Lujambio tiene ánimo fiestero por su compromiso con las próximas generaciones. Pero ningún interés personal, según se desprende de sus declaraciones. La SEP ha convocado a varios artistas para colaborar en los festejos, hecho de ningún modo criticable, ya que el Estado, por otra parte, tiene esa obligación. No es éste el lugar para criticar el santanismo del Himno Nacional ni los murales encargados por el PRI. Así que tampoco hay una censura porque Syntek y López hayan realizado una canción para el Bicentenario calderonista. Quiero imaginarme que aún existe un artículo que garantiza la libertad de expresión (y que los autores respaldan su trabajo), y que no se versificó el ideario oficial. De preferencia no mencionar a Zapata o a Villa, pues tienen rimas feas (reata, hebilla) y poco edificantes. Antes de retirarse por un tiempo de Twitter, Aleks Syntek compartió algunas reflexiones (lo más articulado que se ha producido con respecto a las celebraciones):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"Les cuento que de niño mi papá me llevaba a escuchar música de orquesta de compositores mexicanos extraordinarios, Revueltas, Galindo, Huízar y mi favorito Moncayo. Así que decidí optar por el huapango como principal influencia en este tema pero con un pequeño toque que lo actualizará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Que porqué Shalalala? (sic) Simplemente porque necesitábamos un elemento genérico, este tema será escuchado en muchos países que no son de habla hispana. El shalala es universal y es muy típico en los temas de música folclórica mexicana".&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, "Shalalá" es el leitmotiv de la música mexicana (ahora mismo nos viene a la mente &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Shalalá, canto para matar a una culebra&lt;/span&gt;, de Silvestre Revueltas) y cualquiera que haya recibido una educación musical privilegiada notará en seguida la tradición sinfónica de El futuro es milenario. Pero más allá de los mezquinos comentarios en contra de una obra que sólo busca festejar (en este contexto, "festejar" equivale a evadir el significado histórico del Bicentenario), debe verse justo lo que permanece como un punto ciego: lo más importante es que nadie se dé cuenta de que el principal interés de la maquinaria-festejante del gobierno es: "se honra a la Independencia y a la Revolución justo porque están derrotadas. Si fuera lo contrario, ya habríamos corrido lo más lejos posible, lejos de las demandas que se enarbolaron hace doscientos y hace cien años".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese sentido correrían Calderón, Lujambio y el profundo historiador Villalpando. La frivolidad no es algo superficial, es una gruesa capa que no deja ver la realidad: por frivolidad se entiende el interés del gabinete por echar relajo para que no se escuchen las voces que continúan pidiendo la justicia y la defensa de la soberanía, palabras que ni siquiera están invitadas al banquete -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;pues prosiguió el banquete&lt;/span&gt; (Rosario Castellanos).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-8707555490178451347?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/8707555490178451347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=8707555490178451347' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/8707555490178451347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/8707555490178451347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2010/09/shalala.html' title='Shalalá'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TIbvPN6UPPI/AAAAAAAAAMs/-dGOPt-NiSY/s72-c/presentacionElFuturoEsMilenario.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-3804105820344364927</id><published>2010-08-06T12:10:00.000-07:00</published><updated>2010-08-06T12:20:06.047-07:00</updated><title type='text'>El arte de hablar entre los pájaros</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TFxf0ZSPx-I/AAAAAAAAAMU/PBsuo4yrqrc/s1600/walton-ford.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 252px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TFxf0ZSPx-I/AAAAAAAAAMU/PBsuo4yrqrc/s320/walton-ford.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5502378198485157858" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En los días de antaño los hombres poesían el arte de hacer que los pájaros discurrieran en el idioma humano. El invento se atribuye a un gran filósofo, que dividió sus lenguas, y después de muchas generaciones produjo una raza selecta que nació con ese órgano dividido. Alteró las formas de sus cráneos atando ligaduras detrás del oocipucio, lo que provocó que el sincipucio se proyectara, que sus ojos se volvieran prominentes y que sus cerebros dominasen el arte de expresarse a través de la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero este maravilloso descubrimiento, como en general todos los de los grandes filósofos, tuvo un terrible defecto en la práctica. Cuando los pájaros empezaron a hablar, hablaban sabiamente y con gran tino, y decían la verdad con tal persistencia que reprochaban a sus hermanos de piel sin pluma tan abiertamente, los halagaban tan poco y los aconsejaban tanto, que la humanidad pronto se hartó de oírlos discurrir. Así que el arte fue cayendo en desuso, y ahora se cuenta entre las cosas desaparecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sir Richard Burton, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Vikram y el vampiro&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-3804105820344364927?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/3804105820344364927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=3804105820344364927' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3804105820344364927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3804105820344364927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2010/08/el-arte-de-hablar-entre-los-pajaros.html' title='El arte de hablar entre los pájaros'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TFxf0ZSPx-I/AAAAAAAAAMU/PBsuo4yrqrc/s72-c/walton-ford.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-8616235346560867406</id><published>2010-07-23T18:13:00.000-07:00</published><updated>2010-07-23T18:16:23.682-07:00</updated><title type='text'>José Emilio Pacheco: La iniciación de Monsiváis</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TEo-00V7woI/AAAAAAAAAMM/J07XzrhhQ_U/s1600/010n1pol-7.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 213px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TEo-00V7woI/AAAAAAAAAMM/J07XzrhhQ_U/s320/010n1pol-7.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5497275372283871874" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Conoce usted a Carlos Monsiváis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero ha sido amigo suyo durante cincuenta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es cierto, sin embargo esa eternidad no me autoriza a decir que lo conozco. Oportunidades no han faltado: durante la adolescencia y la juventud, inmensas caminatas nocturnas por la ciudad de México, después largos trayectos aéreos, prolongadas estancias compartidas en otros países. Y no me refiero nada más a la vida íntima: en torno a él hay datos esenciales que ignoro por completo o acabo de enterarme de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por ejemplo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Algo tan importante como el lugar de su nacimiento. Por la Guía literaria del Centro Histórico que hizo Pável Granados, supe que Monsiváis había nacido en el edificio de Rosales en donde estuvo la Universidad Obrera y más tarde el Teatro del Caballito que recuerdo como primera sede del grupo Poesía en Voz Alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Existe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Desapareció en 1964 cuando el entonces regente Uruchurtu demolió sin ninguna necesidad toda esa manzana para abrir el Paseo de la Contrarreforma. Se perdieron el edificio antiguo de Relaciones Exteriores, donde visitábamos a Octavio Paz y a Carlos Fuentes y un día fuimos presentados a José Gorostiza; la sede del PAN, antes un hotel que había sido el cuartel general de Álvaro Obregón, y la casa en que, bajo el mandato de Henry Lane Wilson, Huerta, Félix Díaz y Manuel Mondragón, el padre de Nahui Olin, firmaron el Pacto de la Ciudadela y la sentencia de muerte de Madero y Pino Suárez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Monsiváis, para Sergio Pitol y para mí aquella plaza era un lugar importante porque enfrente estaban el café Kikos y la antigua librería de El Caballito. Pero Monsiváis jamás nos dijo: “Aquí nací”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tolerancias e intolerancias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y acerca de su infancia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé menos todavía. Me hubiera gustado preguntarle, pero jamás me dio la oportunidad, sobre algo que aparece en dos líneas supuestamente humorísticas de su Autobiografía de 1966. Al lado de las incesantes atrocidades de nuestra época, hay una conciencia que no existía antes por José Emilio Pacheco acerca de problemas tan graves como el abuso sexual y el acoso escolar y los daños irreparables que provocan. Monsiváis habla sonriente y como de pasada de lo que significó para él ser el único niño protestante en una escuela laica en la que sin embargo todos sus condiscípulos —aquí no puedo emplear el término “compañeros”— eran católicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted no puede imaginarse la virulencia de la intolerancia en aquellos años. Y al mismo tiempo se consideraban como algo meritorio y divertido lo que ahora vemos como auténticos crímenes. Por ejemplo, un maestro universitario, caballero cristiano decentísimo, padre de muchos hijos y pilar de la sociedad, nos invitaba a comer para vanagloriarse deportivamente ante nosotros sus alumnos de cómo, bajo otra identidad y promesa de matrimonio, seducía a sirvientas adolescentes y a muchachitas de las secundarias populares. Era como el cazador que presume de las liebres o las palomas abatidas en su última excursión de caza. Siempre me pareció algo terrible, pero tuve la cobardía de no reprochárselo y me arrepiento ya muy tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿cree usted que la obra de Monsiváis es un largo ajuste de cuentas del niño que fue con ese México y todo lo que significa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Señalo el dato, de momento no me atrevo a hacer interpretaciones. Nada más le digo que esa situación tuvo su otra cara: el marginal que no participa en las diversiones de su edad es el lector y el espectador nato, por así decirlo. Además, y esto sí se ha apuntado, ese niño se forma en la Biblia de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, una obra maestra del Siglo de Oro a la que nunca se toma en cuenta como parte esencial de la gran literatura española, mientras para la mayoría de sus contemporáneos la prosa castellana era lo que leían en las más veloces y descuidadas traducciones, pagadas a un céntimo por línea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Usted leyó también la Biblia de Reina y Valera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, pero tarde y gracias a Monsiváis. Yo ni siquiera me había acercado a las biblias católicas, excepto por supuesto a los Evangelios. En vez de la lectura directa, que nos desalentaban casi como una invitación al luteranismo, había clases de “Historia sagrada” en que nos contaban los relatos de Adán y Eva y el Diluvio y la torre de Babel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último polígrafo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero Monsiváis no se ocupó nada más de textos religiosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, cuando lo conocí a sus diecinueve años, nadie de nuestra edad había leído tanto como él. A menudo se olvida que la lectura es tiempo y no podemos dar por leído lo que sólo hojeamos o picoteamos. Monsiváis a esa edad tenía ya una gran cantidad de libros perfecta y críticamente asimilados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y ahora, con una actividad tan intensa como la suya, ¿a qué horas lee?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé, no me lo explico. Creo que no duerme. Monsiváis paseó en su derredor lo que en inglés llaman un red herring, es decir, una pista falsa que desorienta a los rastreadores. Se hizo pasar por desorganizado y caótico y, todo lo contrario, es de una disciplina brutal y una capacidad de trabajo sobrehumana. De otra manera no se entiende lo mucho y lo bien que ha escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ha escrito más que Alfonso Reyes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Más que nadie en el México actual. Compilar sus obras requeriría de cuarenta tomos como los de Guillermo Prieto. Él es nuestro gran hombre de letras, el último polígrafo que puede escribir (y hablar) sobre todas las cosas. Y digo hablar porque sus antepasados no daban conferencias y no había televisión ni radio, ni entrevistas ni declaraciones. A todo esto ahora hay que sumar internet. ¿Cuántas docenas de “correos” despachará al día Monsiváis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y eso es bueno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La hiperproductividad tiene la desventaja de que impide el acabado total y, como nadie puede abarcar la obra en su conjunto, juzgamos el todo por la parte. Le juro que soy un auténtico lector de Monsiváis, lo he leído sin tregua durante estos cincuenta años. Y al ver la lista que usted me presenta no quiero engañarla y le confieso algo de lo mucho que desconozco: El crimen en el cine, Cultura urbana y creación intelectual, De qué se ríe el licenciado, El género epistolar, Sin límite de tiempo, con límite de espacio, Rostros del cine mexicano,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luneta y galería, El bolero, Julio Ruelas, Modernista y muchos libros más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hay que hacer una antología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se pueden hacer muchas y no obstante me temo que le suceda lo mismo que pasa con Reyes. Por buena que sea la antología, y las hay excelentes, uno termina sintiendo que no lo representa: el sentido de la obra está en la variedad y en la vastedad inabarcables. Cada escritor es único y no es posible exigirle más de lo que puede darnos. O sí: podemos demandarle que no sea él, pero en ese caso la pérdida será para nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahora le devuelven lo que él dijo un día: Se necesita una beca para leer a Monsiváis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y no cualquier beca, sólo la MacArthur que se prolonga por cinco años y es nada más para escritores angloamericanos. Sí, en lo que me resta de vida me encantaría leer lo que desconozco de Monsiváis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El arte de la memoria&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué no escribe usted sus memorias de Monsiváis en esos años?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya lo hizo inmejorablemente Sergio Pitol en El arte de la fuga. La suya será la versión clásica y la única realidad. Las cosas no existen mientras no hay un texto que las fije. Lo demás es la nebulosa llena de estruendo y confusión en que vivimos inmersos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pasó es lo que está en el libro, no lo que sucedió en el mundo real ni en las imágenes. Pero al recordar por fuerza inventamos. Sergio y Carlos quedaron muy sorprendidos cuando les demostré que los hechos sintetizados en un día, como es privilegio de la literatura, sucedieron a lo largo de varios años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ensayo-relato de Pitol empieza en 1957. Yo no conocí a Sergio hasta el año siguiente. Monsiváis entrega a Excélsior su columna de televisión “La caja idiota”. Por supuesto, faltaban siglos para que colaboráramos en Excélsior. La sección sólo se publicó en La Cultura en México cinco años después, en 1962. De allí van a casa de Juan José Arreola donde yo losestoy esperando porque Arreola nos va a publicar nuestros primeros títulos: Victorio Ferri cuenta un cuento y La sangre de Medusa. Todo esto es cierto pero en 1957 yo no conocía tampoco a Arreola, los Cuadernos del Unicornio no comenzaron hasta 1958 y los nuestros no los publicó Juan José sino a finales de aquel año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Importan estas precisiones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, importa de verdad lo que ambos significaron para mí en cuanto guías de lecturas y críticos feroces de mis primeros trabajos. Lo que valdría la pena es recrear la atmósfera cultural de aquellos años. Parecen a distancia de varios siglos. Usted no puede imaginarse un mundo ya no digamos sin internet ni Google ni Wikipedia ni celulares con cámaras ni iPods, sino carente de fotocopiadoras, grabadoras y hasta de teléfonos fijos. A fin de comunicarse con Monsiváis había que llamar a una miscelánea para que lo buscaran en su casa. Ante nosotros era inconcebible nada que no fuera el transporte público. Ni pensar en comprarse un coche. Sólo en casos de extrema urgencia se tomaban taxis o se hacían llamadas de larga distancia. Sin embargo, las cartas eran algo más de lo que es hoy el correo electrónico. Uno se escribía en cualquier ocasión. Y para quienes empezaban su trabajo literario resultaban impensables términos como “mercado”, “becas”, “premios”, “agentes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mitad del siglo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo eran los primeros textos de Monsiváis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hay un Monsiváis que desconozco. Me han hablado de tres crónicas preparatorianas: una sobre la protesta por la invasión de Guatemala, otra sobre el velorio de Frida Kahlo y una tercera sobre el cantante y pianista cubano Bola de Nieve. Lo primero que leí de él, y no me he cansado de elogiar desde entonces, fue el ensayo “Acerca de la literatura policial” en la revista Medio Siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡En 1953! ¡A los catorce años!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, en 1957, a los diecinueve, aunque una nota al pie dice que se trata de una conferencia en la Facultad de Filosofía y Letras, el 6 de julio de 1956. Entiendo su confusión porque hubo dos Medio Siglo, así como tres Revista Mexicana de Literatura, una de Fuentes y Carballo, otra de Alatorre y Segovia, la tercera de García Ponce y un grupo fluctuante porque casi invariablemente estábamos peleados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hay grandes debates sobre cómo llamar a esa generación: ¿del Medio Siglo, de los cincuenta, de la Casa del Lago? ¿Usted qué piensa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo que se dan varias promociones quizá fundidas en&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;una sola generación: 1) Una, la de 1950 agrupada en torno de la revista América: Juan Rulfo (pero no Arreola), Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Rubén Bonifaz Nuño, Ricardo Garibay, Dolores Castro, Enriqueta Ochoa, y los dramaturgos: Emilio Carballido, Luisa Josefina Hernández, Sergio Magaña. 2) Otra de la primera Revista Mexicana de Literatura con algunos que ya habían aparecido en el primer Medio Siglo: Carlos Fuentes, Marco Antonio Montes de Oca. 3) La de la Casa del Lago que no es en absoluto de los cincuenta: comienza como tal en 1961 con Tomás Segovia, ya bien pasado el medio siglo, y tiene su esplendor bajo Juan Vicente Melo entre 1962 y 1967, cuando termina trágicamente, como tantas cosas en México. La Casa del Lago es el eje de los sesenta mexicanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo veo muy claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Desde luego que no. El esquema presenta cuarteaduras: ¿en dónde pone usted a los españoles de México: José de la Colina, Tomás Segovia, Ramón Xirau que están presentes en varias de estas revistas? ¿Y qué hacemos con Monsiváis, nacido en 1938, veinte años después de Rulfo y Arreola (oriundos de 1918 como Chumacero que tiene su nicho en la promoción de Tierra Nueva, parte de la generación de Taller) y seis años más tarde de aquel 1932 en que parece haber llegado al mundo algo así como la mitad de los escritores mexicanos? (pero no Zaid ni Del Paso, entre tantos otros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y nosotras las mujeres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si usted me lo permite, quisiera rogar indulgencia y hacer un pacto para decir que la palabra “escritores” incluye, y en primerísimo plano, a las mujeres. Está muy bien haber reparado las injusticias y exclusiones, pero después de que Fox protegió a los cetáceos y a las cetáceas del Mar de Cortés, creo que debemos reflexionar sobre el caso y no perpetuar horrores como “l@s poetas de uno y otro sexo”, “l@s compañer@s de Monsiváis”. El colmo de la corrección lo encuentro en algunos manuales norteamericanos que llevan en su título la palabra writer. En el interior se habla invariablemente de the writer como she.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exclusión de Benítez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo nací en 1983 y por tanto contemplo el panorama como si viera las pirámides de Egipto, con perdón suyo. Mi conocimiento es hemerográfico, es decir, arqueológico. No tengo las pasiones de los vivos y por eso me adelanto a reclamar una injusticia: ¿por qué han excluido a Fernando Benítez y a los suplementos México en la Cultura (1949-1951) y La Cultura en México (1962-1971)? El suplemento que dirige Monsiváis a partir de 1972 es una cosa muy distinta, ¿no cree? Y los setenta no son en modo alguno los sesenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tiene usted razón. Hemos sido de una ingratitud radical con Fernando Benítez. El suplemento fue nuestra Biblia laica. Sergio Pitol ha contado cómo descubrió a Borges en la estación de autobuses de Tehuacán gracias a que México en la Cultura había publicado “La casa de Asterión”. Yo puedo citarle veinte ejemplos personales al respecto. Monsiváis otros tantos. Y en los suplementos sí colaboramos todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Usted trabajó mucho en ellos ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fui secretario de redacción del primero en su último año y jefe de redacción del segundo durante nueve (excepto el 68 que me tocó en Inglaterra y en Francia, como lo muestra Jorge Volpi). Sin embargo, esto no figura en ningún lado. He desaparecido por completo en tanto editor o subeditor de los suplementos. El propio Monsiváis jamás me ha mencionado al hacer sus historias de La Cultura en México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En modo alguno quiero pedirle cuentas ni cobrar protagonismo: mi labor fue muy constante y muy difícil pero muy secundaria frente a la importancia de Benítez y Vicente Rojo. Hice la talacha anónima de las notas y las traducciones aunque me autopubliqué muy pocas veces. Mis poemas salían en las revistas de mi generación. Respecto a la ética de todo esto, nunca dije en un texto sin firma o con pseudónimo nada que no hubiera dicho bajo mi nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso sí no lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tampoco creo que haya habido una conspiración staliniana para borrarme o recortarme del retrato de familia. El suplemento ha llegado a identificarse casi por completo con Monsiváis porque fue, con Radio Universidad, su auténtico terreno de despegue. Muchas de las crónicas de Días de guardar aparecieron allí. Él tuvo una participación muy destacada durante el 68 y en 1971, cuando Benítez dejó en mis manos La Cultura en México, preferí renunciar y pedirle a Monsiváis que estaba en Londres venir a encargarse del suplemento, una decisión de la que no me arrepiento. Fue la mejor para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niebla y el acero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No ha dicho nada de Estaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Resultó el primero de mis muchos trabajos en común con Monsiváis. Mi maestro Enrique Moreno de Tagle, que lo fue de muchos otros escritores mexicanos: Jaime García Terrés, Carlos Fuentes, Jorge Ibargüengoitia, Montes de Oca, Xavier Wimer y seguramente muchos más, me llevó con el poeta Elías Nandino, que era un hombre muy generoso, y él abrió un espacio no para los jóvenes sino para los adolescentes: ninguno de nosotros había cumplido aún los veinte años. En cuanto conocí a Monsiváis le pedí que hiciéramos en colaboración esas páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué es lo más notable que publicó allí Monsiváis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Su primer cuento y el único antes del Nuevo catecismo para indios remisos. “Fino acero de niebla” está agobiado por una retórica poetizante que entonces nos parecía estupenda pero que envejeció muy pronto y muy lastimosamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentó hundirse en la respiración que le brotaba, en la huida de sí a través de su cuerpo; creando situaciones para adentrarse en ellas evadiendo su rostro. Un ataúd sin puertas, una brisa surgida de las manos. Empañada en vaho la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo estaba tan confundido como él. Escuche este parrafito:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enero se derrama encima del tálamo colectivo de los gatos. La azotea resiente el frío invernal y acoge a sus visitantes con indiferencia… Con el último gato que se aleja, las estrellas se cuelan por las tuberías y van a deshacerse en las coladeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero “Fino acero de niebla” es tal vez el primer cuento en que aparece la delincuencia juvenil de la época y la neohabla mexicana de entonces. Es como un leve presagio de la Onda. Si la niebla estaba en nuestra prosa infantil que nadie corregía, la finura y el acero se hallaban en el oído de Monsiváis para recoger y transformar lo que se escuchaba en las calles:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así que te rajas. Cuando todo está listo. Y tú qué dijiste, a éstos ya se los cargó. Pues te falló, pendejo. Si te avientas o no a esa vieja y por andar dándolas, le sacas, es tu movida. Ora te friegas. O jalas o te friegas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este cuento inició su entrenamiento como el narrador, a diferencia del ensayista, al que debemos los mejores relatos en sus crónicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los contemporáneos del porvenir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y los ensayos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Brotaron con una naturalidad asombrosa. Aquí no parece haber habido aprendizaje en público. En once páginas Monsiváis puede hablar de cien libros y proponer una tesis que se volvió dominante: en México no hubo novela policial (a diferencia de la novela negra, impensada o innombrada entonces) porque siempre hemos desconfiado de la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el ensayo escribe por ejemplo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edgar Allan Poe, iniciador del género, es también el que señala elementos que posteriormente serán invitados casi obligatorios de la literatura policial: el investigador de gran capacidad y extraordinaria capacidad y extraordinaria facultad de raciocinio y de dominio en el uso de métodos analíticos y deductivos, su ayudante, admirador y consignador de la inteligencia del detective más desprovisto de ésta; los representantes del andamiaje oficial a quienes casi todos los investigadores han de poner en evidencia mostrando su incapacidad y su falta de recursos para descubrir a un criminal; el problema del cuarto cerrado; la acusación al inocente; el sorpresivo desenlace; la culpabilidad del menos sospechoso; la aparición del mayordomo y otros tantos que igualmente se repetirán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reyes y Enrique González Martínez habían hecho respetable la lectura del género; José Luis Martínez había escrito un artículo pionero. Sin embargo, no conozco ningún mexicano anterior a Monsiváis que haya instalado ese género “popular” en los recintos de la llamada entonces alta cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más valor se necesitaba para tomar como objeto de estudio literario la ficción científica. A unos meses del Sputnik que iba a cambiar el mundo al llevarnos a la era de los satélites, Monsiváis lo hizo en su ensayo de 1958 “Los contemporáneos del porvenir”, quizá la primera consideración mexicana del género desde sus antecedentes en Luciano de Samosata y Johannes Kepler hasta Ray Bradbury y Arthur C. Clarke.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hay otros textos notables de esta época?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muchos más. Me he limitado al espacio que va entre la publicación de dos libros fundamentales para nosotros: Piedra de sol en octubre de 1957 y La región más transparente en abril de 1958. Por gusto y por necesidad llenamos las pequeñas revistas, las publicaciones marginales, de artículos y notas, increíblemente malas por lo que a mí respecta. Contribuimos sin quererlo a la leyenda de que un solo grupo se había adueñado de todas las publicaciones mexicanas. No es así: fuimos la primera generación que intentó vivir sólo de su trabajo sin ocupar ningún puesto administrativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y la mafia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es un término genial, un modelo del arte de injuriar que se atribuye indistintamente a Margarita Michelena y a Luis Spota para hablar de un grupo literario en tanto asociación delictuosa, delincuencia organizada. Desde 1880 por lo menos se infama en México a la “sociedad de elogios mutuos”. Como todo en este mundo, la real o supuesta mafia debe ser sometida a crítica implacable. Sin duda cometió graves errores y enormes injusticias. Pero también dio muchas cosas. Los excluidos tienen todo el derecho del mundo a protestar contra ella y atacarla póstumamente. Lo que me parece absurdo es que algunos de sus beneficiarios la injurien todavía cuando hace mucho dejó de existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También se habla de una elite cerradísima. De haber sido así jamás hubiéramos hallado oportunidad alguna Monsiváis y yo (Pitol se marchó a Europa), simples estudiantes de clase media que no teníamos apoyo alguno ni pertenecíamos a familias poderosas. Pero la justificación final está en los libros: medio siglo después seguimos leyendo Piedra de sol y La región más transparente, como seguiremos leyendo a Carlos Monsiváis y a Sergio Pitol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias por todo lo que me ha dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al contrario, mil gracias por su generosidad arqueológica al escucharme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en la revista Nexos, mayo del 2008.)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-8616235346560867406?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/8616235346560867406/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=8616235346560867406' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/8616235346560867406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/8616235346560867406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2010/07/jose-emilio-pacheco-la-iniciacion-de.html' title='José Emilio Pacheco: La iniciación de Monsiváis'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TEo-00V7woI/AAAAAAAAAMM/J07XzrhhQ_U/s72-c/010n1pol-7.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-8119492384059689258</id><published>2010-07-07T17:48:00.000-07:00</published><updated>2010-07-07T20:01:24.743-07:00</updated><title type='text'>La música mexicana (inicio de un libro que quedará inconcluso)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TDU2xbGGd6I/AAAAAAAAALs/i7wLCR9lFEk/s1600/ART-F824-60-359-353.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 223px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TDU2xbGGd6I/AAAAAAAAALs/i7wLCR9lFEk/s320/ART-F824-60-359-353.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5491355543363024802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;I.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso que en un país tan musical como el nuestro, falten tantas piezas para contar la historia de su música. Sabemos que los indios, los negros y los criollos tuvieron sus melodías favoritas, sus bailes y sus instrumentos. Los historiadores se han dado a la tarea de descubrir, poco a poco, las piezas faltantes. Han buscado en las bibliotecas, en las iglesias y en los archivos más insospechados los datos que puedan darnos más luz sobre la música de México. Como las obras de teatro de la Nueva España muchas veces se representaban con el fin de recaudar fondos para los hospitales, no es extraño encontrar argumentos teatrales y su respectiva música en los archivos de salubridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las calles, los mulatos, los indios y los negros, tenían su música. Bailaban el chuchumbé, los sones y todo tipo de jarabes. Entre estos últimos, podemos mencionar el jarabe gitano, el pan de jarabe y el jarabe gatuno. En este último, por ejemplo, la mujer bailaba como si toreara y el hombre como si embistiera. Como dice una denuncia de la Inquisición: “el hombre todo se vuelve cuernos para embestir a la toreada”. Gracias a esta misma denuncia sabemos lo populares que eran estos jarabes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;“Este baile, ilustrísima señoría, no es de  aquellos que se ven de tarde en tarde; es bastante frecuente, y creo no hay concurrencias de arpa y guitarra, especialmente en las casas de campo, en las pequeñas de la Jalapa y antigua Veracruz, en que no se vea bailar, unas veces con más, otras con menos desenvoltura, pero casi siempre con demasiada disolución.”&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Cada uno de estos estilos tenían su particularidad y eran sumamente variados. Pero si algo unía tanta diversidad en estos bailes, era que ninguno de ellos le gustaba a la Iglesia y que los inquisidores se dedicaron a prohibir estos bailes llenos de inmoralidad. En 1796, el bachiller don José Mariano Paredes fue a una iglesia para presenciar una posada y cuál no sería su sorpresa que el organista comenzó a tocar un son llamado “Pan de manteca”. Este padre fue de inmediato a la Inquisición para informar de esta música, pues si esto ocurría en una iglesia, seguramente era peor en las celebraciones populares, en las que se bailaban tiranas, boleras y seguidillas, es decir, composiciones que “sensibilizan los malvados afectos que están empapando unos corazones verdaderamente carnales”. Estas piezas se bailaban con tanto desenfado y voluptuosidad, que si esos danzantes pudieran contemplar cualquier ballet folklórico de la actualidad seguramente las desconocerían por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el jarabe no produce malos afectos, por el contrario, destila alegría y vida. El escritor dominicano Pedro Henríquez Ureña, cuando llegó a México notó que a diferencia de las Antillas –en donde hay una enorme cantidad de bailes– en el altiplano de México, el jarabe resumía todas las danzas. A Henríquez Ureña no le pareció ardorosa ni lánguida nuestra música, por el contrario le pareció “seca”. Y concluyó que oír música del centro del país equivale a tomar un vaso de jerez, en tanto que las Antillas tiene una música más dulce, semejante al vino moscatel. Ya sea de origen español y provenga de las seguidillas y del zapateado, o tengo influencia de las danzas indígenas de Jalisco, lo cierto es que el jarabe tiene una identidad propia, un sonido inconfundible que no se repite en la música de los demás países de América. Pero además, lo distingue algo más, como lo notó el dominicano: es espontáneo y es popular, jamás se bailó entre las clases altas, que preferían la mazurca, el chotís y la polca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el baile que más horrorizó a la iglesia fue el chuchumbé. Este baile lo danzaban en las calles, se cantaba en todos lados y los sacerdotes no descansaron en la lucha contra sus coplas. Como la Iglesia terminó con todas las manifestaciones de este baile inmoral, sólo han llegado hasta nosotros las coplas del chuchumbé transcritas en una de las actas inquisitoriales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la esquina está parado &lt;br /&gt;un fraile de la Merced,&lt;br /&gt;con los hábitos alzados&lt;br /&gt;enseñando el chuchumbé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que te pongas bien,&lt;br /&gt;que te pongas mal,&lt;br /&gt;el chuchumbé&lt;br /&gt;te he de soplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien hace falta saber mucho de la Nueva España, y aunque todavía faltan historiadores que armen el rompecabezas de las influencias africanas, indígenas y españolas, puede decirse que en los 300 años de virreinato se dio el mestizaje musical, es decir, un amalgama de influencias, el carácter que distingue a la música de nuestro país y la variedad riquísima de combinaciones de instrumentos, ritmos y bailables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida urbana de la Nueva España tenía en el teatro su centro. Ahí se comentaba la política, se regaban los chismes de toda la sociedad y se iban a lucir las nuevas modas. Hombres y mujeres eran tan dados a lucir modas extravagantes que la gente del pueblo los llamaba petimetres, currutacas, lechuguinos y gomosos. Al iniciar 1810, la ciudad de México vivía un momento tenso, pues España estaba tomada por Napoleón, así que no llegaban novedades musicales ni teatrales de Europa por lo que muchas veces los teatros permanecían cerrados. Y hay que decir que desde que comenzaron a llegar las noticias del levantamiento del padre Miguel Hidalgo, las autoridades novohispanas comenzaron a transmitir la alarma en todos los ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo contrario pasaba entre las filas de los independentistas. Cuando los campesinos que se levantaron en armas con Hidalgo salieron de sus pueblos, lo hicieron con sus guitarras y sus violines, con sus arpas y sus tambores. Pero ¿qué música era la que se oía cotidianamente entre las filas de Hidalgo? Sin duda eran los jarabes, como “Los enanos”, “El gato”, “El palo” y “El torito”, los más populares. Dice el historiador Jas Reuter que los jarabes constan de cinco partes bien definidas: introducción, copla cantada, zapateado, descanso (o paseo) y final. Generalmente, los jarabes estaban formados de pequeños sones, pero una de sus características era que tomaban fragmentos de las canciones de moda, por lo que las difundieron por todo el país. Aunque hoy es raro que los sones lleven letra, lo cierto es que los sones y los jarabes llevan el nombre de la copla con que se cantan. Actualmente el jarabe se toca casi siempre de manera instrumental, pues los músicos han olvidado las coplas que lo acompañaban. No está de más transcribir los versos que durante años se cantaron con el Jarabe tapatío: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengan a tomar atole&lt;br /&gt;todos los que van pasando,&lt;br /&gt;que el atole está muy bueno&lt;br /&gt;y la atolera se está agriando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que comenzó la insurrección, el pueblo le hizo a Hidalgo y a Morelos sus canciones, sus mañanitas, sus himnos y sus marchas. “Es el pueblo mexicano un cantor muy expresivo y simpático”, escribe Luis G. Urbina, “Y en todos los episodios de su vida, apasionante y generosa como pocas, la musa anónima ha sabido encontrar estrofas sencillas y burdas, pero extremadamente cordiales y verdaderas, para rememorar y glorificar los incidentes de su epopeya por la libertad.” Dice el historiador Carlos María de Bustamante que los soldados de Morelos cantaban con sus guitarras antes de entrar en combate: “Por un cabo doy dos reales; / por un sargento, un doblón; / por mi general Morelos / doy todo mi corazón”; pero en cuanto el enemigo estaba cerca, cambiaban sus guitarras por fusiles y se lanzaban a pelear con furia. “Concluido el lance, lo celebraban con igual canción y quedaban tan serenos como si nada hubieran hecho.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las crónicas de esos tiempos hablan de una ciudad temerosa, en la que el teatro se encontraba en decadencia y en que las autoridades se desentendieron de los asuntos teatrales. Parecía que todo iba a cambiar cuando Iturbide entró a la ciudad de México, frente al ejército Trigarante. Frente a él, la gente cantaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy soldado de Iturbide,&lt;br /&gt;visto las Tres Garantías,&lt;br /&gt;hago las guardias descalzo&lt;br /&gt;y ayuno todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nada mejoró ya que se cuenta que en cada función había pelea entre los realistas, los iturbidistas, los centralistas y los federalistas, por lo que el gobierno prohibía con frecuencia las funciones teatrales. Lo que sí gustaba y lo que preferían los asiduos al teatro era la ópera italiana. A principios del siglo XIX era la gran atracción de los habitantes de la ciudad de México. Sobre esto escribió el poeta Anastasio de Ochoa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que aplauda con boca y manos&lt;br /&gt;Juan los versos italianos,&lt;br /&gt;vaya en paz;&lt;br /&gt;pero que porque él se extienda&lt;br /&gt;en su elogio, los entienda,&lt;br /&gt;¡qué capaz!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El público estaba ávido de ópera tanto como el europeo. Por ejemplo, el 13 de septiembre de 1823, La urraca ladrona se estrenó en México, es decir, apenas seis años después de que la compusiera Gioachomo Rossini. Se contaba que el compositor fue encerrado por el productor de la ópera para que terminara de escribir la obertura, así que Rossini fue echando las partituras por la ventana para que el arreglista fuera haciendo las partes de cada uno de los instrumentos. Rossini era tan popular que se hablaba incluso de la ropa que usaban las actrices en los estrenos de sus óperas. Además de Rossini, el público de teatro era aficionado a las óperas de Bellini y de Donizetti. Esto nos habla de que en México aún no llegaba la hora del romanticismo arrebatado y trágico, porque justamente las obras que por entonces gustaban eran las que tenían final feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariano Elízaga&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El michoacano Mariano Elízaga (1786-1842) fue el músico más importante de este periodo. Era comparado con Mozart, porque además de ser un músico precoz fue educado con gran rigor por su padre, cuando se dio cuenta de su talento musical. Era tanto su talento que La Gaceta de México publicó una nota hablando de un niño prodigio. Tal vez por esta causa, el virrey Revillagigedo lo mandó llamar a su corte. Gracias a esto, pudo tomar clases de composición y dedicarse de manera profesional a la música. Más adelante fue un renombrado profesor; entre sus alumnas se encontraba Ana María Huarte, una joven también michoacana, que más adelante contraería matrimonio don Agustín de Iturbide, por lo que se convertiría en Emperatriz de México durante los diez meses que se mantuvo su esposo en el poder. Mientras gobernaba Iturbide nombró a Elízaga “maestro de capilla”, aunque sólo era un nombramiento honorario que no incluía sueldo. De ahí que Elízaga buscara otras maneras de ganarse la vida como músico, así es que con un amigo suyo, don Manuel Rionda se puso a trabajar y en febrero de 1826 anunció la fundación de la primera imprenta musical de México. También fue el primero en hacer una orquesta filarmónica en México. Como se sabe, una “filarmónica” tiene detrás un grupo de melómanos que organizan conciertos destinados a difundir la música. No era nada extraño, ya que Elízaga era un hombre muy admirado; tanto lo era que se cuenta que el tumulto que se hizo cuando estrenó su Himno patriótico sólo era comparable a la entrada del Ejército Trigarante en 1821. El novelista Manuel Payno, en Los bandidos de Río Frío hace una remembranza de Elízaga, que era conocido como “el Rossini mexicano”, en el lujoso salón de uno de los personajes de la historia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;La entrada del maestro Elízaga era cada jueves un acontecimiento; hombres y señoras se ponían en pie, le estrechaban la mano, le saludaban y le decían tantas y tan afectuosas palabras, como si en años no le hubiesen visto. Era el maestro agradable, de buena figura, hombre de mundo, y correspondía a tanto agasajo con desembarazo y amabilidad, dejando contentos a todos sus amigos. Platicaba y reposaba un rato, y después, sin que nadie le rogase y sin dar a conocer cuánto le agradaban los aplausos de aquella reunión, se ponía al piano y encantaba a los que lo oían, pues poseía una destreza, una dulzura y una propiedad… que aun hoy, que tantos y tan insignes pianistas hay en Europa y en América, sería una notabilidad. Generalmente, en lugar de tocar las piezas de música que se usaban en ese tiempo, improvisaba y producía melodías que eran completamente desconocidas.&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desafortunadamente, de él sólo se conocía una Misa en La mayor, hasta que en 1993 se descubrió un ejemplar de la obra que publicó en la editorial que había fundado en 1826. Sí, la obra Últimas variaciones estuvo extraviada 167 años hasta que casi milagrosamente un musicólogo mexicano, Ricardo Miranda, encontró esta obra para piano que ya cuenta con algunas grabaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras que la música en los altos estratos de las principales ciudades de México comenzaba a tener influencia italiana y francesa, la gente del campo tenía sus propias melodías, ciertamente no muy apreciadas por la gente de la ciudad. Muchos de los géneros más representativos de la música de nuestra música tradicional se desarrollaron en el siglo XIX. Uno de los géneros más antiguos, con ejemplos en la Colonia es la valona –más antiguo incluso que el corrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Valonas y corridos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antiguamente, era un género muy difundido en todo el país, pero hoy sólo se canta en algunas zonas de Guanajuato, San Luis Potosí y principalmente Michoacán. La valona es un género festivo, en el que se luce el improvisador y muestra sus dotes para versificar. Una alegre introducción anuncia que se va a cantar una valona; se escucha un violín tocando con fuerza, mientras que la guitarra y el arpa acompañan con sus rasgueos y sus arpegios. En el caso de Michoacán, se utiliza un arpa tan grande que se incorpora otro músico al que se le llama “tamboreador” y que toca la caja del arpa. Los valoneros improvisan entonces estrofas humorísticas, de tema político o paródico. La base de este género es la décima, una forma de estrofa inventada por el poeta español Vicente Espinel, que se hizo popular en el siglo XVII. La espinela tuvo fortuna no sólo en España sino en la poesía popular de toda América, por lo que hay décimas en todos los países en que se habla español, desde Estados Unidos hasta Chile. Dice el estudioso Vicente T. Mendoza, quien viajó por México estudiando la música tradicional, que cuando las fiestas llegaban a su momento de máxima cordialidad, siempre alguien gritaba: “¡Vamos a cantar valonas!” Es entonces cuando se hace gala de la música y de la capacidad para improvisar. He aquí una décima de esas valonas antiguas, en la que un valonero dice una “Receta contra el amor”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ponen al fuego dos&lt;br /&gt;adarmes de indiferencia,&lt;br /&gt;cuarenta gotas de esencia&lt;br /&gt;de “¡abur!” y vaya con Dios;&lt;br /&gt;se añade una libra en pos&lt;br /&gt;de “no me importa” (molido),&lt;br /&gt;y todo muy bien cocido&lt;br /&gt;con aceite de alegría,&lt;br /&gt;se toma una vez al día&lt;br /&gt;en la taza del olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo en el año de la Consumación de la Independencia, Pepe Quevedo, un músico del que no tenemos ningún dato biográfico, compuso el primer corrido de nuestra historia. Qué curioso que el corrido y la Independencia sean del mismo año, pues el corrido es el género llamado a narrar los principales acontecimientos de México desde entonces. Ese primer corrido se llama “La pulga” y está versificado en forma de décima:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay, yo vi una pulga arando&lt;br /&gt;uncida con un novillo,&lt;br /&gt;y en esto llegó un zorrillo,&lt;br /&gt;con la semilla sembrando.&lt;br /&gt;El tlacuache iba tapando&lt;br /&gt;con un arado deforme.&lt;br /&gt;y el zancudo que era un conde.&lt;br /&gt;llegó y le dijo… ¡malajo!&lt;br /&gt;¡Amigo, en el trabajo,&lt;br /&gt;yo vide llorar a un hombre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho se ha discutido si esta canción es un corrido, porque los estudiosos del género dicen que un corrido debe seguir las formas del romance español, es decir que deben ser cuartetas de versos octosílabos, con rima asonante en los pares. Sin embargo, no es extraño que hoy, los narco-corridos estén compuestos en versos decasílabos sin importar el carácter de las rimas. El corrido ha servido de juglar desde la Edad Media, y en el caso de México, ha servido para relatar noticias, difundir tragedias, y sobre todo para ver la historia desde el punto de vista cotidiano, es decir, con el toque irónico que muchas veces caracteriza a la nota roja:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las diez y las once,&lt;br /&gt;Juana se puso a pensar:&lt;br /&gt;“Voy a matar mi marido&lt;br /&gt;para salirme a pasear”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego que ya lo mató&lt;br /&gt;se agachaba y le decía:&lt;br /&gt;“Ya te moristes, José,&lt;br /&gt;lucero del alma mía”.&lt;br /&gt;(“Juana Matamaridos”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los toreros, los revolucionarios, los accidentes, los bandoleros, los narcos, los que asesinan por amor, los fusilados, los aparecidos, los terremotos, las epidemias, las autoviudas, los perseguidos, los migrantes, los caballos, el petróleo, los boxeadores, los agraristas y finalmente los ovnis, han inspirado miles de corridos. No hay que dejar de decir que prácticamente no hay fenómeno social o hecho histórico de México que no haya sido registrado por un corrido. Cuando llegan a los pueblos, a las plazas o a los mercados, los cantores piden permiso para empezar a cantar y no se despiden sin dejar una moraleja o una enseñanza, con la promesa de volver, ya que mientras haya muertos, revoluciones o tragedias, continuarán cantándose corridos: “Yo les digo a mis amigos, / vámonos acomodando, / que si se siguen matando, / corridos sigo arreglando”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;II. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La jarana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Yucatán, pasa lo mismo que con los jarabes del altiplano: se combinan en bailes más complejos, los cuales se ejecutan de manera alegre y desenfadada en los festejos populares. La orquesta es particularmente alegre, y por lo general está integrada por dos clarinetes, dos trompetas, dos trombones, güiro y timbales. Sobre su origen, varios musicólogos han notado que este baile tiene influencia del zapateado español que llegó a esa región desde el siglo XVII. Como haya sido, la jarana es un baile importante para el pueblo yucateco porque es una manera en que los mayas de la península hicieron suya la música española que se bailaba en las haciendas. Es además parte de su historia, pues del siglo XIX data una pieza llamada El degollete, que se cantaba en la Guerra de Castas (comenzada en 1847), la cual enarbolaron los mayas contra los criollos. Así que la jarana, a pesar de ser de origen completamente español se ha vuelto parte de la identidad maya. Se acostumbra bailar con los brazos a los lados y la espalda completamente erguida, aun cuando también tiene sus complicaciones, como puede verse en el típico “baile del almud”. Se llama así porque el danzante se pone una botella en la cabeza y comienza a bailar sobre un almud, es decir sobre una caja que se usaba antiguamente para medir semillas. Hoy su uso está restringido sólo para bailar sobre ella. La jarana es un baile prácticamente hecho para las piernas, pues los brazos quedan a los lados salvo cuando hay que levantarlos para tronar los dedos, como en el zapateado español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se sabe, el grito de ¡bomba! sirve para anunciar que la música se detendrá por un instante y que uno de los bailadores recitará una pequeña estrofa de amor o de humor. Jesús Amaro Gamboa, especialista en la cultura yucateca, explica que ¡bomba! se usó originalmente para avisar que una carga de dinamita estaba a punto de explotar mientras se hacían trabajos de excavación, y para que así la gente corriera a resguardarse de una piedra aventada al aire. Hoy, el grito de ¡bomba! es mucho más festivo y, como dijimos, anticipa una estrofa, como ésta, bella por sencilla, del poeta Élmer Llanes Marín:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera ser la medalla&lt;br /&gt;de tu cadena de oro&lt;br /&gt;para estar sobre tu pecho&lt;br /&gt;y decirte que te adoro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es común que muchas de las coplas se valgan del maya, como puede verse en el siguiente caso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P’urux Dzoncauich,&lt;br /&gt;nacido en Tahmek’,&lt;br /&gt;es un pobre uinik’&lt;br /&gt;con cara de pek’.&lt;br /&gt;Y siendo aún dziriz,&lt;br /&gt;su Tata don Sos,&lt;br /&gt;lo dejó k’oliz&lt;br /&gt;de tanto uazk’op.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que significa lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El panzón Dzoncauich,&lt;br /&gt;nacido en Tahmek’,&lt;br /&gt;es un pobre hombre&lt;br /&gt;con cara de perro.&lt;br /&gt;Y siendo aún niño,&lt;br /&gt;su Tata don Sos,&lt;br /&gt;lo dejó pelón&lt;br /&gt;de tanto pescozón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acerca de la jarana, hay varias precisiones que hace el profesor Amaro Gamboa en su Vocabulario del uayeísmo en la cultura de Yucatán (1985); en primer lugar, que las jaranas cantadas son las que se bailan, y las que sólo son instrumentales son para escucharse; en segundo, que las jaranas en ritmo de 3/4 –más lentas– se zapatean y las que están en 6/8 –más rápidas– se guapachean (es decir, que se bailan con las piernas extendidas y haciendo una especie de arco). Además, “los bailadores de jarana no deben de usar el paliacate rojo colgando de la cintura, y deben de usar alpargatas. Las bailadoras deben de usar sombrero y banda con zapatos bordados, de raso; jamás usar rebozo al bailar”. Por otra parte, si el baile es de día, se llama vaquería y, si es de noche, se llama jarana. La diferencia es que la vaquería es la fiesta para herrar el ganado, por lo que el traje de vaquero de las mujeres tiene sentido sólo en la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de lucirse en el baile, la mujer “cuando así lo consideraba, con un saludo, inclinando levemente la cabeza, señalaba a su pareja el fin del baile y se retiraba sin más, hasta sentarse en su lugar. Con esto el bailador cesaba en su baile también”, escribe el poeta Llanes Marín (Cuentos de mi terruño, 1961).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio Gómez &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio Gómez (1805-1870) es otro ejemplo de que aquellos compositores, célebres en otros tiempos y de los que prácticamente no pervive nada. Cuando era joven, Gómez fue director de la Orquesta Lírica, la cual acompañó durante su gira a Manuel García, un célebre tenor español para el cual, nada menos que Rossini, había compuesto su ópera Elisabetta. Toda la ciudad estaba ávida de escuchar a este tenor, sin embargo, el empresario vendió los boletos a un precio muy elevado. Hay que decir que el público mexicano de entonces no tenía mucha simpatía por los españoles, así que a García le fue tan mal que la compañía que lo había traído quedó en la ruina. Por si fuera poco, este tenor perdió en un asalto “hasta el último peso”, así que no podemos saber siquiera si pudo salir de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 15 de diciembre de 1839, siguiendo el ejemplo de Mariano Elízaga, Gómez fundo la Gran Sociedad Filarmónica, y de la misma manera que su antecesor, tenía el interés de organizar recitales y dar clases de música. En el concierto de inauguración se cantó un aria de la ópera Semíramis, de Rossini, quien seguía siendo el compositor más admirado por la sociedad mexicana. Los días 1º y 15 de cada mes había un concierto reglamentario realizado por los alumnos de la Sociedad Filarmónica. En la sede de esta Sociedad se daban clases de solfeo, vocalización, canto, piano, violín, vihuela, clarinete, flauta, acompañamiento, italiano, francés, inglés, baile, esgrima, escritura inglesa y española, dibujo natural, miniatura y aguada. Los alumnos de Gómez se convirtieron en músicos destacados, pues apenas un año después de la fundación de la Sociedad Filarmónica, estos jóvenes formaron una orquesta para acompañar al violinista, pianista, compositor y profesor del Gran Conservatorio de Londres, el irlandés William Vincent Wallace (1812-1865). Durante sus celebrados conciertos en México interpretó la obertura de la ópera Preciosa, de Carl Maria von Weber, así como obras de Donizetti. Pero lo que más llamó la atención fue que Wallace quitó tres cuerdas a su violín para interpretar la Gran fantasía sobre una sola cuerda de Paganini.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, Gómez era un músico muy reconocido, que trabajó durante años como organista en la catedral de la ciudad de México y posteriormente fue, con el mismo puesto, se fue a vivir a Tulancingo, Hidalgo. Compuso misas, oratorios, bailes de cuadrillas, pero hoy sólo se conocen sus “Variaciones sobre el tema del jarabe mexicano” que estrenó en 1841.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música norteña&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leamos lo que dice la musicóloga Yolanda Moreno Rivas en su Historia de la música popular mexicana (1979):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;La gran extensión del territorio mexicano fue uno de los factores decisivos en los sucesos histórico-políticos del siglo [ante]pasado. En 1821 fue facultado Moisés Austin para colonizar una parte de Texas con trescientas familias en su mayoría provenientes de Estados Unidos, aunque también había europeos, principalmente polacos y alemanes. En 1836, los colonos texanos lograron su independencia después de vencer al ejército del general Santa Anna. Lo demás es historia de sobra conocida; en 1848, a raíz del triunfo intervencionista de Estados Unidos, México se vio obligado a ceder Nuevo México, Alta California y Texas. En 1853 Santa Anna vendió la Mesilla y en 1860 la Guerra de Secesión estadounidense provocó la emigración de un gran número de personas de diversas nacionalidades.&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como puede deducirse, el acordeón era el instrumento musical que los migrantes europeos traían consigo, y por esta causa se convirtió en el sonido característico de la música del Norte. A mediados del siglo pasado, el musicólogo Vicente T. Mendoza viajó a Nuevo México para investigar la música mexicana que había quedado del otro lado de la frontera. Los estudios que se han hecho a este respecto son una fuente de sorpresas, pues demuestran que el México que se perdió en 1848 ha conservado la música en español; no sólo perviven los conjuntos norteños –acordeón, bajo sexto y contrabajo–, también los mariachis, los tríos, las orquestas típicas y todo su repertorio se conoce por allá. Los romances, los corridos, las danzas cubanas, las polcas, los chotises, los pasodobles, las mazurcas y los valses, siguen sonando en donde se habla la lengua española. Por si fuera poco, cien años después de que México perdiera la mitad de su territorio, en Estados Unidos se seguían cantando música religiosa de origen novohispano, décimas, coplas, zarzuelas, tonadillas, sones y jarabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un lado, los europeos emigraron al Norte de México llevando consigo con la música de sus países (y el acordeón, que, a diferencia del piano, es un buen compañero de viaje); y por el otro, la música popular mexicana de entonces se cantaba sin acordeón, pues los conjuntos norteños (o texanos, como se les dice en los Estados Unidos) sólo aparecieron hasta 1920. Podemos preguntarnos entonces, ¿qué pasó en casi un siglo? ¿por qué el acordeón se volvió el sello característico de esa música después de tanto tiempo? Tal vez, durante muchos años, el acordeón siguió a los inmigrantes europeos, los cuales acompañaban sus canciones con acordeón, guitarra y violín, pero esta música aún no era parte de los grupos populares mexicanos. Por el contrario, los estratos altos de la sociedad norteña se llevaron el gusto por la ópera, las canciones francesas e italianas y las danzas habaneras, que habían aprendido en la Ciudad de México. Naturalmente, como se trataba de polacos y alemanes, llevaban también las redovas, las mazurcas y las polcas de sus países. Esta música pasó después a un nivel que todavía no puede considerarse “popular”, sino que se difundió en los bailes de salón de la burguesía. Y finalmente, los cantores populares, los campesinos y los músicos trashumantes hicieron suya esa tradición musical. De ahí que a fines del siglo XIX ya se haya comenzado a tocar música popular mexicana con acordeón. Fue entonces que comenzaron a hacerse populares los primeros virtuosos del acordeón, lo cual ha sido característico de la música de la frontera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que decir que más que de música mexicana, podemos hablar de una música de la frontera: la música de ambos lados tiene un mismo punto de partida, aunque cada lado haya tomado su propio camino. Del lado sur de la frontera, las polcas, las canciones rancheras y los corridos, han ocupado las preferencias de los conjuntos musicales. Y del lado estadounidense, si bien ha pervivido la tradición de los conjuntos texanos, también han sido más dinámicos pues han tocado jazz, rag, fox trot, rock &amp; roll, swing, entre otros ritmos (el mejor acordeonista texano de la actualidad, Flaco Jiménez, ha tocado incluso con los Rolling Stones).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, hay que mencionar el corrido de la frontera más emblemático es el dedicado a Joaquín Murrieta, conocido como “el Robin Hood de El Dorado”. No se sabe bien dónde nació y no se sabe dónde está enterrado, pues la leyenda le atribuye tres lugares de nacimiento y existen tres tumbas suyas. En 1850 llegó a California con su esposa, a trabajar en las minas, pues era la época de la fiebre del oro; ahí construyó su casa y un día, llegaron los gringos a correrlo. Así pasó por varios poblados, hasta que finalmente, su esposa fue asesinada. Ahí comenzó la leyenda de Murrieta, ya que poco después formó una banda de salteadores de caminos. Los historiadores le atribuyen el robo de 100 mil dólares y de más de cien caballos. Finalmente, murió a manos de la policía rural, en 1853, y le cortaron la cabeza. Luego la mandaron en un frasco con brandy al condado para poder cobrar la recompensa. No obstante, mucha gente aseguró que en realidad Joaquín Murrieta no había muerto, y que se le seguía viendo por muchos lugares cercanos. De ahí, la leyenda de este personaje que inspirara no sólo uno de los corridos más celebres de la frontera, sino incluso una obra de teatro escrita por Pablo Neruda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pirekuas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo purépecha, que resistió el poder de los aztecas, y cuya lengua pervive hasta hoy, tiene un gran respeto hacia la música. Su propia lengua es como una melodía; y sus canciones –o pirekuas– que interpretan sus el cantores populares –o pireri– son de las grandes riquezas de México. Los pueblos purépechas de Michoacán no sólo mantienen vivo el repertorio ancestral, sino que continúan componiendo pirekuas –se estima que en cada una de las 120 poblaciones existentes hay en promedio 5 compositores. En junio de 2009, los pueblos purépechas pidieron a la UNESCO que reconozcan su música como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el repertorio de pirekuas está la manera de sentir la naturaleza, de enamorarse y hasta la historia michoacana. Se cantan, dice Herón Pérez Martínez, en su Cancionero michoacano (1830-1940) (El Colegio de Michoacán, 2000), a ritmo de son abajeño, y se acompañan con guitarras u orquestas de cuerda o de viento; cuando son temas amorosos, intercalan los piropos, las declaraciones amorosas, preguntas ansiosas, quejas, súplicas y lamentos. Véase la pirekua “Cuatro estrellas”, la cual tiene una belleza que recuerda a la poesía prehispánica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuántas cosas le dicen a mi corazón&lt;br /&gt;las cuatro estrellas que yo veo pasar.&lt;br /&gt;Ellas brillando saldrán igual que siempre,&lt;br /&gt;mientras yo, ¡pobre!, parto para siempre,&lt;br /&gt;me alejo a diario para no volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso dice Pérez Martínez que el purépecha es hermano de la flor, de la estrella y de la montaña. Hay que agregar que aunque las pirekuas se cantan fundamentalmente en purépecha, también son una forma de mestizaje, ya que la manera de cantarse a coro, tal vez fue aprendida de los coros de iglesia. Además, el ritmo de la pirekua tiene mucho de europeo, ya que tiene influencia del vals.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pirekuas más antiguas, como “Cuatro estrellas” hablan del mundo de la naturaleza; pero las más actuales se refieren a mujeres con nombre de flor o a flores con nombre de mujer, como “Josefinita”, “Luisita”, “Flor de la canela”, etc. Las pirekuas vienen de lejos en la historia, son como todas las flores de la naturaleza, al mismo tiempo antiguas y nuevas. Franciso López Morales, director de Patrimonio Mundial del INAH, dijo al respecto de esta tradición musical:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La pirekua es un canto interpretado por los pireris (interpretes y autores), tanto en purépecha como en español, y es sincretismo de elementos de origen prehispánico –entre ellos la propia lengua tarasca– y colonial, sobre todo en cuanto a la instrumentación y a la enorme tradición polifónica que llevó ‘Tata’ Vasco a territorio michoacano.&lt;br /&gt;“Esta expresión musical transmitida de generación en generación, tal y como la conocemos, con base en partituras y las formas musicales del son y el abajeño, se originó a mediados del siglo XIX. Hoy en día es un canto vivo que lo mismo se interpreta en casas que en eventos como el Concurso Artístico de la Raza Purépecha que se realiza desde los años 70”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida en México y su música (1839-1842)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a las cartas de una mujer excepcional, sabemos cómo era la vida cotidiana de México a principios de los años cuarenta del siglo XIX. Se trata de las cartas que Frances Erskine Inglis (1804-1882), esposa del embajador español, el marqués Calderón de la Barca, mandaba a su familia en Boston. Las cartas son divertidas, pues a la Marquesa le maravillaba todo lo que veía por las calles, hace retratos de los políticos mexicanos, de las ciudades que conoció, y especialmente, de las fiestas populares. Lo que para los mexicanos es común y corriente, para la Marquesa era lo más exótico y complicado. Hasta la menor anécdota le causaba asombro, como entrar a misa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;“Los caballeros se acomodaron en sillas o en bancas en la iglesia, pero las mujeres deben permanecer arrodilladas o sentadas en el piso. ¿Por qué?&lt;br /&gt;“–Quién sabe.&lt;br /&gt;“Es todo lo que he podido sacar en limpio acerca de esta cuestión.”&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leamos sólo dos pasajes narrados por esta extraordinaria escritora: un concierto durante una misa en la Catedral y la descripción de los bailes populares:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;“El primer acorde de la música fue a modo de un estallido, que turbó el sabor de un adormecimiento en que había yo caído poco a poco. Nunca oídos mortales fueron aturdidos con semejantes discordancias en instrumentos y voces, y con tal confusión peor confundida, e inarmónica armonía. Parecía como si las mismas esferas celestiales desafinasen, rodando y estrellándose las unas con las otras. Cómo hubiera yo también gritado ¡Miserere! en medio de esta indisciplinada orquesta, un “maestro de música”, enarbolando el arco de un violín acudía, desesperado, como Faetón confiado en sus indomables corceles, de un ejecutante a otro, espantado de aquel clamor del cual él mismo era el instrumento. El ruido empezaba a ser alarmante, y el calor lo era en proporción, el rostro tranquilo de la Virgen parecía inclinarse con aire de reproche. Dimos gracias a Dios cuando, al terminar esta tempestuosa imploración de misericordia, pudimos abrirnos paso hacia la salida y gozar del aire fresco y de la suave luz de la luna…”&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y un baile en casa de la familia Adalid, amigos de los Marqueses:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;“Los bailes son monótonos, con pasos cortos y con mucho desconcierto, pero la música es más bien agradable y algunos de los danzantes eran muy graciosos y ágiles; y si no fuera porque el hacer distinciones provoca la envidia, deberíamos mencionar con énfasis a Bernardo el Matador, al primer cochero y a una hermosa muchacha campesina de falta corta roja y enaguas amarillas, con pies y tobillos à la Vestris.&lt;br /&gt;“Todos permanecían muy tranquilos aunque demostraban su gozo intenso; algunos de los hombres acompañaban a los danzantes con la guitarra.&lt;br /&gt;“Primero, el guitarrista rasgueaba en una cadencia muy viva, y el bailarín hacía un movimiento rápido. Empezaba entonces el músico a acompañarse con su propia voz y el bailarín iniciaba algunos pasos lentos. Así sucede, por ejemplo, con el baile del Aforrado, curioso nom de tendressse, que supongo expresa la idea de algo suave y acolchado. He aquí la letra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Aforrado de mi vida!&lt;br /&gt;¿cómo estás, cómo te va?&lt;br /&gt;¿cómo has pasado la noche,&lt;br /&gt;no has tenido novedad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Aforrado de mi vida,&lt;br /&gt;yo te quisiera cantar!&lt;br /&gt;¡Pero mis ojos son tiernos,&lt;br /&gt;y empezarán a llorar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Guadalajara vengo&lt;br /&gt;lidiando con un soldado,&lt;br /&gt;sólo por venir a ver&lt;br /&gt;a mi jarabe aforrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y vente conmigo,&lt;br /&gt;y yo te daré&lt;br /&gt;zapatos de raso&lt;br /&gt;color de café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La música correspondiente a estos “versos inmortales”, la he aprendido al oído y os la he de mandar. En el baile de los Enanos, el bailarín se va haciendo más pequeño cada vez que se canta el coro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ah qué bonitos&lt;br /&gt;son los enanos!&lt;br /&gt;¡Los chiquitos&lt;br /&gt;y mexicanos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sale la linda,&lt;br /&gt;sale la fea,&lt;br /&gt;sale el enano&lt;br /&gt;con su zalea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los enanitos&lt;br /&gt;se enojaron,&lt;br /&gt;porque a las enanas&lt;br /&gt;las pellizcaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Siguen más versos, pero creo que con la muestra tendréis bastante para quedar satisfechos. Hay otro baile, llamado “El Toro”, cuya letra no es muy interesante, y el “Zapateado” que bailó con mucha gracia uno de los caballeros acompañándose al mismo tiempo con la guitarra.”&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cartas fueron publicadas en inglés, en 1843, y todas “están escritas de manera fácil y con suelta gracia; en muchas partes sale brillante una burlona agudeza y una sutilísima ironía; están  llenas,  además de finas observaciones, de atinados comentarios, aparte de su sencillez y amenidad, que las hace leer con gusto y sin cansancio”. Así las describe Artemio de Valle-Arizpe. Para conocer nuestra música son de indudable valor. La Marquesa regresó a España y nunca más volvió a México. Falleció en 1882.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;III.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay una definición satisfactoria del “son”, no hay un análisis musical que diga qué es exactamente. Sabemos que esta palabra proviene del latín sonus –de donde la palabra inglesa sound–, la cual a su vez deriva del griego tonos. De ahí las palabras sonido, tonalidad, sonoro, tónico. Tal vez, “son” sólo quiera decir que así es como suena un pueblo. Existen sones principalmente en las Antillas, Centroamérica y México. En el caso de nuestro país, puede decirse que el son es la música más típica, la que ha alimentado desde hace cinco siglos la música tradicional de nuestro país. Hay que decir, como escribe el musicólogo Jas Reuter, que se trata asimismo de la música más refinada y compleja, aun cuando sea raro que los músicos que lo interpretan sepan leer por nota. Pero, ¿qué distingue a este género? Una de las dificultades para hablar de él, es que según la región geográfica recibe distintos nombres, “huapango” en la Huasteca, “gustos” en Guerrero, y “jaranas” en Yucatán. Veamos las características que menciona Reuter: el son es música festiva y profana (es decir, no tiene asuntos religiosos ni sirve para fiestas sagradas). Es un género hecho para bailar; generalmente las parejas no se tocan y se ejecuta sobre una tarima que sirva de resonancia para el zapateo. Además, el baile del son expresa el coqueteo entre el hombre y la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El son alterna partes cantadas con partes instrumentales. Generalmente, las partes bailables son las más rápidas y sirven para el lucimiento de las parejas, y las partes cantadas son aprovechadas por los bailadores para “descansar” –pues no dejan de bailar, sólo que hacen menos vistosos, para que el auditorio pueda concentrarse en la letra. Finalmente, dice Reuter, las coplas que se usan en los diversos sones de nuestro país son de origen español. Curiosamente, muchas coplas hacen alusiones a los animales, a las palomas, las mulas, los gallos y los bueyes, entre muchos otros. Y lo general es que los bailadores imiten los movimientos de estos animales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente, veamos cuáles son las principales ramas del son: en la costa del Pacífico se encuentra el son huasteco (Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Puebla y Veracruz) y el son jarocho (Veracruz y Tabasco). Y del lado del Pacífico se encuentran el son oaxaqueño, el guerrerense (“gustos” y “chilenas”), el michoacano y el jalisciense –que llega a Colima y Michoacán. Finalmente, hay que decir que para algunos estudiosos, la jarana sería el son de Yucatán.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-8119492384059689258?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/8119492384059689258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=8119492384059689258' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/8119492384059689258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/8119492384059689258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2010/07/la-musica-mexicana-inicio-de-un-libro.html' title='La música mexicana (inicio de un libro que quedará inconcluso)'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TDU2xbGGd6I/AAAAAAAAALs/i7wLCR9lFEk/s72-c/ART-F824-60-359-353.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-3751230268287564070</id><published>2010-06-19T17:37:00.000-07:00</published><updated>2010-06-19T17:49:18.672-07:00</updated><title type='text'>Todo será posible, menos llamarse Carlos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TB1lWrUfcqI/AAAAAAAAALk/aUU6POOGMiA/s1600/0526CarlosMonsivais5-1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 192px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TB1lWrUfcqI/AAAAAAAAALk/aUU6POOGMiA/s320/0526CarlosMonsivais5-1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484651361467331234" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía no nos recuperábamos de la desaparición de Carlos Montemayor y José Saramago, cuando se anuncia la muerte de Carlos Monsiváis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un completo desconcierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante años, el ejercicio mental diario consistió en acudir a Monsiváis para conocer lo que opinaba acerca de todo. La precisión de sus palabras, la obligación de actuar, la perseverancia de su obra, el conocimiento responsable, la respuesta inmediata y lúcida, el compromiso con la cultura mexicana: son los grandes ejemplos de su vida y de su obra. Pero ante todo: la generosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue el periodista cuya responsabilidad lo llevó a presenciar todos los hechos históricos y todas las manifestaciones sociales (su enfermedad realmente comenzó cuando fue a Sonora para estar cerca del caso de los niños asesinados por la irresponsabilidad del gobierno mexicano; ¡no: por su criminal responsabilidad!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puso por escrito todas sus reflexiones, reunió una invaluable colección de arte mexicano (que puso a disposición del público en el museo más concurrido de México), conocía todas las canciones, había leído todos los libros y había visto todas las películas –como lo hizo notar Octavio Paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ningún escritor había tenido en nuestro país tal amplitud de temas, y mucho menos había contado con el instrumental estilístico ni con el conocimiento para abordarlos. No distinguió, por suerte, entre alta y baja cultura, y supo entender la de nuestro país en su totalidad. Son muchos los aspectos de nuestra cultura que quedarán sin voz, con el silencio de Carlos Monsiváis. Su obra proviene de Guillermo Prieto, de Ignacio Manuel Altamirano, del liberalismo del siglo XIX, de Alfonso Reyes, de Fernando Benítez, de los Contemporáneos... Ojalá no sea la última voz de esta tradición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Monsiváis, si puede decirse así, fijó la cultura mexicana, tuvo palabras para situar los fenómenos sociales y culturales, la visión más amplia, el aforismo más contundente, la información privilegiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el humor. El humor que nos sirvió para poder reírnos del mal chiste de la realidad mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Todo será posible, menos llamarse Carlos...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-3751230268287564070?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/3751230268287564070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=3751230268287564070' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3751230268287564070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3751230268287564070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2010/06/todo-sera-posible-menos-llamarse-carlos.html' title='Todo será posible, menos llamarse Carlos'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/TB1lWrUfcqI/AAAAAAAAALk/aUU6POOGMiA/s72-c/0526CarlosMonsivais5-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-7924748952975666433</id><published>2010-01-28T19:12:00.000-08:00</published><updated>2010-01-28T20:13:08.343-08:00</updated><title type='text'>Agustín Lara y Madrid</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S2JgSFR4VOI/AAAAAAAAALc/h-5dyJ0idiw/s1600-h/caricatura.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 222px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S2JgSFR4VOI/AAAAAAAAALc/h-5dyJ0idiw/s320/caricatura.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432009964333323490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado 23 de enero comenzó a difundirse la información de que el área de gobierno de las Artes de Madrid impulsaría una investigación para saber si Agustín Lara es el verdadero compositor del chotís&lt;span style="font-style:italic;"&gt; Madrid&lt;/span&gt;, luego de que el libro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Gran vía 1910-2010&lt;/span&gt;, del novelista Raúl Guerra Garrido escribiera que el verdadero autor fuera un músico español exiliado en México, Rafael Escalona. Sin saber que se trataba de una ficción literaria, la historia fue acogida por la concejal Milagros Hernández, de Izquierda Unida, quien anunció que se procedería a investigar en los archivos de la ciudad para saber si existe información al respecto. Pero de inmediato, Belén Martínez, directora de Archivos, Museos y Bibliotecas, aseguró que esta investigación ya se había realizado sin obtener resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Rafael Escalona” es sólo un personaje literario inventado por los asistentes a una tertulia literaria. Como escribió el periodista español Isabelo Hernández, “Rafael Escalona no existió… se trata de una artimaña literaria que ideamos hace años en una tertulia literaria, a la que también asiste Raúl Guerra Garrido, y que es autor de la novela La Gran Vía es Nueva York, en la que no aparece esta historia. A nuestro amigo le propusieron participar como coautor del libro Gran Vía 1910-2010 y se le ocurrió que era una historia… digna de un relato” (“De Escalona a Oropeza, la historia de un chotis”, 26 de enero, en www.eldigitalcastillalamancha.es).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta historia está siendo aprovechada cada vez por más personas para poner en duda la autoría Agustín Lara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El supuesto compositor de Madrid&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;El País&lt;/span&gt; creyó esta historia y así lo publicó dos días después: “El hombre vivía pobre como las ratas con su mujer enferma, a la que adoraba y veía consumirse en su padecimiento. Para amenizarle el mal trago que pasaba, para recordarle sus años felices en España, le compuso el famoso chotis. Por eso, cuenta Guerra, en la letra original se decía 'cuando volvamos a Madrid', en vez de 'cuando llegues a Madrid', como alteró, supuestamente, el propio Agustín Lara… Huelga decir, que como tantos otros negros -trabajadores anónimos a sueldo de la gloria de otro- de la historia, Rafael Escalona y su mujer, según el libro, murieron pobres, exiliados de su casa y sin reconocimiento.” (25 de enero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, al día siguiente, Garrido Guerra divulgó una historia muy distinta de la que aparece en su libro. Ya no es Rafael Escalona sino Rafael Oropesa el autor de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Madrid&lt;/span&gt;. Seguramente, el escritor entró, en este par de días, en contacto con la familia Oropesa, por lo que cambió la historia aparecido en su libro. Ahora dice (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;El Universal&lt;/span&gt;, 26 de enero) que Lara “encargó y pagó” esta canción a Rafael Oropesa, director de la Agrupación Española Madrid. Pero entonces no es ya un músico pobre y sin fama: Oropesa fue un gran compositor, reconocido en México que grabó discos, trabajó en la XEW, acompañó a varios artistas y tocaba con su orquesta en la plaza de toros de la colonia Condesa. No sólo era un compositor notable, era también un compositor complejo. Su orquesta estaba integrada por los músicos de la Banda del Ayuntamiento de Madrid y salieron de España en 1939, rumbo a México. Pero tampoco llevaron existencias miserables, eran músicos tan notables que, como dice el escritor Francisco Martínez de la Vega: “La calidad de la Banda Madrid era tan alta… que varios de sus componentes se incorporaron a la Orquesta Sinfónica Nacional y a la Ópera de Bellas Artes” (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;El exilio español en México, 1939-1982&lt;/span&gt;). Uno de estos músicos era Juanito Arteta, que después sería el trompetista estrella de la orquesta de Pérez Prado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Las “pruebas”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guerra Garrido supone que Francisco Franco le encargó a Lara la canción, pero como éste no conocía España, le pidió a Oropesa que la compusiera. Como la canción fue tan buena, Franco le regaló una casa a Lara en Granada. ¿Por qué no se la regaló en Madrid? ¿Y por qué se la regaló hasta 1964? ¿En que año encargó la canción? ¿En 1948, cuando ya había muerto Oropesa? ¿Por qué si la escribió Oropesa, que murió en 1942, Lara la estrenó hasta 1948? ¿Por qué Lara nunca dijo que era un encargo del dictador?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuáles son las pruebas de estas afirmaciones? El periodista Pedro Montoliú, que conoce a la familia Oropesa, escribió, en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Madridiario&lt;/span&gt; (26 de enero), que Oropesa mandaba cartas a su familia en España, las cuales fueron destruidas por miedo a que fueran descubiertas por el gobierno. Según Mintoliú:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los testimonios orales de la familia Oropesa recogen una carta, que se destruyó como todo lo referente a Rafael por temor a la dictadura franquista. En ella, este contaba que había escrito un chotis de tema madrileño a su esposa, que se había quedado en la capital española junto a sus nueve hijos; en otra misiva narraba que había conocido a Agustín Lara. ¿Pudo vender este chotis a Lara? No es nada descabellado. Según la familia, que siempre ha escuchado que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Madrid&lt;/span&gt; era aquel chotis, Rafael logró mandar dinero a España y vivió desahogadamente hasta que el 12 de octubre de 1944 murió a los 48 años debido a un aneurisma.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pruebas son: que Oropesa escribió un chotís de tema madrileño a su esposa –que nunca vino a México, por lo que no podía volver a Madrid– y que conoció a Agustín Lara. Llama la atención que la familia Oropesa y los diarios de Madrid, dan mal el año de muerte de Oropesa: no murió en 1944, sino en 1942, apenas 3 años después de llegar a México, como lo asegura el músico Juan S. Garrido, colaborador de la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Enciclopedia de México&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora, la familia Oropesa afirma que en las cartas su abuelo afirmaba que él era el compositor de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Madrid&lt;/span&gt;. ¿Cómo es que Oropesa afirmaba algo así cuando el chotís ni siquiera se había estrenado? Según la familia del compositor español, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Madrid&lt;/span&gt; “era de dominio público entre el exilio español en México”. Esta afirmación no tiene ningún valor ya que puede ser lo mismo un invento actual que un rumor sin sustento documental. Pero, sin duda, es un rumor que proviene de la desconfianza de que un mexicano haya compuesto una canción española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sí se dijo, durante mucho tiempo, era que Lara compró sus canciones españolas a los músicos exiliados por la Guerra Civil (1936-1939). Supuestamente, Lara se habría aprovechado de la pobreza de los españoles para comprarles música. Sin embargo, la suite española de Lara fue compuesta casi en su totalidad entre 1932 y 1936, cuando la Guerra no había siquiera comenzado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;La suite española son 31 canciones compuestas a lo largo de 34 años&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Agustín Lara compuso &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Madrid&lt;/span&gt; sin conocer España? Sí, así como le compuso otras muchas canciones entre 1931 y 1965. España fue una de sus obsesiones, leyó muchos libros acerca de ese país y tenía una enciclopedia en la que subrayó todos los detalles sobre varias ciudades de la península. Desde que en 1931 leyó la novela &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El embrujo de Sevilla&lt;/span&gt;, del novelista uruguayo Carlos Reyles. A partir de entonces decidió hacer una serie de canciones a diferentes regiones de España. Le compuso a Sevilla, Granada, Murcia, Navarra, Toledo, Valencia y Madrid. Pero a Madrid ya le había compuesto un pasodoble en 1934, antes del famoso Madrid. ¿Cuál era el sentido de comprar un chotís? Compuso pasodobles a toreros, canciones para que fueran interpretadas por cantantes españolas como Lola Flores o María Conesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo hizo para escribir esta letra? Lara leía sobre España, ya había compuesto muchas canciones sobre este país, conocía a los españoles que vivían en México. Como tenía tantas ganas de conocer Madrid, se documentó sobre la ciudad. Hay una pregunta que no se hacen sus críticos y que tal vez sea más importante: ¿No es más difícil captar la música de otro país? Es mucho más difícil que hacer una letra que hable de una ciudad. Y esa facilidad musical es una habilidad que nadie ha discutido de Lara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Clarita Martínez estuvo el día que Lara compuso Madrid&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el libro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Mi novia, la tristeza&lt;/span&gt; (Oceano-Gobierno de Veracruz), que escribimos Guadalupe Loaeza y yo, se da el testimonio de Clarita Martínez, pareja del compositor entre 1947 y 1953. Clarita relata que Lara siempre quiso conocer España y que, finalmente, en 1948, fue invitado a trabajar en Madrid. Fue tanta su alegría que decidió componer una canción a esa ciudad, así que una noche llegó a su casa con su amigo, Rodolfo el Chamaco Sandoval, y juntos estuvieron trabajando en el chotís. Sandoval era periodista y libretista, y en varias ocasiones le ayudó a Lara a afinar y a revisar sus canciones. Luego de un rato, Lara le habó a Clarita para que bajara a escuchar su nueva canción, Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por desgracia para Agustín, España le negó la visa y no pudo ir en esa ocasión a Europa. Sin embargo, le dio esa pieza a Esmeralda la Versátil, una cantante de la XEW, para que la estrenara en radio. Y más adelante, se le dio a Ana María González, una cantante de Xalapa, para que la llevara a estrenar a Madrid. Pero como escribió Ana María en sus memorias, Lara no tenía mucho entusiasmo cuando lo estrenó: “Traía como tarjeta de presentación un número que le había sacado a Agustín Lara por milagro: se trataba de un chotís… Este número –como ya estarán ustedes adivinando– es el chotís Madrid. No creo que Agustín ¡ni yo mucho menos! hayamos pensado que ése sería el número de más éxito en este Viejo Mundo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá en Madrid se investigue bien, sobre todo para reconocer a un gran compositor español, Rafael Oropesa, a quien sí se le debe un gran homenaje por su obra musical. Los españoles lo tienen olvidado aun cuando hizo una obra importantísima. Pero ese homenaje no se debería hacer a costa de la obra de Agustín Lara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia de hoy, dos madrileños, el músico Ricardo Yust y el letrista F. López Delgado escribieron un chotís titulado &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Mexicano&lt;/span&gt;, para agradecer a Lara que haya escrito Madrid. Fue un acto de cortesía de parte de Madrid que no debería olvidarse:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo que debemos una cuenta los madrileños de corazón,&lt;br /&gt;una cuenta que de cotizar la renta no la pagamos con un millón;&lt;br /&gt;es el chotís mexicano que a la Cibeles ha mareao,&lt;br /&gt;el "Madrid, Madrid, Madrid" de Agustín Lara que le ha salido dibujao.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mexicano: yo te quiero a ti, petén, como a un hermano;&lt;br /&gt;mexicano: yo te invito a hacer un chotis mano a mano;&lt;br /&gt;mexicano: aunque estés un rato lejos de Madrid,&lt;br /&gt;en nuestro corazón sentimos la ilusión que estás embadurnao en Chamberí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día vino a hacerse el amo de los Madriles un chotis fino de importación,&lt;br /&gt;ya no quieren boogie woogie en los madriles ni más chatarra de safoxón,&lt;br /&gt;es el chotis mexicano el que a Madrid ha alborotao,&lt;br /&gt;a la misma Nicanora y al Cirpiano que son la flor del agarral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este chotis tan marcao de artesanía,&lt;br /&gt;servidora muy finolis se lo envía.&lt;br /&gt;Mexicano: muchas gracias por tu chotis a Madrid,&lt;br /&gt;ya estamos empataos que somos delicados&lt;br /&gt;lo mismo los de allá que los de aquí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-7924748952975666433?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/7924748952975666433/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=7924748952975666433' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/7924748952975666433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/7924748952975666433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2010/01/agustin-lara-y-madrid.html' title='Agustín Lara y Madrid'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S2JgSFR4VOI/AAAAAAAAALc/h-5dyJ0idiw/s72-c/caricatura.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-8960336244983194046</id><published>2010-01-16T14:56:00.000-08:00</published><updated>2010-01-16T15:16:09.490-08:00</updated><title type='text'>La vocación democrática del PAN</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S1JHLifp6VI/AAAAAAAAALM/7_A_Dk80Ez0/s1600-h/cesar-nava-01-1024x687.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S1JHLifp6VI/AAAAAAAAALM/7_A_Dk80Ez0/s320/cesar-nava-01-1024x687.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5427478764498577746" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me parece admirable que el PAN ponga a votación los derechos civiles conquistados en el DF. Doblemente admirable, que se pueda entrar a la página del partido y votar todas las veces que se desee. Es un ejercicio tan sencillo y las preguntas están redactadas de forma tan clara que cualquier militante las puede entender en su totalidad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- ¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo en que las parejas homosexuales puedan adoptar niñas y niños?  &lt;br /&gt;2.- ¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con el matrimonio entre homosexuales?  &lt;br /&gt;3.- ¿Cree usted que un niño adoptado por homosexuales sería víctima de discriminación por parte de sus compañeros de escuela?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La página del partido, amablemente invita a enviar un mensaje en un link que no responde. Tengo algo que decir acerca de la última pregunta y que no pude enviar al partido que más expertos en las sagradas escrituras ha reunido para argumentar contra los matrimonios homosexuales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Estoy en desacuerdo con la tercera pregunta de su encuesta sobre los matrimonios de personas del mismo sexo, por ser absolutamente tendenciosa. Claro que en muchos estratos -de ideología panista, principalmente– puede haber discriminación contra los niños adoptados por estos matrimonios. ¿Es el argumento contra este tipo de uniones? Me imagino, entonces, que no es incumbencia del PAN luchar contra la discriminación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el PAN quiere hacer una encuesta sobre los feminicidios en Ciudad Juárez, sugiero la siguiente pregunta: "¿Cree usted que las familias de las asesinadas han logrado algo al organizarse para exigir justicia?"&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-8960336244983194046?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/8960336244983194046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=8960336244983194046' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/8960336244983194046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/8960336244983194046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2010/01/la-vocacion-democratica-del-pan.html' title='La vocación democrática del PAN'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S1JHLifp6VI/AAAAAAAAALM/7_A_Dk80Ez0/s72-c/cesar-nava-01-1024x687.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-3111599270017501235</id><published>2010-01-07T22:59:00.000-08:00</published><updated>2010-01-09T22:33:44.136-08:00</updated><title type='text'>Nuestra misma canción (la poesía del Ateneo de la Juventud)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0bZwnUS1YI/AAAAAAAAAKg/-rupRNKQsLU/s1600-h/706818.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 225px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0bZwnUS1YI/AAAAAAAAAKg/-rupRNKQsLU/s320/706818.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424262230425392514" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Para Roberto Sánchez Huerta&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana los poetas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana los poetas cantarán en divino&lt;br /&gt;verso que no logramos entonar los de hoy:&lt;br /&gt;nuevas constelaciones darán otro destino&lt;br /&gt;a sus almas inquietas con un nuevo temblor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana los poetas seguirán su camino&lt;br /&gt;absortos en ignota y extraña floración,&lt;br /&gt;y al oír nuestro canto, con desdén repentino&lt;br /&gt;echarán a los vientos nuestra vieja ilusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo será inútil, y todo será en vano;&lt;br /&gt;será el afán de siempre y el idéntico arcano&lt;br /&gt;y la misma tiniebla dentro del corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ante la eterna sombra que surge y se retira,&lt;br /&gt;recogerán del polvo la abandonada lira&lt;br /&gt;y cantarán con ella nuestra misma canción.&lt;br /&gt;                            ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enrique González Martínez mandó torcer el cuello al cisne, es una verdad tan cierta que nadie se ha tomado la molestia de cuestionar. O por lo menos, nadie se ha preguntado qué cisne tuvo tan mala suerte. O qué crimen cometió. Sólo se sabe y se acata, ya que tuvo tan contundentes consecuencias. Aunque por alguna causa, no existían tantos cisnes en los lagos de la literatura mexicana. Tal vez alguno en un poema de Efrén Rebolledo: “Como un cisne espectral, la luna blanca”. El cisne de engañoso plumaje es la única nota blanca en medio de la noche. Belleza que no se sabe a sí misma, de ahí su engaño, y de ahí su mendacidad, ya que emana, se manifiesta, está en sí misma, aunque la comprensión provenga de fuera. Pero al objeto se le pide que comprenda, que adquiera una autoconciencia y que hable de sí. No el cisne que sería, en todo caso, una fuerza ciega. Una manifestación temible de la belleza enceguecida que no es aprendida por la razón. Y ya se sabe, lo sublime, como lo repitiera Antonio Caso en sus clases de Estética, hace que el espíritu “advierta su impotencia para ahondar el infinito”. Detrás de los ojos del cisne está la pavorosa y ciega naturaleza, opuesta a la placidez del espíritu. Por lo que el símbolo abarcador del búho que es capaz de penetrar con su mirada en el mundo se dispone a tapizar la naturaleza. El búho, que menciona González Martínez en su soneto, “interpreta el misterioso libro del silencio nocturno”, y al interpretar ordena el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encuentro otro cisne, en Tablada, luego de su asesinato a manos de González Martínez: “Al lago, al silencio, a la sombra, / todo candor el cisne / con el cuello interroga” (Un día…, 1919). Pero ese cisne tiene otro significado, porque tiene en sí la pregunta, tiene angustia a la mitad del silencio y por eso pregunta, o en él está depositada la pregunta. Aunque no me pregunten qué pregunta, pues yo no comparto su angustia ni su pregunta. O por lo menos, yo pregunto otras cosas, muy distintas de las del cisne, pregunto por el cisne, por ejemplo, pero ya saben: el cisne no responde ya que como dije antes, está ciego a la belleza. Tal vez pregunte por ella, pero yo no sabría decirles. Ya los poetas decidieron torcerle el cuello. Pero yo no he contestado la pregunta, y lo haré antes de que el tiempo me tuerza el cuello: veo dos lugares con cisnes. Las respectivas obras de Manuel Gutiérrez Nájera y de Rubén Darío. Pero si el Ateneo de la Juventud se formó para defender a Manuel Gutiérrez Nájera de las “momias” incapaces de comprenderlo, ¿sería sensato dirigir esta agresión contra su obra? ¿O contra Rubén Darío, que vio nacer bajo sus alas la nueva Poesía? ¿Contra Darío, quien era esperado por todos los poetas del país, en 1910,  para las fiestas del Centenario, y que llegó sólo a Xalapa, ya que por presión del gobierno estadounidense se le impidió la llegada a la ciudad de México? No: este es un cisne inmaterial, que no necesita aparecer en la literatura. Sólo necesita ser concebido como fuerza primordial de un estilo, cuando allá, antiguamente, en las revistas francesas de la década de 1870, el cisne presidió la estética parnasiana. Cuando, contemporáneos de la Comuna de París, los poetas repudiaron la vida cotidiana para concentrar su atención visual en la gran Historia y en la naturaleza. Entonces, el cisne nadó por los lagos como representación de la belleza. En algún momento, se pensó que ese cisne representaba el modernismo, que ser modernista era incluir la figura o la esencia de ese cisne. Como si no hubieran existido los simbolistas, quienes vieron el universo como una creación de Dios y pretendieron hallar las pistas de la creación en la poesía. No, hallar no: pretendieron transportar ese misterio al poema y dejarlo como un oráculo al cual preguntarle por las correspondencias secretas entre los seres, de donde provienen los símbolos, como figuras que tienen detrás de sí una realidad más difícil de comprender que la primera, dejando intocable el misterio primero del mundo. Y como si no hubieran existido los decadentistas, esos seres a los que la contemplación de la realidad descarnada los afligía por lo que fueron a la Edad Media en busca de refugio ante la literatura naturalista. Y vieron la podredumbre del cuerpo de Cristo y a la divinidad en esa podredumbre. Con tal de restaurar el reino de la trascendencia le dieron paso al demonio y a su culto, ¿pueden ustedes creerlo?, porque más que Dios, el hombre busca la trascendencia y la toma de donde puede, de la mano que vea tendida lo más cercanamente de su fe. Digamos que el cisne murió, como en efecto aconteció, pero acontecieron más cosas. Amado Nervo todavía, en su obra poética veía al universo como una gran masa de relaciones secretas, estrictamente como lo vería un ocultista, un poeta como Baudelaire o un teólogo, un mundo en el que todo se corresponde: los sentidos con las palabras, los colores cantan y los sonidos huelen. No obstante, mientras que la realidad perdía trascendencia a causa del psicoanálisis, el positivismo y el marxismo; el poema ganaba en independencia. Las leyes del universo hermético quedaron aprisionadas en el poema, por lo que no importaba mucho el problema de la libertad exterior, mientras dentro del poema estuviera presa la noción de la libertad. Eso, más o menos, es lo que según Isaiah Berlin, está dentro de las ideas de J.G. Fichte: la posibilidad de la creación de una libertad interior sin que la realidad política o social importen, por lo que ambos aspectos quedan fuera de la esfera de la libertad moral. Eso explica, por ejemplo, que en el momento en el que González Martínez retoca su poema “Los días inútiles” en el que un saúz que llora duerme sobre un lago, una bala atraviese su departamento de la calle de Bucareli y se incruste en la pared, pues eran los días de la Decena Trágica. Así, la realidad irrumpe en la vida del poeta y lo hace salir de sí mismo por más que la vida interior y sus ideales estén a salvo dentro del poema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamaré a esto el Neosimbolismo, por ser distinto del Simbolismo anterior proveniente de Baudelaire. Y lo llamaré así esencialmente porque Marcel Raymond, en su libro De Baudelaire al Surrealismo, nota estas mismas características en la poesía publicada por la revista Phalange a partir de 1906, en la que se leía la obra de André Breton, Valery Larbaud O.-V. de Milosz y André Gide. Un desprendimiento del poema con respecto de su realidad, un creciente interés psicologista y la construcción de verdades sólo válidas en el poema. Y lo llamaré así en oposición a los que han visto con la muerte del cisne un periodo de “Posmodernismo”: una serie de momentos sin definición precisa, un proceso en el que la poesía no dejaba de ser  y en el que aún no podía ser algo nuevo. Pero la poesía tiene que ser algo en sí misma, algo que la defina por lo que es y no sólo un tránsito, un cambio, pues de alguna manera toda poesía es sólo un estado intermedio, sea cual fuera su situación. Dentro del frasco con la etiqueta de Posmodernismo hay elementos distintos e incluso antagónicos, neosimbolistas encerrados en su vida interior y provincialistas que volcaron sus esfuerzos en la creación inspirada en la provincia francesa y en llenar sus creaciones de buena fe católica. Pero no hablaré de estos últimos porque los ateneístas no tuvieron ningún interés por redimir la provincia o por irse a vivir a su pueblo como la grulla del refrán. El antecedente de la poesía de González Martínez fue la obra de un autor no comprendido por sus contemporáneos, al que los románticos llamaban modernista y los modernistas, romántico. Pero que tenía una voz propia, una serie de procedimientos que pudieron haber usado los románticos, pero no lo hicieron. Luis G. Urbina, nacido en 1864, quien fue el primero en explorar las posibilidades del encabalgamiento, en cortar de manera violenta los versos como no lo hizo ni Nervo, ni Díaz Mirón, ni Othón. Que le dio espacio al silencio y a la meditación. En sus poemas, todo movimiento es simbólico, nunca un cuerpo se dirige a otro, pero trata de demostrar la vitalidad que tiene la contemplación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUIS G. URBINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;METAMORFOSIS&lt;br /&gt;Madrigal romántico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un cautivo beso enamorado &lt;br /&gt;de una mano de nieve que tenía &lt;br /&gt;la apariencia de un lirio desmayado &lt;br /&gt;y el palpitar de un ave en agonía. &lt;br /&gt;Y sucedió que un día,&lt;br /&gt;aquella mano suave&lt;br /&gt;de palidez de cirio, &lt;br /&gt;de languidez de lirio, &lt;br /&gt;de palpitar de ave, &lt;br /&gt;se acercó tanto a la prisión del beso, &lt;br /&gt;que ya no pudo más el pobre preso &lt;br /&gt;y se escapó; mas, con voluble giro, &lt;br /&gt;huyó la mano hasta confín lejano,&lt;br /&gt;y el beso, que volaba tras la mano,&lt;br /&gt;rompiendo el aire, se volvió suspiro.&lt;br /&gt;1905&lt;br /&gt;(De Puestas de sol)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA FELICIDAD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí la conozco. Es bella. Una mañana&lt;br /&gt;–maravillosamente– apareció&lt;br /&gt;como una blanca sombra en mi sendero,&lt;br /&gt;y me dijo: –Aquí estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién eres? –pregunté.&lt;br /&gt;   –La que tú esperas;&lt;br /&gt;la tardía ilusión&lt;br /&gt;que una vez sola viene; el prodigioso&lt;br /&gt;sueño de paz de un fiel y último amor.&lt;br /&gt;(Y mi alma estaba mustia; mis cabellos&lt;br /&gt;grises; mi corazón helado ya.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alcé los ojos; la miré. ¡Qué bella&lt;br /&gt;es la felicidad!&lt;br /&gt;–¡Piadosa mía! Llegas tarde; todo&lt;br /&gt;en mí, dormido para siempre está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lloré un momento; le besé la mano,&lt;br /&gt;le dije ¡adiós!… y la dejé pasar.&lt;br /&gt;20 de julio de 1913&lt;br /&gt;(De Lámparas en agonía)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el Ateneo de la Juventud hay un juicio contundente: no tuvo poesía. Como todo juicio contundente que se queda inmóvil en el tiempo, es desconfiable. Según Gabriel Zaid, el prejuicio viene desde Xavier Villaurrutia, quien escribió que la poesía del Ateneo se reduce a un nombre, Alfonso Reyes, que a su vez se reduce a la promesa de “una nueva colección de versos”. Nunca se le ha considerado un grupo poético, aun cuando sus primeras manifestaciones fueron en defensa de Manuel Gutiérrez Nájera y aun cuando todas sus reuniones incluyeran la lectura de poesía. Parece un juicio realizado para dispensar a los investigadores del regreso a una época complicada –más que compleja. Bajar a una mina que ofrece poca recompensa, pues la crítica literaria quiere su recompensa. De qué sirve volver atrás para recuperar lo que no tiene valor si de cualquier manera está juzgado. Como si se perdiera la continuidad de nuestra poesía durante unos años, la continuidad que provenía del modernismo porfirista y que se vuelve a recuperar más o menos con el estridentismo o con los Contemporáneos. Pero durante la Revolución, el Ateneo se dispersó, como algunos fueron huertistas, se dedicaron a olvidar ese periodo de su vida. Luis G. Urbina estuvo algunos días en la cárcel por haber aceptado dirigir la Biblioteca Nacional bajo el periodo de Huerta, González Martínez trabajó en Educación y escribió que treinta años de contrición no habían bastado para lavar 30 días de colaboración con el usurpador, Ricardo Gómez Robelo que fue Procurador bajo la usurpación, fue el primero en hablar contra el positivismo (aunque no sabemos qué dijo) y el primero entre los ateneístas en estudiar a Poe (aunque su obra no tiene ninguna de sus audacias) y el que venciendo la fealdad propia conquistó a Tina Modotti y por eso Elena Poniatowska hace decir a la fotógrafa: “A mí me parece atractivo… quizá por su misma fealdad, y porque repite siempre que su única pasión es la pasión de la belleza. Le fascina Toulouse-Lautrec porque él mismo es un Toulouse-Lautrec”, y Rubén Valenti, subsecretario de Educación, huyó a Guatemala cuando Carranza llegó a la ciudad de México. Valenti fue tal vez el primer cultivador del poema en prosa en México, pues sus Poemas amatorios fueron publicados en 1908. Sin maña, sin efectividad, pero son textos que conducen los recursos estilísticos hacia la disolución de la narrativa para crear un solo efecto literario. Exiliado en Guatemala, mientras estaba sentado en el balcón del primer piso de su casa, bebiendo con algunas amistades, se cayó de espaldas y murió. Con el dinero que tenía en su bolsillo se pudo pagar el entierro, se dice en su familia, como para subrayar la aristocracia de este escritor chiapaneco que si bien no alcanzó a distinguirse como poeta, sí tuvo una importancia en el pensamiento filosófico del Ateneo. Durante una discusión en la Escuela de Jurisprudencia, en 1906, Valenti defendió a los nuevos pensadores anti-intelectualistas europeos que enarbolaban la intuición como instrumento de conocimiento, ante dos jóvenes incrédulos que aún se consideraban positivistas, Pedro Henríquez Ureña y Antonio Caso. Esa noche, ambos regresaron a sus casas avergonzados, dispuestos a leer el intuicionismo. Esa discusión con Valenti les abrió la puerta a la crítica contra el Positivismo. Como sea, gracias a Huerta, Nemesio García Naranjo –ateneísta también– logró ver aprobada su iniciativa para rehacer el plan de estudios de la Preparatoria Nacional desterrando para siempre el Positivismo e incorporando el Intuicionismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice que en el Ateneo floreció el ensayo de Reyes y la prosa vigorosa de Vasconcelos, tal vez por no dejar, se habla del pensamiento de Caso, el cual aunque no se lea, se le distingue. O tal vez se le distingue con tal de que no se lea. Así que el ateneísmo se presenta como un árbol vigoroso, lleno de vida, extraída de las raíces grecolatinas de las que tanta fuerza y vigor extrajeron sus integrantes, cada semana en la biblioteca de Antonio Caso. Ahí, un busto de Goethe servía de perchero para los abrigos de los asistentes. Como tantas veces se ha dicho, leían a Platón, a Kant, a Homero, a Walter Pater, para llenar los huecos de la educación positivista. Ahí construyeron un país imaginario al cual llamaron “Grecia íntima”. Los valores grecolatinos que formaron a partir de entonces el piso moral del Ateneo los ayudaron a enfrentarse a su realidad, a la educación restrictiva del Positivismo. Una educación que les daba la certeza de la ciencia. Dudaron y el suelo tembló bajó sus pies. Como ha dicho Octavio Paz en Los hijos del limo, la afición por Grecia es una forma de insertarse en el tronco central de la civilización occidental. Y el Ateneo tuvo esta idea central, insertarse en el centro, directamente. Saltarse pasos, pues qué mas se puede hacer cuando se ha llegado tarde al banquete de la civilización.  Por esta causa, el trabajo del espíritu consiste en buscar su tradición, en conseguir su herencia y a su vez dejarle algo a los hombres. Curiosamente, para tratar este tema, en “El descastado”, Alfonso Reyes recurrió por primera vez en la poesía mexicana, al verso libre, como para decir “la tradición puede ser lo más novedoso”: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALFONSO REYES&lt;br /&gt;EL DESCASTADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;En vano ensayaríamos una voz que les recuerde algo a los&lt;br /&gt;hombres, alma mía que no tuviste a quien heredar;&lt;br /&gt;en vano buscamos, necios, en ondas del mismo Leteo,&lt;br /&gt;reflejos que nos pinten las estrellas que nunca vimos.&lt;br /&gt;Como el perro callejero, en quien unas a otras se borran&lt;br /&gt;las marcas de los atavismos,&lt;br /&gt;o como el canalla civilizado&lt;br /&gt;–heredera de todos, alma mía, mestiza irredenta, no&lt;br /&gt;tuviste a quien heredar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el hombre sólo quiere oír lo que sus abuelos contaban;&lt;br /&gt;y los narradores de historias&lt;br /&gt;buscan el Arte Poética en los labios de la nodriza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pudo seducirnos la brevedad simple, la claridad elegante,&lt;br /&gt;la palabra única que salta de la idea como bota el&lt;br /&gt;luchador sobre el pie descalzo…&lt;br /&gt;Mientras el misterio lo consentía, mientras el misterio lo&lt;br /&gt;consentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alma mía, suave cómplice:&lt;br /&gt;no se hizo para nosotros la sintaxis de todo el mundo,&lt;br /&gt;ni hemos nacido, no, bajo la arquitectura de los Luises&lt;br /&gt;de Francia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién, a la hora del duende, no vio escaparse la esfera,&lt;br /&gt;rodando, de la mano del sabio?&lt;br /&gt;Con zancadas de muerte en zancos échase a correr el&lt;br /&gt;compás, acuchillando los libros que el cuidado olvidó en la&lt;br /&gt;mesa.&lt;br /&gt;Así se nos han de escapar las máquinas de precisión, las&lt;br /&gt;balanzas de Filología,&lt;br /&gt;mientras las pantuflas bibliográficas nos pegan a la tie-&lt;br /&gt;rra los pies.&lt;br /&gt;(Y un ruido idefinible se oía, y el buen hombre se daba a &lt;br /&gt;los diablos.&lt;br /&gt;Y cuando acabó de soñar, pudo percatarse de que aquella&lt;br /&gt;noche los ángeles –¡los ángeles!– habían cocinado para él.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Isidro, patrón de Madrid, protector de la holgazanería;&lt;br /&gt;San Isidro Labrador: quítame el agua y ponme al sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Isidro, por la mancera que nunca tu mano tocara;&lt;br /&gt;San Isidro: quítame el sol, a cuya luz se espulgó la ca-&lt;br /&gt;nalla; quítame el sol y ponme el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si por los cabellos arrastras la vida, como arrastra el hampón&lt;br /&gt;la querida,&lt;br /&gt;ella trabajará para ti.&lt;br /&gt;San Isidro, patrón de Madrid: deja que los ángeles ven-&lt;br /&gt;gan a labrar,&lt;br /&gt;y hágase en todo nuestra voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bíblica fatiga de ganarse el pan, desconsiderado miedo a&lt;br /&gt;la pobreza.&lt;br /&gt;Con la cruz de los brazos abiertos ¡quién girará al viento&lt;br /&gt;como veleta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fatiga de ganarse el pan: como la cintura de Saturno, ciñe&lt;br /&gt;al mundo la Necesidad.&lt;br /&gt;La Necesidad, maestra de herreros,&lt;br /&gt;madre de las rejas carcelarias y de los barrotes de las&lt;br /&gt;puertas;&lt;br /&gt;tan bestial como la coz del asno en la cara fresca de la&lt;br /&gt;molinera,&lt;br /&gt;y tan majestuosa como el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio a la pobreza: para no tener que medir por peso tan-&lt;br /&gt;tos kilogramos de hijos y criados;&lt;br /&gt;para no educar a los niños en la escasez de juguetes y&lt;br /&gt;flores;&lt;br /&gt;para no criar monstruos despeinados, que alcen mañana&lt;br /&gt;los puños contra la nobleza toda de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿vale más que eso ser un Príncipe sin corona, ser un&lt;br /&gt;Príncipe Internacional,&lt;br /&gt;que va chapurrando todas las lenguas y viviendo por&lt;br /&gt;todos los pueblos, entre la opulencia de sus recuerdos?&lt;br /&gt;¿Valen más las plantas llagadas por la poca costumbre&lt;br /&gt;de andar&lt;br /&gt;que las sordas manos sin tacto, callosas de tanto afanar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bíblica fatiga de ganarse el pan, desconsiderado miedo a la&lt;br /&gt;pobreza.&lt;br /&gt;Alma, no heredamos oficio ninguno –ama loca sin eco-&lt;br /&gt;nomía.&lt;br /&gt; Si lo compro de pan, se me acaba;&lt;br /&gt;  si lo compro de aceite, se me acaba.&lt;br /&gt;  Compraremos una escoba de paja.&lt;br /&gt;  Haremos&lt;br /&gt;    con la paja&lt;br /&gt;      una escalera.&lt;br /&gt;  La escalera ha de llegar hasta el cielo.&lt;br /&gt;  Y, a tanto trepar, hemos de alcanzar,&lt;br /&gt;  siempre adelantando una pierna a la otra.&lt;br /&gt;                                                    Guadarrama, 1916&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese vigor del árbol ateneísta, al cual me referí antes, no tenía nada que ver con una rama menos visible, la que entonces tenía la savia de la poesía. Una rama débil, infértil, decadente. Con poetas que estaban a punto de seguir el camino de las víctimas de la vida modernista, asiduos del bar y del ajenjo. Pues esa es la otra rama del Ateneo. El dominicano Henríquez Ureña, desde su llegada a México se tomó en serio su papel de educador, es decir: de violentador, de reencauzador, pues se dispuso a darle un sentido a las vidas de sus más cercanos, particularmente de Alfonso Reyes y Antonio Caso. Pretendía alejar a los ateneístas del bar para encerrarlos en el gabinete de estudios. Lo logró a medias, pero no se cansó de juzgar a los “decadentistas” del Ateneo, a los seguidores de Verlaine y de Baudelaire. En 1909, le escribió a Reyes: “Los poetas (Tablada, López, Parra, Argüelles, etc.)… no son capaces de organizar su vida; pero esto se debe a que son gentes desorganizadas en todo, y la prueba está en que no llegan a realizarse totalmente en la poesía.” Tenía razón parcialmente, pues no creo que Tablada sea un ejemplo de mala realización poética. Tampoco creo que la falta de realización personal sea la causa de su falta de consumación poética. A menos que se refiera a la trascendencia de su obra. Entonces tal vez se vea la falta de cuidado que tuvieron algunos de ellos, que nunca se preocuparon por reunir su obra, como fue el caso de Roberto Argüelles Bringas. En una ocasión, el poeta e historiador Luis Castillo Ledón, caminando por la calle se encontró a Amado Nervo, quien le presentó a un joven de melena roja: “Éste es el futuro gran poeta de México”. Argüelles Bringas, por su cabellera y por su adicción al deporte (iba al gimnasio con José Juan Tablada) era conocido como “el Tigre de Mixcoac”. “De vida atormentada –escribió Luis Castillo Ledón–, torturado por una mente enferma, cogido entre los tentáculos de ese gran monstruo que se llama neurastenia, cantó al dolor como nadie, seguramente, lo ha cantado en el habla castellana.” Desafortunadamente, no encuentro ese dolor en sus versos. Murió a los 40 años, en 1915, sin ver reunida su obra. Sólo hasta 1986, Serge I. Zaïtzeff la recopiló en el tomo Lira ruda. No sé si yo sea culpable de no hallar dolor ni placer en su poesía, a la que también le falta algo a lo que llamaré vigor, pues no sé de qué otra forma nombrar, ya que sus pesadas cláusulas parecen la imagen de un águila incapaz de remontar la cumbre, a la manera del verso de Díaz Mirón: “El bóreas, como un poeta sañudo que va de viaje / al llegar a la montaña, los torrentes de armonía / de su inspiración extraña desata en la vega umbría, / en la azul linfa discreta y en el fondo del boscaje” (“Ventarrón”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tiempo de que aparezca como un fantasma, el fantasma de Manuel de la Parra, el zacatecano de Sombrerete, con su bastón y su paso lento. El poeta ingenuo al que no valía la pena siquiera molestar, pues era inmune a las bromas, y tenía una musa ebria de medievalismos imposibles –según Alfonso Reyes– , y que parecía uno de los enanos de Blanca Nieves. Llegaba a las sesiones del Ateneo y se sentaba en las últimas sillas, siempre tímido. A veces desaparecía completamente. En una ocasión, el novelista Carlos González Peña. paseando por la Alameda de Santa María lo encontró vendiendo bombones. Borrachín, empleado en los más bajos puestos burocráticos, distraído, tuvo el extraño honor de ser traducido al inglés por Samuel Beckett. No tuvo más aspiración que ser considerado el seguidor más fiel de Paul Verlaine:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MANUEL DE LA PARRA &lt;br /&gt;MOMENTO MUSICAL&lt;br /&gt;A Jesús T. Acevedo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grande paz interior, como una esencia&lt;br /&gt;delicada y sutil, como suave&lt;br /&gt;matiz, o como cántico de ave&lt;br /&gt;se difunde y perfuma mi existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento como si hallárame en presencia&lt;br /&gt;de hondo misterio, en un momento grave,&lt;br /&gt;solemne del espíritu: ¡Quién sabe&lt;br /&gt;qué anunciación, qué extraña florescencia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en el gris horizonte, en donde arde,&lt;br /&gt;única estrella, una visión arcana,&lt;br /&gt;mi vida al tramontar, deja que aguarde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la aparición de mi remota hermana.&lt;br /&gt;¡Quién sabe si al fin llegue por la tarde&lt;br /&gt;la que tanto esperé por la mañana!&lt;br /&gt;(De Visiones lejanas, 1914)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parrita, el último en llegar a su trabajo y el primero en salir a la cantina más cercana. Mientras comía parado en la calle, y se reía con el rostro congestionado mientras sus compañeros contaban algún chiste, un libro robado de la biblioteca a su cargo se asomaba debajo de su chaleco. El autor impuntual que ni siquiera pudo conservar más de dos semanas una columna semanal en Revista de Revistas. “No tengo idea de qué escribir”. “Escribe de tu bastón”, le dijeron sus amigos. Cuando Ramón López Velarde quiso seguir al presidente Carranza que huía a Veracruz, se citó en la estación con Manuel de la Parra, pero éste llegó tarde, así que a causa de esa impuntualidad ninguno de los poetas presenció la muerte del presidente. Al final de su vida, completamente ciego, llegaba a sus clases de literatura en la secundaria número 1 de las calles de Corregidora en el centro de la ciudad. Ricardo Cortés Tamayo, alumno de esos cursos, recuerda a Manuel de la Parra y “su esfuerzo de voz fuerte y compacto, arrancado a una garganta invadida de dominadas lágrimas”. El poeta declamaba sus poemas entre el escándalo de decenas de alumnos que gritaban sin freno: “Yo, a veces, en estas tardes bruñidas de yodo mágico, como aquellas de junio, me pregunto si esos animales de ayer, profesionistas de hoy, orondos de títulos, despachos, automóviles, petulancias, formalidades burguesas, sentirán alguna vez, cuando la memoria los ascienda a su clase de Literatura del maestro De la Parra, bochorno y remordimiento.” Ah, y se me olvidaba decir, su obra tuvo un solo tema: el amor que se espera y que nunca llega. Antes de devolver a Manuel de la Parra a su lugar entre los muertos, quiero decir que el amor llegó para sorpresa de todos los ateneístas, quienes se dijeron entre sí: “¡Parrita se casó!” Eso debió ocurrir por 1919, cuando escribió: “Como es tan bello / este amor otoñal / y delicado, temo / con pavor la venida solapada / o brusca de una ráfaga de invierno / que me lo arrebatara, / dejándome en silencio, / de la desesperanza en el sombrío / melancólico yermo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no quiero dejar mi tema, el que venía tratando de seguir, ¿cuál era?, ah sí, la irresponsabilidad de los poetas, que no pueden solucionar su vida, por lo que Henríquez Ureña tal vez los hubiera expulsado de la República como Platón. No me parece que sintiera simpatía hacia ellos, hacia su poca seriedad. ¿Habrá querido guiar a sus compañeros hacia los géneros más serios como el ensayo y la filosofía? No sé, lo único que sé es que entonces, la poesía ocupaba el lugar más prominente, así que una de las preocupaciones más comunes era tener claro quién ocupaba el sitio principal de la poesía. Enrique González Martínez, quien había terminado con el cisne en 1911, era considerado el poeta más importante. Digamos que había dicho por dónde no ir, aunque entonces nadie sabía hacia dónde dirigirse. Así que de 1911 a 1915, la experimentación poética de González Martínez ocupaba la atención de los poetas. Las decisiones que tomó con respecto a su obra afectaron a los ateneístas, pero también a la generación de su hijo, Enrique González Rojo, pues quienes formarían el grupo de la revista Contemporáneos comenzarían su obra siguiendo los lineamientos del autor de Los senderos ocultos. Henríquez Ureña se preguntó entonces ¿quién será el poeta de mañana? porque quería que escuchar la voz del eco repetir: “Alfonso Reyes”. Pero Julio Torri respondió en un artículo: “López Velarde es nuestro poeta de mañana, como lo es González Martínez de hoy, y como lo fue de ayer Manuel José Othón.” Pero reconocer a un provinciano mocho y pobre, era algo que ni Henríquez Ureña ni Reyes ni González Martínez podían permitir. Gabriel Zaid cita en su fundamental ensayo “López Velarde ateneísta” una carta de González Martínez burlándose de “las vacas crepusculares” del zacatecano. Reyes pagó con silencio la crítica con que López Velarde recibió su libro El plano oblicuo: “su prosa descuella. Tal es el caso de Reyes, por más que lo prefiramos, en definitiva, fuera de la lírica”. Henríquez Ureña, por su parte, sólo dejó un pequeño y seco párrafo sobre el autor de La suave patria: “Otro tipo de poesía barroca, en que la complicación y novedad de las imágenes que se dan la mano con una cariñosa ternura por las cosas comunes y cotidianas, apareció con Ramón López Velarde, que retrató la vida pintoresca de las viejas ciudades del centro de México y finalmente trazó una breve síntesis del país con su Suave patria.” Ninguno de los ateneístas se interesó por tocar el tema de la provincia, un contenido poético que sirvió como depositario de los valores católicos. Sólo uno de ellos, el guanajuatense Rafael López se maravilló por la poesía del zacatecano. Se conocieron en el estudio de Saturnino Herrán y López, de un estilo fácilmente mimético, se dejó impresionar por la búsqueda estética de López Velarde. Seis años después de la muerte del autor de La suave patria, Rafael López escribió una parodia del estilo de este poema, dedicada a Chapala, el sitio de moda para las vacaciones de Semana Santa: “Del gran libro en que Dios puso el secreto / del mar, eres el lírico folleto; / cuna infantil de su flujo y reflujo, / de un soplo, una pompa de jabón / y el pulso de su errante corazón. / El domingo de Pascua, placentera / y fina, en tu recámara playera, / proporcionas al ocio ciudadano / tu ‘agua florida’ y tu ‘espejo de mano’. / Tu alma de moaré bien se acomoda / al capricho del viento y de la moda; / te envuelve el lujo en seda casquivana / y la niebla filosófica, en lana. / Pérfida en ocasiones, no te pierdes / de ser crüel con tus enamorados, / que –naturalmente– han muerto ahogados / en la caricia de tus brazos verdes.” Hay una diferencia entre estas obras que tuvieron cierta intersección: a diferencia de López Velarde, López parece no tener culpa cristiana a pesar de utilizar como recursos literarios los temas cristianos, como puede verse en su mejor poema:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAFAEL LÓPEZ&lt;br /&gt;VENUS SUSPENSA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu presencia en mi sombra se divulga&lt;br /&gt;como el vuelo de un pájaro escarlata&lt;br /&gt;con el que un pardo atardecer comulga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tu alegría matinal desata&lt;br /&gt;un sonoro esplendor sobre mi vida;&lt;br /&gt;es una esquila de cristal y plata&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que en silencio de muerte sacudida,&lt;br /&gt;me lleva del pavor del viernes santo&lt;br /&gt;al júbilo de la Pascua florida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Absuelto el corazón de su quebranto,&lt;br /&gt;con el hechizo de tu primavera,&lt;br /&gt;se agita en rosicler y en amaranto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pinta la nube –pasajera&lt;br /&gt;en el navío ardiente de la aurora–&lt;br /&gt;la habitual palidez de su bandera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El instante de nuevo se avalora&lt;br /&gt;con la esperanza nómade, que el día&lt;br /&gt;pugna en fijar al ancla de la hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve el halago de la melodía&lt;br /&gt;que la ilusión maravillada canta&lt;br /&gt;en un crepuscular violín de Hungría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un conjuro se gesta en la garganta&lt;br /&gt;a las pupilas de inquietud de onda&lt;br /&gt;que abrió el Maligno en tu perfil de santa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la audacia le grito que se esconda&lt;br /&gt;y a la emoción que siga en su retiro,&lt;br /&gt;pues sólo tengo en tu belleza blonda,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un sepulcro de oro a mi suspiro&lt;br /&gt;y un sudario de nieve a mi deseo&lt;br /&gt;–roto avión en escollos de zafiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un milagro estoy: cuando te veo,&lt;br /&gt;se deshace la hora en un segundo,&lt;br /&gt;como el relámpago en su centelleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da la vida su ritmo profundo,&lt;br /&gt;la pavesa interior sustenta llama&lt;br /&gt;y un insólito abril me embruja el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juventud, gracia, amor, es tu anagrama&lt;br /&gt;claro, pero insoluble a mis delirios;&lt;br /&gt;quisiera, para descifrar su trama,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ser jardinero, entre dulces martirios,&lt;br /&gt;tras cómplice cortina de sonrojos&lt;br /&gt;en tu regazo de rosas y lirios,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sobre tu boca de jacintos rojos,&lt;br /&gt;y tardo sol de veraniego alarde,&lt;br /&gt;demorado en las hiedras de tus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en un palmo de azul, sola tu huella,&lt;br /&gt;alivia mi crepúsculo cobarde,&lt;br /&gt;cual la paloma de Venus la bella,&lt;br /&gt;suspensa en las cornisas de la tarde.&lt;br /&gt;(En Poemas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Ateneo de la Juventud que se fundó oficialmente el 28 de octubre de 1909 en el Salón de Actos de la Escuela de Jurisprudencia. Fue un espacio quincenal, abierto al público, en el que los miembros se reunían a leer su producción personal. Como afirma Fernando Curiel, “Ateneo de la Juventud” es un nombre que al mismo tiempo se inserta en una tradición mexicana de las asociaciones intelectuales y sugiere la idea de la renovación generacional; pero sobre todo fue un grupo conformado por una élite que aspiraba al poder cultural. Con esta regularidad continuó funcionando hasta principios de 1914, durante el periodo de Victoriano Huerta. Pero los ateneístas habían tenido varios intentos de formar un grupo antes de 1909. Primero, al tratar de formar un grupo independiente de la Revista Moderna de Jesús Valenzuela. Por ello formaron la revista Savia Moderna en 1906 con dinero de Alfonso Cravioto, hijo del ex gobernador de Hidalgo. Pero Cravioto, a los pocos meses dejó la revista para irse de luna de miel a Europa. Al año siguiente, volvieron a reunirse para repudiar a Manuel Caballero, un periodista tapatío que intentaba resucitar la Revista Azul de Gutiérrez Nájera, pero con ideas literarias completamente ajenas a las que había practicado. Los poetas jóvenes habían hecho una marcha en defensa del Duque Job en la que gritaban “momias, a vuestros sepulcros” y habían firmado un desplegado en el que decían que Manuel Caballero era no sólo incapaz de apreciar la obra del autor de “La duquesa Job”, sino siquiera de entenderla. Luego organizaron un homenaje al fundador de la Preparatoria Nacional, Gabino Barreda, en el que se dedicaron a combatir el positivismo. Hace cien años, como fruto de esa batalla ganada contra los viejos positivistas, Antonio Caso dio la primera clase de Filosofía de la Universidad, en la que festejó la inminente restauración del pensamiento religioso (años más tarde, con la libertad de cátedra, festejó que las puertas de la Universidad se habían abierto para Cristo). Los poetas que habían sido fieles al Decadentismo y al Simbolismo, fueron quedando relegados literariamente. Luis G. Urbina, quien trabajaba como Secretario Particular de Justo Sierra, se acercó a los ateneístas. De esta manera, su poesía influyó en ellos, revitalizando la decaída decadencia de sus poetas. Entre Urbina y González Martínez puede verse una continuidad poética: la poesía conversacional, la construcción a base de símbolos y prosopopeyas, el tono vespertino de su obra, la noción del poema como mundo interior… Algunos de sus poemas tienen correspondencias conscientes; otros, evidencian intereses literarios sumamente cercanos. Por ejemplo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Dolor: ¡qué callado vienes!&lt;br /&gt;¿Serás el mismo que un día &lt;br /&gt;se fue me dejó en rehenes &lt;br /&gt;un joyel de poesía?&lt;br /&gt;(“Balada de la vuelta del juglar”, Luis G. Urbina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolor, si por acaso a llamar a mi puerta&lt;br /&gt;llegas, sé bienvenido; de par en par abierta&lt;br /&gt;la dejé para que entres… No turbarás la santa&lt;br /&gt;placidez de mi espíritu… al contemplarte, apenas&lt;br /&gt;el juvenil enjambre de mis dichas serenas&lt;br /&gt;apartaráse un punto con temblorosa planta…&lt;br /&gt;(“Dolor, si por acaso…”, de Enrique González Martínez)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía de González Martínez determinará la poesía de la primera mitad de la década de la Revolución. En ella encontraron inspiración autores como Porfirio Barba Jacob, Rodrigo Torres Hernández y los jóvenes estudiantes de la Preparatoria como Xavier Villaurrutia y Salvador Novo. Al interior del Ateneo, esta influencia continuará en la obra de Porfirio Barba Jacob. Su poema Canción de la vida profunda parece inspirada en un poema de Albert Samain; Fernando Vallejo, biógrafo del poeta colombiano, considera más cercana la influencia de González Martínez, pues la expresión “vida profunda” aparece en el famosísimo “Tuércele el cuello al cisne…”: “Huye de toda forma y de todo lenguaje / que no vayan acordes con el ritmo latente / de la vida profunda…” Los cuarenta años de amistad entre González Martínez y Barba Jacob resultó provechosa para ambos, opina Vallejo. También lo fue para los jóvenes escritores que vieron en la obra de González Martínez una vía para continuar el proceso de independencia del poema. Finalmente, otro neosimbolista, Leopoldo de la Rosa, colombiano como Barba Jacob, fue el último de los poetas cercanos a González Martínez: iba todas las semanas a pedirle dinero. Poeta único en todo el siglo, no trabajó jamás: vivió de pedir prestado. Sólo una vez fue contratado: en 1921, por José Vasconcelos, para dar cuerda a un reloj de pared en la SEP. Según documenta Fernando Vallejo: “Tan parado como siempre siguió el reloj, y cuando Vasconcelos le reclamó a Leopoldo éste le respondió que era muy poco los seis pesos diarios que le pagaban. Heróicamente Leopoldo nunca trabajó”. Dos poemas de los dos poetas colombianos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porfirio Barba Jacob&lt;br /&gt;Canción de la vida profunda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,&lt;br /&gt;como las leves briznas al viento y al azar.&lt;br /&gt;Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.&lt;br /&gt;La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,&lt;br /&gt;como en abril el campo, que tiembla de pasión:&lt;br /&gt;bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,&lt;br /&gt;el alma está brotando florestas de ilusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,&lt;br /&gt;como la entraña obscura de oscuro pedernal:&lt;br /&gt;la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas, &lt;br /&gt;en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos…&lt;br /&gt;(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)&lt;br /&gt;que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,&lt;br /&gt;y hasta las propias penas nos hacen sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,&lt;br /&gt;que nos depara en vano su carne la mujer:&lt;br /&gt;tras de ceñir un talle y acariciar un seno,&lt;br /&gt;la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,&lt;br /&gt;como en las noches lúgubres el llanto del pinar.&lt;br /&gt;El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,&lt;br /&gt;y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...&lt;br /&gt;en que levamos anclas para jamás volver...&lt;br /&gt;Un día en que discurren vientos ineluctables&lt;br /&gt;¡un día en que ya nadie nos puede retener!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leopoldo de la Rosa (1888-1964)&lt;br /&gt;Nocturno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;No sé qué me ha herido;&lt;br /&gt;pero vengo triste, cansado y cobarde…&lt;br /&gt;No veo mi herida; debe de estar muy honda porque los suspiros&lt;br /&gt;traen y me dejan en los secos labios un sabor de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy allá, muy dentro de mí, se me anublan&lt;br /&gt;unas soledades…&lt;br /&gt;Muy allá en el fondo me llora una pena&lt;br /&gt;descreída y vaga,&lt;br /&gt;y un odio me ruge,&lt;br /&gt;y hay una borrasca&lt;br /&gt;sobre un mar oscuro que no sentí nunca;&lt;br /&gt;y la luz de oro que yo no sabía que en mí radiaba,&lt;br /&gt;muy allá en el fondo,&lt;br /&gt;muy allá se apaga…&lt;br /&gt;más allá del ritmo de mis pensamientos…&lt;br /&gt;más allá del alma…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corazón oculto:&lt;br /&gt;cofre rojo y vivo de fúlgidas lágrimas:&lt;br /&gt;cofre de recuerdos de besos: rubíes;&lt;br /&gt;cofre en que han vertido todas las nostalgias&lt;br /&gt;sus lunados ópalos; donde los carbúnculos deseos prenden&lt;br /&gt;sus diabólicos ojos de sangre inflamada;&lt;br /&gt;en donde han granado, la ilusión, zafiros,&lt;br /&gt;y la gloria solares topacios;&lt;br /&gt;y en donde han llorado su lloro esmeralda&lt;br /&gt;los ojos marinos&lt;br /&gt;de las esperanzas…&lt;br /&gt;Corazón oculto:&lt;br /&gt;cofre rojo y vivo:&lt;br /&gt;¡tus joyas empañan!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé qué me ha herido…&lt;br /&gt;Muy allá, muy dentro de mi tristeza&lt;br /&gt;se arrastra y aúlla, su cubil buscando&lt;br /&gt;como herida fiera.&lt;br /&gt;Muy allá muy dentro soy como tierra&lt;br /&gt;que aguarda un cadáver,&lt;br /&gt;muy allá soy noche, sollozante de nada.&lt;br /&gt;Muy allá me escucho llorar a mí mismo:&lt;br /&gt;muy allá en el fondo la herida desangra…&lt;br /&gt;desangra…&lt;br /&gt;Más allá del ritmo de mis pensamientos…&lt;br /&gt;¡Más allá del alma!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1910, durante las fiestas del Centenario, un joven escritor poblano llegó a la ciudad de México para leer un poema frente a Porfirio Díaz. Se cuenta que el presidente se conmovió con sus versos y que se acercó a él para felicitarlo. Sin embargo, Victoriano Salado Álvarez, que estuvo al lado de Díaz en la ocasión en que Nervo leyó por primera vez su poema “La raza de bronce”, cuenta que el Presidente, desesperado preguntó: “A qué hora se acaba la musiquita”. El joven llegado de Puebla, Rafael Cabrera, venía de dirigir una de las mejores revistas literarias de su época, Don Quijote, y gracias a la distinción que le significó estar en la Ciudad de México, pudo quedarse a vivir aquí en la casa de huéspedes de las señoritas Garay, en la calle de Donceles, en donde hizo amistad con varios miembros del Ateneo de la Juventud, como Efrén Rebolledo, Mariano Silva y Aceves y Julio Torri, quien lo recordaba con estas palabras: “Era alto, robusto, de noble apariencia. Muy blanco, sanguíneo; bajo la frente hermosa y pálida, los ojos escrutadores y la mirada penetrante. Muy atildado en el vestir y de trato muy fino… Siempre nervioso con nerviosidad un tanto enfermiza.” A propuesta de Pedro Henríquez Ureña, Rafael Cabrera y un compañero de Puebla, Alfonso G. Alarcón, se hicieron miembros del Ateneo. Según recuerda Torri, “el pintor Jorge Enciso y yo comíamos en la misma casa con nuestros dos poetas [Cabrera y Rebolledo]. A nuestra mesa solían acudir los diplomáticos don Bartolomé Carvajal y Rosas y don Luis Ricoy, viejos camaradas de Rebolledo, y algunos amigos míos como el filósofo don Mariano Silva y Aceves… Sin duda la frecuentación de tan excelentes amigos despertó y alentó en Rafael la inclinación por la vida diplomática.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grupo formado por Cabrera, Silva y Aceves, Arturo Álvarez Cortina, Carlos Díaz Dufoo jr. y Torri, acudían, una vez a la semana, a los tés literarios “que se celebraban en la rica biblioteca de Pablo Martínez del Río, recién llegado de Oxford.” Resulta interesante que los principales autores ateneístas que se interesaron por el poema en prosa, el aforismo y la nueva prosa europea formaran un pequeño grupo dentro del Ateneo de la Juventud, es decir Torri, Cabrera, Silva y Aceves y Díaz Dufoo jr. Poesía en prosa: que consiste en lograr con la prosa los efectos de la poesía, siguiendo el ritmo del pensamiento, prescindiendo en lo posible de la narrativa y dedicándose a lograr un solo efecto literario –como lo sugería Poe. Aunque Torri manifestara en alguna de sus cartas que entre Cabrera y él había en el terreno literario una distancia de cuarenta años, lo cierto es que coinciden en el interés por la poesía en prosa que puede encontrarse en el libro que inició este género, Gaspard de la nuit de Aloysius Bertrand (1807-1841). En cierto sentido también la prosa breve de Charles Lamb y Marcel Schwob influyó a este pequeño grupo. Además de estos autores, hay que mencionar a Eduardo Colín, crítico literario, poeta y aprendiz de súperhombre que se levantaba todos los días a las cinco de la mañana a bañarse con agua fría antes de correr, para poder ser un digno aprendiz de Nietzsche. No es casual que se vea la prefiguración de Juan José Arreola, Gilberto Owen y Augusto Monterroso en los siguientes poemas en prosa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo Colín (1880-1945)&lt;br /&gt;UNA MUJER&lt;br /&gt;Charlotte, flor de Bavaria, perdida en París en sus pensiones y sus bulevares. Venías ⎯rostro de manzana, ingenuas muselinas y ojos de muñeca⎯ de tu parroquia protestante con sus verdes praderas y sus grandes vacas tranquilas, a la Urbe.&lt;br /&gt;Leías una carta en un rincón del hall y llorabas, con lágrimas auténticas (que no eran de París), y pasé. A poco sabía de tu pena, te dejé hasta el alto piso, ofreciéndote mi brazo. Y tu vida era la que apoyabas en él, en ese instante.&lt;br /&gt;¡Ser útil, bueno, en el egoísmo gozador de París, qué grato! Y te llevé conmigo. No lloraste más. Huías lo rastá, espléndido parisiense, por las quietas barriadas, San Sulpicio provinciano, Montsouris con sus burgueses, un pequeño teatro, cualquier bombón. Y el cielo de París abrióse en blanco ⎯azul para nuestro idilio probo. Economizabas en el restorán, fuiste fiel, besabas seriamente, con torpeza. ¡Buena amiga fragante!...&lt;br /&gt;Pasaban Mistinguet, Picasso, Marinetti, y tú no sabías de ellos. Jurabas amor. Amaste por tres años y ofrecías amar otros tres.&lt;br /&gt;Sólo tres semanas... Otra carta. Hablábate de reconciliación; enfermó tu hijo. Y dejaste París.&lt;br /&gt;Junto a la portiere llorabas nuevamente... Un encargo aún (un menudo encargo femenino). ⎯ ¡Adieu! Y corrí a mi curso de Lanson. Lo había perdido esas semanas.&lt;br /&gt;¿Por qué no la guardé? Me he dicho a veces. ¡Qué sabe uno del amor! No lo conocemos, ni se sabe detener. Es una instantaneidad, un puntito que miramos un momento en unos ojos.&lt;br /&gt;Ahí estaba, en los tuyos, Charlotte. Y pasé a otra cosa.&lt;br /&gt;(En Mujeres, 1934)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariano Silva y Aceves (1887-1937)&lt;br /&gt;LOS GRANDES EDIFICIOS&lt;br /&gt;Cuando los niños van por la ciudad de la mano de sus padres, éstos les llaman la atención sobre los grandes edificios. Es muy raro que los padres no hagan esto con propósito de aprovechar la debilidad del niño para hacer un alarde de cultura.&lt;br /&gt;Desde el punto de vista del niño, los grandes edificios contribuyen a fijar ideas muy exactas y útiles para la vida. Gracias a ellos entenderá claramente, por ejemplo, la superioridad del Gobierno. Un país cuyo Gobierno no sea propietario de los mayores edificios, corre el serio peligro de verse menospreciado, desde temprano, en el corazón de sus ciudadanos.&lt;br /&gt;El verdadero sentido de los grandes edificios lo adquiere el niño cuando sube a una torre o a una azotea que domina la ciudad, en momentos de un acontecimiento público. Por primera vez se conmueve su espíritu con una emoción fuerte y las campanas le parecerán cosas llenas de una nobleza singular, que la poesía no hará sino precisar más tarde si acaso da con ella en su vida. Las vistas de un lejano horizonte darán a sus pies un equilibrio muy estable y al bajar sentirá que su carrera es más segura. ¿Y quién se atrevería a negar que el heroísmo puede nacer de allí? Sobre la vida de nuestro Pípila no hay gran documentación, pero la fe intensa que le guió cuando atacó la Alhóndiga de Granaditas, nos permite sospechar que tenía el sentido de los grandes edificios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Díaz Dufoo jr. (1888-1932)&lt;br /&gt;EPIGRAMAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CREYÓ QUE LOS ACTOS heroicos no tenían consecuencias, que eran hechos aislados de la vida común –prejuicio literario corriente. Un día acometió un acto heroico, cuidadosamente preparado. Pero ese acto sui generis fructificó en hechos vulgares, en situaciones grotescas, en relaciones inferiores que le uncieron a una vida repugnante e inevitable.&lt;br /&gt;* * * * *&lt;br /&gt;LA INCOHERENCIA ES SÓLO un defecto para los espíritus que no saben saltar. Naturalmente, sólo pueden practicarla los espíritus que saben saltar.&lt;br /&gt;* * * * *&lt;br /&gt;LA VIDA, COMO UN soplo remoto, pasó entre sus dedos, íntima y ajena. De su visita quedó la huella del viento que agitó las hojas. &lt;br /&gt;* * * * *&lt;br /&gt;EL VENDEDOR DE INQUIETUDES&lt;br /&gt;(En la feria de las novedades psicológicas. Mil años después de Freud.)&lt;br /&gt;–Venid: fabricados científicamente, perfeccionados por prácticas centenarias de laboratorio, os ofrezco procedimientos increíbles, capaces de cambiar vuestro pacífico orden por inquietudes sutiles, tormentosas o crueles; inquietudes que llenan no más un instante de la vida y que son luego un recuerdo melancólico de cosas que tal vez no fueron; inquietudes que llenan una vida y la sujetan al yugo de la dura necesidad; inquietudes que hacen cambiar un mundo e inquietudes que rizan levemente un espíritu con la magia de lo inútil. Yo puedo daros el regalo de lo imprevisto y poner en vuestra sencillez el fermento de la divinidad. Tengo aquí para vosotros un poco de dolor y un poco de gracia. &lt;br /&gt;(De Epigramas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Torri (1889-1970)&lt;br /&gt;A CIRCE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas.&lt;br /&gt;¡Circe, noble diosa de los hermosos cabellos! Mi destino es cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESTAMPA ANTIGUA&lt;br /&gt;NO CANTARÉ TUS COSTADOS, pálidos y divinos que descubres con elegancia; ni ese seno que en los azares del amor se liberta de los velos tenues; ni los ojos, grises o zarcos, que entornas, púdicos; sino el enlazar tu brazo al mío, por la calle, cuando los astros nos miran con picardía, a ti linda ramera, y a mí, viejo libertino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DE FUNERALES&lt;br /&gt;Hoy asistí al entierro de un amigo mío. Me divertí poco, pues el panegirista estuvo muy torpe. Hasta parecía emocionado. Es inquietante el rumbo que lleva la oratoria fúnebre. En nuestros días se adereza un panegírico con lugares comunes sobre la muerte y ¡cosa increíble y absurda! con alabanzas para el difunto. El orador es casi siempre el mejor amigo del muerto, es decir, un sujeto compungido y tembloroso que nos mueve a risa con sus expresiones sinceras y sus afectos incomprensibles. Lo menos importante en un funeral es el pobre hombre que va en el ataúd. Y mientras las gentes no acepten estas ideas, continuaremos yendo a los entierros con tan pocas probabilidades de divertirnos como a un teatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poema en prosa, el verso libre, son medios para escapar del modernismo. Los ateneístas los usaron como llaves para salir de una cárcel. Aun cuando no todos lo lograron. Hasta 1935, Antonio Caso continuaba escribiendo para emular a Othón o a Díaz Mirón. El modernismo, sin embargo, no murió. Fue desplazado. Tal vez, incluso siga vivo, errando como alma en pena. Como sus cultivadores, como Nervo que viajó por España y Argentina; como Tablada por Venezuela y Estados Unidos; como Othón por las sierras agrias del desierto; como Díaz Mirón por Cuba. Si vuelve, que sea para ser leído. Si se lo merece. No lo creo. Cada nota al pie es un grillete más que arrastra. Yo no sé si sea capaz de mostrarse ante nosotros como un fantasma libre. El Ateneo lo aceptó, pero sólo para inmediatamente enfrentarlo. Aceptó la influencia de Othón y de Gutiérrez Nájera, para alejarse de ella. Sólo que como no sabía cómo alejarse de ella, chocó en varias ocasiones con sus influencias. También salió, es cierto, pero salió con cierta cortesía. Fue saliendo de una habitación en partes. O más bien, fue sacando a su invitado por partes. Hasta que no quedaba nada del huésped, ni del anfitrión. Sólo el cuarto del Modernismo con sus cuadros y sus objetos. Todo lo demás son retazos. Diáspora de la huída de los ateneístas. No todos se dirigían al mismo sitio ni desembocaron como ríos en un mismo mar. Efrén Rebolledo que se vaciaba de sí mismo, como para realizar el vaciado de una escultura, de una escultura sexual, en la que por primera vez se mostraba antes que ocultarse el sexo de la misma manera que la pedrería preciosista. Luis Castillo Ledón, que escapaba de la poesía y que en 1916 decidió publicar un solo poemario antes de dedicarse a la Historia. Junto con Amado Nervo, fue el único que utilizó el arte mayor de la España medieval, pero en su caso para hacer un poema que por intentar la preservación de la moral, tropieza y cae en la pederastia y el sacrilegio. Y Ángel Zárraga, pintor, poeta limitado, pero que tuvo un momento importante, pues fue el primer poeta mexicano que conoció la obra de Apollinaire, la posibilidad del simultaneísmo, de descomponer la realidad en partes y pegarlas desde distintas perspectivas, sólo para descubrir que la realidad no encaja consigo misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se dijo al principio, una lira quedó debajo del polvo, en la que el Ateneo cantó su canción, la recojo y la toco, yo también soy polvo. Lo mejor es tenderla hacia una mano que la ejecute con mayor precisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efrén Rebolledo (1877-1929)&lt;br /&gt;Posesión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nublaron los cielos de tus ojos,&lt;br /&gt;y como una paloma agonizante,&lt;br /&gt;abatiste en mi pecho tu semblante&lt;br /&gt;que tiñó el rosicler de los sonrojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jardín de nardos y de mirtos rojos&lt;br /&gt;era tu seno mórbido y fragante,&lt;br /&gt;y al sucumbir, abriste palpitante&lt;br /&gt;las puertas de marfil de tus hinojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me diste generosa tus ardientes&lt;br /&gt;labios, tu aguda lengua que cual fino&lt;br /&gt;dardo vibraba en medio de tus dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dócil, mustia, como débil hoja&lt;br /&gt;que gime cuando pasa el torbellino,&lt;br /&gt;gemiste de delicia y de congoja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El beso de Safo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más pulidos que el mármol transparente,&lt;br /&gt;más blancos que los blancos vellocinos,&lt;br /&gt;se anudan los dos cuerpos femeninos&lt;br /&gt;en un grupo escultórico y ardiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ancas de cebra, escorzos de serpiente,&lt;br /&gt;combas rotundas, senos colombinos,&lt;br /&gt;una lumbre los labios purpurinos,&lt;br /&gt;y las dos cabelleras un torrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el vivo combate, los pezones&lt;br /&gt;que se embisten, parecen dos pitones&lt;br /&gt;trabados en eróticas pendencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y en medio de los muslos enlazados,&lt;br /&gt;dos rosas de capullos inviolados&lt;br /&gt;destilan y confunden sus esencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Castillo Ledón (1879-1945)&lt;br /&gt;En elogio de los senos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              ¡Oh, los senos!…&lt;br /&gt;Son  floreros de albo raso, turgescentes, duros, plenos, &lt;br /&gt;oprobiosamente ocultos tras los cándidos corpiños. &lt;br /&gt;Son nectarios ampulosos, breves, blancos o morenos, &lt;br /&gt;que debieran verse libres, germinar sin desaliños, &lt;br /&gt;ostentando al aire todos sus espléndidos adornos &lt;br /&gt;como en tiempos ya lejanos, en que el culto de esas cosas &lt;br /&gt;todas luz y blandas líneas y suavísimos contornos, &lt;br /&gt;elevaba a las mujeres hasta el rango de las diosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Como rosas &lt;br /&gt;tiritando entre la nieve que se hacina en los barbechos, &lt;br /&gt;o cual aves que friolentas tremolaran sus plumajes, &lt;br /&gt;son los senos impolutos, son los castos leves pechos, &lt;br /&gt;que al impulso del aliento van alzando sus encajes. &lt;br /&gt;¡Oh preciosos hemisferios de tersura marfilina! &lt;br /&gt;Yo quisiera acariciarlos cuando alguna vez os veo, &lt;br /&gt;pero pienso que si toco vuestra piel alabastrina, &lt;br /&gt;borraré tal vez mi culto con la mancha del deseo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Aleteo &lt;br /&gt;de paloma que despierta, de paloma esperezante, &lt;br /&gt;tiene el seno que se asoma sobre el arco de un escote; &lt;br /&gt;y semejan los globos, blancas lunas en menguante &lt;br /&gt;que entre nubes vaporosas en un cielo hacen su brote. &lt;br /&gt;¡Senos blancos, yo os adoro con las ansias de un amante! &lt;br /&gt;¡Senos blancos que se esponjan, que se ofrecen y hacen gala &lt;br /&gt;de belleza con el brillo de su aspecto rozagante! &lt;br /&gt;¡Senos blancos que han bañado blancas luces de Bengala! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Como el ala &lt;br /&gt;augur del cisne, son los senos eucarísticos de Leda, &lt;br /&gt;y tan diáfanos y frescos, que su hálito provoca &lt;br /&gt;y convida hasta palparlos... ¡Pero el blanco de su seda &lt;br /&gt;no permite que se toquen sino sólo con la boca! &lt;br /&gt;¡Níveos senos que se yerguen como plácidos pompones, &lt;br /&gt;como eurítmicas magnolias, como flores del pecado: &lt;br /&gt;son hermosos porque os ornan esos cárdenos botones, &lt;br /&gt;porque late siempre un bello corazón a vuestro lado! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Yo he soñado&lt;br /&gt;ver los senos de mi amada, bajo el sol de Himeneo &lt;br /&gt;semi-ocultos entre blondas sus esféricos perfiles; &lt;br /&gt;palpitantes, al influjo de un tremor, de un tembelequeo, &lt;br /&gt;y rindiéndose al halago de unas manos infantiles. &lt;br /&gt;Ver gustar con ansia y gula sus pezones rubicundos, &lt;br /&gt;por los labios de algún niño que sus jugos aproveche, &lt;br /&gt;y que rudamente opresos, en contactos furibundos, &lt;br /&gt;viertan raudas sus heridas, en lugar de sangre, leche! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Yo os adoro &lt;br /&gt;senos breves de las niñas encubiertos con desdoro; &lt;br /&gt;capullitos apretados, puntiagudos y distantes; &lt;br /&gt;senos firmes de novicias que en el claustro y en el coro &lt;br /&gt;renegáis de vuestro sexo, de sus savias fecundantes. &lt;br /&gt;¡Oh los senos de las madres siempre llenos y abultados: &lt;br /&gt;sois dos ánforas de vida. Sois un dulce abrevadero &lt;br /&gt;donde beben la existencia tantos seres adorados!…&lt;br /&gt;¡Cómo os amo, senos blancos; cómo os amo, cómo os quiero &lt;br /&gt;              y os venero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ÁNGEL ZÁRRAGA (1886-1946)&lt;br /&gt;ODA A LA VIRGEN DE GUADALUPE&lt;br /&gt;CANTO I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL ÁNGEL&lt;br /&gt;Compuerta mal cerrada&lt;br /&gt;para el agua turbia de mi palabra:&lt;br /&gt;mi garganta.&lt;br /&gt;Un nudo en mi garganta y otro&lt;br /&gt;nudo ciego en mi corazón.&lt;br /&gt;Oscuro trabajo subterráneo de mi vida,&lt;br /&gt;donde se anudan ciegamente las raíces.&lt;br /&gt;Temblor de motor en las matrices desgarradas&lt;br /&gt;del imposible parto. Palabras…&lt;br /&gt;Palabras escritas.&lt;br /&gt;Palabras…&lt;br /&gt;Palabras habladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clavado al árbol, entre tierra y cielo,&lt;br /&gt;sin más tortura –hay algo más terrible que la tortura–&lt;br /&gt;que el delirio&lt;br /&gt;del cielo suprarreal.&lt;br /&gt;Mis pasos van, pesados tanto&lt;br /&gt;como los del buzo a la presión normal.&lt;br /&gt;Ángel patudo que quiso volar y no pudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inextricable maraña.&lt;br /&gt;Arquitectura de la tela araña antes de la mañana,&lt;br /&gt;en la terraza de Elsinor.&lt;br /&gt;Tela de araña en close-up y aumentada diez mil veces&lt;br /&gt;(he perdido la escala y no sé si es al 1 x 10&lt;br /&gt;o al 10 x 10 000).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doctor, ¿es la gangrena?&lt;br /&gt;Tengo una llaga en la pierna izquierda&lt;br /&gt;como la de mi patrón san Roque,&lt;br /&gt;como la de mi rey Tizoc.&lt;br /&gt;Y nací entre el león y la Virgen.&lt;br /&gt;Pero sobre el santo y el rey y sobre el león y la virgen,&lt;br /&gt;el aleteo loco del pájaro atado por la pata izquierda&lt;br /&gt;con un hilo que no se rompe.&lt;br /&gt;Manos crueles e inocentes&lt;br /&gt;del niño que está dentro de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transmutación constante. Retortas y alambiques.&lt;br /&gt;Alambicada, retorcida esencia de mi ser.&lt;br /&gt;Exorbitados y quemados de angustia, mis ojos&lt;br /&gt;reflejan la llama verde,&lt;br /&gt;la llama roja,&lt;br /&gt;la llama azul,&lt;br /&gt;y las tres llamas en una como la Santa Trinidad.&lt;br /&gt;¿Hay un pedazo de sol en el crisol&lt;br /&gt;o es sólo el sol negro de mi subconsciencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se desdobla el viento.&lt;br /&gt;Se desdobla el tiempo.&lt;br /&gt;Y el gallo de la veleta gira en el centro fijo&lt;br /&gt;de un ideal círculo horizontal&lt;br /&gt;a 500 kilómetros por hora… Y el pico&lt;br /&gt;no sabe dónde esperar el grano, en los millones&lt;br /&gt;de pétalos de la rosa de los vientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luna en el cielo se harta de nubes.&lt;br /&gt;Paz aparente del campo.&lt;br /&gt;Y la guerra, la guerra, la guerra&lt;br /&gt;entre el hombre que está a mi vera,&lt;br /&gt;vestido solamente del acero de su escudo,&lt;br /&gt;y el otro, hediondo y negro,&lt;br /&gt;y que no se ha lavado nunca&lt;br /&gt;y que espera su hora a mi siniestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proa del barco que no zarpa nunca&lt;br /&gt;o que zarpará un día, en los siglos de los siglos,&lt;br /&gt;cuando las cadenas vuelvan al polvo,&lt;br /&gt;cuando el ancla se desmorone&lt;br /&gt;como los raigones en una mandíbula milenaria.&lt;br /&gt;Barco fantasma entonces,&lt;br /&gt;huracán sin ruido,&lt;br /&gt;idea fija en la inmensidad circular…&lt;br /&gt;Y una tras otra,&lt;br /&gt;en los bordes inmensos de los horizontes sucesivos,&lt;br /&gt;excéntricos,&lt;br /&gt;las mil y una tierras de las posibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confines de la tierra entre las cuatro paredes&lt;br /&gt;del cuarto donde escribo,&lt;br /&gt;sin puertas ni ventanas.&lt;br /&gt;Confines de mi cuarto –el círculo en un cuadro–,&lt;br /&gt;confines de la tierra –trescientos sesenta grados–:&lt;br /&gt;trescientas sesenta hojas que deshojo,&lt;br /&gt;ridículo y adolescente&lt;br /&gt;(un peu beaucoup passionément pas du tout);&lt;br /&gt;y el libro sin fin que hojeo&lt;br /&gt;y en el que cada línea es un desenlace&lt;br /&gt;y que puedo leer como un anagrama&lt;br /&gt;o como un caligrama, y de derecha&lt;br /&gt;a izquierda, y de izquierda&lt;br /&gt;a derecha, o como un crucigrama. ¡Oh Cruz!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras escritas en la página de un lago&lt;br /&gt;(Erie Xochimilco Maggiore Chapala)&lt;br /&gt;de un paisaje de cromo.&lt;br /&gt;Palabras habladas desde la más lejana&lt;br /&gt;barrera del mundo,&lt;br /&gt;y que no suenan&lt;br /&gt;porque anoche el viento&lt;br /&gt;se llevó la antena del jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confines del mundo.&lt;br /&gt;Murallas, murallas… Murallas&lt;br /&gt;del confín del mundo, del fin del mundo.&lt;br /&gt;Murallas de nieve, de bruma, de jade.&lt;br /&gt;Murallas: un frontal, dos parietales, dos temporales,&lt;br /&gt;un occipital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un signo, el signo intacto, el signo nuevo&lt;br /&gt;antes de los tiempos,&lt;br /&gt;el signo sólo para mí solo,&lt;br /&gt;¡oh mis Babeles!&lt;br /&gt;A puñadas mis manos golpean&lt;br /&gt;–28 falanges, hecatombes&lt;br /&gt;de carpos y de metacarpos–&lt;br /&gt;contra los muros de cal y canto.&lt;br /&gt;Diez uñas en astillas&lt;br /&gt;contra los muros de cal y canto&lt;br /&gt;chorrean sangre.&lt;br /&gt;Y mi garganta de estropajo&lt;br /&gt;en el cero ecuatorial.&lt;br /&gt;Y mi corazón en la Piedra de Sacrificios.&lt;br /&gt;¡Mi deuda milenaria, Huitzilopochtli!&lt;br /&gt;Y mis pies de trapo. Y mis ojos al revés…&lt;br /&gt;One, two, three, four, five, six, seven,&lt;br /&gt;eight, nine…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Out?&lt;br /&gt;No.&lt;br /&gt;¡Las rosas de tu tilma en mi sangre, Juan Diego!&lt;br /&gt;París, 1917&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Conferencia leída en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, 10 de diciembre de 2009. Leyeron los textos poéticos Blanca Luz Pulido y Eduardo Langagne. Una versión resumida apareció en la revista "Tierra Adentro" 161-162, diciembre de 2009-marzo de 2010)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-3111599270017501235?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/3111599270017501235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=3111599270017501235' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3111599270017501235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3111599270017501235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2010/01/nuestra-misma-cancion-la-poesia-del.html' title='Nuestra misma canción (la poesía del Ateneo de la Juventud)'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0bZwnUS1YI/AAAAAAAAAKg/-rupRNKQsLU/s72-c/706818.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-4869010018005355285</id><published>2009-12-14T17:27:00.000-08:00</published><updated>2009-12-14T22:49:33.879-08:00</updated><title type='text'>La falta de sentido del humor</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SybtXJfO1CI/AAAAAAAAAKY/UVrCTxs-YmM/s1600-h/88095.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 228px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SybtXJfO1CI/AAAAAAAAAKY/UVrCTxs-YmM/s320/88095.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415276583899288610" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Temo que la falta de sentido del humor se propague entre la bibliografía reaccionaria. Leí el libro de María Teresa Gómez Mont, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Manuel Gómez Morin (1915-1939)&lt;/span&gt; (FCE, 2008) con grandes expectativas, pero sólo me hizo reír en tres ocasiones. Tres ocasiones en mil páginas es algo colindante con la desesperación. Es algo que no deberían permitirse este tipo de ideólogos, ya que el humor involuntario es la mejor y más efectiva vía de difusión de su ideario. Que el libro entero esté resumido en seis páginas ("El bagaje personal de Manuel Gómez Morin", pp. 764-769) es una broma de mal gusto. Pero que sólo tres veces se logre la carcajada franca hace sospechar en la decadencia de la prosa panista. En la página 86, cuando se dice que el general Salvador Alvarado había sido acusado de bolchevique, una nota informa que bolchevique es "sinónimo de ruso usado en México con tono despectivo". En la página 575, los Tecos, orgullo de la ultraderecha moderna, símbolo de la defensa ante el "comunismo" de Calles, son considerados un grupo "necesario en esa época" de defensa de la Universidad Autónoma de Guadalajara, el glorioso 1935, en que "libertad" y "fascismo" fueron sinónimos. Y finalmente, en la página 883 se afirma que Gómez Morin defendió la propiedad privada "para que el campesino sea dueño de la tierra que cultiva" (¡ese fin y no otro!). Considerar a Gómez Morin como el ejecutor del ideario de Zapata es buen chiste, pero no justifica el trabajo de leer las anteriores 882 páginas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-4869010018005355285?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/4869010018005355285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=4869010018005355285' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4869010018005355285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4869010018005355285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/12/la-falta-de-sentido-del-humor.html' title='La falta de sentido del humor'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SybtXJfO1CI/AAAAAAAAAKY/UVrCTxs-YmM/s72-c/88095.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-2586173216200218326</id><published>2009-12-13T23:17:00.000-08:00</published><updated>2009-12-13T23:27:18.053-08:00</updated><title type='text'>Canciones y discos en México, 1900-1940 (Notas sin música)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SyXogowOP4I/AAAAAAAAAKQ/IfRHLKN-WyA/s1600-h/conesa_antes.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 261px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SyXogowOP4I/AAAAAAAAAKQ/IfRHLKN-WyA/s320/conesa_antes.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5414989774376025986" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El sonido grabado llegó a México desde finales del siglo XIX. En algunas tertulias de las familias del porfiriato se escucharon por primera vez los cilindros de fonógrafo, aunque eran más una curiosidad tecnológica que un placer. Algunas voces consagradas de la ópera europea ya habían grabado su voz en la célebre creación de Thomas Alva Edison, como Enrico Caruso y Adelina Patti, entre otros muchos. Por esos años se contaba la leyenda de que la Patti se enfrentó en un duelo de voz con la cantante mexicana Ángela Peralta. La italiana quiso impresionar al “ruiseñor mexicano” con una demostración de virtuosismo, y al final de su interpretación le dijo desafiante: “¡Así se canta en Italia!” La Peralta, entonces, respondió cantando con su extraordinaria voz, y al terminar agregó: “¡Así se canta en México!” Verdi, quien se encontraba esa noche en el teatro, se levantó de su butaca y exclamó: “¡Así se canta en la gloria!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde 1877, cuando el inventor estadounidense había dado a conocer la manera de grabar y reproducir el sonido, se creó una gran expectativa por las posibilidades de este invento. “En el futuro”, dijo el escritor Amado Nervo, “cuando los carros vuelen por los aires, tendrán integrado un fonógrafo y todos los días llegará un cilindro con las noticias frescas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Porfirio Díaz todavía tenía un país y un prestigio que presumir. Y las compañías de discos comenzaron a interesarse por grabar a los artistas de México. Primero llegaron los franceses y su marca Zonophone, tal vez por 1905, quienes instalaron un estudio de grabación en la ciudad de México. Un año más tarde llegaron los estadounidenses con su marca Columbia Records. Ambos sellos fonográficos comenzaron a pelearse a los artistas mexicanos. Zonophone fue a los escenarios de la zarzuela y le pidió a la cantante de moda que grabara un cuplé que todo mundo conocía, “La gatita blanca”. Fue así que esa artista de apenas 15 años que se llamaba María Conesa grabó su primera canción. Era tan joven y ya era la fascinación de todos los capitalinos. Hasta Porfirio Díaz acostumbraba ir a verla con su esposa, doña Carmelita Romero Rubio. ¿Qué tenía esta joven que cautivaba a políticos, militares y estudiantes, por igual? El cronista Luis G. Urbina fue a verla y escribió: “Su figura no es garbosa, el semblante no es bello, la voz es desaliñada y desagradable, pero de toda la cara, de todos los movimientos, de todo el cuerpo chorrea malicia esta mujer; tiene una desenvoltura pringada de cinismo. Hasta el Padre Nuestro dicho y declamado así nos parecería un atentado al pudor”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los discos de esa época estaban hechos de un plástico duro y pesado, giraban a 78 revoluciones por minuto y llegaban a durar hasta tres minutos; pero sólo tenían grabado uno de los lados del disco. Así es que apenas un año después, la Columbia Records anunció sus “discos dobles” porque habían descubierto la manera de prensar música en ambos lados. Poco después, también llegó a México la marca Victor. (Edison también tenía su compañía de discos, pero estos giraban a 82 revoluciones por minuto. Para el inventor del fonógrafo cantaron artistas mexicanos como José Mojica, María Grever y Margarita Cueto.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos discos grabados entre 1905 y 1910 se escuchan, además, trozos de zarzuela, danzones grabados por bandas militares y hasta el vals “Sobre las olas” de Juventino Rosas, entre otras canciones. Incluso el poeta Juan de Dios Peza grabó sus poemas en un disco. Había dos duetos de moda en las calles de México, el Rosales-Robinsón y el Ábrego-Picazo. ¿Quiénes eran? Nadie lo sabe; pero estos duetos cantaban canciones populares por los mercados y las plazas de la ciudad. Curiosamente, los discos de Rosales y Robinsón llegaron hasta Argentina y un joven llamado Carlos Gardel los escuchó en Buenos Aires. Se cuenta que este dueto inspiró su forma de cantar al futuro tanguista. Por su lado, el dueto Abrego y Picazo, grabó para la Victor en 1905 el primer bolero de que se tenga noticia en nuestro país, Tristezas, compuesto por el sastre cubano Pepe Sánchez y que decía: “Tristezas me dan tus besos, profundo dolor que dudes de mí…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los compositores del Porfiriato se encontraban en una profunda desprotección económica. Muchos de ellos vivían en la pobreza ya que era difícilísimo que las casas editoras pagaran las regalías correspondientes a las ejecuciones públicas, venta de partituras y, sobre todo, grabaciones fonográficas. Generalmente, los autores teatrales tenían un ingreso más constante. Entre los compositores más pobres de su época, podemos recordar al hidalguense Abundio Martínez, autor de valses, chotises y pasodobles muy famosos en su tiempo. Pero lo que ha perdurado de él es su arreglo a una melancólica canción popular, “La barca de oro”: “Yo ya me voy al puerto donde se halla la barca de oro…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abundio Martínez nació en 1875, en Huichapan, Hidalgo, hijo de un matrimonio muy pobre. Llegó a la capital a buscar una mejor vida que la de su pueblo y pronto encontró trabajo como músico de la Banda de Zapadores. Al poco tiempo ya eran populares sus composiciones. Su vals, “En alta mar” que dedicó a la esposa de Porfirio Díaz gustó tanto que sus editores de la Casa Wagner lo imprimieron en Alemania. Se cuenta que en una ocasión llegó a la capital una banda de música alemana y que los músicos comenzaron a tocar “En alta mar”. Abundio Martínez se puso tan contento que se fue a festejar a una cantina… Era tan pobre que, sin duda, una satisfacción como ésta lo llenó de alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cuenta también que los vecinos de su vecindad se turnaban para darle de comer. Una mañana de 1914, cuando el niño que acostumbraba llevarle su desayuno, encontró al compositor muerto en su cuarto. “Todo su mobiliario”, escribió el maestro Juan S. Garrido, “era una mesa, una silla, un catre con unas tablas por colchón y un lujoso piano de media cola que le habían obsequiado los editores de su música.” Y en las patas de ese piano se encontraba amarrado un pollito al que Abundio Martínez quería mucho y al que alimentaba cariñosamente porque pensaba que en él vivía el alma de Verdi. La Casa Wagner se encargó del entierro de uno de sus mejores autores: Abundio Martínez, a quien apodaban “El perro” a causa de su fealdad. Tal vez para disimular un poco, el maestro acostumbraba aparecer en las portadas de sus partituras acompañado de sus alumnas más bonitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó la Revolución y Díaz se despidió de México en el buque Ipiranga, las compañías de discos también huyeron. María Conesa, en cambio, se quedó, y todos los revolucionarios llegaron a verla a la capital. Con ella bailó Madero y, posteriormente, Zapata. En los teatros de revista se representaban los hechos de la revolución pero también se cantaban canciones, pues quedaba tiempo para todo. El músico Fernando Méndez Velásquez estrenó su canción “Ojos tapatíos” con letra del dramaturgo José F. Elizondo. Ambos eran los autores más aplaudidos de esa época. “Ojos tapatíos” ha gustado desde el día de su estreno hasta hoy; y aunque la estrenó un tenor llamado José Limón, todo mundo la recuerda por la interpretación de Jorge Negrete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la canción inspirada durante la Revolución que más ha trascendido no sólo a su tiempo sino a las fronteras de nuestro país es “Estrellita” de Manuel M. Ponce. Desafortunadamente para él, su canción “Estrellita” es más conocida que sus conciertos para guitarra y para violín. Pero como afirma el académico Tarsicio Herrera, casi nadie sabe que la fama mundial del guitarrista Andrés Segovia se basó sobre el centenar de obras que Ponce compuso para guitarra. Y Carlos Chávez, tal vez con un poco de envidia, llegó a decir que “lo único nuestro que se toca universalmente son las obras para guitarra de Ponce”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, es demasiada fama para una sola canción. Y muy probablemente, el propio Ponce lo sintió así. En 1925 decidió irse con su esposa a Francia, para escapar a la popularidad de “Estrellita”. No se imaginaba que al llegar al aeropuerto de París iba a ser reconocido por uno de sus admiradores, quien le dijo: “Bienvenido a Francia, Monsieur Estrellita”. Poco después, el matrimonio asistió a un concierto del violinista Jasha Heifetz. Ponce tampoco se imaginaba que al finalizar el concierto, Heifetz dijera: “Ahora les voy a tocar mi pieza favorita, es un drama wagneriano en miniatura y se llama ‘Estrellita’”. Ponce se volteó a mirar a su esposa y con toda resignación exclamó: “¿Pero ni siquiera en París me van a dejar descansar de ‘Estrellita’?” Pues no, ni en París ni en ningún lado del mundo, en todos lados Ponce se hubiera encontrado con la sorpresa de escuchar esa canción que concibió una noche en que viajaba para visitar a sus padres, como le dijo el propio compositor a un reportero:&lt;br /&gt;“Una noche luminosa viajaba yo hacia Aguascalientes, la tierra de mi familia, cuando observé que una gran estrella me miraba a través de mi ventanilla del tren. Su luz parpadeaba suavemente desde la lejanía. Entonces comencé a soñar. Si una novia me iluminara con unos ojos así de brillantes, pero dulces… Y mis sueños me fecundaron. Hasta parecería que la música estuviera enamorada de mis sueños. Empezó a gestarse entonces en mi imaginación una melodía que se elevaba con nostálgica obsesión como si quisiera escalar hasta las estrellas.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay duda de que la vida política iba a un ritmo distinto de la vida artística. Mientras que la política consistía en un conflicto seguido de otro conflicto, mucha gente quería ir a la zarzuela, al teatro o a la ópera. El gran suceso de 1919, cuando todavía gobernaba Carranza, fue el viaje a México del tenor más célebre de todos los tiempos, es decir de Enrico Caruso. El antiguo toreo de la colonia Condesa (que se encontraba en donde hoy está el Palacio de Hierro de la calle de Durango) se llenó de los admiradores que habían escuchado sus discos de la casa Victor y que habían leído los elogios que la prensa de todo el mundo le dedicaba. Dicen que su voz era tan potente que, en esos años en que no había micrófonos, fue escuchada por la gente que no había alcanzado boleto y que estaba afuera del toreo. Caruso viajó por México, conoció a los compositores nacionales y muchos de ellos le compusieron piezas pensadas para su voz. Incluso, lo invitaron a poner la piedra fundacional del primer cine de nuestro país, el Olimpia, en la calle 16 de Septiembre. Como una manera de agradecer a México, cuando Caruso viajó a Nueva York, grabó en español una canción mexicana, “Noche feliz”. Mucha gente esperaba que Caruso regresara a México, pero desafortunadamente el gran tenor italiano murió sólo dos años más tarde, víctima de la pleuresía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede decirse que fue el primer artista que se hizo popular gracias a los discos, pues se cuenta que ganó varios millones de dólares gracias a las 260 canciones que grabó. Asimismo se cuenta que la primera canción que se hizo para ser grabada fue “Mattinata”, y fue escrita por el famoso compositor italiano Ruggiero Leoncavallo. Caruso la grabó en 1904. Ya antes, en 1902, había grabado “Vesti la giubba” de la ópera Pagliacci de este mismo autor, con tan buena suerte que fue el primer disco de la historia que vendió un millón de ejemplares. Caruso representó a Canio, el protagonista de la obra, director de una compañía de teatro que muere de celos por “Colombina”. La famosísima aria “Ridi, pagliaccio” representa el momento en el que Canio canta a pesar de su drama personal, “porque la función debe continuar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También los compositores mexicanos pensaban que la función debía de continuar. El país tenía grandes conflictos políticos, pero el teatro de revista hacía burla de todo eso. Cuando llegó al poder don Adolfo de la Huerta, en el teatro se estrenó la revista La huerta de don Adolfo. En esa obra se cantó por vez primera la que fuera la canción emblemática de la alegría de los años 20, “Mi querido capitán” del “Muerto” José Alfonso Palacios. ¿Por qué le decían así al compositor de este famoso fox trot? El crítico musical José Antonio Alcaraz lo conoció y le hizo esta pregunta. “Pues porque efectivamente, me morí en una ocasión… y reviví a la mitad de mi velorio, pero sólo para ver a mi mujer en brazos de otro hombre”, le respondió el Muerto Palacios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué felicidad debió de haber proporcionado el teatro de revista, con sus bellas bailarinas, sus canciones festivas y sus cómicos excepcionales. A partir de 1920 inició la popularidad del fox trot, el chárleston, la rumba y el tango. Las tiples, es decir las bailarinas de los teatros, hacían coros a las canciones de moda con una voz tan aguda que hasta hoy ha quedado la denominación de “tipluda” a esas voces destempladas. Lupe Rivas Cacho, Celia Montalván y Celia Padilla, entre otras, eran las preferidas del público que las iba a ver bajo cualquier circunstancia. Cuando las autoridades clausuraban el teatro por faltas a la moral o a causa de los comentarios políticos, el público cooperaba para pagar la multa, con tal de seguir viendo cómo sus actrices favoritas bailaban chárleston. Pero, ¿cómo llegó este ritmo a México? Una historia cuenta que la noche del 5 de noviembre de 1925, se encontraban Lupe Vélez, Celia Montalbán y Lupe Rivas Cacho en la academia de baile “Metropolitan Hall” que se ubicaba en la calle 5 de Mayo 21. Esa noche, Alfredo Molinar, un bailarín que se hacía llamar All Moll, les enseñó los pasos del nuevo baile que había aprendido en los Estados Unidos. Fue tanta la emoción que le dio a Lupe Vélez que al día siguiente, esta actriz estrenó el Chárleston en México, durante su actuación en el Teatro Lírico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los años 20 fueron una periodo enormemente musical. Desde los conciertos de las orquestas típicas mexicanas en Chapultepec, organizadas por José Vasconcelos, hasta el desarrollo de las industrias de la radio y la fonografía de nuestro país, los compositores e intérpretes se cuentan por cientos. Desde 1921, la radio nacía de manera profesional, primero con las pioneras transmisiones de Constantino de Tárnava en Monterrey (en las que colaboró don Clemente Serna Martínez en su juventud) y posteriormente con estaciones como La Casa de la Radio en las que participaron Celia Montalbán y Manuel M. Ponce. En una feria tecnológica de 1923, se anunció la creación de la primera estación en forma de México, se trataba de la XEB, propiedad de la fábrica de cigarros El Buen Tono, que comenzó sus emisiones ese mismo año. En la feria se comenzaron a realizar demostraciones públicas de este nuevo medio. El presidente Álvaro Obregón habló por los micrófonos, convirtiéndose en el primer mandatario de nuestro país en hacerlo. A los asistentes se les regalaron refrescos marca “Radio” y a las personas que llevaran algunas cajetillas de cigarros El Buen Tono se les regaló un radio de galena. Desde esos años, los mexicanos se dieron a la tarea de escuchar radio, en esos aparatos que no necesitaban luz eléctrica, porque la galena es una piedra con virtudes electromagnéticas que capta la frecuencia de las ondas radiales. Así es que con un trocito de galena, puesta dentro de un pequeño tubo metálico, se podían sintonizar estaciones de todos los sitios posibles. Había entonces clubes de radio-telefonía en los que los miembros se reunían a sintonizar estaciones norteamericanas de música. Pero a partir de la XEB comenzaron a escuchar a los artistas locales. Desafortunadamente, no existía la costumbre de pagar a los artistas, así es que todos los que pasaron por la B, como Pedro Vargas, el Trío Garnica Ascencio, Agustín Lara y Maruca Pérez, salían de las cabinas con una polvera o una cigarrera que obsequiaba la estación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto, las compañías fonográficas norteamericanas se dieron cuenta de que México era un país con una enorme riqueza artística. Entonces, mandaron cazadores de talento a buscar compositores y cantantes para llevarlos a los Estados Unidos. Ellos descubrieron a Alfonso Ortiz Tirado, Juan Arvizu, Margarita Cueto, Agustín Lara, el Trío Garnica Ascencio, Tito Guízar, Mario Talavera y Guty Cárdenas, entre otros muchos. Para saber qué tan importante era el mercado latino de música, hay que considerar que era más grande que el de la música en inglés en los propios EU. Los artistas mexicanos eran contratados en México y viajaban a Veracruz en tren, de ahí se hacían a la mar en un barco que hacía escala en Cuba, para después llegar a Nueva Orleáns; finalmente, un tranvía los llevaba a Nueva York, en donde se encontraban las matrices de las marcas Columbia, Victor y Brunswick. En Nueva York se compusieron canciones como “Amapola” del compositor español José María Lacalle, “Adiós, linda morena” de otro español, Enrique Madriguera, y “Aquellos ojos verdes” de los cubanos Nilo Menéndez y Adolfo Utrera, entre muchas otras canciones. También hay que recordar que la breve carrera artística de Guty Cárdenas transcurrió en Nueva York entre 1928 y 1931. El compositor y cantante Mario Talavera escribió que a finales de los 20, una canción tardaba entre uno y dos años en popularizarse en el país, pues como no había radio, una melodía tenía que ser seleccionada por las casas disqueras, para ser incluida en su repertorio. Luego de que se grababa, la matriz se enviaba a los EU y llegaba alrededor de seis meses más tarde. Comenzaba la penosa distribución a lo largo del país, la cual podía durar hasta un año. Entonces era cuando el compositor de la canción empezaba a escuchar los frutos de su inspiración. ¡Y eso sin pensar en las regalías, pues era un camino de regreso, que tardaba años!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El representante de la casa Victor en México era el empresario  tamaulipeco Emilio Azcárraga Vidaurreta, quien vendía aparatos de radio en su agencia de la ciudad de México. Él se dio cuenta de que vendía aparatos para escuchar música, pero que… no había qué escuchar en ellos, ya que existía una importante falta de oferta en el dial. Para ello, se lanzó a su proyecto de fundar la XEW, la primera estación de alcance continental. Luego de hacer pruebas a locutores y músicos, la W nació el 18 de septiembre de 1930 en los altos del cine Olimpia, cuya primera piedra había puesto Enrico Caruso. ¿Qué tan importante fue esta emisora que llegaban cartas desde la Micronesia lo mismo que de la Antártida, para decir que desde allá la escuchaban? Con toda razón se ha dicho que fue una Secretaría de Educación Pública paralela, la cual enseñó a los mexicanos los sentimientos del bolero y de las radionovelas. Era tan intensa la relación que llevan los radioescuchas con la programación, que hasta los villanos de las series temían que los reconocieran por su voz. “Había el antecedente de que en Chile, el auditorio había matado al malo de una radionovela, cuando lo reconoció en la calle”, dijo la actriz Rita Rey en una entrevista. Por estas razones, Emilio Azcárraga llegó a decir: “Yo inventé el ama de casa mexicana”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo fue que nació la industria fonográfica en México? En 1927 llegó al DF la compañía inglesa Brunswick con un equipo de grabación y una prensadora de discos. En un templo anglicano que hasta hoy existe en la calle de Artículo 123, se grabó el primer disco que también se maquiló en nuestro país. De un lado se escucha “Varita de nardo” de Joaquín Pardavé, interpretada por Juan Arvizu, y del otro, “Canción mixteca” en la voz de Mario Talavera. La orquesta que acompaña ambas interpretaciones es la de Alfonso Esparza Oteo, el autor de “Mi viejo amor” y “Rondalla”, entre otras muchas. Quién le iba a decir al maestro Esparza Oteo que apenas un año después, iba a presentarse con su orquesta en una comida en el restaurante La Bombilla, el fatídico 17 de julio de 1928, en una comida que los diputados de Guanajuato ofrecían al general Álvaro Obregón, presidente electo para el periodo 1928-1932. Cuando la orquesta tocaba la canción “Limoncito”, un tímido estudiante de Derecho, llamado José León Toral disparó contra Obregón y lo mató con un certero disparo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo año, Eduardo C. Baptista, un ingeniero de origen colombiano, dio conocer cuatro marcas de discos: Artex, Nacional, Huici y Olympia. Estos discos, casi inconseguibles hoy son los primeros ejemplares de la fonografía mexicana. Apenas se hacía un tiraje de 300 ejemplares, y por su escasez y por su fragilidad es que casi no sobrevivieron ejemplares hasta nuestros días. En esas marcas grabaron Tito Guízar, el trío Garnica Ascencio, Guty Cárdenas y la Jazz Band Posadas, entre otros. En 1930, Baptista decidió unir esas marcas en una sola: Peerless. Esta compañía, que duró hasta 2003, fue la principal impulsora de artistas como Agustín Lara, las hermanas Águila, Manolita Arriola, Miguel Aceves Mejía, Pedro Infante, entre muchos otros. Gracias a la Peerless, otras compañías volvieron a ver la conveniencia de regresar a México: la casa Victor regresó a nuestro país en 1935, y para ello decidió lanzar discos de Pedro Vargas, las hermanas Águila y la Negra Galindo, una popular actriz de teatro. Por su parte, la Columbia, un poco más reacia a instalarse en México, lo hizo hasta 1947, pues ese año lanzó el disco que contenía “Sabor de engaño” con Eva Garza. Posteriormente, la Columbia apoyó a la compositora y cantante María Alma y a Tin Tan, entre otros.El auge de la música en México no podría haber existido sin la gran comunicación que ha existido con otros países. El doctor Alfonso Ortiz Tirado viajó por Sudamérica en 1936 y gustó tanto que gracias a esa gira, le abrió las puertas a todos los artistas de nuestro país. Luego de que este cantante visitara Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Venezuela y Paraguay, entre otros países, Pedro Vargas pudo viajar a Brasil así como Agustín Lara. Pero de la misma manera, los ritmos de otros países llegaban a México y aquí se hacían de una nueva personalidad. Así pasó con el danzón, el porro, el bolero, la cueca, el fox trot, el tango, el cha cha cha y el blues. En Cuba, por ejemplo, se habla de un bolero antes y después de Agustín Lara. El compositor Osvaldo Farrés, autor de “Acércate más”, hizo sus canciones al modo de los boleros mexicanos, más que siguiendo la manera tradicional que tenían María Teresa Vera o Ernesto Lecuona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los grandes compositores de América llegaron a México a presentar sus canciones. Como ocurrió en 1933, cuando Lecuona visitó nuestro país para presentarse con su intérprete Rita Montaner. Era tan esperada su visita que el público mexicano pedía que Rita se enfrentara con Toña la Negra. Aunque no era propiamente un enfrentamiento, a lo largo de dos semanas, el público se dedicó a discutir: ¿Quién es mejor, Toña o Rita? ¿Lecuona o Lara? Hoy, ya no vemos esa rivalidad y pensamos que ambos son compositores extraordinarios, pero sobre todo muy distintos. Una vez que regresó a Cuba, Lecuona descubrió una nueva intérprete, llamada Esther Borja. Se entusiasmó tanto con su voz que le dedicó una de sus canciones más bellas, a la cual le puso letra Gonzalo Sánchez Galarraga; se trata del vals “Damisela encantadora”. ¿Cómo se dio esta amistad de la que nació la bellísima canción de Lecuona? Escuchemos el testimonio de Esther Borja: “En los altos de mi casa había una emisora de radio donde pude iniciarme como aficionada. En plena huelga estudiantil contra [el dictador Gerardo] Machado, ya a punto de graduarme, decidí trabajar en la emisora. Allí conocí a Elisa, hermana de Lecuona. En otra emisora, la CMCA, conocí a un hijo de Ernestina Lecuona. Todos simpatizaban con lo que yo hacía y siempre me decían: ‘Si Ernestina te oyera’, pero nadie me llevaba a conocerla. Me decidí entonces a ir yo solita. En ese momento Lecuona estaba en España. A su regreso, él también me escuchó. Me sugirió que estudiara canto y hasta recomendó el profesor, lo que yo acepté inmediatamente. Así se inició una amistad que duró hasta su muerte. Un día me trajo de regalo las canciones con versos de Martí que había hecho pensando en mí. Las estrenamos el 26 de febrero de 1935 en la sociedad El Liceo. Esa fue la primera vez que canté con él, como digo yo, en serio. Me propuso hacer teatro. Después de no vacilar, pero sí de consultar con mi mamá, le respondí que sí. Fue entonces cuando compuso para mí ‘Damisela encantadora’, pieza que se estrenó el 13 de septiembre de 1935, fecha que yo considero mi debut en el teatro. Fue ese también el inicio de un amplio periplo, por ‘esos mundos de Dios’: toda América del Sur, salvo Bolivia, y por Estados Unidos y Europa.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debe olvidarse el papel que tuvo el cine mexicano en esos años. Para poner un solo ejemplo, pensemos en la película ¡Ay Jalisco, no te rajes! (1941) de Joseilito Rodríguez. Puede decirse que el papel de Jorge Negrete en esa cinta hizo del mariachi una verdadera institución. Dice el escritor Enrique Serna que apenas diez años antes, los libros de historia de la música mexicana ni siquiera mencionaban al mariachi. Pero apenas bastaron las voces de Lucha Reyes y Jorge Negrete para hacer de la música ranchera todo un fenómeno. Cuando se estrenó la película, estuvo seis meses en cartelera en Argentina. Miguel Bermejo, del trío Calaveras, que estuvo de gira por Sudamérica, decía que la gente se arremolinaba para ver la historia del Ametralladora. Hay que decir que el guión estaba basado en un hecho real, es decir la historia del Rémington, un bandolero que había causado pánico en los alrededores de Atotonilco. La música de ¡Ay Jalisco, no te rajes! se le encargó a Manuel Esperón, quien logró que el mariachi sonara como una orquesta sinfónica, y las letras fueron obra de Ernesto Cortázar. El tema de la película fue cantado por Lucha Reyes, en tanto que Negrete interpretó “Traigo un amor”; pero curiosamente, Jorge hizo famosa la canción “¡Ay Jalisco, no te rajes”, en tanto que Lucha inmortalizó “Traigo un amor”, la canción con la que Negrete le lleva serenata la bellísima Gloria Marín. Aunque Jorge y Gloria no se llevaron bien al principio, este trabajo hizo que ambos se enamoraran. Por eso, Jorge le dijo en una ocasión al director, Joselito Rodríguez: “Lo que más agradezco de esta película es que me ha dado la oportunidad de conocer a Gloria Marín”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-2586173216200218326?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/2586173216200218326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=2586173216200218326' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/2586173216200218326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/2586173216200218326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/12/canciones-y-discos-en-mexico-1900-1940.html' title='Canciones y discos en México, 1900-1940 (Notas sin música)'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SyXogowOP4I/AAAAAAAAAKQ/IfRHLKN-WyA/s72-c/conesa_antes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-1531554915846266894</id><published>2009-12-04T11:39:00.000-08:00</published><updated>2009-12-04T11:50:59.369-08:00</updated><title type='text'>De milagro, como la lotería (Para comenzar a echar las cartas)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SxlnZ5lzYHI/AAAAAAAAAKE/xz2sGl1osUI/s1600-h/Loteria1936.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 224px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SxlnZ5lzYHI/AAAAAAAAAKE/xz2sGl1osUI/s320/Loteria1936.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411470121916129394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Como la sota moza, Patria mía,&lt;br /&gt;en piso de metal, vives al día,&lt;br /&gt;de milagro, como la lotería.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;RAMÓN LÓPEZ VELARDE (1888-1921)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Señores, se cierran las apuestas!, ¡se echan las cartas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todos suspensos, con sus semillas de frijoles en las manos. Y a los lados de la feria, las peleas de gallos, los fuegos artificiales, los algodones de azúcar y las aguas de chía. La alegría de los moles y las cajetas de Celaya que se raspan hasta lo último y que saben a resina y a niñez, como decía el poeta. En todos lados prendió el fuego de la lotería, pero el lugar predilecto de los capitalinos del siglo XIX para apostar era San Agustín de las Cuevas (es decir: Tlalpan), a donde se veía frecuentemente a Antonio López de Santa Anna, grande aficionado a las peleas de gallos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Bello cuerpo, linda cara, cuando pasas se me para… el que no entiende razones… ¡el corazón!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Pórtate bien, cuatito, si no te lleva el coloradito… ¡el diablito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Cotorro, da acá la pata y empiézame a platicar los trabajos que pasabas cuando no sabías hablar… ¡el cotorro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–La panza que ella tenía no era empacho de sandía… ¡la sandía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–El muchacho de Enriqueta era muy afecto a la cha… lupa… ¡la chalupa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dibujos de las cartas de la lotería vienen de lejos. ¿Qué hacen en estas tarjetas las jaras, aquella especie de flecha que usaban antiguamente los árabes? ¿No se sentirá algo solo el catrín decimonónico entre la sirena y el borracho, entre el gorrito y la luna? El académico Guido Gómez de Silva supone que esta palabra proviene de la costumbre que tenían las costureras francesas que a los 25 años no se habían casado, de festejar a Catalina de Alejandría, el 25 de noviembre. Sainte-Catherine es la patrona de las costureras y de las solteras, y por ello las costureras se ponían un tocado “a la Sainte-Catherine” (pues “Catherine” se pronuncia “catrín” y de ahí que se usara para designar a los que tanto se ocupaban de la moda y de su arreglo). Claro que hay imágenes más cercanas, como el nopal, la calavera, la maceta y la araña. Pero algunos como el bandolón, una especie de mandolina de 6 cuerdas triples, hacen evocar el Porfiriato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ponle su gorrito al nene, no se nos vaya a enfermar… ¡el gorrito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Tiene roto el calcetín el presumido catrín… ¡el catrín!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–La luna es tuerta de un ojo y tu hermana de los dos… ¡la luna!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–El negrito de La Habana, el que se llevó a tu hermana… ¡el negrito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Al ver a la verde rana, ¡qué brinco pegó tu hermana!… ¡la rana!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Tanto bebe el albañil, que quedó como el barril… ¡el barril!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Buzo, cuando del mar salgas, tráeme una sirena con algas… ¡la sirena!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Generalmente, había alrededor del puesto más gente de la que jugaba porque la diversión lo mismo consistía en ganar que en escuchar a los gritones. Conforme aumentaban las apuestas, el dueño de la lotería iba diciendo las cartas más rápido. Pero el momento más difícil se alcanzaba cuando se tiraban las cartas sin decir la palabra sino que sólo se hacían alusiones: “¡El que le cantó a san Pedro!”, “¡Aráñamelo si puedes!”, “¡La pelea de las mujeres!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Pedro Páramo, Juan Rulfo dice que la feria era como una aureola sobre el cielo gris. Y a lo lejos del pueblo sólo se escuchaban los gritos de los borrachos y de la lotería: “¡La dama!, ¡la bandera!, ¡la mano!” Hasta que algún afortunado, el que no se distraía y el que iba poniendo rápidamente sus frijoles sobre el cartón, gritaba emocionado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Lotería!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decía que las imágenes de la lotería vienen de lejos, arrastrando algo del tarot y del zodiaco y de la suerte medieval. De la Fortuna, parada sobre una rueda, en la que el hombre a veces va arriba y a veces abajo. Los poetas renacentistas decían que la única ley de la fortuna era que no tenía leyes. Parece que los primeros en entregarse al juego de la lotería, poniendo monedas sobre planas ilustradas, fueron los italianos de la época del renacimiento (en donde también se acostumbraba el tarot, con signos que posiblemente inspiraron a la lotería: la muerte, el diablo, la estrella, la luna, el sol, el mundo). Fueron los italianos los que hicieron de la lotería una institución dirigida por el gobierno para poder llevar a cabo “obras pías” (aunque, posteriormente, el rey Luis XIV hizo un sorteo de lotería para pagar los gastos de su boda, en 1665). Y fue un italiano, el filósofo Antonio Gramsci, el que llamó a la lotería: “el opio de la miseria”. Según el español José María Valverde, para los italianos, elegir los números de la lotería ha sido siempre un arte: muchos reciben revelaciones de los muertos, se inspiran en los objetos que ven azarosamente en la calle y, fundamentalmente, en los sueños. En un diario italiano se cuenta que la yegua de un carruaje dio a luz sorpresivamente, pues el cochero no había advertido su estado. El diario remataba la noticia diciendo: “El suceso ha provocado gran número de jugadas a la lotería”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Ramón López Velarde recibió del Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, la invitación para hacer un poema para festejar el centenario la Consumación de la Independencia (27 de septiembre de 1821), planeó un gran poema para hablar de su relación íntima con México. Los pericos volando sobre el cielo como un relámpago verde, las grandes extensiones de prados en donde el tranvía es tan pequeño que parece un regalo de juguetería, el paisaje bajo el sol tan exuberante que parece la corona del príncipe de Francia, el olor de la panadería vaciándose sobre las calles mojadas. Cada imagen de “La suave patria” explica el amor del poeta por su patria personal. En sus imágenes es posible percatarse del deslumbramiento por las riquezas del país, por los bosques y su madera, por las tierras labrantías sobre las que llueve caudalosamente. Toda la riqueza de México, las épocas de recolección y la extracción de plata (en dos sentidos: se extrae en México y la extrajeron de aquí los españoles), las grandes extensiones de maíz, la economía agropecuaria (el establo que nos escrituró el niño Dios). “La suave patria” es un canto a la abundancia, por más que el Diablo también haya puesto a nuestro nombre el petróleo (desde entonces el Diablo se opuso a la expropiación y no ha dejado de rondar la reforma petrolera).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez, uno de los aspectos que más intrigó a López Velarde fue el florecimiento de la miseria en medio de tanta riqueza: los mexicanos pobres en medio del petróleo, el ganado, la agricultura, las cosechas y el comercio. En medio de la planeación y el trabajo, le parecía que el mexicano tiene culto por el milagro y por el azar. El poeta no era ajeno a la vida incierta, y por eso se comparaba con el trueno, que cae sobre la tierra como si jugara a la ruleta: “y oigo en el brinco de tu ida y venida, / oh trueno, la ruleta de mi vida”. Con su piso de metal –pues bajo el suelo de México hay principalmente oro, plata, plomo, zinc y cobre–, México vive al día, apostando su patrimonio: “Como la sota moza”. Juan José Arreola informa que la sota moza es la carta que debe salir primero “si uno apostó sobre ella, ya sea de oros, de copas, de espadas o de bastos…” Este divertido juego que consiste en comprometer el patrimonio nacional de hoy y de varias generaciones, se sigue jugando con mexicana alegría, y gracias a esa costumbre continuamos viviendo de milagro, como la lotería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acerca del milagro como forma de vida, vale la pena leer un párrafo del escritor francés Rémy de Gourmont:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nada hay más esperado que lo inesperado; nada que en el fondo nos sorprenda menos. Lo que nos asombra por encima de todo es el desarrollo lógico de los hechos. El hombre está en perpetua espera del milagro, e incluso se enfurece si éste no sucede, con lo cual se descorazona. Pero el milagro acontece a menudo. Las vidas más humildes no son más que una serie de milagros o, más bien, de azares. Se dirá que verdaderamente no hay azar y que esta palabra no hace más que confirmar nuestra ignorancia sobre el encadenamiento de las causas. Pero siendo indescifrable este encadenamiento para nuestro espíritu, llamamos azar a todos los acontecimientos que, aun prestando nuestra mayor atención, nos sería imposible discernir su llegada. Se forman, se producen, pero no los conocemos ni podemos conocerlos. Y es bueno que no podamos. Es una acción indiferente, ya que la vida sólo es un acto de confianza en nosotros mismos y en la benevolencia del azar.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Nueva España se decía que la lotería era el “más moderado de los juegos de suerte” porque se hace a la vista de la autoridad. Francisco Xavier de Sarría, un español de finales del siglo XVIII, convenció al rey Carlos III para que decretara una institución para promover la Real Lotería, cosa que logró en 1769, convirtiéndose en su primer director. Poco después se hicieron los sorteos con huérfanos españoles del colegio de San Ildefonso, quienes gritaban los números premiados a la vista de todos. El primer “gritón” se llamó Diego López y tenía 5 años cuando trabajó en el primer sorteo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, los jugadores se han preguntado cuántas probabilidades hay de ganarse la lotería. Sobre esto se han escrito libros y libros con teorías que dan extensas estadísticas con años enteros de resultados, pues muchos autores piensan que la lotería tiende a “compensar” los números que salen menos. Pero como dicen los conocedores de la estadística: “La lotería no tiene memoria”. El matemático Émile Borel que se dedicó a estudiar los juegos de azar, en su libro Las probabilidades y la vida, dice que muchas personas rechazarían comprar un billete con cifras dispuestas de una manera especial, como el 272727 y, con mayor razón, el 222222. Aunque la probabilidad de que salga ese número es la misma para todos los números, la gente dirá: “Es completamente imposible que alguien gane un premio con el número 222222.” Entonces esa persona busca los resultados, ve que lo sacó el 475632 o el 235902 y piensa que el sentido común no lo engañó y que hizo muy bien en no comprar el 222222 y sí el 489542 –que tampoco salió premiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según sus cálculos, Borel dice que un una serie de un millón de billetes, hay 10 formados por cifras iguales. Si se organizaran 25 sorteos al año, la probabilidad de que salga uno de ellos es de uno cada 4 mil años. Es decir, que un billete de lotería cualquiera (si en el sorteo se juegan un millón de billetes) tiene la probabilidad de salir cada 40 mil años. Sin embargo, hasta el que no cree en milagros cree en la lotería. Porque algo tiene de milagroso no tener que trabajar. En el futuro y en la lotería viven muchas íntimas esperanzas. En 1843, el escritor mexicano José Gómez de la Cortina (1799-1860) describió los pensamientos que rodean a la palabra “lotería” en un texto en el que defendía que el gobierno siguiera promoviendo la lotería, pues a causa de los problemas del país, esta institución había sido descuidada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡La lotería!… ¡Oh! ¡Palabra mágica! ¡Palabra encantadora!… ¡La lotería!… ¡como quien no dice nada! ¡La fortuna de cualquier hijo de Adán, adquirida de bóbilis bóbilis, sin necesidad de arar, ni de tejer, ni de pellizcar cinta tras de un mostrador, ni de ir a China a vender opio, ni de hacer nada más que comprar, por el modesto precio de cuatro pesos, una libranza de veinte mil, pagadera al portador; y tenderse a la bartola, esperando que llegue el día del sorteo!… ¡Oh!… Esta sí que es invención sabia, útil y filantrópica… ¡Y a nadie ha ocurrido erigir una estatua ecuestre, o pedestre o de cualquier especie al inventor… Ciertamente la merecía algo más que otros héroes, que vemos por ahí encaramados en pedestales y en caballos, pues que halló el medio, no sólo de proporcionar a los pobres mortales las mayores ilusiones y las esperanzas más halagüeñas que puede concebir el corazón humano, sino de mantenerlas en incesable continuación.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quién le diría al conde de la Cortina que con todo y los estudios del doctor Émile Borel en contra, un año más tarde ganaría en un juego de lotería un premio de 50 mil pesos! Porque a pesar de los estudios estadísticos, lo único cierto es que cada semana hay un ganador que desmiente con su suerte, las millones de probabilidades en su contra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guadalupe Loaeza nos propone en este libro una lotería de mexicanos; de mexicanos a los que favoreció la suerte, que decidieron su vida como en un juego de azar; que aseguraron su gloria con un solo libro o con una sola canción, a los que les debemos el colorido y la musicalidad del arte mexicano, a los que se convirtieron en los rostros emblemáticos del cine mexicano, a los que han sido héroes y los que han sido villanos, a los que han vivido auténticos milagros. Todos son personajes excepcionales en cuyas vidas indiscutiblemente se ha presentado la suerte con sus miles de rostros. Con los poetas, políticos, compositores, actrices, galanes, periodistas y cantantes que desfilan por estas páginas, se podría hacer un juego de lotería que simbolizara la riqueza y el milagro que significa vivir en México.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;14 de septiembre de 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Prólogo al libro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;De mexicanos como la lotería&lt;/span&gt; de Guadalupe Loaeza, Ediciones B, 2009)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-1531554915846266894?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/1531554915846266894/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=1531554915846266894' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/1531554915846266894'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/1531554915846266894'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/12/de-milagro-como-la-loteria-para.html' title='De milagro, como la lotería (Para comenzar a echar las cartas)'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SxlnZ5lzYHI/AAAAAAAAAKE/xz2sGl1osUI/s72-c/Loteria1936.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-4488405543730563134</id><published>2009-10-30T11:20:00.000-07:00</published><updated>2009-10-30T11:39:07.829-07:00</updated><title type='text'>Murieron otros… (sobre Pedro Requena Legarreta y los poetas muertos)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SusyCUdGaeI/AAAAAAAAAJ8/rHlehz1YOxg/s1600-h/9667913.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 234px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SusyCUdGaeI/AAAAAAAAAJ8/rHlehz1YOxg/s320/9667913.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398463593765562850" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;A la derecha, casa de Pedro Requena Legarreta&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Para mi amigo Christian Gaudí, quien murió a los 24 años el 4 de abril de 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Los muertos rieron, tocaron pieles, amaron, besaron labios, durmieron, despertaron, la admiración los turbó por un momento. Y luego su vida se detuvo, repentinamente, como para dar la imagen de la perfección. Como si el río de la vida, congelado de pronto, guardara la ilusión de la vida. Y el momento de la felicidad quedara petrificado dentro de una gota de ámbar para ser contemplado. Entonces, se opera una inversión que nos hace a los vivos: incompletos. La vida aún no se resuelve en nosotros, no ha desembocado en ninguna parte. Y los muertos, desde su culminación, nos miran, perfectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego están aquellos muertos que pelearon valientemente y que ahora nos dan una bella lección histórica, ya que partieron hacia la guerra para enfrentar su destino y pelear en las trincheras por intereses que afortunadamente no comprendían. Tenían una cita con la muerte e hicieron de su destino personal una bella parábola que felizmente oculta los motivos económicos que llevaron a la muerte a ocho millones de personas en la Primera Guerra Mundial. Iban alegres, con una misión histórica a cuestas y sólo vieron el horror de la guerra cuando ya no era posible volver atrás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después vino la influenza, la cual mató probablemente a cien millones de personas en el mundo, entre 1918 y 1919. Se le llamó gripe española, no porque hubiera surgido en ese país, sino porque fue el único gobierno que no ocultó los datos de la enfermedad que tenía un índice de mortandad del cincuenta por ciento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese terreno desolado fue el suelo propicio para que brotara el ocultismo, y se recopilaran enormes cantidades de testimonios de presentimientos, premoniciones y de telepatía de ultratumba. Pues “jamás nuestra tierra, desde que se humanizó, vio acumularse sobre ella, en tan poco tiempo, semejante masa de muertos jóvenes ávidos de sobrevivir” (Maurice Maeterlinck, El huésped desconocido). La desesperación de otorgar a cada muerte individual un sentido trascendental, que explicara la causa por la que toda una generación se extingue en plena juventud, en cierto sentido hace comprensible la difusión de la obra de Rabindranath Tagore (1861-1941), en la cual el ser supremo tiene la cortesía de enviar un emisario para avisar a cada hombre la decisión de su muerte. ¡Y aun el agonizante elevaba una alabanza para agradecer su destino!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año más importante fue, definitivamente: 1914, el inicio de la guerra por la cual “la eternidad se sentía orgullosa del hombre” (Antonio Castro Leal). ¿Qué resonancia sentimental tenía en aquellos que fueron llamados para morir? El mismo crítico escribió al respecto: “El mejor día, hastiados de la tranquilidad, nos arrojamos fuera de nuestra patria. En la mesa de trabajo queda un manuscrito sobre la poesía bucólica y en el bolsillo del abrigo nos ponemos unas cuantas monedas y los diálogos de Buda. Partimos. En ocasiones hasta el infierno es un país agradable, por nuevo… La guerra no me aparece, decía un soldado, en su aspecto moral sino en su aspecto cósmico.” Ignoro si esta consolación haya servido a algún poeta. Ni siquiera sé si su propia poesía le haya servido para explicarse el horror de su destino. Pero el poeta estadounidense Alan Seeger (1888-1916) murió en acción, en Belloy-en-Santerre, pues se unió a la Legión Extranjera para pelear por Francia. T.S. Eliot, su compañero de clase en Harvard, escribió sobre él: “Seeger era muy serio en su trabajo y vertió mucho dolor sobre él. El trabajo está bien hecho, y tan pasado de moda que eso casi lo dota de un atributo positivo. Es de altos vuelos, pesadamente decorado y solemne, pero su solemnidad lo abarca todo, no es una mera formalidad literaria. Alan Seeger, como alguien que lo conoció, puedo atestiguarlo, vivió su vida entera en este plano, con impecable dignidad poética”. Seeger vivió en México de 1900 a 1902 y frecuentó las librerías de viejo de la capital; según Castro Leal “contagiándose de los vicios del país, publicaba un periódico literario que nunca aparecía en su fecha… El cuadro del paisaje de sus poemas es bien mexicano y hasta hay en su canto un movimiento melódico, aprendido de seguro en nuestra tierra”. También murió Rupert Brooke (1887-1915), el amigo de Robert Frost, a quien W.B. Yeats llamó “el joven más bello de Inglaterra”. Murió durante una batalla en la isla griega de Skyros por lo que la juventud de su país lo reconoció como un nuevo Byron. Su amigo, el compositor W.D. Browne, que estaba a su lado cuando murió, dejó escrito en su diario: “Me senté con Rupert. A las cuatro de la tarde, comenzó a debilitarse, y a las 4:46 murió, con el sol que brillaba en todas las partes, y la fresca brisa marina que sopla por la puerta y las ventanas protegidas del sol. Nadie podría haber deseado un final más tranquilo que en aquella bahía encantadora, protegida por las montañas y fragante con la salvia y el tomillo.” Y murió Leslie Coulson (1889-1916), de quien sólo se recuerda su carácter amable durante los días de la guerra. Murieron más poetas. Murieron otros –pero eso sucedió fuera de la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;II&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Existe un cuadro del poeta Pedro Requena Legarreta pintado en 1917, por Alfredo Ramos Martínez. Pedro murió en 1918, en Nueva York, a los 25 años, víctima de la epidemia de influenza. Entonces, su padre, José Luis Requena mandó hacer para ese retrato un marco de madera representando una lira con las cuerdas rotas. Ambos –poeta y pintor– caminaron por la campiña en busca de la inspiración. Requena escribió: “Y tú y yo llevábamos, en la sangre presas, intuiciones y ansias de luces y vuelos, sorpresas causantes de nuevas sorpresas, anhelos creadores de nuevos anhelos. Y en el alma amores e ideas opimas, que a expresarse tienden en ritmos diversos, tú captando luces, yo apresando rimas, ¡Oh vida, ambos ebrios de sol y de versos!” (“Cuadros y versos”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando murió el poeta terminaron las tertulias del restaurante El Angelo, de la Calle 8, en donde se reunían Amado Nervo, José Juan Tablada, Joaquín Méndez Rivas, el poeta hondureño Alfonso Guillén Celaya, Antonio Castro Leal, José Santos Chocano y Salomón de la Selva, entre otros. Ahí, Rubén Darío había elogiado el talento de Pedro. Ahí, Nervo le había ofrecido llevarlo consigo a Argentina para ayudarlo a difundir su obra. Entonces, su cuerpo embalsamado fue enterrado en el cementerio de Woodlawn, en donde permaneció hasta el 19 de octubre de 1920, cuando sus restos fueron trasladados a México. En octubre de 1922, por iniciativa de José Vasconcelos, Rector de la Universidad Nacional, se le realizó un homenaje en el Panteón Español con la participación de Manuel Toussaint y de Carlos Pellicer, quien se refirió a Requena con estas palabras: “Indudablemente la juventud de México ha perdido con él a su poeta mejor. Hermosa vida de cinco lustros, consagrada al amor, a la amistad y a la belleza. Espíritu ferviente y manos gentiles, existieron para la dicha casi exclusivamente… suspendamos este recuerdo sin decir la palabra postrera.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Requena pretendía ser el mejor traductor de poesía en México, aunque también dejó una notable obra personal. En Nueva York, conoció a Tagore en una de las conferencias del escritor Nobel en el Carnegie Hall, durante 1916. Sobre este encuentro, Requena escribió: “La voz aguda de Rabindranath Tagore, una voz penetrante y bien tímida, tórnase grave y pausada cuando asienta los principios de su filosofía, apasionada cuando habla en defensa de su patria o en contra de Inglaterra, e irónica cuando satiriza finamente los progresos morales de los pueblos de occidente” (Revista Universal, Nueva York, diciembre de 1916). Posteriormente, Tagore conversó en varias ocasiones con Requena acerca de su obra literaria. Joaquín Méndez Rivas, amigo del traductor, anota que las traducciones del Gitanjalí se hicieron a partir de las versiones que Tagore hizo de su propia obra al inglés; pero Requena, para intentar acercarse en lo posible al sentido original, estudió la filosofía de los upanishads y recogió datos del propio autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como parte de la colección Cvltvra, apareció en 1919 la Antología de poetas muertos en la guerra (1914-1918) con versiones de Pedro Requena y un ensayo y notas de Antonio Castro Leal. La antología es una muestra literaria de una generación que murió en la guerra europea; en ella se encuentran siete escritores ingleses, seis franceses y un estadounidense, nacidos entre 1868 y 1895. Los autores de la Antología consultaron en Nueva York la amplia bibliografía que fue apareciendo luego de la muerte de los poetas. Antonio Carreira, uno de los más importantes especialistas en Góngora, considera a los poetas del libro “magníficamente traducidos” y aventura que Max Aub pudo componer su libro Imposible Sinaí (1982, póstumo), una muestra de poetas y traducciones apócrifos, inspirado en la Antología de poetas muertos en la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;III&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El 16 de octubre de 2005, a las seis cuarenta de la mañana se derrumbó una casa que se encontraba en la calle de Santa Veracruz 43. Durante mucho tiempo fue conocida como Casa Requena, hasta que el nombre fue olvidado y se comenzó a llamar Mansión Mazahua por haber servido de hogar a 42 familias indígenas durante años. En el centro del patio estaba la vieja fuente, tapada por los escombros. En las paredes del primer piso se encontraban aún los mosaicos venecianos pintados a mano que la familia Requena mandó traer de Europa para decorar la casa. Antiguamente, la Casa Requena había sido una de las residencias porfirianas más célebres, por la decoración delirante que José Luis Requena había mandado hacer, gracias a la fortuna que había hecho como empresario minero. Por los días del derrumbe, alguna persona pegó sobre la fachada una serie de fotos de la casa con la decoración original. Las fotos de Pedro y de los muebles art nouveau que hace décadas la familia donó a la Universidad de Chihuahua. Las fotos de las recámaras copiadas de los cuentos de Perrault. Los muebles que parecían inspirados en los dibujos de Julio Ruelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro Requena vivió en esa casa durante su infancia y adolescencia. Aunque fue enviado a estudiar a Estados Unidos, regresó para inscribirse en la Escuela de Jurisprudencia. Pasó esos días con sus amigos en la pastelería El Globo, en los teatros que presentaban óperas italianas y leyendo a los escritores franceses cuyos libros había traído de Europa su amigo Víctor Velázquez –hijo adoptivo de Félix, sobrino de Porfirio Díaz. Pero su vida en la Santa Veracruz terminó cuando su padre estuvo a punto de ser asesinado por Victoriano Huerta, por haber participado en la candidatura presidencial de Félix Díaz. Entonces, la familia huyó del país y se dirigió a Nueva York. Entre otras circunstancias, la lejanía es una de las causas por la que la obra de Requena se ha olvidado completamente. Tuvo un destino literario que Gabriel Zaid resumió de esta manera: “Requena pasó de ser famoso, sin ser leído, a quedar descartado, sin ser leído”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Revista &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Tierra Adentro&lt;/span&gt; 159, agosto-septiembre de 2009)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-4488405543730563134?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/4488405543730563134/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=4488405543730563134' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4488405543730563134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4488405543730563134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/10/murieron-otros-sobre-pedro-requena.html' title='Murieron otros… (sobre Pedro Requena Legarreta y los poetas muertos)'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SusyCUdGaeI/AAAAAAAAAJ8/rHlehz1YOxg/s72-c/9667913.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-3688117446483261143</id><published>2009-10-06T22:45:00.000-07:00</published><updated>2009-10-06T23:04:26.640-07:00</updated><title type='text'>El sentido cervantino dentro de la obra de Alfonso Reyes (Reflexiones en forma de espiral)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/Ssws3IF81uI/AAAAAAAAAJ0/9pjEKj_fLMk/s1600-h/Alfonso+Reyes+asomado+a+un+balc%C3%B3n+-+Madrid.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 207px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/Ssws3IF81uI/AAAAAAAAAJ0/9pjEKj_fLMk/s320/Alfonso+Reyes+asomado+a+un+balc%C3%B3n+-+Madrid.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389732179632510690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                     &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Para Sergio Fernández&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel de Cervantes nunca fue una circunstancia “exterior”, es decir nunca fue motivo de unión pública para los ateneístas. A estos jóvenes los unió primero su guerra contra Gabino Barreda y su interés en sacar el positivismo de la Escuela Nacional Preparatoria; luego, su deseo de conocer la pintura europea; defender el legado de Manuel Gutiérrez Nájera; dar conferencias acerca de lo que era la actualidad cultural en México y Europa; leer a los griegos –y a los alemanes que se consideraban helénicos (y sortear a Nietzsche, quien les dio motivos de preocupación moral). Y hay que aceptar que como generación hicieron bastante al redescubrir a sor Juana y a Juan Ruiz de Alarcón. El tercer centenario de la publicación del Quijote pasó por encima de ellos, como pasa el agua de la tormenta por encima de una casa de dos aguas, mientras adentro se habla del buen tiempo. Los mayores –Manuel José Othón, Salvador Díaz Mirón, Amado Nervo y Francisco de Icaza–, ellos sí se ocuparon de Cervantes, pero por alguna causa, los jóvenes se encontraban lejos de su influencia. (Susana Quintanilla en su reciente libro “Nosotros”, sólo hace una mención a Cervantes: Reyes y Torri se conocieron platicando del libro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Novelistas anteriores a Cervantes&lt;/span&gt;, de Buenaventura Carlos Uribau.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hago esta circunscripción es porque quiero preguntarme cuál es la razón por la que Cervantes aparece sólo de manera marginal en uno de los principales grupos de humanistas de México. Porque frecuentemente se da por hecho que Miguel de Cervantes está ahí de una manera tan real y objetiva como si siempre hubiera estado con la misma fuerza. Decía que adentro de la casa se hablaba y afuera llovía, y bien podía ser un diluvio y la casa flotar por encima de la inmensidad del agua, de todas formas, uno está obligado a meter sólo una pareja de cada especie al interior para preservarla de la inundación. Y ya se ha hecho suficientemente el censo de lecturas del Ateneo (Goethe, Nietzsche, Anatole France, Góngora, Shakespeare, Schopenhauer, Platón, Walter Pater, William James, Rodó, Poe, Azorín, d’Annunzio, Darío) como para saber que el encuentro con Cervantes se trata de un asunto estrictamente personal, que tiene que ver con ese “yo” que fabrica su propia obra artística. Y ese hombre que pretende ser provechosamente nacional abre la puerta de su casa, como para huir de su propia circunstancia y cae inesperadamente en un mar generosamente universal de la cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no soy cervantista y mi acercamiento a su obra es necesariamente externo, es decir que lo veo en relación con todo lo demás. Y generalmente escucho que Cervantes es un problema resuelto, que por ciertas razones es la literatura de donde parte toda la concepción moderna del arte. Pero eso no es así, o por lo menos no fue así para Alfonso Reyes, quien se enfrentó a la literatura española con otra “correlación de fuerzas” (si se me permite usar esta expresión) y tuvo que comenzar a despejar sus incógnitas de manera personal. Darle un sitio a Góngora, pues le tocó admirar su obra antes de su descubrimiento oficial. Y dedicar su tiempo al Arcipreste de Hita, a Gracián, a la picaresca española. Y a un enigma llamado Cervantes. Un enigma que no está ahí para que lo solucionemos sino para convertirnos en parte del problema. Una obra literaria en la que los personajes no saben que son literatura y son transformados en literatura por un personaje que al imitar a los antiguos caballeros andantes comienza a convertir su realidad en una realidad literaria de una manera tan convincente y voraz que se vuele el epicentro de una conversión generalizada. Y para que ésta se logre realmente, tiene que abolir la frontera entre el adentro y el afuera de la obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El cervantismo de Alfonso Reyes es muy marginal”, escribió Manuel Alcalá en 1966. Si regreso a este tema luego de que ya se ha enunciado algo tan categórico es sólo para extraer un sentido a una serie de textos y comentarios dispersos en la extensa obra ensayística de Reyes, a lo largo de cincuenta años. Y una relación literaria que supuestamente comenzó en la infancia: “Mi primera lectura data de aquel enorme infolio con las magníficas ilustraciones de Doré que hacía mis delicias en la casa paterna. El volumen me ‘quedaba grande’, y yo tenía materialmente que sentarme en él para leerlo” (“Quijote en mano”). Una relación menos estrecha de lo que pretendía cuando le escribió a Henríquez Ureña en 1908: “¡Ah! También voy a leer el (Quijote) (que quiere decir X 4ª vez)” Una afirmación hecha a los 19 años y que no creyó José Luis Martínez (“una presunción infantil, típica de la ambición intelectual”) y posiblemente tampoco Henríquez Ureña quien respondió con una frase más o menos hueca: “El látigo de la sátira está fabricado con fibras del propio corazón desgarrado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El general Bernardo Reyes se equivocó al pretender suceder a Porfirio Díaz, y la misma tarde que se lo propuso al dictador fue exiliado del país. Volvió a equivocarse el día de su muerte, cuando trató de entrar a Palacio Nacional, el 9 de febrero de 1913, y fue alcanzado por una bala. Alfonso salió de México luego de negarse a colaborar con el gobierno de Victoriano Huerta. En España comenzaron las primeras menciones a la obra de Cervantes, aunque tienen un carácter indirecto ya que provienen de la lectura de la obra de Azorín. En 1900, este autor había escrito &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El alma castellana&lt;/span&gt;, dos retratos líricos de Castilla, dedicados al siglo XVII y al XVIII, para dejar constancia de una continuidad en el tiempo, una continuidad conocida como “alma” que pretendía darle contenido al problema del nacionalismo; y cinco años más tarde, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La ruta de don Quijote&lt;/span&gt;, un encargo de Manuel Ortega Minilla, director de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El imparcial&lt;/span&gt;, para que Azorín viajara a La Mancha y le explicara minuciosamente al lector español cómo eran trescientos años después los pueblos que visitaron don Quijote y Sancho. (Para más señas, Ortega Minilla le regaló previsoramente un arma de fuego a Azorín para que se defendiera de los salteadores de caminos.) A lo largo de los pueblos, pobres y abandonados, el autor vio o quiso ver la realidad como una extensión de la novela de Cervantes. Azorín, un costumbrista que pretendía construir cierta metafísica de las costumbres, escribió largamente sobre Cervantes siempre en estos términos. Pero su “alma castellana” siempre fue cervantina. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Visión de Anáhuac&lt;/span&gt; (1917), la descripción alfonsina de la ciudad de México en el momento de la llegada de Cortés, pretendía ser el primer capítulo de una serie dedicada a describir el carácter mexicano, siglo por siglo, a la manera de Azorín. Con lo que quiero decir que en ese momento Azorín fue más significativo para Reyes que Cervantes y que el par de notas que dedicó a Cervantes en 1915 y 1916, fueron a propósito de los textos de Azorín, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La ruta de don Quijote&lt;/span&gt; y una novela sobre la juventud de El licenciado Vidriera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayor parte de las referencias a Cervantes en la obra de Reyes son las diez recensiones de libros que escribió para la Revista de Filología Hispánica y dos más para el diario El Sol, entre 1916 y 1918. Las cuales no pasan de las 20 cuartillas pero ayudan a conocer las ideas en torno al Quijote que comenzaron a circular en España hace noventa años: el anuncio de las ediciones de Rodríguez Marín, el comentario de Cervantes en la literatura inglesa, de José de Armas, del que Reyes extrae el siguiente párrafo: “Con muy justificada satisfacción ha dicho este eminente hispanista (J. Fitzmaurice-Kelly) que su patria fue la primera en traducir el Quijote, la primera en publicarlo en español lujosamente, la primera en hacer el comentario de su libro y la primera en publicar una edición crítica de su texto, la de 1899.” Y a propósito de Cervantes y el romancero, de Chacón y Calvo, Reyes escribe: “Cervantes, como lo es por su espíritu toda la literatura clásica española, era un folklorista; no sólo por el folklore que en su obra aprovecha, sino por el procedimiento constructivo de su obra. Aun sin refranes y bailes, su obra sería de inspiración folklórica; pero, entendido esto, cobran mayor sentido todos los elementos directos de corte popular que la obra contiene.” Por encima de los ensayos publicados en esa época, hay dos obras que parecen haber interesado más a Reyes, la conferencia sobre don Quijote de William Paton Ker y el ensayo de Giovanni Papini “Don Quijote del Engaño”, publicado en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Voce&lt;/span&gt;, de Firenza, en 1916. Acerca del crítico español, escribe: “Las opiniones literarias de Cervantes… ofrecen un problema que no siempre ha sido bien planteado: el Quijote las expone muy largamente. Y resulta que ese libro tan generoso y tan amplio fue escrito por un hombre que participaba de todas las supersticiones de la preceptiva de su tiempo”. El “descuido” técnico de Cervantes hace del Quijote uno de los libros más descuidados: “si fuera antiguo, los críticos habrían creído hallar en él, como en la Ilíada, varios autores y varios interpoladores sucesivos.” Pues entonces se encontraba presente la polémica de si era pertinente leer “filosóficamente” el Quijote (José Enrique Varona, según Reyes, rechaza esa lectura en su libro Cómo debe leerse el Quijote). Sin embargo, Ker sugiere que es imposible leer la novela siguiendo sólo alguna de las intenciones manifiestas del libro, ya que se llega a un callejón sin salida o a una serie de contradicciones. Toda la novela es “una selva de invenciones, pero también de intenciones e ideales artísticos”. En este contexto, la lectura de Hegel: el libro contra la caballería es esencialmente caballeresco en la persona de don Quijote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La interpretación de Papini, según la cual don Quijote no es un loco sino un imitador que se finge loco y que logra engañar a todos, incluyendo a Cervantes, parece haber tenido mayor influencia sobre Reyes. El sentido profundo del protagonista sería: romper con las limitaciones de su ambiente fingiéndose loco para poder viajar, pues sólo los locos tienen el privilegio de errar a su antojo. El verdadero loco es Sancho, que cree en don Quijote, el cual a su vez no tiene ninguna virtud, ya que ayuda a los débiles por imitación, nunca por convicción. Los demás personajes sospechan de su cordura, al punto de llamarlo “el cuerdo loco”. La cueva de Montesinos es la clave de su disimulo; y para en seco a Sancho, cuando éste comienza a inventar: “Si quieres que te crea, créeme mi historia de la cueva de Montesinos”. Papini y Ker coinciden en la necesidad de desconfiar de las intenciones manifestadas en la novela. Ya que se trata de una “miscelánea” en la que aparece poesía burlesca, novelas insertadas, crítica literaria de manera directa o en forma de parodia, trozos retóricos sobre temas y lugares comunes medievales o humanísticos. Pero en medio de todo esto se abre paso el tema fundamental, el viaje, porque los libro más profundos y populares son los de viajes, La Odisea, La Eneida, La Commedia, Gulliver, Robinson, Simbad, Fausto. “Todo gran libro es un remedo del Juicio Final, y para juzgar a los hombres hay que viajar y conocerlos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de estas breves anotaciones sobre Cervantes, Reyes se refirió a su obra siempre a propósito de cualquier otro asunto. Siempre de una manera característica de su procedimiento creador, es decir, anotando diariamente, sumando cuartillas para organizar un libro, la obra cervantina puede decirse que revoloteó sobre las cuartillas de Reyes. Adolfo Castañón y Alicia Reyes seleccionaron 140 pasajes en los que el ensayista rememora un pasaje o pone un ejemplo extraído de la obra de Cervantes. Ciertos pasajes estuvieron presentes siempre, como la quema de libros hecha por el barbero y el cura, la cual es atribuida por don Quijote a su enemigo el sabio encantador Frestón. Para Reyes, Frestón es un personaje con aspectos liberadores, pues no se puede emprender la aventura ni el heroísmo si se tiene a cuestas una biblioteca de 10 mil volúmenes. Por eso los héroes no tienen libros. Si tan sólo viniera Frestón a hacer la crítica literaria de nuestras bibliotecas para aligerarnos la vida, porque un libro llama a más libros. “Leer y escribir se corresponden como el cóncavo y el convexo; el leer llama al escribir, y éste es el mayor y verdadero mal que causan los libros” (“Mal de libros”, en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Calendario&lt;/span&gt;, 1924).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esa quema de libros, Reyes toma el nombre de Antonio de Torquemada, ya que es uno de los autores enviados a la hoguera, aun cuando en el Persiles, es tomado como modelo para la descripción de las regiones nórdicas. Así es que el único ensayo largo de tema cervantino es el dedicado a Torquemada, en 1957, el cual es una monografía de los libros “censurados” por Cervantes. Antes, sólo hizo un relativo balance de su lectura en el ensayo “Quijote en mano”, de 1947. Reyes adoptó frente a esta obra una actitud enciclopedista, pues sus comentarios son observaciones léxicas, aspectos detallados de la expresión cervantina, y sobre todo son señalamientos de pasajes que pueden servir como ejemplos útiles para acomodar en la propia obra. Me parece que hay cierta desilusión de parte de Reyes ante don Quijote y ante Sancho. Treinta años después de su comentario a Papini, todavía resuena esta teoría en su mente, sobre todo en la afirmación del ensayista italiano: “En la vida del Quijote no hay drama porque no hay seriedad”. Pero Reyes intentó buscar “el drama”, y por eso meditó acerca de la relación de los personajes. Y casi llegó a la conclusión de que algunos –los más– son descreídos y sólo don Quijote vive sumergido en su alucinación. “Sólo Sancho Panza vive en un patético vaivén. Ya duda, ya cree, ya sigue a don Quijote a ojos cerrados; ya se le aparta, a veces irónico y otras simplemente desconfiado. Este vaivén de Sancho Panza es el dinamismo trágico del Quijote. En su corazón, y sólo en su corazón, acontece la verdadera tragedia. Desde que Sancho entra en arreglos con Don Quijote, se condena a vivir, textualmente, con el corazón hecho pedazos.” Reyes recordaba que al final del libro Sancho se sentía defraudado por su amo cuando éste acepta dejar la caballería. Pero en su relectura de 1947, se dio cuenta de que Sancho no adopta ninguna postura patética ante la inminente muerte de Alonso Quijano. Al contrario, Cervantes hace saber que “Sancho se regocijaba; que esto del heredar algo borra o templa en el heredero la memoria de la pena que es razón que deje el muera”. “Con estas palabras al descuido –concluye Reyes–, Cervantes ha matado en mí al Sancho Panza que yo había empezado a forjarme. Le ha quitado su más alto sentido, su valor artístico definitivo y perdurable: el ser el personaje mismo en quien se libra el combate trágico de la obra. Perdón por la insolencia.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alfonso Reyes no hizo teoría novelística; esa omisión no es un abandono ni una falla de su parte. Reyes tampoco era proclive a mostrar su tragedia, si es que la tuvo o si es que sospechaba que la tenía. Quisiéramos salir de nuestra vida y verla desde fuera, pero desafortunadamente, por más que nos alejemos siempre quedamos de “este lado”, del lado del yo –lo llevamos con nosotros, pegado. Cervantes vagó por el Mediterráneo, quizá se equivocó al elegir el camino de la dicha. “Erró” en ambos sentidos, como su personaje. Pero es que nadie acierta con su propia vida. Reyes erró por las embajadas y por los países; sintió el error de la muerte de su padre, y erró al distanciarse de la política mexicana, tanto como puede errarse al congraciarse con ella. Pero ninguno de ellos vio su vida, ni tampoco Reyes. Nada de lo que he dicho es una Verdad, y no debería concluir nada, así como Reyes tampoco concluyó sus ideas sobre Cervantes. Pero en la medida en que damos vueltas a lo largo de la vida, erramos. El camino no existe, el camino va quedando siempre atrás, y el que lo recorre no sabe si atrás de sí dejó una tragedia o una comedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Texto leído en la inauguración de la cátedra Miguel de Cervantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Marzo de 2009)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-3688117446483261143?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/3688117446483261143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=3688117446483261143' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3688117446483261143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3688117446483261143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/10/el-sentido-cervantino-dentro-de-la-obra.html' title='El sentido cervantino dentro de la obra de Alfonso Reyes (Reflexiones en forma de espiral)'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/Ssws3IF81uI/AAAAAAAAAJ0/9pjEKj_fLMk/s72-c/Alfonso+Reyes+asomado+a+un+balc%C3%B3n+-+Madrid.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-5198708818724825115</id><published>2009-10-03T21:54:00.000-07:00</published><updated>2009-10-03T21:55:32.755-07:00</updated><title type='text'>Teresa Forcades sobre la gripe A</title><content type='html'>&lt;object width="400" height="270"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true" /&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always" /&gt;&lt;param name="movie" value="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=6790193&amp;amp;server=vimeo.com&amp;amp;show_title=1&amp;amp;show_byline=1&amp;amp;show_portrait=0&amp;amp;color=&amp;amp;fullscreen=1" /&gt;&lt;embed src="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=6790193&amp;amp;server=vimeo.com&amp;amp;show_title=1&amp;amp;show_byline=1&amp;amp;show_portrait=0&amp;amp;color=&amp;amp;fullscreen=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" width="400" height="270"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://vimeo.com/6790193"&gt;CAMPANAS POR LA GRIPE A&lt;/a&gt; from &lt;a href="http://vimeo.com/alish"&gt;ALISH&lt;/a&gt; on &lt;a href="http://vimeo.com"&gt;Vimeo&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-5198708818724825115?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/5198708818724825115/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=5198708818724825115' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/5198708818724825115'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/5198708818724825115'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/10/teresa-forcades-sobre-la-gripe.html' title='Teresa Forcades sobre la gripe A'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-4226904437140511217</id><published>2009-09-25T22:07:00.000-07:00</published><updated>2009-09-26T14:04:23.785-07:00</updated><title type='text'>"Y por mi lengua quieren levantarse..." (Acerca de la poesía y el 68)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/Sr2ihMNfyCI/AAAAAAAAAJs/F4vqa-uKAcw/s1600-h/1473219388_de1a0cdabc.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 215px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/Sr2ihMNfyCI/AAAAAAAAAJs/F4vqa-uKAcw/s320/1473219388_de1a0cdabc.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5385639420502198306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No hay mucho que yo pueda decir sobre 1968. Ni nada que pueda agregar a lo que se ha dicho. Pero por lo menos, tampoco voy a derrumbar nada, ni a quitar un mínimo grano, ya que lo que se ha escrito es historia colectiva y por mucho que los historiadores pretendan relativizar estos hechos, se destrozarán los nudillos tratando de pegar sobre ellos.  Ese año es un horizonte en mi paisaje, no puedo alejarme pero tampoco acercarme, sólo sé que detrás de él está: la historia antigua. Que detrás de las montañas, las personas son otras, tienen costumbres ajenas, están ocupadas en otros asuntos. Son muy distintos. Desafortunadamente nosotros nos las vemos con muertos, no sabemos con cuántos, pero son los vivos de ellos. Aunque a decir verdad han dejado de estar muertos para nosotros, pues nunca estuvieron vivos. Sus voces no claman desde las profundidades, no piden nada, se reintegran al flujo anónimo de la historia. Como no tienen rostro, su voz se confunde entre las otras. El historiador se enfrenta al silencio pues cuando llega, tarde a todos lados, se encuentra con el silencio, todos los hechos han pasado y han dejado sus huellas. Continuamente, los historiadores más escépticos (es decir, cuando la versión reaccionaria se disfraza con un sano escepticismo) nos dicen: No fueron tantos, han dejado escapar un alud de gritos, una avalancha de manifestaciones y todo por unos cuantos muertos, pues nuestras cuentas científicas dan un número mucho menor del que ustedes afirman, no se llenó de muertos ese sitio, y lo peor de todo es que ustedes utilizan ese lamentable suceso –es cierto, nosotros nos lamentamos juntos, nada nos duele más que una agresión de este tipo– ustedes utilizan esos lamentables hechos para dominarnos. Más o menos así es el discurso de la historia reaccionaria de hoy, ya que la experiencia le ha enseñado que no hay tantos hechos extraordinarios, pretende quitar los extremos, no hay tantos villanos como suponíamos, pero tampoco tantos héroes. La experiencia, como decía Walter Benjamin, es una misteriosa máscara metálica, no sabemos qué hay atrás de ella cuando habla con su voz de profeta, cuando dice: Lo digo por experiencia. Se remueve la máscara y queda humo tan sólo. La experiencia sólo ve lo que se repite, acumula hechos parecidos, pero no sabe que existe lo extraordinario. Se niega a ver que por encima de la vida cotidiana hay otra forma de existencia, se dedica a reproducir el círculo eterno de la semana laboral, con sus días de asueto y sus horas de comida. Nada hay tan emocionante como un viernes seguido de un sábado al cual sucederá el domingo, consagrado para el descanso y la vida en familia. Con lo cual seguirá dando vueltas la enorme rueda de los acontecimientos. Pienso que el temor a romper la cotidianidad fue durante mucho tiempo el miedo a esa historia, pues los jóvenes de hace cuarenta años estuvieron enfrentados a esos valores que dejaban a la sociedad tal como estaba, pero al mismo tiempo sacrificaba la libertad personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez, esté explicando con cierto misterio, y tal vez el misterio equivale a explicar con el silencio. Pero dentro de ese silencio, hay una serie de murmullos, los de las voces que no se apagan del todo. Es cierto que los muertos están muertos, pero entonces qué es lo que se escucha en la oscuridad. Si nada consta en actas, si no hay nadie, a quiénes pertenecen las voces. La historia está guardando sus mejores galas para festejar dos centenarios, es lógico que quiera ser invitada al festín de los vencedores, que por esta ocasión son los enemigos. Pero estamos acostumbrados, hace cien años, los que festejaban eran los enemigos de los festejados. Pero no debería de alarmarnos, tal vez los que lucharon no harían fiestas tan bonitas, aunque no sabría decir si este centenario promete. Hay tantos motivos de orgullo, como un segundo piso administrado por la iniciativa privada, se pondrán las biografías de los héroes de aquellos que tienen una estación del metro, incluso, no sé si sepan, hay un robot de Hidalgo que explica sus ideales de 9 a 1, de lunes a viernes. Se le aprieta un botón y comienza a hablar, parece que hasta responde las inquietudes del público. Tal vez el responsable de las celebraciones del Centenario sea un robot que repite un discurso hueco, ya que hasta la fecha nadie ha podido encontrarle un discurso con ciertas ideas más o menos coherentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cualquier forma, es más cómodo hablar de todo eso, cuando ya ha pasado tanto tiempo. Zapata está más vivo, eso es cierto, pero no obsta, se le puede invitar al banquete, se puede decir su nombre incluso. De preferencia no, pero se puede, con cierta delicadeza. Pero el 68, tal vez no sea tema. Sí Maximiliano y Santa Anna, pero no estos momentos porque la izquierda no ha dejado de señalar esos hechos. Porque hostigan al poder, porque los movimientos de hoy son deudores de aquel movimiento reprimido tan brutalmente. ¿Que no hubo tantos muertos? ¿Carece de validez entonces darle voz? A mí lo único que se me presenta en estos momentos es la oposición de la historia y la poesía. Ya que hay una corriente actual que pide que se acabe con los “mitos históricos”, la poesía es entonces invitada a pasar al banquillo de los acusados. Esos poetas y sus bellas mentiras, que crean mitos y echan a perder las mentes más lúcidas. Es mejor que se haga un corte preciso entre la realidad y la literatura, clama la Historia, como si la Historia no tuviera una posición interesada. Y se prefiere que los poetas permanezcan fuera de las opiniones políticas, tal vez construyendo sus mundos independientes. Pero en el fondo, mitificar y desmitificar son dos caras de la misma moneda, o una lucha un tanto centrada en la ideología, en tanto que los hechos se escapan. Mientras uno discute con otro, mientras los mitos se cosen y se descosen como Penélope, mientras decidimos si la realidad es cognoscible o no por la Historia, no faltará el político que meta mano en nuestros bolsillos seguro de que el juicio de la Historia se producirá cuando nadie sepa qué era lo que se estaba juzgando. Cuando la Historia junte sus evidencias, cuando reúna valor y grite sus conclusiones volverá a estar rodeada de silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No consta en actas”. Sí, eso parece. No hay nadie. Nada. Hace poco me enteré en el blog del descendiente de uno de los niños héroes, que la maestra de primaria le dijo: “Los niños héroes no existieron”. Como al descendiente de Aureliano Buendía cuando una buena tarde se enteró por el cura de Macondo de que Aureliano Buendía no existió. Si los hechos no fueron así, cómo fueron. No es que el poeta presente pruebas, presenta experiencias y el poema es el camino por el que sigue su propia verdad. Una verdad que nunca es extensiva, que a lo mucho sirve para que se refleje en ella toda la humanidad. Pero sólo reflejarse. Generalmente, se le pide a la poesía cierta “objetividad”, como si tuviera la responsabilidad de ser el mapa para que se descubra Troya. Se le pide que sea responsable. Se le pide que dé juicios informados. Y la poesía…, bueno, ustedes saben, ya la han visto, la poesía, no hace mucho caso de eso. Se ha tomado muy en serio eso de poner en práctica una libertad interior, quiere salir de sus límites, aun cuando se le pida que sea “políticamente correcta”. Contiene deseos muy profundos, pero los exhibe. Nadie me ha preguntado mi opinión acerca de la literatura comprometida, pero pienso darla, pues sé que nunca llegará la pregunta. Y prefiero que cuando llegue, la respuesta le salga al paso. Como la poesía es compromiso de por sí, no puede objetársele ninguna omisión. Yo debería voltear el cuestionamiento hacia otro sitio. Es la teoría social la que debería darnos alguna respuesta; es ella la que debería responder qué camino seguir para resolver las dudas que formulan los poetas, así como los caminos para convertir esas posibilidades poéticas en realidades potenciales. Desafortunadamente, el compromiso que falta es el contrario, el de la política con la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, el poeta sabe sus caminos. Se puede permitir ser voluntarista y mistificador. Se puede permitir cualquier cosa. ¿Dije “cualquier cosa”? Sí, cualquier cosa. Es cierto, se puede permitir la censura. Pero no hay puerta cerrada. Yo, por mi parte, no puedo imponerle nada a nadie. Pero por otra parte tengo el derecho de no ir a donde me llaman. Y no pienso ir detrás de las interpretaciones ritualistas del 68, así como no seguiré cierto voluntarismo insinuado a veces en algunos pasajes del libro. Sobre todo, no me atrae la metáfora prehispánica, que hace de los hechos políticos vividos en 1968 un momento ritual, cíclico, purificador de la historia. Pero como dije antes, el poeta tiene derecho a eso. Sobre todo porque la poesía nunca esconde su visión interesada de las cosas. Siempre es el interés del poeta. Por muy escondido que tenga sus intereses. En última instancia, tiene un compromiso con lo posible. Aunque, viéndolo bien, lo posible es hasta cierto punto interesado. Pienso en un caso concreto, ya que a nada me llevará el rumbo de la especulación. Juan Bañuelos escribe sobre una joven muerta. Bueno, no es sólo una joven muerta. Es Regina Teuscher. Ya ustedes la conocen, pues se hizo un musical al respecto con Lucero. Tenían sus productores tan buenas intenciones democráticas que hasta tuvo un bello subtítulo: “Musical para una nación que despierta”. En él, como en la famosa novela, Regina es elegida por un Lama del Tíbet, aquellos espirituales seres tantas veces han ayudado a la CIA y que pugnan por la teocracia y por el paternalismo. El día en que se presentó el libro, una mujer se levantó de su lugar: “Soy la hermana mayor de Regina”, dijo. “De Ana María Regina Teuscher Krüger. Me llamo María Luisa Teuscher y he venido a preguntarle, señor Velasco, quién lo autorizó a utilizar a mi hermana para hacer tanto dinero, para escribir esa bola de mentiras, de sandeces, para engañar a la gente…” El autor del libro dijo: “Hay muchas Reginas. Usted habla de una de ellas”. Pero eso es anecdótico y a nosotros no nos gusta lo anecdótico, fuchi, nos gusta lo trascendental. Y lo trascendental es que la noche del estreno estuvieron presentes Martha Sahagún de Fox, Francisco Barrio y Rodolfo Elizondo. De ninguna manera estuvo la familia Teuscher, es decir los dueños de esa visión parcial y fragmentaria de esa edecán. Comparto con ustedes los conceptos de El Diario de Torreón del 26 de marzo de 2003: “Regina, un Musical para una Nación que Despierta, cuenta la historia de una niña que nació en el Tíbet y que tiene una misión: despertar espiritualmente a México; lograr un solo pensamiento y así lograr un mejor país, sin corrupción y con los valores por lo que lucharon los héroes que nos dieron patria y libertad. Por todo eso, Regina está relacionada con el gobierno de Vicente Fox; por la esperanza que tenía la gente de ver un cambio, ya que Regina tenía la misión de encontrarse con él y ayudarlo a unir un sólo pensamiento.” Tal vez recuerden que por esas fechas Vicente Fox se declaró heredero del 68. No todo es así, por más que algunos ex líderes del 68 se hayan sentido honrados por esa declaración. De esa manera no se resuelven los conflictos históricos. Por más que Fox se hubiera aprendido las canciones de Lucero, eso no soluciona nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otra voz, que nada tiene que ver con la de Lucero ni con su musical. Es el silencio de Regina. La que está en la plancha con el rostro desfigurado, pero con la belleza intacta. Ese silencio que Lucero no deja escuchar es el verdadero fluir del ritmo de aquella época. Hay una voz, definitivamente. Encuentro en los mejores momentos poéticos de los autores reunidos en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Epopeya del 68&lt;/span&gt;, de José Alberto Damián, Himber Ocampo y Alejandro Zenteno Chávez, una voz recuperada que da voz al silencio y a las voces que claman desde el abismo, a las cuales la poeta polaca Wislawa Szymborska pide disculpas por escuchar un disco de minué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Presentación del libro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Epopeya del 68&lt;/span&gt;, de José Alberto Damián, Himber Ocampo y Alejandro Zenteno; Salón de Actos, Facultad de Filosofía y Letras, 24 de septiembre de 2009)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-4226904437140511217?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/4226904437140511217/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=4226904437140511217' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4226904437140511217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4226904437140511217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/09/y-por-mi-lengua-quieren-levantarse.html' title='&quot;Y por mi lengua quieren levantarse...&quot; (Acerca de la poesía y el 68)'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/Sr2ihMNfyCI/AAAAAAAAAJs/F4vqa-uKAcw/s72-c/1473219388_de1a0cdabc.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-4445351798813563978</id><published>2009-09-06T19:30:00.001-07:00</published><updated>2009-10-06T23:07:20.205-07:00</updated><title type='text'>Ciudades invisibles, narradores invisibles</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SqR0Luq2mSI/AAAAAAAAAJk/60MsLDyw_jU/s1600-h/159big.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 232px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SqR0Luq2mSI/AAAAAAAAAJk/60MsLDyw_jU/s320/159big.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5378551599842367778" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La patria es impecable y diamantina, dijo López Velarde. Florece inaccesible al deshonor; aunque me parece que no opinaban lo mismo los ministros de la suprema corte que hace unos años votaron en contra del poeta de Campeche, Witz Rodríguez, por haber escrito un poema, “La patria entre mierda”. En ese entonces, la ministro Olga Sánchez determinó que el ultraje poético afectaba “la seguridad de nuestra nación”. Desde luego, lo más peligroso es escribir, da igual de qué o sobre qué pues la escritura generalmente tiene forma de espiral y conforme más se le deja sola a su libre arbitrio, alimentándose de sí misma, podrá tomar formas incomprensibles y peligrosas, ya que la libertad generalmente está mal entendida. En algún momento las palabras pueden salir del libro y será inútil cerrar el libro, cerrar las bibliotecas –o inaugurarlas, como no hace mucho lo hizo un presidente, en un edificio enorme, ¡la biblioteca de Babel de la superación personal! Es claro que la Suprema Corte nos protege de las extralimitaciones de nuestra libertad. Como es el caso del poeta Witz Rodríguez, quien escribió: “Yo / me seco el orín en la bandera / de mi país, / ese trapo / sobre el que se acuestan / los perros / y que nada representa”. No comprendo bien los lazos metafísicos entre un regular poema y la desestabilización del país, aunque algo han de saber los ministros que ahora perciben 340 mil pesos al mes para ejercer sus conocimientos filológicos. Sólo hay que tener confianza pues las palabras pueden decir muchas cosas y saltar por donde quieran, como víboras saliendo de un nido, en todas direcciones. Y alguien debe esperar fuera con un martillo para aplastarlas. Las palabras, generalmente no saben lo que dicen, no saben en qué momento ofenden la moral pública, afectan los derechos de terceros, contravienen la paz y la seguridad pública, o perturban el orden público. ¡Y eso ya es demasiado! Alguien debe mantener el respeto por las palabras, por ejemplo la policía. ¿Ven lo que ocurre? Yo sólo quería decir que la patria es impecable y diamantina, como el gran poeta. Pero las palabras salen solas, rumbo a sus propios intereses. En el poema hay bellos consejos como ser igual, fiel al espejo cotidiano, igual en todos los momentos como el ave maría del rosario. Pero nadie siguió el consejo de López Velarde. Fundamentalmente, la patria. Los poetas… bueno, los poetas hacen lo que pueden. Van siguiendo los hechos, poetizan lo que pueden. La Suprema Corte hasta los lee con interés. No, de preferencia no los lee. Sólo si alguien los denuncia. No entremos al tema de la libertad, no tiene mucho caso y se avanza poco. Además, generalmente discutimos mucho, hacemos enemigos y no llegamos a ninguna conclusión. Es mejor, por ahora, pensar que cada quien puede tener su idea de libertad –y que en eso radica su libertad. Así puede decir lo que quiera –y yo ya no mencionaré a la Suprema Corte, pero confío en que no se les olvide que ahí está–, decir lo que sea. Y en una revista hay un diálogo. Aunque cada quien habla por su lado, pero ¿de qué otra forma están hechos los diálogos? Hay que decir que todos los textos tienen forma de círculos concéntricos, como una piedra que cae y cuyos significados se alejan de ella, poco a poco hasta que se disuelven. Claro que en la realidad esto no es así, pero sí en la quietud del pensamiento, cuando escribimos y escuchamos nuestra propia voz  extendiéndose sobre el universo. Ahora, si ustedes me preguntan, yo sólo veo que las palabras se sofocan casi al salir de la boca y son silenciadas. Hay tanto qué decir y tantas personas diciéndolo al mismo tiempo que casi no hay tiempo para recibir el interés por nuestra palabra. Pero eso no importa, lo fundamental es que las palabras salen en busca de algo, de otra forma se quedarían en donde estaban, existiendo potencialmente. Hablé antes de un poeta y de su patria. Con cuánta emoción las palabras salieron siguiéndolo. No obstante, el poeta y su patria han quedado muy lejos. El santo olor de la panadería, el ritmo y la lujuria de las horas, los pájaros de oficio carpintero, en fin, ya saben, todo eso. Cuando nuestras palabras salieron, todo eso ya se había esfumado. La palabra salió y esquivó a tiempo un descabezado. Y se enfrentó a otra realidad, la cual, no sé si les interese mi opinión, es completamente inaprensible para mí, no obstante traté de entenderla a através de los textos que están en Tierra Adentro. Creí que yo había llegado tarde a discutir ciertas cosas, entre otras, el tema del centralismo –o el de la marginalidad. Pensé que ya se había discutido todo lo concerniente, pero no es así. Se discute, duele, es que todavía está vivo. Jesús Gardea –a quien desafortunadamente sólo conocía por el cuento “Todos” antologado por  Mario González Suárez en Paisajes del limbo y por dos cuentos aparecidos en una colección de Cuadernos mexicanos, de la SEP, me imagino que con la intervención de José Emilio Pacheco– tal vez sea “marginal”. No por vivir en Ciudad Juárez la mayor parte de su vida. O no sólo por eso. Aunque yo tengo mi idea de marginalidad: y es la obra que está dejada de lado por la elaboración de un canon, en algún sitio. El canon no se teje a sí mismo. Tiene una araña gorda adentro, Harold Bloom, aunque ciertamente esa araña no lo decide todo por más que se indigne contra Harry Potter y trate de pescar niños para rellenarlos de “canon”. Comparto la idea de Christopher Domínguez al final de este número (p. 87) de que “el gusto por las estrellitas como forma de calificación” es lo que “vulgarmente se espera de la crítica”; sin embargo, no creo que él haya estado al margen de esa manera de hacer crítica. Pero decía que no todo es así, pues Domínguez Michael incluye a Gardea en su Antología de narrativa sin que éste sea necesariamente reconocido. Me gustaría que se historizara el canon, para no tenerlo como un ídolo, mirando sobre las cabezas, como la espada de Damocles, pescando por la cabeza al autor que no le es grato, para tirarlo al olvido. Porque lo que hay son “trabajadores del canon”, si me permiten decirlo así, aunque sé que no se me permite y de todas maneras lo hago. En medio de todo esto, Tierra Adentro es una fuerza que se opone, no es que esté sola esta publicación, o mejor dicho, sí está sola. Es una fuerza centrífuga, porque además de todo debo añadir nuestro canon es centralista, la cual es su forma de ser provinciano a su modo. O era centralista hasta la aparición de las mafias estatales. (Provinciano en el mal sentido, así como Milán Kundera acusa de provincianismo a los franceses, que no saben el valor de su literatura para el mundo –en Francia, según su libro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El telón&lt;/span&gt;, es más valorado como escritor Charles de Gaulle que Baudelaire.) No todo es así, por suerte, creo que la respuesta a lo que me preguntaba a mí mismo está en la misma revista: en el tema de las ciudades invisibles. En estos textos veo además autores invisibles, o que asumen cierta invisibilidad para relatar, pues sus interlocutores ignoran su condición de escritor. Y ese narrador invisible, disuelto con su ciudad, se disuelve de tal manera que logra entrar a donde un autor visible no podría entrar. Como un fluido que penetra entre los engranajes de la realidad. De la misma manera, la literatura es invisible para la ciudad, por suerte. De lo contrario no permitiría nada a la literatura. “Lo esencial es invisible a los ojos”, decía el Principito, quien no sabía de Economía Política. No sé si ustedes lo recuerden, la estructura económica de su planeta consistía en podar baobabs de tal forma que las raíces no lo desintegraran. Tal vez se refería a las invisibles semillas que amenazaban con desarrollarse y terminar con su asteroide. Bien podría decir lo mismo el Código da Vinci, ya que la teoría complotista opera en lo invisible. Son semillas que si se dejan crecer destruirán el mundo, como sabiamente aconsejaba George W. Bush. Hay un mecanismo desconocido, sin duda, básicamente el de la economía que mencionan algunos de los autores de estos textos. Hay algunos, como el de la aventura de encontrar mariguana gold en Acapulco que oculta muy bien su posibilidad. Aunque la posibilidad de encontrar peor mariguana es mayor eso no invalida la búsqueda. Así como la búsqueda de medicinas de patente sostiene una forma de vida en Guadalajara, esa industria invisible oculta al mismo tiempo los mecanismos que la hacen posible. Y los escritores invisibles, que tienen que dejar de ser para poder conocer, que tienen que sacrificar su pluma –su computadora– para poder vivir aunque sea por un rato para luego regresar con su experiencia y tomar un cuerpo prestado. Es lo que ocurre en el texto sobre Torreón, ya que los fantasmas toman un cuerpo para existir en comunidad, para presenciar el futbol y ser por medio de esa cohesión que da ser parte de la afición. Ocurre lo mismo con la reportera que conoce casualmente a un traficante sólo cuando se despoja de su profesión. Hay algo que palpita en lo invisible, de tal forma que el ojo que no es visto puede ver y que al develarse como el ojo que observa se pierde para siempre. Decía que veo una fuerza centrífuga que desbarata el monopolio de la Voz y la entrega a otros, para que no se eternice el que habla en la posesión de las palabras. Es el ejemplo a seguir en esta publicación, dar voz a Alguien Siempre Distinto, otorgar un espacio a Todos los Espacios. Y yo, yo sólo quería decir que la patria es impecable y diamantina, si me lo permite la Suprema Corte, y pasar la palabra a alguien que la utilice con mayor responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Presentación de la revista &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Tierra Adentro&lt;/span&gt; 159, en el Centro Cultural España, 1o de septiembre de 2009)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-4445351798813563978?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/4445351798813563978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=4445351798813563978' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4445351798813563978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4445351798813563978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/09/ciudades-invisibles-narradores.html' title='Ciudades invisibles, narradores invisibles'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SqR0Luq2mSI/AAAAAAAAAJk/60MsLDyw_jU/s72-c/159big.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-5320665884376404784</id><published>2009-08-05T20:25:00.001-07:00</published><updated>2009-08-07T02:11:00.290-07:00</updated><title type='text'>Antonio Caso, una lectura</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SnvvllZmCMI/AAAAAAAAAJc/fqrrGFxxz7w/s1600-h/n080p10a.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 311px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SnvvllZmCMI/AAAAAAAAAJc/fqrrGFxxz7w/s320/n080p10a.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367146809915738306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos meses, Christopher Domínguez afirmaba, en su columna del Ángel de Reforma, que para su generación Antonio Caso (1883-1946) es un desconocido. ¿El hecho de que desde hace muchos años haya dejado de comentarse su obra quiere decir que están muertos o superados los debates en los que participó con sus ideas? ¿Qué significa que sea uno de los ateneístas menos conocidos? ¿Por qué es un pensador que ni siquiera los conservadores se han esforzado por mantener vivo? Fui a los libros de Caso para regresar con una lectura. Lo poco que pueda decir sobre su obra y su vida está en función de lo que pueda extraer para hacer un posible diálogo con sus ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Caso antes del Ateneo de la Juventud&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Antonio Caso Andrade fue hijo de un ingeniero de pensamiento liberal y positivista y de una madre de ideas católicas; y hermano mayor del arqueólogo Alfonso Caso (1896-1970), descubridor de la Tumba 7 de Monte Albán. Su pensamiento filosófico tiene raíces en las ideas familiares, pues por un lado tuvo simpatía por el Positivismo durante su juventud, aun cuando no quedó testimonio escrito de esa etapa; y por el otro, mantuvo siempre un pensamiento católico anticlerical semejante al de su madre y al de varios liberales mexicanos que lo precedieron, como Altamirano o Prieto. Lo demuestra el hecho de que a los 19 años participó al lado de Diego Rivera y José Vasconcelos en una manifestación estudiantil para protestar en contra de José A. Esparza y Antonio Icaza, dos sacerdotes implicados en denuncias de abuso sexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estudió en la Escuela Nacional Preparatoria y recibió con agrado, como él mismo lo manifestó más adelante, las enseñanzas de los profesores positivistas. Eligió la carrera de Derecho por su cercanía con la Filosofía, a pesar de que su padre le había escogido la carrera de Ingeniería. No recibió una educación formal como filósofo, por lo que fue formando de manera personal una biblioteca filosófica que fue consultada por sus compañeros del futuro Ateneo. Desde que estudiaba en la Escuela Nacional de Jurisprudencia destacó entre sus condiscípulos, por lo que el 1º de julio de 1905 fue elegido para pronunciar un discurso de homenaje a Justo Sierra, primer responsable del recién creado Ministerio de Instrucción Pública. A los pocos días, el 27 de julio, fue invitado a leer su primer texto conocido, el poema “Canto a Juárez”, en el Instituto Literario de Toluca. A nueve días de la muerte de Benito Juárez, ocurrida el 18 de julio de 1872, los estudiantes de aquel Instituto organizaron una velada luctuosa, la cual se convirtió en un acto tradicional celebrado anualmente. También a esa etapa pertenece otro poema hoy extraviado, “El alabado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente, hacia 1905 conoció a Alfonso Cravioto, quien era un año menor que él y compañero de estudios en Jurisprudencia. Cravioto acababa de recibir una herencia de su padre, Rafael Cravioto (1829-1903), ex Gobernador del Estado de Hidalgo, con la que financió la revista Savia Moderna, la cual apareció de marzo a julio de 1906. Esta publicación fue el primer intento de reunir a los jóvenes escritores que no habían logrado formar un grupo independiente de la Revista Moderna de México que dirigía Jesús E. Valenzuela. Varios de los futuros ateneístas comenzaron a publicar en la revista de Cravioto, sin abandonar su cercanía con Valenzuela. En ella apareció el primer artículo de Caso, “El silencio” (marzo de 1906) en el que se notan ciertas ideas espiritualistas, aun cuando en esa época todavía no rompía con el Positivismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Álvaro Matute considera que Caso tuvo una serie de coincidencias con el dominicano Pedro Henríquez Ureña (1883-1946), quien llegó a la ciudad de México en 1906. Ambos fueron ante todo académicos, es decir formadores de discípulos, aunque a lo largo de su vida hayan participado como intelectuales en la discusión pública. A finales de mayo de ese año, Henríquez Ureña fue invitado a las oficinas de Savia Moderna. Allí conoció a Caso, a quien escuchó poco después “en una velada del centenario de Stuart Mill, discurso que me reveló una extensa cultura filosófica y una manera oratoria incorrecta todavía, pero prometedora”. Desde entonces, Henríquez Ureña y Caso iniciaron una amistad reforzada por una serie de ideas en común, pues ambos tenían intereses similares así como cierta insatisfacción ante la educación positivista. En sus “Memorias”, Henríquez Ureña relata la ruptura con este pensamiento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Una noche, a mediados de 1907 (cuando ya el platonismo me había conquistado, literaria y moralmente), discutíamos Caso y yo con [Rubén] Valenti: afirmábamos los dos primeros que era imposible destruir ciertas afirmaciones del positivismo; Valenti alegó que aún la ciencia estaba ya en discusión, y con su lectura de revistas italianas nos hizo citas de Boutroux, de Bergson, de Poincaré, de William James, de Papini… Su argumentación fue tan enérgica, que desde el día siguiente nos lanzamos Caso y yo en busca de libros sobre el anti-intelectualismo y el pragmatismo. Precisamente entonces iba a comenzar el auge de éste, y la tarea fue fácil.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El Ateneo formado por Caso&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Alrededor de Henríquez Ureña se fue constituyendo un pequeño grupo que comenzó a reunirse en la biblioteca de Caso para leer los autores que la educación positivista no contemplaba en los programas de estudio. En esas reuniones, llamadas por Alfonso Reyes “veladas de Santa María”, se leyeron principalmente textos filosóficos de Platón, Kant, Schopenhauer y Goethe. Una evocación de Reyes escrita en 1917 da una idea de su carácter:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;¡Adiós a las noches dedicadas al genio, por las calles de quietud admirable o en la biblioteca de Antonio Caso, que era el propio templo de las musas! Preside las conversaciones un enorme busto de Goethe, del que solíamos colgar sombrero y gabán, convirtiéndolo en un convidado grotesco. Y un reloj, en el fondo, va dando las horas que quiere; y cuando importuna demasiado, se lo hace callar: que en la casa de los filósofos, como en la del Pato Salvaje, no corre el tiempo. Caso lo oye y lo comenta todo con intenso fervor; y cuando, a las tres de la mañana, Vasconcelos acaba de leernos las meditaciones del Buda, Pedro Henríquez Ureña se opone a que la tertulia se disuelva, porque –alega entre el general escándalo– “apenas comienza a ponerse interesante”. A esta hora de la vida dedicamos hoy copiosos recuerdos, seguros de que fue la mejor.&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque las lecturas de los jóvenes discípulos de Henríquez Ureña contemplaban la filosofía alemana y las corrientes de pensamiento opuestas al positivismo, se ha destacado con frecuencia el interés por Grecia de estas reuniones que darían forma al futuro pensamiento del Ateneo de la Juventud. Esta orientación puede interpretarse como un afán por incorporar a México a la tradición occidental fundada sobre el helenismo, como puede verse en la obra de sus integrantes, desplegada a lo largo de la primera mitad del siglo XX, como El nacimiento de Dionisos de Henríquez Ureña (1916), Ifigenia cruel de Reyes (1924) o Evocación de Aristóteles del propio Caso (1946), sólo por mencionar algunos ejemplos. Al respecto, escribe Reyes, en su “Comentario a la Ifigenia cruel”: “Justificada la afición de Grecia como elemento ponderador de la vida, era como si hubiéramos creado una minúscula Grecia para nuestro uso: más o menos fiel al paradigma, pero Grecia siempre y siempre nuestra.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien Savia Moderna y las “veladas de Santa María” tenían como intención organizar formalmente un grupo intelectual independiente de la Revista Moderna, parece que el verdadero estímulo se lo proporcionó la aparición de una segunda época de la Revista Azul (abril-mayo de 1907), dirigida por Manuel Caballero. Esta publicación, que se autonombraba como heredera de la que hiciera Manuel Gutiérrez Nájera entre 1894 y 1895, se presentó como enemiga del Decadentismo, es decir de los autores cercanos a la Revista Moderna de México. Sin embargo, fueron los futuros ateneístas los que tomaron la responsabilidad de contestar los ataques de Revista Azul. El 11 de abril de 1907, el diario El Entreacto, también dirigido por Caballero, publicó un desplegado de los jóvenes escritores:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Nosotros, los que firmamos al calce, mayoría de hecho y por derecho, y del núcleo de la juventud intelectual […] protestamos públicamente contra la obra de irreverencia y falsedad que en nombre del excelso poeta Manuel Gutiérrez Nájera, se está cometiendo con la publicación de un papel que se titula Revista Azul […]. Protestamos […] porque el referido sujeto no sólo no es capaz de continuar la obra del “Duque Job” sino ni siquiera de entenderla.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque Caso no se contaba entre los firmantes, es importante consignar este hecho ya que, junto con el grueso de los participantes en la “protesta literaria”, organizaría ese mismo año una Sociedad de Conferencias, según una propuesta del arquitecto Jesús T. Acevedo. Su propósito, según Reyes, era “tener trato directo con los públicos, para hablar con ellos”: “El primer ciclo se dio en el Casino de Santa María. En cada sesión había un conferenciante y un poeta. Así fue extendiéndose nuestra acción por los barrios burgueses. Hubo de todo: metafísica y educación, pintura y poesía. El éxito fue franco.” En este ciclo, Antonio Caso participó con la conferencia “La influencia de Nietzsche en el pensamiento moderno” (12 de junio), una de las primeras exposiciones acerca del filósofo alemán en México. Un año más tarde, en el segundo ciclo de conferencias, organizadas en el Conservatorio Nacional, Caso habló de “Max Stirner y el individualismo exclusivo”. De ambos filósofos alemanes tomó Caso elementos que le sirvieron para enfrentarse al Positivismo, todavía hegemónico en la Escuela Nacional Preparatoria. El siguiente comentario de José Rojas Garcidueñas puede hacerse extensivo a los dos pensadores: “El ocuparse Antonio Caso de Max Stirner probablemente se debió, por una parte, a proseguir la campaña ya emprendida, y que culminaría en los años subsecuentes, de dar a conocer y estudiar diversos sistemas filosóficos, para romper y acabar el monopolio oficial que había venido ejerciendo hasta cierto punto el positivismo”. En efecto, en 1909 Caso dio un curso sobre la historia del Positivismo que terminó de definir a la juventud sobre las limitaciones de este pensamiento al que consideraba una “fe en la ciencia”. Estas conferencias, como dice José Luis Mártínez, “por ahorro mental se designan ‘contra el positivismo’, auque su tema real sea la nueva filosofía espiritualista”. Según Rosa Krauze, para escapar de los límites de la formación positivista, recurrió a la lectura de Kant, Hegel, Nietzsche, Schopenhauer, Boutroux, Bergson y James, entre muchos otros, aunque nunca tomó el pensamiento de estos autores de manera total, siempre utilizó algún aspecto de cada uno de ellos para enfrentarse a ciertos problemas que le interesaban: “la primera formación de Caso [consistía en] un antiintelectualismo intuicionista, pragmatista e indeterminista, matizado por una intensa preocupación moral”. Posteriormente, una vez constituido el Ateneo, Caso dictó conferencias en los dos ciclos organizados por el grupo, “La filosofía moral de Eugenio M. de Hostos” (8 de agosto de 1910, en la Escuela Nacional de Jurisprudencia) y “La filosofía de la intuición” (noviembre de 1913, en la Librería General de Francisco Gamoneda). No fue un azar el tema de cada una de las conferencias organizadas por el grupo (la nueva filosofía, los pensadores hispanoamericanos, las nuevas perspectivas para el estudio de la cultura mexicana, el descubrimiento de la arquitectura colonial, la música popular mexicana, la revaloración de Juan Ruiz de Alarcón, etc.), pues como afirma José Luis Martínez: “Caso y Henríquez Ureña las planeaban y balanceaban, y el dominicano se encargaba del examen previo de los textos de los novatos, y aun de rechazar los proyectos no suficientemente maduros”. Así, siguiendo al mismo crítico, “el alma fue Henríquez Ureña; pero su conciencia, su densidad pensante fue Antonio Caso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera serie de conferencias (mayo-julio de 1908) casi coincide con el homenaje realizado el 22 de marzo de ese año en honor de Gabino Barreda (1820-1881), fundador de la Escuela Nacional Preparatoria e introductor del Positivismo. Este homenaje, abiertamente antipositivista, organizado por los futuros ateneístas era una manera de decir, según Gabriel Zaid: “Estamos en contra del positivismo, pero no de sus instituciones, que esperamos tomar”. En enero, Henríquez Ureña le había escrito a Reyes sobre la conveniencia de aprovechar la discusión propiciada por el libro La enseñanza secundaria en el Distrito Federal (1908), de Francisco Vázquez Gómez, en torno a la incongruencia de imponer la educación positivista cuando la Reforma había logrado la enseñanza libre. Y en otra carta, fechada el 17 de febrero, agrega:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Figúrate que el doctor Vázquez Gómez es instrumento de la Compañía de Jesús, y que los jesuitas han intrigado tanto con don Porfirio, que éste llegó a decirle a don Justo que veía algo digno de tomarse en consideración en la proposición de Vázquez Gómez de que la enseñanza preparatoria se dejara en manos de particulares; así, pensaba, se dedicaría ese dinero a la primaria. En manos particulares es decir en manos de los curas; pues ¿qué particulares sino ellos, cuenta con medios de instalar colegios? La manifestación resulta más oportuna de lo que hubiéramos pensado. La vacilación de don Porfirio es cosa de erizar los cabellos, dice Caso. Nos hemos hecho tan “íntimos” de don Justo.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El “homenaje” tuvo como parte central el discurso de Sierra, pronunciado para tomar postura ante el Positivismo, pero también para evitar que Díaz fuera a entregar la Preparatoria al Clero. Por esta causa, Caso opina que tal vez la más importante de las obras del escritor campechano sea “la memorable oración que pronunció, en honra del doctor Barreda […] ante un público inmenso de jóvenes y entusiastas discípulos”. La apoteosis, escribe Zaid, “culminó en que los estudiantes, desenganchando los caballos y poniéndose en el tiro, le dieron un paseo triunfal” a Sierra. No hay que olvidar que el primer cuestionamiento que realizó Caso al Positivismo fue su concepción de los alcances del conocimiento científico, por lo que la postura de Sierra marcó su pensamiento; dice el discurso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Dudemos; en primer lugar, porque si la ciencia es nada más que el conocimiento sistemático de lo relativo, si los objetos en sí mismos no pueden conocerse, si sólo podemos conocer sus relaciones constantes, si esta es la verdadera ciencia, ¿cómo no estaría en perpetua lucha? ¿Qué gran verdad fundamental no se ha discutido en el terreno científico, o no se discute en estos momentos? La geometría está al debate, y varios de sus postulados son tenidos  como opuestos a toda objetividad, a toda realidad […]. Las ciencias de la vida, que se gloriaban de tener por base su absoluta independencia de lo inorgánico; las que, según el apotegma de uno de los más ilustres biólogos, tenían por punto de partida la necesidad de lo vivo para producir lo vivo, se acercan cada día más al mundo físico-químico, y comienzan a columbrarse en éste relámpagos fugitivos de vitalidad, bosquejos del puente que colmará ese abismo, que parece un reto a la lógica de la ley de evolución. Allí, en la biología, se detenían Barreda y su maestro Comte: ¿Más no basta esta especie de temblor de tierra bajo las grandes teorías científicas, para hacer comprender que la bandera de la ciencia no es una enseña de paz?&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La filosofía de Caso es también una reacción ante el desmoronamiento del Positivismo, pues intenta construir un conocimiento basado en la metafísica. Por eso, años después, en 1939, se pregunta, al comentar el discurso de Sierra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué podrá salvarse de esta duda radical, incoercible, que siente un temblor de tierra constante bajo las grandes teorías científicas y mira a las religiones como estupendos organismos vivos, confinando con la metafísica, y a esta misma síntesis mental como algo completamente hipotético y probablemente quimérico? ¿En qué asiento, que no sea deleznable, vamos a fundar nuestra vida y a construir nuestro ideal, si ni las ciencias, ni la filosofía, ni las religiones nos lo proporcionan?…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como resultado del homenaje a Barreda, se estrecharon los vínculos entre la juventud universitaria y Sierra, en una relación siempre de “coincidencia y colaboración en política educativa” (Alfonso García Morales). Se hacía evidente que los jóvenes vieron la oportunidad de “heredar” el poder cultural, concentrado en Justo Sierra, pues el presidente Díaz había hecho declaraciones al reportero James Creelman, el 3 de marzo de 1908, que alentaban el tema de la sucesión: “He esperado pacientemente porque llegue el día en que el pueblo de la República Mexicana esté preparado para escoger y cambiar sus gobernantes, sin peligro de revoluciones armadas, sin lesionar el crédito nacional y sin interferir con el progreso del país. Creo que, finalmente, ese día ha llegado.” Así que era probable que estas palabras hicieran más urgente la constitución de un grupo cultural presente en las elecciones de 1910. No obstante, Caso fue reeleccionista durante esa etapa, pues dirigió por breve tiempo el semanario político La Reelección, convencido por Rosendo Pineda, uno de los Científicos más cercanos a Díaz. No obstante, señala Salvador Azuela, “se desentendió de tal manera del empeño por no tener gusto para la acción política, que hubo necesidad de fundar otro periódico con el nombre de El Debate, que era de una terrible mordacidad”. En junio de 1909 ya se encuentra de regreso en salón El Generalito, de la Preparatoria, pronunciando la serie de conferencias sobre la “Historia del positivismo”. Vale la pena recordar que, tal como afirma Henríquez Ureña, Caso se apoya en Nietzsche porque éste “logra descubrir la base de metafísica idealista en que se apoya el positivismo”; sin embargo, hasta hoy no existe un estudio que explique la recepción de Nietzsche en la filosofía, pues como se sabe, los textos del filósofo alemán fueron manipulados por su hermana, la antisemita Elisabeth Förster-Nietzsche. Sin contar con que no se conoce con exactitud las ediciones leídas por los ateneístas, aunque Reyes, Henríquez Ureña y Caso mencionan frecuentemente El nacimiento de la tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 28 de octubre de 1909, como una idea original de Caso, se instaló el Ateneo de la Juventud en el salón de actos de la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Ese día se efectuaron elecciones, quedando como primer Presidente Antonio Caso. El Ateneo funcionó como un espacio quincenal, abierto al público, en el que los miembros se reunían a leer su producción personal. Como afirma Fernando Curiel, “Ateneo de la Juventud” es un nombre que al mismo tiempo se inserta en una tradición mexicana de las asociaciones intelectuales y sugiere la idea de la renovación generacional; pero sobre todo fue un grupo conformado por una élite que aspiraba al poder cultural. Con esta regularidad continuó funcionando hasta principios de 1914, durante el periodo de Victoriano Huerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El maestro Caso&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Desde 1906, Caso había resultado ganador en un examen de oposición para la clase de Historia, pero el jurado lo consideró muy joven para impartir la materia. Al año siguiente había sido designado profesor de Conferencias Ilustradas sobre Historia y Geografía, en la Escuela de Artes y Oficios para Hombres. Pero su fama como profesor va unida a la fundación de la Universidad Nacional el 22 de septiembre de 1910, luego de que Justo Sierra nombrara Rector a un antiguo católico maximilianista, Joaquín Eguía Lis, y a Antonio Caso como Secretario. Pocos después, respondió al positivista Agustín Aragón, quien argumentaba que la fundación de la Universidad era un retroceso porque abría la puerta a la metafísica; Caso insistió en que el Positivismo no había dejado de ser una fe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;¡Qué tremendo sería nuestro destino si, al sacudir el yugo de la Iglesia Católica, hubiésemos de caer necesariamente bajo la férula de ese ‘catolicismo sin cristianismo’, de ese ‘seudocatolicismo laico’, de ese monstruoso organismo político que preconizó en sus delirios de dominio universal aquel teócrata de la humanidad, espíritu gemelo de los Inocencios y los Hildebrandos, el genial e irreverente discípulo del socialista Saint-Simon, a quien veneráis como a pontífice infalible! (Revista de Revistas, 26 de marzo de 1911)&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, luego de que Francisco León de la Barra nombrara a Vázquez Gómez, antiguo enemigo de los ateneístas, Secretario de Instrucción Pública (mayo de 1911), Caso renunció a su cargo. A partir de entonces, ocuparía cargos de diversa categoría en la Universidad Nacional, pero siempre considerando que su principal responsabilidad era el magisterio. En este aspecto, fue fundamental para la siguiente generación, pues dio a conocer el pensamiento de un gran número de autores europeos, fundamentalmente franceses, y expuso de manera sistemática disciplinas como la Sociología y la Estética. Su grandilocuente estilo oratorio convenció a los alumnos que asistieron a sus clases entre 1909 y 1916, muchos de los cuales guardaron un recuerdo emocionado de esos años (de los futuros Contemporáneos, algunos prefirieron desertar y otros se le enfrentaron por escrito). Jorge Cuesta, por ejemplo, escribe del maestro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Lo dejé [el libro Problemas filosóficos] alimentando un amargo sentimiento de impotencia, del que sólo me alivió la esperanza que puse en sus lecciones orales. No asistí sino a una o dos: salí de ellas más desalentado que antes. El entusiasmo pedagógico era algo que no había encontrado todavía en mi vida escolar. La exaltación de sus gestos y de su voz sólo consiguió atemorizarme. Yo pretendía, ingenuamente, que la filosofía era un ejercicio intelectual esforzado, pero tranquilo. Su exuberancia excedía mi poder, y tanto, que tuve miedo que la decepción de mí fuese allí definitiva.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez, la generación más afín a su magisterio fue la de los “Siete Sabios” (Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo Toledano, Alberto Vázquez del Mercado, Antonio Castro Leal, Alfonso Caso, Teófilo Olea y Leyva y Jesús Moreno Baca), la cual formó incluso una Sociedad de Conferencias similar a la del Ateneo de la Juventud. Escribe Gómez Morin:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;En el inolvidable curso de Estética de Altos Estudios y en las conferencias sobre el Cristianismo en la Universidad Popular, estaban González Martínez y Saturnino Herrán y Ramón López Velarde y otros más jóvenes. Todos llevados allí por el mismo impulso.&lt;br /&gt;En esos días, Caso labraba su obra de maestro abriendo ventanas espirituales, imponiendo la supremacía del pensamiento, y con ese anticipo de visión propio del arte, en tono con las más hondas corrientes del momento, González Martínez recordaba el místico sentido profundo de la vida, Herrán pintaba a México, López Velarde cantaba a un México que todos ignorábamos viviendo en él. (1915)&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante, tuvo como discípulos a Eduardo García Máynez, Oswaldo Robles, Guillermo Héctor Rodríguez, Francisco Larroyo y Andrés Henestrosa. Afirma Carlos Monsiváis: “Como en México las generaciones ya no tienen maestros directos sino maestros indirectos (el maestro directo Antonio Caso murió definitivamente en México, nadie puede conmoverse por asistir a una clase), el magisterio se ha trasladado a los libros y uno se conmueve a través de ellos.” Por esta razón, vale la pena transcribir el testimonio de una de sus alumnas, Concha Álvarez (citada por Krauze):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Se hizo el silencio expectante. Empezó a hablar el maestro. El tema del día era Sócrates. Ante nuestros ojos asombrados resucitó la sociedad fastuosa y refinada de Atenas, la ciudad llena de las obras de arte más grandes de todos los tiempos; la vida del ateniense fuera de su casa, siempre en el ágora, en el gimnasio, en la asamblea, en las calles de su querida Polis.&lt;br /&gt;Y la política apasionando su espíritu, su democracia amenazada por ambiciones ávidas de la herencia de Pericles.&lt;br /&gt;En ese ambiente situó a Sócrates. “Feo, chato, ventrudo, allí donde todos los hombres eran hermosos. Recorría las calles de Atenas inquietando los espíritus de sus conciudadanos, con preguntas capciosas: “¿Qué es el bien? ¿Qué es la virtud? ¿Es una ciencia? ¿Se puede enseñar?”&lt;br /&gt;“Los atenienses se irritaban, sentíanse lastimados, confundidos. La ironía de Sócrates rompía la cáscara de su vida fácil, les preocupaba. Y Atenas empezó a odiar al terrible dialéctico. Sócrates, indiferente, recorría la plaza publica desempeñando su oficio perpetuo de despertar almas e inquietar con las grandes inquietudes las conciencias.”&lt;br /&gt; Y así continuó la cátedra, hasta la muerte del filósofo que describió según la célebre Apología de Platón: “Sentí que mis lágrimas corrían en abundancia y me cubrí la cara con el manto para llorar sobre mí mismo. Pues no era la desgracia de Sócrates la que lloraba sino la mía, el pensar en el amigo que iba a perder.”&lt;br /&gt;Terminó la clase. Nadie se movió de su asiento. Un silencio recogido, emocionado, siguió a sus últimas palabras. Fue después, pasada un poco la emoción, que estalló el aplauso.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posteriormente, entre sus alumnos se encontraban varios de los miembros de Contemporáneos (Cuesta, Owen, Ramos), pero sus ideas no lograron satisfacer las inquietudes estéticas y filosóficas de esa generación y por ello, existen varias alusiones en su contra en la obra de varios de ellos o francas burlas como la “noticia” de que el maestro Caso había raptado a una mujer en Puebla, aparecida en la revista estudiantil San-Ev-Ank. Tal vez, Carlos Pellicer sea el único poeta de esa generación que lo recordaba con admiración:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Me acerqué una vez al maestro Caso para decirle que si me permitía que yo le leyera unos versos, y el pobre tardó mucho para decirme que sí. A pesar de eso, le agarré la palabra y me presenté en su casa unos días después a la hora indicada, a las ocho de la noche. Yo llevaba como tres kilos de papel echado a perder. El maestro me aguantó como hora y media. Después de la hora y media yo prudentemente guardé mis hojas y entonces él, después de una pausa, me dijo: “Mi querido Carlos, qué mal está todo eso”. A los seis meses, echándole valor al valor me le acerqué otra vez a la salida de una clase en la Escuela de Altos Estudios, que estaba antes en Licenciado Verdad, donde se alojó la Rectoría después en tiempo del licenciado Vasconcelos, y le dije: “Maestro, yo quisiera leerle unos versos”. También tardó más que la otra vez. Me dijo que sí. Yo fui otra vez con una millarada de cosas muy largas y me dijo: “Querido Carlos, esto está peor que lo otro”. Todavía hubo un tercer acto con el maestro Caso y me dijo: “Todo eso está muy malo, muy malo”. El maestro Caso tenía una cultura retórica, sabía hacer versos, tenía un gran sentido poético y era muy mal poeta, pero sabía hacer las cosas, vamos, sabía eso que llamamos en todas las artes el oficio; lo sabía muy bien. En esa última ocasión me estuvo dando consejos, me acompañó hasta la puerta y le dije que próximamente marcharía a Sudamérica… En fin, volví a los dos años y medio y después de algunos meses, un día encontré al maestro Antonio Caso en la calle y le dije: “Maestro, ¿se atreve usted a recibirme?” Me dijo: “Sí, hombre, cómo no. ¿De qué se trata?” “De lo mismo”. Pues nada, a los dos días me presenté en su casa y entonces le leí seis poemas. Ya eran de otro modo y le leí una cosita muy pequeña que se llama “Recuerdos de Iza”, un pueblecito de los Andes. Él se me quedó mirando y me dijo: “Bueno, yo esperaba que tarde o temprano en usted tenía que surgir el poeta.” […] Pero ¿qué tal si en lugar de eso el maestro Caso me hubiera dicho: “Hombre, usted es un Victor Huguito”, o alguna cosa así, pobre de mí. No, las tres veces que yo consulté al maestro Caso y que él me dijo puntualmente “qué mal está todo eso”, pues yo allá en mis retiros de Colombia y Venezuela lo recordaba con una emoción muy sincera y efectivamente leía mis papeles y veía que aquello estaba muy mal.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esa etapa de su vida, Caso tenía presente el “activismo ético” del alemán Rudolf Christoph Eucken, de quien tomó la frase: “La idea tiende al acto”. Por eso, en su Estética (XI. Las artes impuras), justifica la acción del orador como un impulsor de la acción: “El poeta es un espectador de la vida. El orador un actor. Poesía quiere decir creación y contemplación; elocuencia, obra. Una oratoria que no tiende al acto, es pura declamación inconsistente, puro verbalismo irreal. Para invitarnos a reformar el mundo, a modelarlo, hablan los oradores…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Caso, universitario&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La diversidad de posturas políticas de los miembros del Ateneo, le permitieron al grupo tener presencia en los diversos regímenes del periodo revolucionario. Aunque los planteamientos de los ateneístas iban más allá de la visión académica, su ámbito fue el de la Universidad y la función pública. Para comprender el momento y las circunstancias de Caso, hay que señalar que la Universidad a lo largo de la década de los 10 fue sobre todo antimaderista y prohuertista. Según Garciadiego, esto se debió a dos causas fundamentales; por un lado, Madero pretendió dirigir la Universidad con dos ministros sucesivos, uno adverso a la comunidad universitaria (Vázquez Gómez) y otro, ajeno (José María Pino Suárez), lo que le valió serios problemas con la institución. Y por otra parte, Huerta, viendo los fracasos de Madero, decidió que tanto Instrucción Pública como la Universidad fueran dirigidos por miembros ilustres de la comunidad. Además, asegura Garciadiego, la experiencia personal de Huerta “le había enseñado que el progreso se logra, sobre todo, mediante la educación”, por lo que convirtió a la educación en pieza central de su política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el régimen de Madero ocurrieron tres importantes hechos en la vida académica. En primer lugar, se consolidó la Escuela de Altos Estudios, un ambicioso proyecto integral de Sierra y Ezequiel A. Chávez, que en la práctica fue una “institución de difusión cultural en lugar de una de investigación científica” (Garciadiego), la cual gracias a los cursos de Caso y Reyes, se convirtió en una escuela en funciones. Caso impartió unos cursos libres de Filosofía en junio de 1912 y de Estética en 1913, lo que contribuyó a cimentar Altos Estudios, una escuela que pasó por problemas de personal y de asistencia durante años. También durante el maderismo, se dio el movimiento oportunista que creó la Escuela Libre de Derecho. Varios abogados adinerados comenzaron a organizar y financiar un movimiento en contra de Luis Cabrera, director de Jurisprudencia, y como consecuencia iniciaron una institución privada: “Una educación superior privada era radicalmente contraria a lo propuesto por Sierra en 1910”, apunta Garciadiego. La Escuela Libre de Derecho fue apoyada por profesores en activo y retirados de Jurisprudencia. Caso –junto con otros cuatro profesores– aceptó dar clases en ella sin renunciar a Jurisprudencia. Finalmente, hay que mencionar la Universidad Popular creada en 1912 por una recomendación del Consejo Universitario, para seguir el artículo de la Ley Constitutiva, que decía que la Universidad Nacional debía desempeñar labores de difusión cultural. Caso, Henríquez Ureña y Reyes comenzaron a dar clases en esta institución:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;sus actividades consistirían en conferencias aisladas y visitas guiadas a museos y sitios históricos, y los conferencistas y guías, por lo general miembros del Ateneo, escogerían libremente el tema a tratar o el sitio a visitar, con la única restricción de que los temas políticos quedarían prohibidos. Los objetivos eran el mejoramiento de la situación de los obreros y sus familias, así como la promoción del nacionalismo por medio del conocimiento y la cultura. (Javier Garciadiego, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Rudos contra técnicos&lt;/span&gt;)&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nemesio García Naranjo, Ministro huertista de Instrucción tuvo mayor movilidad que sus antecesores, lo que le permitió consolidar el cambio de plan de estudios, iniciado en diciembre de 1913; este funcionario, escribe Garciadiego, “reconoció la grandeza de Barreda y la importancia que había tenido la escuela; sin embargo, alegó que después de casi cincuenta años de haber sido fundada la Preparatoria ya era decadente; que su rígido currículum había olvidado erróneamente, la educación moral”. Como resultado de esta reforma, la Preparatoria incluyó en su programa materias humanísticas. Aunque el autor de la reforma fue García Naranjo, debe señalarse que el movimiento ateneísta contribuyó a minar la hegemonía del positivismo, sobre todo por medio de las clases del filósofo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caso no era un intelectual antimaderista, pues al mismo tiempo que daba clases en la Libre de Derecho trabajaba como asesor legal de la Dirección de Correos. Además, Salvador Azuela afirma que “se sabe que Vasconcelos, maderista, obtuvo para él la secretaría del Ayuntamiento de la ciudad de México. A la caída de Madero, renunció al cargo para dedicarse a la enseñanza.” Pero tampoco era plenamente huertista pues fue la única voz universitaria que protestó por la militarización de la educación en la Preparatoria alegando que era más urgente hacer escuelas en los cuarteles que cuarteles en las escuelas. Sin embargo, tuvo una postura de omisión; es decir, luchó por darle autonomía a la Universidad y defendió la libertad de cátedra, pero al mismo tiempo, sus posturas “antipolíticas” eran una forma de legitimar el poder de facto (salvo cuando consideraba de izquierda al régimen).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Caso, el filósofo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Con la publicación de su primer libro, Problemas filosóficos (1915), Caso inició la organización de su pensamiento, aun cuando nunca pretendió crear un sistema. Parte de su obra fue concebida como complemento y resultado de sus clases, pero varios de sus libros fueron reuniones de artículos periodísticos. A pesar de todo, Caso, en medio de la polémica con su alumno Samuel Ramos, alardeaba: “Mientras su señoría escribe artículos de periódico, yo amontono libros, que me producen miles de pesos…” Dice Rosa Krauze que Caso publicó en la prensa y revistas especializadas, como El Universal (hasta su muerte), Excélsior y Revista de Revistas, artículos sobre filosofía, arte, moral, temas literarios, educativos, políticos “y aun sobre música que él conocía profundamente. Y con ellos iba formando libros… En otras ocasiones, Caso hacía exégesis filosóficas; tradujo y escribió libros de texto, también una Historia y antología del pensamiento filosófico y dos libros de poemas.” Pero el libro que resume su pensamiento personal fue La existencia como economía, como desinterés y como caridad (1916, reeditada y aumentada en 1919 y 1943).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caso, como dice Rosa Krauze “rehusó especular a través de ningún sistema […] urgido por la necesidad de dar salida a sus ideas, las desarrollaba casi siempre en forma de artículos que recogía para más tarde darles cierta unidad […] Aunque sería posible, como quieren sus exégetas, hallar un sistema filosófico en su producción, éste no fue el propósito del maestro”. En efecto, hay una serie de ideas constantes en su pensamiento filosófico, necesariamente sistemáticas, sin importar que haya sido su intención o no. Con ciertas variaciones, las siguientes son las ideas centrales de la filosofía de Caso expresadas entre 1906 y 1946.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio Caso escribió una extensa obra filosófica con la esperanza de que las ideas se convirtieran en actos y de que la elaboración del pensamiento tuviera consecuencias prácticas. El impulso de su obra se lo dio la lucha contra el positivismo, lo condicionaron las circunstancias históricas, pero hubo más, pues como dice Rosa Krauze, “hubo seguramente motivos más hondos”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Nosotros nos atrevemos a suponer que estos motivos tenían sus raíces en la religión personal de Antonio Caso.&lt;br /&gt;Caso profesaba el cristianismo. Ninguna figura como la figura de Cristo lo había cautivado más y a nadie amaba con mayor celo. “Para mí, confesó en alguna de sus entrevistas, Jesús es el modo de resolver todos los problemas.” Pero si amaba a Jesús, lo desvinculó de los dogmas de la iglesia.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, intentó convertir el cristianismo en la base de un pensamiento filosófico. La esencia del cristianismo, sin las ideas que fueron incorporadas por el catolicismo y el protestantismo, en su interpretación, se reduciría a dos enseñanzas: “el amor al prójimo y la vida eterna”. Como seguidor de Cristo, su pensamiento se inscribe en el idealismo objetivo, pues cree en la existencia de una realidad independiente del sujeto, creada por un ser divino. Pero Caso distingue dos formas de idealismo. Por una parte, el alemán, desarrollado por Hegel, del cual se distancia. En una conferencia pronunciada en agosto de 1917 en la Alianza Francesa, “La filosofía francesa contemporánea”, define el idealismo alemán:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Para los modernos filósofos germánicos, lo ideal es idéntico a lo real. Hegel fue el autor de la tremenda transformación de los valores de la palabra, al formular su célebre apotegma preñado de peligrosos corolarios metafísicos y morales: todo lo real es racional, todo lo racional es real.&lt;br /&gt;Ya se concibe entonces, fácilmente, cuál será la actitud de un pueblo que se convence de que el ideal está inmanente en las cosas del mundo. Creerá que la historia, por sí misma, va realizando el triunfo paulatino del bien. Que lo que sucede cúmplese en servicio de Dios, necesaria fatalmente, como se eslabonan por su intrínseca necesidad lógica las premisas de un silogismo.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caso toma partido por el idealismo francés, “menos dialéctico, menos inhumano”. Para él, los ideales de la Revolución Francesa consisten en “la colaboración efectiva, social, cristiana, del hombre con Dios. El mundo es objeto sumiso de la voluntad que realiza el ideal.” El hombre transforma la realidad y lucha contra ella. De aquí proviene la idea de ver la Historia como el desempeño del heroísmo humano. Y de Thomas Carlyle extrae la concepción heroica de los grandes hombres. A la clasificación de los héroes del historiador inglés, que incluye divinidades, profetas, poetas, sacerdotes, literatos y reyes, Caso agrega al filósofo y constantemente se refiere al “heroísmo filosófico”. En 1927, su alumno Samuel Ramos criticaría esta postura grandilocuente de Caso que ve a los filósofos de forma desmesurada, como grandes montañas y convierte “el drama histórico” en “un movimiento externo, con gestos y ademanes teatrales”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el idealismo de Caso contempla la oposición entre el espíritu y la materia, pues según su teoría “lo físico se caracteriza por un conjunto de notas espacio-temporales; lo psíquico es inespacial y sólo se da en el tiempo” (y por eso, siguiendo este planteamiento, el materialismo puede explicar la materia, pero no el espíritu). Para fundamentar esta idea, recurrió a la obra del francés Maine de Biran, espiritualista del siglo XVIII, cuyo pensamiento entroncó con el de Bergson a principios del siglo XX. Para Maine de Biran, el yo no sólo piensa y luego existe (cogito ergo sum) sino que también quiere (volo ergo sum). Así, en el acto de esforzarse, el yo conoce lo que es y lo que no es él mismo. Ese yo es capaz de conocer el mundo pero luego de convertirlo en un hecho psíquico, por eso “la percepción” es para Bergson una acción antes que un conocimiento. La razón no funda nada por sí misma, afirma Caso, sino que requiere de la evidencia y ésta sólo llega a la razón por medio de la intuición, una forma de percepción que penetra en el objeto a conocer. Es decir, de manera contraria al método científico de los positivistas que lleva extrae los datos del objeto al sujeto, el intuicionismo hace que el sujeto penetre en el objeto. Pensaba que la intuición es necesaria pues la razón pura no es capaz de penetrar el ser-en-sí, según la crítica de Kant a Aristóteles. Pero el conocimiento de la Fenomenología de Edmund Husserl hizo reflexionar nuevamente a Caso sobre el problema de la esencia. Husserl parte del “yo pensante” cartesiano y acepta toda la experiencia para percibirla y describirla. Gracias a la Fenomenología, Caso concluye que “los seres cambian” pero “las esencias permanecen inalterables”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Los objetos universales son siempre; no cambian, no se mudan, no se transforman. Un ser concreto e individual tiene historia. Los objetos universales no la tienen. Son fuera de todo tiempo y, no obstante, la intuición los ve, con la misma claridad, con la propia pristinidad con que contempla lo individual. Husserl […] declara que son, simplemente, “los últimos datos de la intuición”. […] Por esto dice el propio Husserl, con legítimo orgullo: el positivismo verdadero es el mío y no el de los filósofos empiristas: “el positivismo de las esencias”. (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;La existencia como economía, como desinterés y como caridad&lt;/span&gt;)&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El positivismo declaraba constantes las relaciones entre los entes, de tal manera que la filosofía sólo era una coordinadora de los conocimientos particulares. Así, la ley natural concibe la relación necesaria entre causa y efecto. Caso inicia su crítica contra el Positivismo en dos aspectos. Como dice Rosa Krauze, “si el conocimiento debía partir de la experiencia, había que aceptar ‘toda la experiencia’, sin condiciones, sin límites, sin restricciones de ninguna especie. La metafísica y la religión también nacían de la experiencia”. Pero además, Caso encuentra una serie de eventos no necesarios. Así como una ley física no explica un fenómeno biológico, la suma de las leyes científicas no explican la totalidad; hay eventos no necesarios o “desinteresados”: la caridad, el heroísmo y el arte. Para Caso, el “estado económico” es el de la necesidad, pues el ser biológico destina su energía a sobrevivir y sólo el excedente de energía le permite modificar su forma de vida. De aquí se desprende el pensamiento moral y estético de Caso. Por un lado, la caridad y el heroísmo son acciones desinteresadas, basadas en el bien moral que no tiene justificación “científica”. Y por otra parte, como afirma Juan David García Bacca, Caso piensa que es preciso dejar el estado de economía para ascender al estado de desinterés, estético. Curiosamente, las matemáticas son en el pensamiento de Caso un instrumento para dejar el estado de economía: “Merced al lenguaje del matemático, se descubre la ARMONÍA del UNIVERSO.” Es decir, la idea de la belleza proviene, en última instancia, de una comprensión científica del universo; parece una manera de superar el pensamiento platónico depositando la belleza no en el mundo de las ideas sino en el de la ciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Estética de Caso proviene, pues, del excedente de energía que permite superar el “estado de economía”. Ese excedente tiene un primer ámbito en el que se desarrollan combinadamente las capacidades lúdicas y las artísticas, afirma en consonancia con Schiller. El arte supera la etapa moral, pues no debe juzgarse al arte por sus valores morales, ya que su finalidad no es el bien, sino una “finalidad sin objeto”; cuando se habla de lo bueno, lo útil y lo agradable, hay un interés de parte del que percibe el fenómeno, pero cuando el espectador habla de “lo bello” hay un desinterés, “un objeto que satisface sin interés alguno es bello”. Por eso, el arte excede a su vez la etapa utilitaria y moral para convertirse en una “proyección” (Einfühlung), es decir, el espíritu humano se “proyecta” en el mundo, siendo así el arte una forma en la que el ser humano se hace objetivo, pero al mismo tiempo se encarga de transformar la idea en acto. Pero no se trata sólo de decir sino de expresar: no enunciar lo que se siente sino de proyectar los sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caso, siguiendo a Kant, contrapone lo bello a lo sublime, dos conceptos en constante lucha. Por un lado, “la razón advierte su impotencia para ahondar el infinito”, es decir que la inconmensurabilidad de la naturaleza se encuentra lejos de proporcionar placidez al espíritu; el sentimiento que tiene el hombre ante esa desproporción es lo sublime. La belleza, por su parte es considerada por el espíritu como algo conquistado, una posesión del espíritu. Así, lo sensible (o captado por los sentidos) “se torna simbólico del sentimiento”. De aquí se desprende una postura personal de Caso que concibe al arte como un símbolo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cuando un árbol, un sauce, inclina su follaje sobre la lámina de un lago, el alma del poeta fuga de sí mismo, se unifica con el follaje lánguido del sauce, y llora con él sobre el lago en silencio. Es que ha infundido, simpáticamente, su dolor en un árbol que se inclina. Si el ciprés apunta al cielo, la intuición poética sube por el ramaje que asciende, y hace el árbol erecto, un episodio de su anhelo infinito. El hombre consuela a sus queridos muertos con el signo del ciprés que apunta al cielo. Es decir, se consuela a sí mismo. La pujanza rectilínea del árbol sagrado, muestra constantemente, dentro de la conciencia, esa región verdadera o quimérica, pero humanísima al cabo, en que nada se olvida, porque nada perece.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este pensamiento estético confluye con el arte simbolista, pero sin el fundamento hermético que le dieron sus fundadores, como Baudelaire. Finalmente, el arte según Caso debe ser la ejecución personal de la obra, cada vez más acotada por “la máquina” en las sociedades modernas. El cinematógrafo, la fotografía y el fonógrafo son aparatos al servicio de esquemas, es decir, de repeticiones. Así, el arte contemporáneo, basado en la maquinización y en la producción en serie, sería la expresión de “la decadencia de la cultura auténtica”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caso publicó dos libros de poesía, Crisopeya (1931) y Políptico de los días del mar (1935), además de su poema dedicado a Juárez . Son dos colecciones de poemas escritos según las convenciones de la poesía del Porfiriato. Sobre todo, se observa la influencia de Díaz Mirón y Othón, así como sus aficiones literarias (El poema del Cid, La Fontaine, Confucio, Dante, La Biblia), pictóricas (Carducho, Velázquez) e históricas (China, Persia, Turquía, Roma, la España del siglo XVII, Europa del siglo XVIII). Más cercanos a la lírica española que las influencias francesas, sus poemas son esencialmente sonetos descriptivos de tema histórico y moral. Sólo la joven generación de la revista Barandal, dirigida por Octavio Paz, hizo un comentario irónico sobre Crisopeya. Sin embargo, es importante considerar a Caso en el corpus poético del Ateneo, pues aunque escribió y publicó sus poemarios veinte años después que sus compañeros de grupo, con este aspecto de su obra revela ciertas ideas constantes en la poética Simbolista y habla de la perdurabilidad de una tradición hispanófila, bucólica y parnasiana, aun cuando sea de manera marginal. Ciertamente, Caso fue incapaz de apreciar el arte posterior al Modernismo, a la pintura impresionista o a la música de Debussy; y por esta causa, su Estética es a la vez un testimonio de las inquietudes intelectuales desde el fin del Porfiriato hasta mediados de los años veinte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como puede verse, Caso no sólo se dedicó a derrumbar el pensamiento positivista, sino que construyó una filosofía basada en el espiritualismo y el intuicionismo, la cual sirvió como base de una reforma educativa necesaria, durante el periodo de Huerta. No piensa así Octavio Paz, en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El laberinto de la soledad&lt;/span&gt;: “Caso y sus compañeros destruyen la filosofía oficiosa del régimen sin que, por otra parte, sus ideas ofrecieran un nuevo proyecto de reforma nacional. Su posición intelectual apenas si tenía relación con las aspiraciones populares y con los quehaceres de la hora.” Tales “quehaceres de la hora” serían los intentos por minar la ideología positivista concentrada en la frase “orden y progreso”, los cuales concentraron a la juventud intelectual de la ciudad de México, por lo que no puede asegurarse que hayan sido ajenos a un interés social. Además, debe agregarse que en sus clases de Filosofía planteó, hacia 1915, la necesidad de encontrar lo propiamente mexicano, por lo que se le debe considerar el iniciador de la Filosofía de lo Mexicano que posteriormente desarrollaron Samuel Ramos, Emilio Uranga, Leopoldo Zea y el propio Paz. Caso adaptó el término bovarismo, utilizado originalmente por Jules de Gaultier para explicar las personalidades que “se conciben distintos de como son”. En el pensamiento de Caso, el “bovarismo nacional” intenta explicar al mexicano como un pueblo que niega lo que es y que se empeña en afirmar lo que no es. De ahí, la “imitación extralógica” del mexicano, que sigue modelos extranjeros de manera innecesarios y superfluos. Ambos términos, en el pensamiento político de Caso, son obstáculos para lograr la unidad nacional, vista por él como una “homogeneidad cultural” llevada a cabo por la “raza triunfante” en la Conquista, es decir, España. “Antonio Caso –escribe Mónica Chávez González– reconoció en el indígena a un ser susceptible de ser civilizado mediante una educación que propagara los valores occidentales que, por historia, corresponden al país. Esto consistía en enseñarle el idioma castellano, la religión católica y la forma de propiedad privada.” Para la construcción de un proyecto nacional, Caso veía la necesidad de una élite intelectual que escribiera, formara discípulos y produjera teoría. A eso dedicó su esfuerzo luego de que el Ateneo se desmembrara con la salida de México de Henríquez Ureña y Reyes. A partir de 1915, Caso decía haberse quedado “completamente solo”. Sin embargo, fue esa su mejor época como profesor pues, como indica Enrique Krauze, se convirtió en el guía de los pocos maestros de humanidades con los que contaba la Universidad y hasta los viejos positivistas, convencidos de la falsedad de las ideas comptianas que habían profesado, le cedieron sus clases. Era al mismo tiempo, director de la Escuela Nacional Preparatoria y profesor de Ética, Psicología, Lógica y Problemas filosóficos; de Filosofía en Altos Estudios y en la Escuela Normal para Señoritas; y de Sociología en la Escuela de Jurisprudencia. Más adelante, fue Rector de la Universidad, por breves periodos, del 7 al 11 de mayo de 1921 y del 12 de diciembre de 1921 al 28 de agosto de 1923. Defendió la idea de la Autonomía de la Universidad, como profesor y como funcionario; en 1917 había asistido a la Cámara de Diputados para pedir la autonomía de la Universidad, al lado de su hermano Alfonso, Antonio Castro Leal, Manuel Gómez Morin, Vicente Lombardo Toledano y Alberto Vázquez del Mercado, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de 1921, cuando pronunció su discurso de ingreso a la Academia Mexicana (Comento breve de la Oda a la música de Fray Luis de León), comenzó a recibir condecoraciones, homenajes y distinciones. Ese mismo año fue enviado a Perú como Embajador oficial de México al primer centenario de la Independencia de ese país, en el cual ofreció una serie de conferencias. También como orador, visitó Chile, Argentina y Brasil. En diciembre de 1924 regresó a Perú para participar en la conmemoración por los cien años de la Batalla de Ayacucho y viajó a Cuba. Entre las distinciones que recibe, pueden mencionarse –según enlista el Diccionario de escritores– sus nombramientos como Profesor emérito de la UNAM, Director Honorario de la Facultad de Filosofía y Letras, socio del Instituto Internacional de Sociología de París, miembro honorario de la Academia de Historia de Buenos Aires, del Ateneo de Santiago de Chile, de la Sociedad de Geografía de Lima, de la Sociedad Nacional de Abogados de México y de la Sociedad de Geografía y Estadística de México. Miembro de la Academia Hispano-Americana de Cádiz, miembro correspondiente de las Academias de Historia de Colombia, de Letras de La Habana y de la Sociedad de Geografía e Historia de Costa Rica. Socio fundador de la Academia Mexicana de Jurisprudencia y Legislación, presidente del Conservatorio Nacional de Música y Declamación, presidente del Consejo de la Universidad Femenina de México, y miembro fundador de El Colegio Nacional, donde dio conferencias sus últimos años. Curiosamente, Caso no formó parte de la Casa de España en México (posteriormente, Colegio de México), posiblemente por reticencias ante la llegada de los intelectuales españoles en 1939. Mientras se encontraba en una sesión de Colegio Nacional, Antonio Caso pidió permiso para salir a tratar unos asuntos. Ya no regresó, pues murió en un hotel a unas calles de ahí, en brazos de una prostituta. “Nuestra muerte ilumina nuestra vida”, escribió Octavio Paz. Tal vez a la manera de Nietzsche, Caso intentó borrar la experiencia personal de su obra filosófica y sólo pretendió escribir de su experiencia intelectual. Pero el último momento de su vida revela una existencia íntima que no quedó patente en su obra, pero que hace de Caso un personaje desconocido, oculto por los ademanes teatrales que muchos de sus contemporáneos vieron tan huecos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Caso, el polemista&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Juan Hernández Luna enlista doce polémicas sostenidas por Caso entre 1911 y 1937. Con Agustín Aragón había discutido el problema de la fundación de la Universidad, en 1911, y la teoría de la historia del filósofo rumano Xenopol, en 1922. Ese mismo año debatió con Francisco Bulnes acerca del “porvenir de América Latina”; con Manuel Puga y Acal, en 1924, sobre el imperio de Maximiliano; con Alfonso Junco, en 1936, discutió el problema de “la existencia de Dios”; y finalmente, con su exalumno Guillermo Héctor Rodríguez debatió la pertinencia del neokantismo, en 1937. Todas ellas fueron discusiones poco trascendentes, sobre asuntos más o menos circunstanciales. Sin embargo, entre las polémicas de Caso destacan especialmente la que sostuvo con su exalumno Samuel Ramos (1927) y una serie de intercambios con Francisco Zamora, Vicente Lombardo Toledano y Eduardo Pallares sobre la orientación ideológica de la Universidad, el materialismo y el marxismo (1933 y 1935).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los dos primeros números de la revista Ulises (mayo y junio de 1927), editada por Xavier Villaurrutia y Salvador Novo, el joven filósofo Samuel Ramos publicó un balance crítico de la obra y el magisterio de Caso. El interés de Ramos al escribir sobre Caso era realizar un balance del hombre que representaba un punto de partida en la Filosofía del siglo XX. En su ensayo, básicamente lo acusaba de falta de argumentación en su obra, de pérdida de “la aptitud a la renovación”, de ignorar todo lo que se ha pensado después del Bergson, Croce, Boutroux y James, así como de dejar a medias el estudio de esos filósofos. Pero fundamentalmente, le reprochaba “abogar por la intuición en un país en que hace falta la disciplina de la inteligencia”. Ramos escribe que “la esencia del pragmatismo”, corriente en la que sitúa a Caso, “es demostrar que la facultad pensante no está al servicio de la verdad pura sino de las necesidades vitales humanas.” Curiosamente, Caso responde en términos no pragmáticos cuando afirma que no aboga por las ideas filosóficas “teniendo en cuenta las necesidades del país”: “Esto no me importa, o me importa en último término. Lo que me interesa es pensar.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La importancia de esta polémica en el pensamiento de Caso es que hace notar su alejamiento del pragmatismo, el cual le había servido para distanciarse del Positivismo. Pero luego de publicar su Sociología (1927), comenzó su distanciamiento del pragmatismo. Según Rosa Krauze: “Ya incorporado dentro de las nuevas tendencias, Caso se dirigió hacia el personalismo, siguiendo la línea de ideas que había apuntado desde su juventud. Su estudio quedó dividido en dos partes: el personalismo y el existencialismo, y el personalismo desde el punto de vista social.” Este último periodo de su pensamiento es influido por los acontecimientos históricos (la Segunda Guerra Mundial) y filosóficos (el existencialismo, Heiddeger) que pusieron en el centro del pensamiento metafísico a la muerte y la angustia. Caso prácticamente dejó terminado antes de morir un texto con reflexiones sobre estos temas, titulado “La muerte y el ser”. Aunque reconoce la genialidad de Heiddeger, no acepta las conclusiones a las que llega pues no hace ninguna referencia al más allá, con lo que considera que el filósofo alemán despoja a la existencia humana de sentido. Y aun más, se pregunta: “¿Acaso el nacimiento no implica también un misterio para el hombre?” El nacimiento, no la muerte “entraña la verdadera incógnita del hombre, el secreto de la existencia, el fundamento del existencialismo filosófico orientado hacia el principio y no hacia el fin” (El Universal, 3 de marzo de 1944). “El que aspira a lo eterno debe alcanzarlo, toda vida humana gravita hacia un centro fuera del hombre, porque el hombre mismo no es una meta, y nuestro destino es subsistir para dar pábulo al anhelo consubstancial de perfección.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Caso vs. Lombardo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Pero este planteamiento es apenas una parte de la postura de Caso, pues todavía formuló su idea del personalismo. En ella establece que la “persona humana” es la suprema categoría de la existencia. No obstante, el individuo no debe estar subordinado a la comunidad, ni viceversa; axiológicamente, ambos deben estar subordinados a la cultura: “La cultura como fin del individuo, implica la sociedad, y como fin de la sociedad implica al individuo”. Ya que Caso considera que el marxismo es una religión (“el marxismo-leninismo, como toda religión, implica un dogma y un mito particulares, un conjunto de prácticas culturales, un conjunto de organismos dispuestos a cumplir con los actos del nuevo culto y una ética derivada de la concepción del dogma”, Rosa Krauze p. 350), establece que el individuo debe tener derecho a la propiedad privada, siempre y cuando no pase de lo estrictamente indispensable. Caso es un demócrata que opina que este sistema político debe ser apenas un medio para conseguir la cultura. Pero en última instancia, el fin del hombre es Dios y no la sociedad; sólo un pacto con “la verdad cristiana” hará que las sociedades encuentren la satisfacción del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si por un lado, la polémica con Ramos marca el último periodo de su pensamiento filosófico; el debate con respecto a la orientación ideológica de la Universidad enfrenta a Caso con el materialismo, pensamiento al que siempre repudió.&lt;br /&gt;En 1929, un grupo de estudiantes de Derecho formó un movimiento para solicitar que se les incluyera en el Consejo Universitario. Luego de que las negociaciones fracasaran, el presidente Emilio Portes Gil acusó al movimiento de tener intereses secretos, por lo que procedió a cerrar la Escuela de Derecho. Los estudiantes comenzaron una huelga que amenazó con hacerse más grande, hasta que inesperadamente Portes Gil hizo una propuesta de Autonomía universitaria, ya que se encontraban próximas las elecciones en las que el gobierno tenía que rivalizar con el movimiento vasconcelista. Esta fue una medida que pretendía ganar el apoyo de los estudiantes, aun cuando la Autonomía concedida iba en contra de las peticiones estudiantiles, ya que la nueva Ley Orgánica establecía que el Rector sería elegido por el Consejo Universitario de una terna propuesta por el Presidente, y no al revés. Asimismo, el Presidente podía vetar las resoluciones tomadas por el Consejo y el Rector estaba obligado a rendir un informe anual al Congreso de la Unión y al Secretario de Educación. Aun cuando movimiento de estudiantes conocido como Generación del 29, y su líder más sobresaliente, Alejandro Gómez Arias, se convirtió en el símbolo de la Autonomía, Imanol Ordorika afirma que sus miembros prácticamente nunca llegaron a ocupar lugares en el Consejo Universitario. Al contrario, fue el grupo de los Siete Sabios, organizado alrededor de Antonio Caso, el que tuvo mayor control de la política universitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante, en septiembre de 1933, tuvo lugar en México el Primer Congreso de Universitarios Mexicanos, una asamblea nacional de rectores, profesores y representantes estudiantiles de 21 estados, a la que asistieron como invitados, el presidente Abelardo L. Rodríguez, el secretario de Educación Pública Narciso Bassols y el cuerpo diplomático. Antonio Caso fue designado miembro honorario, en tanto que Vicente Lombardo Toledano era representante de la UNAM y presidente de la comisión encargada de estudiar el tema de la “Orientación ideológica de la Universidad”. El documento redactado por esta comisión sostuvo que las universidades mexicanas “contribuirán, por medio de la orientación de sus cátedras y de los servicios de sus profesores y establecimientos de investigación, en el terreno estrictamente científico, a la sustitución del régimen capitalista, por un sistema que socialice los instrumentos y los medios de la producción económica”. Vale la pena citar las principales ideas del documento al que se opuso Caso. Las conclusiones aprobadas por la asamblea planteaban rematar los cursos de bachillerato con “la enseñanza de la filosofía basada en la naturaleza”, enseñar la historia “como evolución de las instituciones sociales, dando preferencia al factor económico como factor de la sociedad moderna y, la ética, como una valoración de la vida que señale como norma para la conducta individual, el esfuerzo constante dirigido hacia el advenimiento de una sociedad sin clases, basada en las posibilidades económicas y culturales semejantes para todos los hombres”. Asimismo, se planteaba que las universidades contribuyeran al conocimiento “de los recursos económicos de nuestro territorio, […] de las características biológicas y psicológicas de nuestra población y al estudio de nuestro régimen de gobierno”. También proponía la necesidad de proveer económicamente de forma vitalicia a los “elementos de cualidades de excepción” para que puedan dedicarse desde su etapa de estudiantes, “con toda tranquilidad y entusiasmo”, a la investigación científica. Y finalmente, establecía que los graduados de las instituciones universitarias deberían prestar un servicio obligatorio y retribuido por un año en el sitio considerado necesario por la institución que otorgó el grado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe considerarse que el documento de la comisión era apenas un acuerdo de asamblea que debía plantearse ante el Consejo Universitario para que tuviera algún valor. En los puntos del documento, Caso vio –aun cuando no se mencionara explícitamente–, la influencia del “materialismo histórico”, así que en su intervención en la asamblea, se mostró en contra de que la Universidad adoptara un “credo” filosófico y que se opusiera a la libertad de cátedra. Si bien Lombardo y Caso discutieron posturas particulares acerca de la enseñanza de la Historia, la Ética y la Filosofía, en sus intervenciones destaca el tema del papel social de la Universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caso piensa que la Universidad es una comunidad de cultura, y que la cultura es la creación de valores. De tal forma que sus principales actividades son investigar y enseñar; es decir, la comunidad universitaria logra nuevos conocimientos, rectifica los anteriores y los transmite. Pero Caso afirma que la cultura es una finalidad, y Lombardo refuta este punto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;La cultura es un simple instrumento del hombre, no es por consiguiente una finalidad en sí. Y como afirmo que la cultura en sí y por sí no existe, también afirmo que la humanidad abstracta, que el bien en abstracto, no existen, porque ningún valor en abstracto existe. […] Cada régimen histórico ha tenido una cultura especial. ¿Por qué? Porque la cultura es justamente eso, valoración, expresión de juicios colectivos. […] No hay régimen histórico que no haya tenido a su servicio una manera de pensar la vida, una serie de juicios que tratan, en primer término, de hacer que perseveren, de hacer que se mantengan las instituciones que caracterizan a ese régimen histórico.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, Lombardo organiza su discurso contra la libertad de cátedra por considerarla falaz:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;El siglo XIX que creó el régimen capitalista es una etapa histórica en la evolución de todos los pueblos, etapa que ha formado una pedagogía capitalista. No ha habido, pues, tal neutralidad. La libertad de cátedra ha servido simplemente para orientar al alumno hacia una finalidad política, en relación con las características del Estado burgués. Ésa es la realidad. El Estado no ha sido neutral frente a las contiendas de los trabajadores, sino que todo él, a través de sus órganos, ha servido a una sola clase, a la clase capitalista; y la enseñanza de las escuelas oficiales no ha sido más que un vehículo para sustentar en la conciencia de los hombres el régimen que ha prevalecido. No ha habido tal libertad de cátedra. Hemos tenido, como siempre, una pedagogía al servicio del régimen.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que notar que ni Caso ni Lombardo consideran la Universidad como un espacio de discusión, sino que conciben al alumno como un actor más o menos pasivo de las enseñanzas, un individuo que acude a las aulas “a formar su criterio”. Además, Caso tiene un concepto de la libertad de cátedra curioso, por decir lo menos, como puede verse en un texto escrito en 1940, en el que expone su idea de la universidad novohispana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Comparemos […] el espíritu superior, libre, sincero, culto, de los doctores universitarios contemporáneos de Bucareli y de Gamarra, con lo absurdo del materialismo histórico como dogma intangible de la Universidad Autónoma. Recordemos a aquellos piadosos sujetos, sufragando en pro de la libertad de pensamiento; y a los modernos corifeos del materialismo marxista pretendiendo sofocar la libertad, bajo la irrisoria dominación de una tesis discutida y ya desprestigiada.&lt;br /&gt;¿Qué reflexionaremos como comentario indispensable de tan grave contraste?… Diremos que México se muestra, en lo que concierne a la Cultura, por debajo de lo que elaboró Nueva España. Diremos que parece que los siglos han desfilado en vano; que el pensamiento se ha entumecido y desnaturalizado; ¡porque no valía la pena de sufrir tantas revoluciones en pro de la Libertad política, intelectual y social, para venir a parar en la negación de aquella franquicia sagrada y bendita, sin la cual todas las demás salen sobrando: la libertad de pensamiento y de enseñanza!&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, es necesario ver esta polémica como la expresión de un enfrentamiento mayor entre el régimen y la Universidad. Como afirma Imanol Ordorika:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Esta confrontación era, al fin y al cabo, la síntesis de dos puntos de vista opuestos en cuanto al papel social de la educación superior; reflejaba la lucha entre los que exigían compromiso social para la solución de problemas prácticos de desarrollo y los convencidos de que la única responsabilidad de la Universidad estribaba en adquirir y proporcionar el saber en un sentido abstracto.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de ambas intervenciones, la asamblea votó a favor de Lombardo por 22 votos, contra 9 para Caso, a pesar de que este último había amenazado al finalizar su intervención: “Hemos de hacer colectivismo o hemos de irnos de las aulas. Señor rector de la Universidad Nacional: si esto se aprueba, el profesor Caso deja de pertenecer a la universidad. Os lo protesto de todo corazón, con toda mi alma.” Una vez que se clausuró el Congreso, los estudiantes católicos dirigidos por Manuel Gómez Morin y Rodulfo Brito Foucher, escribe Lombardo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;contando con el apoyo decidido de la prensa, de la iglesia católica, y de los elementos llamados comunistas –en México estos extremos se han juntado muchas veces– pasaron de las palabras a los hechos. Se apoderaron del edificio de la rectoría de la Universidad por la fuerza. El gobierno se cruzó de brazos y dejó hacer. El rector Medellín se encerró en su casa y la más alta institución de cultura de México, cayó en manos de los partidarios del irracionalismo filosófico.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Federación Estudiantil dirigida por los católicos “azuzados por Brito, asaltaron las oficinas de la confederación, sacaron los muebles, prendieron fuego al archivo y recorrieron las calles de Argentina, Justo Sierra, El Carmen y San Ildefonso gritando mueras a Medellín, a Lombardo, a la universidad marxista, al gobierno y vivas a Antonio Caso y a la libertad de cátedra”. Lombardo y sus colaboradores salieron de sus oficinas, expulsados por los conservadores que quedaron al mando de la universidad; al mismo tiempo, Caso renunció a sus cátedras hasta que no desapareciera la reciente indisciplina. El Consejo Universitario acordó la remoción de Brito Foucher, director de Derecho, luego de acusarlo del caos de la Universidad así como de haber provocado la renuncia en masa de sus profesores, de utilizar la dirección de la escuela para sus fines personales y de servir a grupos confesionales. Como respuesta, los alumnos de Derecho se declararon en huelga y tomaron la Rectoría, apoyando a Brito, pero Caso intervino “invitando a los huelguistas a que abandonaran las oficinas […] y lucharan por una verdadera reforma universitaria”. Pero luego de varias asambleas, la huelga se hizo general y los alumnos de Filosofía y Letras y Derecho apoyaron a Caso, provocando que los directores de todas las facultades renunciaran en masa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el debate continuó en los periódicos. Por un lado El Universal y Excélsior se declararon partidarios de Caso y el segundo llamó al marxismo “filosofía de cerdos” y a Lombardo “Lenin de patio de vecindad”. Y para Caso, a la ética marxista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;la constituye ese anhelo judío primordial, de dar la mano a todo lo bajo, a todo lo caído, a cuanto sea mezquino y numeroso, para exaltarlo a la cima donde sólo pueden aspirar el aire puro los optimates de la inteligencia y de la voluntad […] Pero es más; del mismo modo que el Contrato social, de Rousseau, cesó de tener importancia una vez realizada la Revolución Francesa, El capital de Marx, ya no reviste el interés que tuvo cuando causó la Revolución Rusa. Estamos “más allá del marxismo”. Ahora, el socialismo se combina en todas partes con un enérgico movimiento nacionalista. Nuestra Revolución tiene un perfil propio, y debe desembocar en un gobierno enérgico, de amplio sentido social; en un nacionalismo social. Esto es lo que ha realizado en Italia Mussolini; lo que hoy pretende lograr Hitler en Alemania.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha dicho que en 1933 el nazismo “aún no mostraba su verdadero rostro”, sin embargo, las mismas ideas mantuvo Caso hasta su último libro, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Evocación de Aristóteles&lt;/span&gt;, de 1946. Hernández Luna, seguidor de Caso, con su muy particular visión, deja ver que la Universidad, al oponerse a la implantación de la educación socialista, tendió lazos a las instituciones educativas más conservadoras de provincia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto aquella discusión habría de cobrar una significación de alcance nacional. La tesis de Lombardo fue extendiendo sus manos rojas por el Partido Nacional Revolucionario y por las Cámaras de Diputados y de Senadores, hasta quedar plasmada una año más tarde, en la reforma socialista del Artículo 3º Constitucional. La tesis de Caso arraigó tanto en la conciencia de profesores y estudiantes, que levantó en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la mayor parte de las universidades de provincia un macizo y alto muro de libertad docente y de investigación científica. Gracias a este muro la enseñanza universitaria pudo resistir los embates de la educación socialista y quedar fuera de los alcances del texto del Artículo 3º Constitucional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Universidad en manos de los católicos era un caso conflictivo para el gobierno, así que decidió otorgarle plena independencia. Medellín había renunciado a la rectoría y Lombardo a la Preparatoria. Ante la perspectiva de la elección de un nuevo rector, la prensa católica propuso de manera unánime a Caso, pero la Asamblea Constituyente nombró a Gómez Morin como Rector interino, con lo que terminó la huelga. Poco después, en octubre, el presidente Rodríguez y Bassols lanzaron una propuesta para otorgar la autonomía completa a la Universidad. El Congreso aprobó la Ley que la privaba del calificativo de “Nacional” puesto que no estaba comprometida con los proyectos del Estado. Esta ley convertía el Consejo Universitario en la máxima autoridad, y en el encargado de nombrar rector y autoridades universitarias. Gómez Morin fue ratificado rector, ahora por el Consejo Universitario, y comenzó una política “descaradamente clerical” (Hernández Luna) que le abrió la puerta a los jesuitas y a los pensadores francamente fascistas como Francisco Guiza y Acevedo. Si por un lado, la autonomía fue concedida por el gobierno para asfixiar económicamente a la Universidad en manos de los católicos; por otro lado, Gómez Morin pretendía convertir la institución en una Secretaría de Educación paralela, por lo que empezó el modelo de las “escuelas incorporadas”. De ahí su relación con la Universidad Autónoma de Guadalajara, la primera universidad privada de México (fundada en 1935). “Aparecen los ‘conejos’ y ‘los tecos’, grupos procedentes del Colegio Francés Morelos y de la Universidad Autónoma de Guadalajara, organizaciones de choque dirigidas por jesuitas que permanecen en la sombra” (Hernández Luna) y antecesores del MURO y de la actual organización secreta, el Yunque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la polémica sobre el marxismo continuó en los diarios, enfrentando a Caso con Lombardo Toledano y Francisco Zamora, profesor de Economía, a lo largo de 1935. Zamora, un polemista notable, sostuvo una serie de intercambios en los diarios en los que condujo a Caso a la base de su desacuerdo teórico con el materialismo histórico: “la sensación no es reducible al movimiento”, con que pretendía demostrar que el materialismo es incapaz de explicar el espíritu, porqué éste no ocurría en el tiempo y el espacio sino sólo en el tiempo. Zamora cita los trabajos de la psicología experimental de su tiempo para responder a Caso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Cualquiera que abra un compendio de psicología científica, aun cuando no sea de los más modernos, como del de James, por ejemplo, encontrará: primero, que las sensaciones se describen como corrientes centrípetas aportadas al cerebro por los nervios llamados aferentes; segundo, que esas corrientes, así como las centrífugas de los nervios eferentes, se consideran, no en sentido figurado sino real, como descargas de las células nerviosas, de tal manera que James compara la salida de una corriente de esa especie con la explosión de un arma de fuego; tercero, que la velocidad de esas corrientes ha sido medida, a partir de Helmholtz; y cuarto, que la voluntad se estudia como una compleja trama de movimientos.&lt;br /&gt;En otras palabras, a pesar de que la psicología siguió hasta hace poco un camino que ha dado motivo para que se le regatee el carácter de ciencia natural y aun el de verdadera ciencia –como dice Pavlov–, afirma las conexiones entre la actividad psíquica y el sistema nervioso. Y así ha podido reducir las sensaciones a corrientes de energía nerviosa, o sea, a movimiento.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caso, no obstante, se mostró irreductible, pues la separación de lo espiritual y lo material fue el centro de su pensamiento a lo largo de cuarenta años. Por lo que Zamora ve esta postura como “la expresión de un sentimiento, de una creencia mística”, y le reprocha a Caso que con sus fantasías de origen religioso se muestre incapaz de interpretar ciertos aspectos de la realidad cósmica. Zamora y Lombardo tienen una postura notoriamente distante de Caso, pues son los pensadores que separan el pensamiento socialista mexicano de las concepciones románticas e idealistas de sus antecesores. En el discurso de Caso, por el contrario, la fe habla en nombre de la ciencia; su ideología representa las posiciones de la clase media: “refleja las aspiraciones de la pequeña burguesía, que oscilando entre la clase capitalista y la proletaria, busca más allá de la realidad objetiva el punto de apoyo que en ella no encuentra”. Zamora llega por distintos medios a la misma conclusión que Rosa Krauze, su principal estudiosa: “el espiritualismo del señor Caso hinca sus raíces más en su inconsciencia que en su conciencia. Es un producto, no de su razón, sino de su sentimiento de clase. Tiene el valor de una creencia, más que el de una convicción científica. No puede ni debe, por consiguiente, ser discutido”. No debe dejarse de lado que el Ateneo de la Juventud postuló para la educación y la realidad mexicana una serie de valores humanistas abstractos y espiritualistas, en cuyas derivaciones, fecundas y nocivas, no debe soslayarse el pensamiento de Antonio Caso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-5320665884376404784?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/5320665884376404784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=5320665884376404784' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/5320665884376404784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/5320665884376404784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/08/antonio-caso-una-lectura.html' title='Antonio Caso, una lectura'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SnvvllZmCMI/AAAAAAAAAJc/fqrrGFxxz7w/s72-c/n080p10a.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-194639177838385084</id><published>2009-07-20T19:34:00.000-07:00</published><updated>2009-07-20T19:39:41.186-07:00</updated><title type='text'>John Ashbery, "En la granja del norte". Versión de José Balza</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SmUqUfb5N8I/AAAAAAAAAJM/RT3alc7IwnM/s1600-h/ashbery.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 216px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SmUqUfb5N8I/AAAAAAAAAJM/RT3alc7IwnM/s320/ashbery.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5360737462978688962" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En algún lugar alguien viaja furiosamente hacia ti,&lt;br /&gt;a increíble velocidad, viaja día y noche,&lt;br /&gt;a través de ventiscas y el ardor del desierto,&lt;br /&gt;                            cruzando torrentes, salva estrechos pasos.&lt;br /&gt;¿Pero sabrá él dónde hallarte,&lt;br /&gt;reconocerte cuando te vea,&lt;br /&gt;darte lo que tiene para ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco crece aquí,&lt;br /&gt;mas los graneros estallan con comida&lt;br /&gt;los sacos de alimentos apilados a los armarios.&lt;br /&gt;El arroyo corre con dulzura, cebando el pez;&lt;br /&gt;oscuridad de aves en el cielo. ¿Es suficiente&lt;br /&gt;que el plato de leche sea puesto por la noche,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que pensemos en él a veces,&lt;br /&gt;a veces y siempre, con mixtos sentimientos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-194639177838385084?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/194639177838385084/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=194639177838385084' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/194639177838385084'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/194639177838385084'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/07/john-ashbery-en-la-granja-del-norte.html' title='John Ashbery, &quot;En la granja del norte&quot;. Versión de José Balza'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SmUqUfb5N8I/AAAAAAAAAJM/RT3alc7IwnM/s72-c/ashbery.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-4169714055252226466</id><published>2009-03-26T13:08:00.000-07:00</published><updated>2009-03-26T13:12:15.699-07:00</updated><title type='text'>Un ideal dentro del Yo (Reflexiones sobre el centenario del Ateneo de la Juventud)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/Scvhetwi4mI/AAAAAAAAAJE/yWpIGYPdFLk/s1600-h/LAB310109-4.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/Scvhetwi4mI/AAAAAAAAAJE/yWpIGYPdFLk/s320/LAB310109-4.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5317591702836535906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Con las celebraciones del centenario del Ateneo de la Juventud volverán a escucharse palabras como “belleza” y “humanidad” de la misma manera más o menos abstracta con que fueron enunciadas hace cien años. Se hablará de las derivaciones (directas o no) que este grupo intelectual tuvo en nuestra tradición, como la tendenciosa defensa de la “libertad de cátedra”; o de la “batalla” que terminó en la autonomía concedida a la derecha universitaria y que permitió el magisterio, en la Universidad Autónoma de México, de fascistas como Jesús Guiza y Acevedo, preocupados por detener la amenaza del “materialismo histórico”. Y se explicará de nuevo cómo es que Próspero sometió las fuerzas de la naturaleza y triunfó sobre los instintos destructivos de Calibán y dio libertad a Ariel, el espíritu que se fortalece con la bondad y que ha servido de símbolo a la juventud para encaminar sus proyectos. Pero qué postura tomar si uno está del lado de Calibán, el caníbal que da una mordida en la cabeza de la racionalidad europea. Cómo es que se debe deslindar uno de la ideología ateneísta, si es que vale la pena y si es que a alguien le importa que se tome postura acerca de una discusión cerrada y que tal vez nunca se dio, pues nada más lejano que pretender cuestionar el “ateneísmo” que dio plumas como Alfonso Reyes, Enrique González Martínez, Rafael López y Pedro Henríquez Ureña y situó a México en medio del mundo, como si fuera una bella floración en el centro de la cultura occidental, que bebía su savia de las más profundas raíces griegas y cuya degustación del espíritu dionisiaco estuvo a punto de secar flor y fruto (¡o de transformarlos en: delirio creativo!), aunque afortunadamente triunfó el bien, y se esterilizó el helenismo para utilizarlo como una salutífera pedagogía destinada a nutrir el espiritualismo inoculado en la juventud que comenzó a educarse en “las humanidades” durante el huertismo. Un pequeño grupo de personas que de manera tensa y activa se nutrían y convivían para formar esa alta cultura ¡tan necesaria! y que por lo tanto volvía indispensable a la élite que la produjo (parafraseo a Henríquez Ureña); un pequeño grupo actuó para construir, pero construir hacia adentro, si es que puede decirse de este modo, ya que la construcción fue interior en gran medida. ¿O es que fue exterior? ¿Es que sus esfuerzos se desbordaron y crearon “algo” a lo que podamos llamar de alguna manera? Pues es que paradójicamente, la libertad fue interior y trabajó en secreto, dentro del sí-mismo de cada uno de sus integrantes para producir la expresión artística, para brotar como una sustancia frutal que se manifiesta cuando la estación manda que explote el fruto. Algo que estalló hacia adentro, en la maduración de una obra personal que, a su vez, esculpió la interioridad de cada uno de esos artistas dedicados a construir sus propios valores y seguir apasionadamente sus creaciones morales (de ahí que su Estética se encuentre apuntalada firmemente sobre su Ética). Paradójicamente el Ateneo de la Juventud fue una agrupación que se vio en la necesidad de pactar políticamente para darse su sitio como élite, al mismo tiempo que la tensión interna fue cediendo para dejar ver individualidades. Dentro de ese “Yo empírico” sometido a las leyes de la naturaleza existía otro “Yo inmaterial”, a salvo de la contingencia del mundo (Isaiah Berlin). Al quitar esa endeble cáscara con la que el “Yo empírico” cubre la personalidad profunda del artista se descubre un ideal auténtico, trabajado en la soledad. Idealismos aparte, éste debe ser retomado, arrojado al mundo para frotarlo con él y saber qué carga de verdad oculta. De verdad estética, se entiende. Y esa obra generacional se expondrá ante aquel que quiera cuestionarla, siempre y cuando el que cuestione pierda toda infalibilidad. Todo esto no es una Verdad, sólo es algo que así me represento para poder explicarme el por qué se debe “salvar” (aunque no me corresponda, ni sea yo el indicado para “salvar” nada) ese ideal estético construido por cada uno de esos artistas reunidos hace cien años en el Ateneo de la Juventud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-4169714055252226466?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/4169714055252226466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=4169714055252226466' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4169714055252226466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4169714055252226466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/03/un-ideal-dentro-del-yo-reflexiones.html' title='Un ideal dentro del Yo (Reflexiones sobre el centenario del Ateneo de la Juventud)'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/Scvhetwi4mI/AAAAAAAAAJE/yWpIGYPdFLk/s72-c/LAB310109-4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-1191147525771619433</id><published>2009-01-31T11:59:00.000-08:00</published><updated>2009-01-31T12:01:46.551-08:00</updated><title type='text'>La poesia en Mexico durante los años de la Revolucion</title><content type='html'>I. Los jóvenes ateneístas al interior de la Revista Moderna&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los integrantes del Ateneo de la Juventud se educaron artísticamente en el Porfiriato: se formaron leyendo a los primeros modernistas y comenzaron su carrera colaborando en las principales revistas del régimen, la Revista Azul y la Revista Moderna. Casi ninguno de ellos dio muestras de querer la disolución del régimen. En todo caso, soñaron con su pronto fin en términos democráticos. Cuando Porfirio Díaz le contestó al reportero James Creelman que México estaba listo para la democracia, los jóvenes escritores vieron cerca el camino de la sucesión. Lo verdaderamente importante era consolidar los nexos con el poder y asegurar la herencia de Justo Sierra, el Ministro de Instrucción Pública. Los actores de esta transición: una generación con edades que oscilaban entre los 17 y los 34 años en 1906 cuando se fundó la revista Savia Moderna (el mayor, Enrique González Martínez y Alfonso Reyes y Julio Torri, los menores) fundaron primero la Sociedad de Conferencias y, posteriormente, el Ateneo de la Juventud (28 de octubre de 1909).&lt;br /&gt;La Revista Moderna de México (1903-1911) de Jesús E. Valenzuela también acogió en sus páginas a los jóvenes escritores. Nombres nuevos como el de Abel C. Salazar se pueden leer desde el primer número (septiembre de 1903); así, en los años siguientes, la obra poética de los alumnos de los modernistas aparecería cotidianamente en la revista más importante de la década. Estos escritores tuvieron necesariamente cercanía con las poéticas que se impulsaban al interior de la revista: Enrique González Martínez, Manuel de la Parra, Roberto Argüelles Bringas y muchos de los poetas que luego serían miembros del Ateneo se iniciaron en la escuela del Simbolismo practicado por Nervo, Tablada o Díaz Mirón. Sólo varios años después, al consolidarse como grupo aparte, intentarían una renovación estética.&lt;br /&gt;Alfonso Cravioto –hijo del ex Gobernador de Hidalgo– dio a los jóvenes escritores la primera oportunidad de independizarse: con la herencia paterna alquiló una oficina en el edificio La Palestina, de la calle 5 de Mayo, y patrocinó la revista Savia Moderna que apareció de enero a junio de 1907. La publicación terminó cuando el mecenas se fue de luna de miel a Europa y dejó de suministrar el dinero necesario para subsistir. Los seis meses no fueron suficiente impulso para que el grupo continuara con vida propia, y al poco tiempo volvieron a las páginas de la Revista Moderna. En este segundo periodo formaron un grupo dentro de la revista y comenzaron labores paralelas como la organización de la Sociedad de Conferencias, que funcionaría de 1907 a 1909.&lt;br /&gt;Entre diciembre de 1907 y marzo de 1909, el incremento de poesía joven en la Revista Moderna fue notable: en este lapso aparecieron casi 60 poemas de los escritores que participaban al mismo tiempo en la Sociedad de Conferencias.&lt;br /&gt;Desde entonces, pueden observarse ciertas tendencias de las que saldrían las escuelas poéticas de los años siguientes. Brevemente, expongo las principales direcciones de la poesía joven en la revista de Valenzuela:&lt;br /&gt;1) En primer lugar, se encuentran los poetas que se iniciaron en el Simbolismo –algunos de ellos siguen muy de cerca a Nervo–: Luis G. Urbina, Enrique González Martínez, Manuel de la Parra, Alfonso Reyes y Luis Castillo Ledón. La figura de Luis G. Urbina fue importante para los ateneístas: desde 1901 se desempeñaba como Secretario Particular de Justo Sierra, Secretario de Instrucción Pública, puesto estratégico que lo situaba entre el poder cultural y la juventud literaria. Fue un poeta que no hallaba su sitio literario pues era llamado romántico por los modernistas y modernista por los románticos. Aunque había nacido en 1864 (era mayor que Nervo y Tablada), sólo fue aceptado de manera plena por los ateneístas. Entre Urbina y González Martínez puede verse una continuidad poética: la poesía conversacional, la construcción a base de símbolos y prosopopeyas, el tono vespertino de su obra, la noción del poema como mundo interior… Algunos de sus poemas tienen correspondencias conscientes; otros, evidencian intereses literarios sumamente cercanos. Véanse los siguientes ejemplos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dolor: ¡qué callado vienes!&lt;br /&gt;¿Serás el mismo que un día &lt;br /&gt;se fue me dejó en rehenes &lt;br /&gt;un joyel de poesía?&lt;br /&gt;(Balada de la vuelta del juglar, Luis G. Urbina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolor, si por acaso a llamar a mi puerta&lt;br /&gt;llegas, sé bienvenido; de par en par abierta&lt;br /&gt;la dejé para que entres… No turbarás la santa&lt;br /&gt;placidez de mi espíritu… al contemplarte, apenas&lt;br /&gt;el juvenil enjambre de mis dichas serenas&lt;br /&gt;apartaráse un punto con temblorosa planta…&lt;br /&gt;(Dolor, si por acaso…, de Enrique González Martínez)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía de González Martínez determinará la poesía de la primera mitad de la década de la Revolución. En ella encontraron inspiración autores como Porfirio Barba Jacob, Rodrigo Torres Hernández y los jóvenes estudiantes de la Preparatoria como Xavier Villaurrutia y Salvador Novo. Al interior del Ateneo, esta influencia continuará en la obra de Porfirio Barba Jacob. Su poema Canción de la vida profunda parece inspirada en un poema de Albert Samain; Fernando Vallejo, biógrafo del poeta colombiano, considera más cercana la influencia de González Martínez, pues la expresión “vida profunda” aparece en el soneto famosísimo Tuércele el cuello al cisne…: “Huye de toda forma y de todo lenguaje / que no vayan acordes con el ritmo latente / de la vida profunda…” Los cuarenta años de amistad entre González Martínez y Barba Jacob resultó provechosa para ambos, opina Vallejo. También lo fue para los jóvenes escritores que vieron en la obra de González Martínez una vía para continuar el proceso de independencia del poema.&lt;br /&gt;2) La presencia de Salvador Díaz Mirón sólo se observa de manera plena en la obra poética de Roberto Argüelles Bringas. Amado Nervo, caminando por la calle con el poeta, lo presentó a Luis Castillo Ledón con estas palabras:&lt;br /&gt;-Es el futuro gran poeta de México.&lt;br /&gt;No llegó, sin embargo, a reunir su obra y sólo hasta 1986 el crítico Serge I. Zaïzeff editó su poesía completa. El asunto principal de su poesía es la misma poesía: su obra es el resultado de una poética agresiva y exigente. Se ha dicho con razón que en su obra “la fuerza asfixia la fuerza”, pues fue un poeta que, dotado de una enorme fuerza expresiva, intentó domar la forma de la misma manera que Díaz Mirón. Una de las aportaciones formales del Ateneo fue el “bisoneto”. En esta composición los versos riman como en un soneto normal, y lo mismo ocurre con los hemistiquios, los cuales riman entre sí. El bisoneto “Ventarrón” es un ejemplo de su exigencia literaria:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bóreas, como un poeta sañudo que va de viaje&lt;br /&gt;al llegar de la montaña, los torrentes de armonía&lt;br /&gt;de su inspiración extraña desata en la vega umbría,&lt;br /&gt;en la azul linfa discreta y en el fondo del boscaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ante la ruina escueta gime un cántico salvaje;&lt;br /&gt;ya el ameno prado baña con furiosa gritería;&lt;br /&gt;bien sacude encina huraña con injuria ronca y fría;&lt;br /&gt;¡bien en la techumbre reta convulsivo de coraje!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Con su plectro imparte azotes! ¡Y al herir las cuerdas flojas&lt;br /&gt;de liras de árboles huecos de dolor arranca voces&lt;br /&gt;que se pierden dando botes...! ¡y vibrar hace congojas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que en gritos roncos y secos, como en corceles veloces,&lt;br /&gt;huyen, de sus raudos trotes rugiendo entre yertas hojas,&lt;br /&gt;como apóstrofes, los ecos que lastiman, como coces!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) Rafael López fue, durante sus años de la Revista Moderna, un ejemplo de Simbolismo decadentista: siguió los pasos de José Juan Tablada y de Nervo. Junto con el mismo Tablada, fue uno de los pocos poetas que rejuvenecieron luego de su contacto con la obra de López Velarde. Versatilidad literaria e ironía, caracterizaron su obra de madurez. Su poema Laguna de Chapala (1927) es un logrado homenaje paródico a La suave patria. En 1911 había publica su poema La leyenda de los volcanes, una de las pocas muestras de poesía de tema nacional en la Revista Moderna (el otro: Rubén M. Campos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí están, cual invencibles torres de Dios. Con herrumbres&lt;br /&gt;de cien siglos y despojos de cien razas. Sus pilares,&lt;br /&gt;sosteniendo de los cielos las espléndidas techumbres,&lt;br /&gt;lanzan al azul los duros capiteles de sus cumbres,&lt;br /&gt;calcinadas por el fuego de las púrpuras solares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) Desde abril de 1907 hasta marzo de 1908, Efrén Rebolledo envía a la Revista Moderna su poesía escrita en Japón. Frecuentemente comparado con Tablada con el fin de demostrar que Rebolledo no asimiló la poesía japonesa, se olvida que el joven escritor publicó sus poemas varios años antes que el autor de Li-Po. Octavio Paz resumió la discusión en su libro El signo y el garabato (1975) con este comentario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que Rebolledo conoció más íntimamente el Japón que Tablada, su poesía nunca fue más allá de la retórica ‘modernista’; entre la cultura japonesa y su mirada se interpuso siempre la imagen estereotipada de los poetas franceses de fin de siglo y su Japón fue un exotismo parisino más que un descubrimiento hispanoamericano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, los poemas de Rebolledo prepararon la curiosidad de los lectores por el Japón literario; es cierto que no salió nunca de los límites de su educación afrancesada pues Rebolledo es ante todo un parnasiano que se enfrenta por primera vez en la literatura mexicana ante un paisaje ajeno y recurre a su experiencia como lector de la literatura francesa para dar cuenta de su experiencia.&lt;br /&gt;5) Por último, la poesía de Othón (muerto en 1906) aparece en la obra que Alfonso Reyes, Luis Castillo Ledón y Alfonso Cravioto dieron a conocer en Revista Moderna. La cultura clásica de ambos escritores se acomodaba perfectamente con la visión arcádica del paisaje. Cuando se funda la revista Savia Moderna, los escritores se colocarían bajo la obra de Gutiérrez Nájera, pero también bajo la de Othón. El poeta potosino sería fundamental para el desarrollo literario: desde los modernistas porfirianos hasta López Velarde, hubo un reconocimiento general por su obra poética y una continuidad en el interés por el paisaje y por la sinceridad poética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. El proyecto cultural del Ateneo&lt;br /&gt;Aunque comúnmente se ha afirmado que el Ateneo no tuvo revistas, sus integrantes escribieron para casi todas las publicaciones del periodo. El propio González Martínez fue director de tres de ellas: Argos, Pegaso y México Moderno. Vasconcelos dirigió El Maestro, la revista que dio a conocer La suave Patria. Lo anterior, sin contar las revistas en las que los miembros del Ateneo colaboraron con frecuencia: La Nave, Nosotros, Revista de Revistas y El Universal Ilustrado. Fernando Curiel y Gabriel Zaid –los dos principales estudiosos de este grupo literario— han sostenido que los ateneístas prefirieron moverse en ámbitos distintos de los editoriales; tienen razón si se considera que sus publicaciones estuvieron al servicio de proyectos mucho más abarcadores: fueron funcionarios culturales, secretarios de Estado, rectores de la Universidad y diplomáticos. Sus publicaciones toman sentido en un contexto más amplio: por ejemplo, las ediciones de clásicos impulsadas por Vasconcelos son inseparables de la cruzada alfabetizadora.&lt;br /&gt;En 1908, al poco tiempo de creada la Sociedad de Conferencias, organizaron el acto para homenajear a Gabino Barreda, fundador de la Preparatoria Nacional. Sin embargo, el supuesto homenaje reconocía la importancia de Barreda y al mismo tiempo terminaba con el Positivismo como pensamiento pedagógico dominante. Pocos días antes del acto, Pedro Henríquez Ureña le escribe, pavoneándose, a Alfonso Reyes: “Nos hemos vuelto tan íntimos de don Justo”. Sierra, en efecto, había dado ánimos a la nueva generación y tenía a Luis G. Urbina, su Secretario Particular, mezclado con la juventud literaria. Pero una de las intenciones del Secretario de Instrucción era evitar que Díaz entregara la Preparatoria al clero (Zaid trata el tema ampliamente en su artículo “López Velarde, ateneísta”, incluido en el libro Tres poetas católicos). El homenaje causa el enojo de los positivistas pero consolida al Ateneo: Caso obtiene su primer puesto importante como Secretario de la Universidad. Este es el inicio de la toma del poder intelectual del grupo; pueden revisarse las biografías de los ateneístas y se estará ante una radiografía del poder de finales del Porfiriato.&lt;br /&gt;Escribe Gabriel Zaid en su ensayo “López Velarde, ateneísta”: “Lo lamentable es que los ateneístas soñaran con el poder tecnocrático de Parra o de Sierra: que prolongaran el porfiriato cultural, en vez de restaurar la autonomía de la república literaria, fundada libre por Altamirano”. Pero Altamirano no fundó la república literaria independiente, sino al servicio del nacionalismo liberal; y los ateneístas crearon un espacio intelectual legitimador que supo adaptarse a los distintos regímenes: Díaz, Huerta, Carranza y Obregón.&lt;br /&gt;Sin embargo, el Ateneo atravesó por un periodo de disgregación al terminar el huertismo. En general, habían apoyado al régimen de Huerta y habían contribuido a desprestigiar el régimen de Madero. Arrepentidos o no de su participación, contribuyeron a crear un ambiente de paz interior y de inquietudes estéticas en un país devastado. Quienes admiran a Antonio Caso como un hombre que mantuvo el espíritu universitario dando clases durante los días de la Decena Trágica, olvidan que el profesor impartía sus clases como una manera de no ver más allá de su salón y de evitar lo que llamaba “la pérdida de las bases aristocráticas de la sociedad”.&lt;br /&gt;Sin proponérselo, Caso fue un precursor filosófico de la Revolución: al rebatir el pensamiento de los positivistas mina las bases del régimen que se fundaba en el orden y el progreso. Es decir, se enfrentó con un pensamiento que intentaba hacer creer que “la inercia es el camino de la perfección” (en palabras de Alfonso Reyes). Pero Caso –tiene razón Enrique Krauze– “arrebató el pensamiento a los positivistas, pero sólo para dejarlo a los pies de los intuicionistas”.&lt;br /&gt;El huertismo fue el último espacio en que gozaron los ateneístas de relativa calma intelectual; lo vivieron con la ilusión de un Porfiriato restaurado que devolvería la paz tan dolorosamente lograda en el régimen de Díaz. En el año y medio que duró el régimen de Huerta, Nemesio García Naranjo terminó con los planes positivistas de estudios pero sólo para intentar la instauración de una educación “humanista” basada en el intuicionismo; Luis G. Urbina dirigió la Biblioteca Nacional; Enrique González Martínez trabajó en Instrucción Pública. Los siguieron los nombres de Francisco M. de Olaguíbel, Salvador Díaz Mirón, Ricardo Gómez Robelo y Porfirio Barba Jacob, entre otros .&lt;br /&gt;Si durante el Porfiriato los escritores se dedicaron en su mayor parte al periodismo, entre 1911 y 1920 la literatura se hizo cada vez más dependiente de la función pública: muchos de los ateneístas y sus contemporáneos tuvieron un cargo público o diplomático. En este aspecto, pueden encontrarse diplomáticos, funcionarios públicos, diputados, rectores de la Universidad, gobernadores, jueces y senadores. Además de los numerosos escritores que estudiaron Derecho –profesión cercana de las letras–, en este periodo se nota la importante presencia de un médico: Enrique González Martínez. Hubo periodistas que combinaron su trabajo con la crítica literaria y la investigación histórica. Otras ocupaciones fueron las de bibliotecario, burócrata y profesor, empleo cada vez más frecuente para los escritores. Se puede agregar a la lista un poeta empresario de visita por México (José Santos Chocano), un estudiante normalista muerto en la Revolución (Rodrigo Torres Hernández) y un sacerdote (Alfredo R. Placencia).&lt;br /&gt;El poeta colombiano Leopoldo de la Rosa, único en todo el siglo, no trabajó jamás: vivió de pedir prestado. Sólo una vez fue contratado: en 1921, por José Vasconcelos, para dar cuerda a un reloj de pared en la SEP. Según documenta Fernando Vallejo: “Tan parado como siempre siguió el reloj, y cuando Vasconcelos le reclamó a Leopoldo éste le respondió que era muy poco los seis pesos diarios que le pagaban. Heróicamente Leopoldo nunca trabajó”.&lt;br /&gt;Por último, debe decirse que la poesía de la década de la Revolución se produjo en la capital. Hubo sólo dos notables excepciones: Francisco González León y Alfredo R. Placencia, poetas que jamás visitaron la ciudad de México y que conocieron el prestigio literario hasta principios de los años 20. Debe decirse, por último, que tal vez a causa del desarrollo editorial y educativo, la mayor parte de los poetas proviene de sólo cuatro entidades del país: Distrito Federal, Jalisco, Veracruz y Guanajuato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Las aportaciones poéticas del Ateneo&lt;br /&gt;La obra poética del Ateneo escrita entre 1911 y 1915 se distinguió por continuar la de los modernistas (sobre todo las de Gutiérrez Nájera, Othón, Díaz Mirón y Nervo) incorporando las nuevas tendencias de la poesía francesa. González Martínez hizo popular la obra de Francis Jammes y gracias a sus traducciones volvió a tomar fuerza el prosaísmo: tal vez sea este autor la fuente del prosaísmo de López Velarde. Su libro de traducciones Jardines de Francia (1915) es una suma de las influencias francesas reconocidas a mediados de la década. A esta poética, ajena a lo inmediato, no tardaría en confrontarla la realidad. El mismo año de Jardines de Francia, Manuel Gómez Morín escribe su libro 1915 en el que, refiriéndose a su generación, afirma que con la Revolución “descubrimos que existía México”.&lt;br /&gt;La producción poética del Ateneo como grupo hegemónico se dio entre 1911 y 1915 (entre el fin de la Revista Moderna de México y el inicio de la poesía provincialista). Cuatro libros definieron el periodo: Lámparas en agonía (1910), de Luis G. Urbina; Los senderos ocultos (1911) y La muerte del cisne (1915), de Enrique González Martínez; y Con los ojos abiertos (1912), de Rafael López. Caro Victrix (1916) de Efrén Rebolledo puede considerarse el último gran libro instalado en el Modernismo “exterior”; es decir, el que a la manera de Díaz Mirón o Gutiérrez Nájera se preocupa por la escenografía y subordina el poema a lo visual. Otros escritores menores del Ateneo recogieron su obra en un libro y de manera tardía casi siempre: Manuel de la Parra (Visiones lejanas, 1914), Luis Castillo Ledón (Lo que miro y lo que siento, 1916), Eduardo Colín (La vida intacta, 1916), Erasmo Castellanos Quinto (Del fondo del abra, 1919). Es notable el caso de Alfonso Reyes, quien sólo hasta 1922 editó su primer libro de poesía, Huellas. Otros, como Roberto Argüelles Bringas, no lograron reunir en vida su obra poética.&lt;br /&gt;Con sus traducciones, González Martínez presentó a los poetas de su tiempo un vasto mapa de lo que la lírica francesa ofrecía a los escritores mexicanos. Esta visión significó mucho, pues presentaba a los escritores franceses que intentaban sacar a la poesía de su país de un punto muerto que –según el crítico Marcel Raymond- había alcanzado su momento más álgido en 1905.&lt;br /&gt;Entre Urbina y González Martínez, de 1906 a 1911, se va desarrollando una teoría estética fundada esencialmente en la influencia de los escritores neosimbolistas (especialmente, la de los poetas reunidos en la revista Phalange, antecedente intelectual de Paul Valéry; la relación de este grupo con la literatura mexicana ha sido comentada por Ulalume González de León en el prólogo a Obras escogidas de A. O. Barnabooth, de Valery Larbaud, México, Vuelta, 1987). Entre los postulados neosimbolistas que enuncia Marcel Raymond, algunos fueron seguidos fielmente por González Martínez:&lt;br /&gt;-La concepción de la poesía como una “metafísica informal” capaz de penetrar en la realidad y conocer el ser. (Salvador Elizondo, sobrino de González Martínez, se ha referido a la poesía como una “forma irracional de conocimiento”).&lt;br /&gt;-La imagen es la encarnación de los estados del alma que se expresa en la duración. (Nótese que la presencia del Intuicionismo filosófico en México introdujo la idea de “duración”.)&lt;br /&gt;-La única intención legítima para el poeta debe ser el conocimiento profundo de la realidad.&lt;br /&gt;-A pesar de la intención de aprender la realidad a partir de símbolos, los poetas desdeñan los símbolos indirectos; prefieren los símbolos no elaborados, los que se manifiestan “de manera natural”.&lt;br /&gt;No fueron muchos los cisnes que se pasearon por la literatura mexicana; ni Amado Nervo ni José Juan Tablada se distinguieron por poblar su obra de cisnes blancos. Por eso cuando Enrique González Martínez, en 1911, escribió el soneto en el que se alentaba a torcer el cuello al cisne de engañoso plumaje, más pareció una rebelión contra la estética parnasiana que una recriminación concreta contra los poetas mexicanos.&lt;br /&gt;Héctor Pérez Martínez, en una conferencia pronunciada en 1924, asegura que el soneto de González Martínez dio los lineamientos sobre la poesía escrita a partir de entonces. Esta nueva poesía fue caracterizada por la falta de atención hacia el exterior y por preferir la sinceridad. En la obra de González Martínez, el símbolo es un elemento estructurador del mundo: forma de conocimiento de la realidad. Puesto que el símbolo sugiere, depende del lector encontrar las implicaciones últimas de la imagen. Fue el propio González Martínez quien exploró las posibilidades de esta poética y fue él mismo quien clausuraría el periodo iniciado por su obra. En 1915, con La muerte del cisne, deja en claro que la poesía no podría continuar por los caminos de la autocontemplación. ¿Cuál sería el camino a seguir? El propio González Martínez tuvo una respuesta personal que le fue impuesta: la muerte de su esposa y de su hijo, el poeta Enrique González Rojo; y por otro lado, la presencia de las guerras mundiales. Estos acontecimientos impusieron en su obra una tensión que se resolvió en bellos poemas en los que el jardín interior se tambalea ante los embates de la realidad. Luego de vivir un dolor personal, la obra de González Martínez desemboca en una experimentación personal lejos de las modas literarias. Gracias a su capacidad de renovación, González Martínez pudo escribir lo mejor de su obra en los años de madurez: todavía en sus últimos años dio a conocer dos magníficos poemas extensos: Babel (1949) y El nuevo Narciso (1952).&lt;br /&gt;Pero los poetas contemporáneos a La muerte del cisne no intentaron en ese momento una ruptura con la estética modernista: Efrén Rebolledo continuó el Parnasianismo hasta el máximo refinamiento; Nervo se refugió en la sinceridad; Díaz Mirón concentró su técnica en la elaboración de unos cuantos poemas. Habría de ser Ramón López Velarde el autor que diera una salida a la situación de la poesía en 1915.&lt;br /&gt;En el Ateneo se independizó y maduró un género literario, el poema en prosa. Tres escritores –lectores de Charles Lamb y de Marcel Schwob, de la prosa aforística de Nietzsche y, sobre todo de los Pequeños poemas en prosa de Baudelaire- significaron un parteaguas en la prosa: Julio Torri, Carlos Díaz Dufoo jr. y Mariano Silva y Aceves. En ellos se encuentra la semilla de la obra literaria de autores como Max Aub, Gilberto Owen, Juan José Arreola y Augusto Monterroso. La obra de los tres significó una ruptura con la prosa artística del Modernismo; de hecho, es posible que la obra de estos autores sea la primera manifestación literaria ajena a ese movimiento. Leídos en el contexto general de la prosa de la década puede decirse incluso que la renovación literaria del Ateneo comenzó por la prosa: Alfonso Reyes, Martín Luis Guzmán, José Vasconcelos… A estos autores se les puede agregar la obra de los refinados prosistas; pero visto desde dentro, el Ateneo tuvo en este sentido una tensión estilística: por un lado, la prosa monumental de Vasconcelos y la grandilocuencia de Caso; por otro, el perfeccionamiento estilístico que daba como resultado una obra mínima y perfecta. ¿No tendrá su germen en el Ateneo esta escisión de la prosa mexicana? Julio Torri confiesa que su texto La oposición entre temperamento oratorio y el artístico era una crítica a Antonio Caso. Se entenderá el disgusto de Caso si se lee la opinión de Torri sobre los oradores: “Inútil me parece decir que jamás adquieren de un escritor cualquiera ese conocimiento profundo que se convierte en carne y sangre de uno, y que trasciende aun a los ademanes y gestos habituales”. Hasta ese momento, ningún escritor mexicano se había atrevido a escribir una composición en la que la prosa pudiera parecer un trabajo de exquisitez miniaturista, como la siguiente, también de Torri:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Labios que hoy besamos y que mañana estarán exangües, cuando la amiga ocasional repose en la plancha acogedora del depósito de cadáveres. Tendremos que alegar ante el juez de instrucción nuestros honorables antecedentes de horteras respetables o una coartada que no parezca del todo inverosímil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro aspecto (muy poco tratado) tiene la poesía del Ateneo: la incorporación del verso libre a nuestra poesía. Fue Alfonso Reyes, en el poema El descastado, de 1916, el primero en utilizarlo. Pero la innovación poética de Reyes no tuvo repercusión visible: todavía se tendría que aguardar hasta la siguiente generación de escritores, la de los Contemporáneos, para que la poesía mexicana incorporara a su acervo el verso libre.&lt;br /&gt;Por último, falta agregar a la lista de intereses del Ateneo el interés por la cultura novohispana. Nervo había sido el revalorador de sor Juana en 1910, luego de una conferencia en Madrid, de la que salió su libro Juana de Asbaje. Más adelante, Reyes siguió las huellas de Ruiz de Alarcón y de fray Servando Teresa de Mier. Desde el plano de la narrativa, Genaro Estrada con Pero Galín y Mariano Silva y Aceves con Arquilla de marfil despertaron el interés por las épocas de Felipe III y Carlos III, por la corte del Virrey Mancera y por las leyendas populares. Según el Abate González de Mendoza, el colonialismo fue producto de la repercusión de “la sacudida revolucionaria”. Así, un grupo de escritores quisieron buscar en una idealización de los tiempos novohispanos una ciudad segura, amable y civilizada, lejana de los movimientos revolucionarios. Alfonso Cravioto, integrante del Ateneo, publicó en 1921 El alma nueva de las cosas viejas, poemario de tema novohispano. A pesar de la poca calidad de los textos, el libro de Cravioto es importante por ser la única muestra poética de un movimiento artístico que se manifestó pocos años antes de comenzar la década de los 20. Aquí, el autor postula la importancia de un arte mexicano. “Busquémoslo y si no existe, inventémoslo”, sugiere. Muy pocas son sus aportaciones formales (versos bisílabos, eneasílabos y de trece sílabas). Sin embargo, este libro debe leerse en el marco de una ideología que se formaba por esas fechas: el discurso nacional que distinguiría al poder a partir de los años veinte. Hernán Cortés, Cuauhtémoc, Sor Juana, Sigüenza y Góngora, Tolsá son algunos de los nombres que Cravioto incorpora a su visión del arte mexicano. Y no debe asombrar la semejanza temática con La suave patria o con el muralismo en varios de sus poemas. En realidad, lo que este libro contiene son apreciaciones sobre las categorías de la historia oficial: no todas las figuras y escenas que Cravioto propone pertenecen al discurso nacionalista de las siguientes décadas, pero es interesante señalar que -a diferencia de sus antepasados liberales- Cravioto busca integrar el arte novohispano relegado por el pensamiento liberal decimonónico. (Se puede suponer que Cravioto tuvo mucho qué ver con el museo colonial que se formó en San Juan de Ulúa durante los días en que Carranza lo utilizó como Palacio de Gobierno). La recreación de la vida y la cultura novohispana lo hermanan con las Tradiciones y leyendas mexicanas publicadas por Vicente Riva Palacio y Juan de Dios Peza en 1885 en medio de las polémicas de los liberales contra los positivistas: Cravioto, treinta y cinco años después participa con los mismos temas en una polémica distinta y cercana. De hecho, rescata las nociones de Justo Sierra en torno a Cortés (Sierra lo llama “padre de la raza” y a Hidalgo “padre de la patria” en respuesta a Bulnes que llama “padre de la patria” a Cortés).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. La revista Nosotros&lt;br /&gt;En 1912 surge el primer grupo de seguidores del ateneísmo, la revista Nosotros (1912-1914), formada por alumnos de Rafael López en la Escuela Normal: Francisco González Guerrero, Rodrigo Torres Hernández y Gregorio López y Fuentes. Aunque su obra partió de la escrita por Rafael López y Enrique González Martínez, su interés literario fue consolidar un nuevo grupo. De aquí salió un libro memorable, La siringa de cristal (1914), de López y Fuentes. El libro se caracterizó por llevar al extremo ciertos usos del Modernismo como la rima de partículas átonas, la división de adverbios en mente para utilizar la rima interna, los hemistiquios que rompen la palabra en dos. La obra de López y Fuentes fue reconocida por Manuel Maples Arce como uno de los puntos de partida para romper con la estética modernista. Véase el poema Deshojación, incluido en La siringa de cristal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchas gemas raras en la clara vitrina&lt;br /&gt;del cielo, que ha vestido con sus más ricas galas,&lt;br /&gt;y nieva luna como si garza peregrina&lt;br /&gt;volara deshojando las plumas de sus alas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te yergues a manera de una afilada espina&lt;br /&gt;y me miras a los ojos; con tu mano, a las&lt;br /&gt;que la luna, cual mota, si apenas enharina,&lt;br /&gt;una flor que aborreces al aire despetalas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ves cómo huyen los pétalos y te pones muy triste&lt;br /&gt;y sollozas y gimes porque no conseguiste&lt;br /&gt;arrancar su secreto; entonces lentamente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;junto a tus hombros húmedos de luna y de cenizas&lt;br /&gt;“de tu huerto es” –te digo—y reclino la frente&lt;br /&gt;y amenos despetalas tu labios en sonrisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su lado, a González Guerrero se le debe la primera antología publicada en México del poeta uruguayo Julio Herrera y Reissig (Cvltvra, 1916), quien influyó tanto en López y Fuentes como en Ramón López Velarde. El grupo terminó de forma abrupta en 1914: Torres Hernández murió peleando por Zapata en Morelos, López y Fuentes se alistó para luchar contra la invasión norteamericana en Veracruz, y González Guerrero se dedicó a la crítica literaria en la ciudad de México.&lt;br /&gt;La poesía de los integrantes de Nosotros ha sido casi inexplorada: si bien tuvieron la vida en contra, falta conocer la importancia de la obra de López y Fuentes y su influencia sobre el Estridentismo; falta estudiar la extensa obra crítica de González Guerrero y la figura casi fantasmal del poeta oaxaqueño Rodrigo Torres Hernández. Aún se le debe un estudio a la única revista literaria que pudo resistir durante los días posteriores a la caída de Díaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. López Velarde y el Provincialismo&lt;br /&gt;A mediados de la década comenzó la influencia de la poesía belga; se leyó, sobre todo, la obra de Émile Verhaeren, Georges Rodenbach y Maurice Maeterlinck. Luis Noyola documentó la influencia de Rodenbach en López Velarde. Este autor tuvo una presencia más honda: la obra de Xavier Villaurrutia se inició con un sentimiento literario muy cercano al del autor belga. También Enrique González Martínez dio tres conferencias sobre estos autores y fueron publicadas en 1918 por Cvltvra. Años después, en 1931, Francisco Castillo Nájera hizo una antología, Un siglo de poesía belga que reunió a 78 poetas. Gabriel Zaid considera que los escritores católicos se interesaron por esta poesía ya que simbolizaban la cultura católica moderna. Además, los poetas belgas tocaron el tema del nacionalismo que interesó a la generación de López Velarde.&lt;br /&gt;La publicación de La sangre devota (1916) fue una renovación de la poesía mexicana: la falta de originalidad y de experimentación a que había llegado puede observarse en la obra de los ateneístas menos destacados; en general, se habían dedicado a seguir acríticamente la obra de los principales modernistas. La obra de algunos ateneístas como Manuel de la Parra, Luis Castillo Ledón o Ricardo Gómez Robelo leída a la luz del primer libro de López Velarde los vuelve irrecuperables: ¿cuál habrá sido su encanto antes de la aparición del zacatecano? La sangre devota continuó los caminos iniciados por las obras de Gutiérrez Nájera y Othón, fue una continuación de la tradición poética y no constituyó una ruptura con los paradigmas del Modernismo. Sin embargo, la parte sustanciosa de la obra de López Velarde no fue entendida a profundidad; sus seguidores (Fernández Ledesma, Martínez Valadez) sólo copiaron lo más exterior de su poética. En casos mejores, como los de Alfredo Ortiz Vidales o Francisco González León contribuyeron a la creación literaria de la provincia; los pueblos y las calles de su obra son más parecidos a una novela francesa que a la realidad mexicana. Fue su obra una manera de postular su utopía social.&lt;br /&gt;Pero no debe olvidarse que La sangre devota contiene poemas escritos desde 1908, por lo que el libro puede ser leído como una muestra de la poesía escrita desde la provincia como una respuesta a la estética de la ciudad. Ajena al mundo del ateneísmo, la obra provinicialista de López Velarde tuvo lectores que vieron en ella una recuperación del campo y el pueblo que purificaban la estética corrupta de la ciudad: algunos enarbolaron estas ideas para captar literariamente la provincia. Pero ignoraban que la genialidad de López Velarde provenía de una serie de procedimientos literarios, de la construcción del poema en una forma tan compleja que le ha valido comparaciones con Góngora (Enrique Diez Canedo, José Emilio Pacheco). Fue Antonio Castro Leal, en una nota publicada en El Nacional, quien traspasó los umbrales de la crítica superficial: “Este poeta es, por otra parte, un poco extraño y empieza a mostrar un arte paulatinamente oscuro y difícil. Estas nuevas cualidades nacieron de las viejas cualidades…”&lt;br /&gt;En efecto, desde el principio, la obra de López Velarde tuvo varias interpretaciones. Al cumplirse treinta años de la desaparición del poeta, Alfonso Reyes escribió un comprensivo texto en el que habla de tres aguas que corren por su poesía: el agua corriente del tiempo que transcurre, de la vida cotidiana; el agua en cristal que proviene del Parnasianismo: la escultura y la armonía; y el agua profunda: “voz patética, sensualidad y miedo, simbolismo más o menos consciente, sonambulismo ‘suprarrealista’…” En su momento, no todos los críticos ni todos los poetas supieron encontrar la fuente de esas tres aguas.&lt;br /&gt;De la obra del zacatecano se desprenden dos maneras de concebir la poesía: quienes vieron en la provincia el tema a explotar con los recursos de la poesía francesa y belga (Jammes, Rodenbach, Verhaeren) y quienes tomaron de la poesía del zacatecano las herramientas para renovar la lírica. Estos últimos, estridentistas y contemporáneos, se nutrieron en el Modernismo pero iniciaron la década de los 20 con una experimentación novedosa. En cambio, entre los seguidores del López Velarde provincialista se encuentra un último periodo del Modernismo prácticamente inexplorado (sobre el tema sólo conozco la conferencia de Héctor Pérez Martínez, “Los poetas provincialistas”, Huytlale 11, febrero de 1954, pp. 118-122). Modernistas provincialistas fueron Alfredo R. Placencia, Ramón López Velarde, Manuel Martínez Valadez, Alfredo Ortiz Vidales, Francisco Castillo Nájera, Eduardo J. Correa, Enrique Fernández Ledesma, Francisco González León y Jesús Zavala. En general, a estos autores los unió la visión de la provincia a través de la poesía francesa. Que este periodo esconde poetas de extraordinaria factura puede demostrarlo la obra de González León o la del olvidado Ortiz Vidales. La publicación de un libro prácticamente desconocido, En la paz de los pueblos (1923), puede significar el fin del Modernismo; “En el cuarto. IX”, poema en el que la cuaderna vía resuena sordamente, puede dar fe de la calidad de esta etapa de la poesía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy un pobre hombre sin entusiasmo, triste&lt;br /&gt;y como pluma, regla de no sé qué pupitre&lt;br /&gt;oficinesco, vivo metodizadamente&lt;br /&gt;guardado, sin moverme, en medio de la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubiera yo podido ser cruz, estrella, rosa&lt;br /&gt;o gozar de la vida señalando la hora&lt;br /&gt;de manecilla, tieso, como grave persona&lt;br /&gt;que ya tiene completa cara de ceremonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero yo no lo quise y la vida, la vida,&lt;br /&gt;yo no sé, siempre tuve una mirada fría&lt;br /&gt;juzgándola y ella, como mujer perdida&lt;br /&gt;ahora hace burla de mi melancolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo demás es dulce, ¡oh!, sí, es suave, hondo,&lt;br /&gt;este vivir aislado casi como un ogro.&lt;br /&gt;Este sol, aquel libro, este oro del fondo&lt;br /&gt;en el cuarto son nadie, ¿no son de veras todo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para situar correctamente al Provincialismo, es necesario hacer notar que fue una manera de escribir rechazada prácticamente en su totalidad por el Ateneo de la Juventud. En la obra de González Martínez, sólo “Iglesia de barrio” puede pertenecer a esta estética; más ejemplos puede ofrecer Rafael López, único poeta del Ateneo marcado literariamente por la amistad de López Velarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* * * * *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha llamado Posmodernismo al periodo comprendido entre la publicación de Los senderos ocultos y la muerte de Ramón López Velarde. Sin embargo, la existencia del Posmodernismo dependería de la ruptura con los postulados del Modernismo. En realidad, el Modernismo funcionó al revés: la poesía mexicana entre 1880 y 1921 fue una acumulación de recursos literarios modernistas. Las corrientes que en Europa fueron claramente diferenciadas y a veces hasta opuestas, en México convivieron sin problema incluso en la obra de un mismo autor. ¿Es posible diferenciar, por ejemplo, en la obra de Efrén Rebolledo el Decadentismo del Parnasianismo?&lt;br /&gt;La idea de que es necesario conocer la tradición poética francesa es cierta para toda la poesía de la década: los poetas de la Revista Moderna lograron trasplantar a México la poesía francesa hasta los simbolistas finiseculares; los ateneístas incorporaron a los autores neosimbolistas. Con la muerte de López Velarde en junio de 1921, termina el Modernismo mexicano. Existe una conexión con la juventud literaria: José Gorostiza es el encargado de pedir al zacatecano la escritura de La suave Patria.&lt;br /&gt;Pero es cierto: hubo un libro –Azul…– que fue la entrada al Modernismo. Otro habrá que sea la puerta de salida; ese es Zozobra (1919), de López Velarde también. Está fuera de los límites de este ensayo –y del ensayista– determinar si ese libro puede considerarse fuera del modernismo. Lo cierto es que leído sólo con los criterios de la poesía Modernista, las grandes conquistas poéticas de López Velarde se esfuman ante la vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscar al mejor poeta vivo o al más importante de un periodo es más que un ejercicio: es la puesta en práctica de la creencia en el puesto del poeta como el más prominente del mundo literario. En 1913, Pedro Henríquez Ureña se hizo la pregunta: ¿Quién será el poeta de mañana? Parece que no se dio cuenta de que la pregunta estaba dirigida a quien se esperaba que sucediera a González Martínez: Alfonso Reyes. Julio Torri, al reseñar La sangre devota, llamó la atención sobre Ramón López Velarde y dio respuesta a la pregunta de Henríquez Ureña: “López Velarde es nuestro poeta de mañana, como lo es González Martínez de hoy, y como lo fue de ayer Manuel José Othón”. Acostumbrado a guiar el rumbo de la literatura, Henríquez Ureña quiso leer a López Velarde sin mayor trascendencia: en sus textos críticos, el escritor zacatecano es sólo una nota al pie de la página. En el dossier que acompaña la edición de la Obra poética que preparó José Luis Martínez (México, Archivos del FCE, 1998), el comentario de Henríquez Ureña (escrito en 1949) destaca por la manera de escatimarle méritos al poeta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro tipo de poesía barroca, en que la complicación y novedad de las imágenes que se dan la mano con una cariñosa ternura por las cosas comunes y cotidianas, apareció con Ramón López Velarde, que retrató la vida pintoresca de las viejas ciudades del centro de México y finalmente trazó una breve síntesis del país con su Suave patria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gran hecho del establishment fue la sucesión de González Martínez: cuando todos deseaban que Alfonso Reyes heredara el cetro del Poeta, resultó que el mejor poeta apareció fuera del grupo en la forma de un burócrata provinciano, muy alejado de los grandes árboles genealógicos del Porfiriato. Esta sucesión forzosa transgredió las reglas de los grupos intelectuales, pero fue el lugar de donde salió la poesía mexicana contemporánea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Este texto fue escrito con una beca del Centro Mexicano de Escritores, 2004-2005)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-1191147525771619433?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/1191147525771619433/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=1191147525771619433' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/1191147525771619433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/1191147525771619433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/01/la-poesia-en-mexico-durante-los-anos-de.html' title='La poesia en Mexico durante los años de la Revolucion'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-4522077611259689980</id><published>2009-01-13T15:54:00.000-08:00</published><updated>2009-01-13T16:10:29.829-08:00</updated><title type='text'>Una modesta proposicion de Al Gore para impedir que la culpa del calentamiento global recaiga sobre los hombros del capitalismo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SW0tXuBJWDI/AAAAAAAAAIk/ApPfrumXA2c/s1600-h/al-gore.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: undefinedpx; height: undefinedpx;" src="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SW0tXuBJWDI/AAAAAAAAAIk/ApPfrumXA2c/s320/al-gore.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290935022743279666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Vencimos el nazismo, el comunismo, somos el país mas libre del mundo, abolimos la esclavitud, se resolvió el problema del agujero en la capa de ozono; si superamos esos problemas, podemos superar el Calentamiento Global, dice Al Gore a su auditorio. Por suerte, el capitalismo está a punto de vencerse a sí mismo, aun cuando tenga que destruir todo lo demás, me digo a mí mismo. Los rayos del sol llegan a la tierra y son devueltos al espacio, se nos explica, gracias a lo cual se mantiene la temperatura normal de la tierra. En algún momento, la alta emisión de gas metano impidió que los rayos del sol fueran devueltos fuera de la atmósfera y se quedaran en la tierra, elevando la temperatura. Con cuánta seguridad habla Al Gore, ya que su gobierno ¡ha vencido al comunismo!, así como ha desestabilizado regiones enteras, ha promovido golpes de estado, ha invadido Sudán e Irak, ha patrocinado paramilitares y actualmente patrocina la matanza de Palestinos. Sin duda, Estados Unidos puede vencer el calentamiento global ya que se ha aliado con el Vaticano y con Margaret Tatcher para vencer enemigos como el comunismo. Estados Unidos puede ir a cualquier lugar a implantar la democracia, aun cuando se tenga que ir en contra de lo que deseen los pueblos, ya que ser libre es una obligación y Estados Unidos no descansará hasta vernos cumplir con nuestra obligación. Al Gore ganó el Oscar al mejor Power Point del año, ha ganado el Premio Nobel de la Paz, y por ello es imposible evadir “La verdad incómoda”, ya que es la obra más importante acerca del cambio climático, pero cuando se le examina y se observa la grandilocuencia de sus palabras, se ve su empeño en “podar” su tema, de dejarlo de manera más o menos esquemática. Su crítica al sistema que ha acelerado la problemática del calentamiento global es más bien “atmosférica”, por llamarle de algún modo, ya que deja de lado los problemas de fondo y evita mencionar las relaciones económicas y sociales. Al Gore delimita su tema, es decir que “lo recorta”, para decir exactamente qué es el calentamiento global, de manera imparcial, pues enfatiza que los datos que menciona “no están sujetos a controversia”, son mediciones científicas que incluso revela, ya que antes habían sido mantenidas en secreto por ser consideradas “de seguridad nacional” como es el caso de la cada vez más delgada capa de hielo del polo norte. Pero, ¿de qué sirve delimitar este tema? ¿Por qué causa aparece todo de forma muy precisa? ¿Es que hay algo que no se nos presenta en toda esta compleja elaboración? Cuando uno analiza más de cerca este documental, aparece cada vez con más fuerza una serie de motivaciones personales que han llevado al ex Vicepresidente a dar conferencias por todo el mundo, una potente motivación personal, es cierto, ya que ha visto cómo es que la pequeña granja en donde creció también ha sido afectada por el cambio climático. Pero, de la misma manera, “La verdad incómoda” está dirigida a individuos, es decir a soluciones individuales, ¿pero cuál es la fuerza real de las soluciones individuales? Si Estados Unidos es el responsable del treinta por ciento de las emisiones de los gases que producen el efecto invernadero, ¿cómo es que esa responsabilidad se deposita en los individuos? Sí, conozco perfectamente lo que se nos responde a los que hacemos esta pregunta: que no estamos en la parte de la solución sino que contribuimos al problema. ¡Aunque defiendo mi convicción de que cuestionar no es nunca parte de ningún problema! Me imagino que es necesario poner un granito de arena, ya que poner un granito de arena es una de las actividades más enaltecedoras, todos ponemos un granito y al poco tiempo ya resplandece un bello castillito en la playa, que habla bien de la importancia de colaborar, y podría estar resplandeciendo eternamente como ejemplo de la voluntad hasta que las olas del mar tengan a bien disolverlo en un instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que sé a dónde me dirijo: a ver el planteamiento general de la cinta de Al Gore, ya que sus argumentos brotan de manera estrepitosa, con la contundencia de los hechos. Así es que puede verse cómo es que los datos, unos tras otros van haciendo una cascada de certezas, sólo que a causa del calentamiento global se van evaporando y ninguna de sus afluentes llega al mar. Leo que las soluciones propuestas por Al Gore son: planta un árbol, apaga tus electrodomésticos, ajusta tu termostato, usa menos agua caliente. Cuál es el valor de estos granitos de arena con respecto a las oleadas de las grandes transnacionales; si se ponen en práctica estas sugerencias en el mayor número de ciudadanos del mundo, ¿la tendencia general se revierte? ¿Cuánta agua utiliza la Coca-Cola, cuyas ganancias son mayores que el PIB de muchas naciones? El presidente de la Coca-Cola tiene más poder que el presidente de Portugal, pero ¿por qué la gente no puede votar por el presidente de la Coca-Cola? No soy yo quien pregunta esto, sino José Saramago, uno de los comunistas que no ha podido vencer el gobierno de los Estados Unidos. Si las decisiones de las trasnacionales tienen una envergadura mucho mayor que las de los individuos, ¿cuál es su verdadera obligación frente al calentamiento global? Si sólo la lógica de la acumulación del capital es la que ha movido la historia de los últimos siglos, violentando las relaciones humanas para volverlas “relaciones mercantiles”, ¿tiene caso combatir con “placebos” que no vayan dirigidos a la acumulación? “Cuanto más profundizo para buscar las raíces de la crisis ambiental del mundo, más me convenzo de que se trata de la manifestación externa de una crisis interna, es decir, a falta de una palabra mejor, una crisis ‘espiritual’.” (Al Gore) Como quiera, casi siempre vamos caminando junto a este tipo críticos cuando hablamos de los problemas, incluso podemos llegar a estar de acuerdo con sus diagnósticos, pero nunca estamos de acuerdo con las soluciones, ya que no queremos el mismo tipo de mundo. O, por lo menos, no creemos que la solución sea “espiritual”, por más que el documental de Al Gore quiera hacer tropezar al espectador en el charco de la sentimentalidad. Ahí han caído muchos, y muchos siguen ahí, ya que muchos espectadores que no caen jamás en la trampa de un argumento, tropiezan con la sensiblería. “Si crees en rezar, reza… para que la gente tenga el valor de cambiar”, es una de las reglas de Al Gore. Me imagino que se le ha de dar algún valor, ya que de lo contrario no se habría enunciado, y a la fe siempre se le tiene algo de respeto, el suficiente para que se le dé la vuelta rápidamente cada vez que aparece dentro de cualquier discusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero yo usaba la palabra “placebo” ya que hay un engaño en el recetario que se les da a los espectadores, una suerte de salida anti brechtiana, ya que el espectador hace catarsis con las gráficas del Power Point y sale confiado en que seguir los sencillos pasos del político es suficiente. Nadie se opone a esos pasos (ni rezar le hace daño a nadie), pero cuál es el siguiente paso. Tal vez no haya siguiente paso, pues ya se le mostró al espectador lo sencillo que es el fenómeno del calentamiento global, ya se le insufló la fe y ya se ha visto que el ex Vicepresidente tiene un interés auténtico. “La verdad incómoda” pone una mano para detener las siguientes preguntas, puesto que intenta reducir el cambio climático a un problema de orden espiritual. Pero esto implica un gran intento por conformar al espectador, aun cuando se le disfrace de una “toma de conciencia”, pues se está negando (o se está evadiendo) que las relaciones económicas e históricas sean responsables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Al Gore dice “nosotros” está delimitando asimismo su público puesto que son “ellos” los que han vencido al comunismo, los que han luchado por la democracia y los que se han sobrepuesto a sus problemas. Y se hablan a sí mismos, escuchan sus propias palabras de tal forma que no haya duda de que están rodeados de sí mismos. Un grueso forraje de “nosotros”. Una mano que va tocando el mundo y cubriéndolo de “nosotros”. Y así va creándose un mundo seguro, hecho de un “nosotros” que envuelve a un Dios que se va comunicando y manifestando a través de la percepción de esa comunidad. Al Gore hasta habla de un “diseño natural” al que hay que devolver a la naturaleza, una misión importante que Dios destina a su pueblo –y más precisamente, al Partido Demócrata. Pero la contienda electoral norteamericana evidentemente está fuera del “diseño inteligente” divino. Los candidatos no han aprendido nada, o bien lo han aprendido todo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es curioso lo que sucede con los vicepresidentes que eligieron los actuales candidatos a gobernar EE.UU.: el republicano John McCain, que anunció su decisión de combatir enérgicamente el calentamiento global, irá a las elecciones de noviembre próximo en compañía de Sarah Palin, gobernadora de Alaska, miembro de la Asociación Nacional del Rifle y una convencida de que el fenómeno no es producto de la actividad humana. En tanto, el demócrata Barack Obama, que se distingue por haber votado contra la invasión a Irak y no cesa de enrostrárselo a su oponente, será acompañado por Joseph Biden, senador durante cuatro períodos seguidos que apoyó sin reservas la invasión a Irak y ahora la critica y se arrepiente.” (Juan Gelman)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el “calentamiento global” bien puede ser un centro de atracción, el cual es tomado o no como bandera, de acuerdo a los votos que otorgue. Aunque todo esto está fuera del orbe que le corresponde a los asistentes a las conferencias de Al Gore, a ellos sólo les toca cambiar focos, usar más el transporte público o “rezar para que la gente tenga el valor de cambiar”. El discurso demócrata transmitido a la humanidad (es decir a los que no son: “nosotros”) quiere ordenar que haga lo que está a su alcance, que cultive su jardín (Voltaire) si es que no ha sido cubierto por el deshielo. Quiere que sea una participación que colabore. Pero de ninguna manera pretende que cuestione nada. Así es como delimita la acción ciudadana, ya que no hay lugar para la protesta. Y así es, en efecto: no hay lugar para la protesta, porque los que protestan pueden pretender ver más allá. Para la protesta hay represión, sobre todo porque los que protestan rara vez quieren quedarse en el ámbito que se les permite, quieren más. Quieren ver si se han cometido crímenes y buscar responsables –y eso es personalizar demasiado. Deberían conformarse con una serie de acciones pequeñas, cotidianas, que no pongan en riesgo nada. Tal vez, el mundo, ¡este mundo desordenado!, pueda volver a su cauce. Quizá así Dios no tenga que manifestarse, pues Dios a veces opta por manifestarse más allá de los límites de su bondad y puede patrocinar una invasión militar. Mientras tanto, conformémonos con que al Gore ha querido compartir con nosotros la culpa. El mal está hecho, parece querer decir, y ahora no es momento de repartir culpas ni de medir responsabilidades: todos tenemos una parte de culpa. Esa podría ser una moraleja superficial de las palabras siguientes de Carl Sagan:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nuestra civilización técnica se está poniendo a sí misma en peligro. Por todo el mundo los combustibles fósiles degradan simultáneamente la salud del aparato respiratorio humano, la vida en bosques, lagos, litorales y océanos, y el clima del planeta. Es seguro que nadie pretendió causar semejante daño. Los responsables de la industria basada en combustibles fósiles trataban, sencillamente, de obtener un beneficio para sí y para sus accionistas, de ofrecer un producto que todos deseaban y de apoyar el poder militar y económico de las naciones a que pertenecían. El que no supieran lo que hacían, el que sus intenciones fuesen benignas, el que la mayoría de nosotros, habitantes del mundo desarrollado, nos hayamos beneficiado de nuestra civilización basada en combustibles fósiles, el que muchas naciones y generaciones contribuyeran a agravar el problema, son motivos para pensar que no es momento de echar las culpas a nadie. No nos metió en este apuro una sola nación, generación o industria, y no será una sola de ellas la que nos saque de él. Si queremos impedir que este peligro climático tenga efecto, deberemos trabajar juntos y por mucho tiempo. El principal obstáculo es, está claro, la inercia, la resistencia al cambio de las grandes entidades multinacionales industriales, económicas y políticas que dependen de los combustibles fósiles, cuando son éstos los que crean el problema. A medida que crece la conciencia de la gravedad del calentamiento global, en Estados Unidos parece menguar la voluntad política de hacer algo al respecto.”&lt;br /&gt;No obstante, debe verse la importancia que el científico da a las multinacionales industriales como agentes de la inercia. Y son estas empresas los puntos ciegos, ¡los grandes puntos ciegos! de la argumentación de Al Gore. Es que su telescopio no ve galaxias sino pequeños y aislados puntos celestes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he detenido en el documental de Al Gore por la desmedida difusión que ha recibido “La verdad incómoda” –y por ello me interesa en gran medida exponer las que creo que son sus peligrosas limitaciones. Pues se trata de una obra sin inocencia, que pretende deslindar el problema climático de la realidad social y política. Los aplausos que recogen las ciudades estadounidenses por apoyar la disminución de los gases que provocan el efecto invernadero deberían detenerse un minuto para que podamos ver esta situación luego de la debacle financiera de los Estados Unidos, en donde un banco y una aseguradora –enormemente más grandes que las dos torres gemelas del WTC– han caído encima del mundo. Si el gobierno, luego de rescatar estos negocios, no es capaz de financiar la tecnología necesaria para detener las emisiones de metano, ¿cómo podrá siquiera pensar en la disminución de esas emisiones de gas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego, ¿qué hacer frente a la socialización de la culpa? Nadie quiere ser culpable, ya que la culpa es un regalo que se recibe en secreto, nadie está dispuesto a tomarla en público. Y aún más, se puede tomar la culpa con palabras, pero nunca asumir ninguna consecuencia. Todos somos capaces de ser culpables siempre y cuando nadie nos pida nada a cambio. Pero la realidad es incuestionable. O por lo menos, pareciera serlo. Y sin embargo, no quisiera estar a favor de cierto escepticismo que pretende ser apolítico, en un momento en el que ser “escéptico” es una forma de “dejar fluir” la destrucción climática, como el “performance” llamado “Placebo” efectuado en mayo de 2008, en Argentina, por el artista Mookie Tenembaum, el cual consistió en poner un cubo de mil kilos de hielo sobre la Plaza de Mayo. Ya que “placebo” es un remedio imaginario para un mal imaginario, Tenembaum se manifiesta contra el calentamiento global, pero considerándolo “un mal imaginario”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Placebo llama la atención sobre la cloromanía –manía con lo verde–, y sobre la termomanía, que se han instalado hace décadas. Denomino termomanía a la obsesión por la temperatura de la tierra y a toda una serie de acciones que insumen recursos y energías de un modo irracional para evitarlo. Sobre el tema cabe destacar que los síntomas que hoy alertan sobre el presunto calentamiento global, son los mismos en los que se basó la comunidad científica para anunciar en 1972 –en tapa de la revista Newsweek– que, por el contrario, ese efecto invernadero nos llevaría irremediablemente a una nueva era glacial.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice el artista que Placebo es “una protesta contra los que protestan” ya que “los problemas ecológicos no existen”. Pero esto ya lo han escuchado mucho antes. (Y además supongo que Tenembaum sabe, o debería tener la obligación de saber que los científicos canadienses le advirtieron al gobierno estadounidense acerca de los peligros de los ciclones en Nueva Orleáns –los cuales fueron mucho más que un mal imaginario.) Pongo estas ideas aquí como mero testimonio, pues la protesta ha de ser más imaginativa si quiere continuar con su existencia, ya que ha comenzado una criminalización de la protesta –y asimismo deben estar atentos los que protestan contra los que protestan, ya que el aparato represivo del Estado suele ser muy miope para distinguir estas minucias. Poner un cubito de hielo sobre la tierra caliente para curar imaginariamente una enfermedad imaginaria es, de todas formas, menos agresivo que poner la desnudez humana sobre la desnudez del planeta, como lo ha hecho Spencer Tunick en el glaciar suizo de Aletsch, en 2007, pues la agresión del cuerpo humano desnudo contra la mirada de los moralistas es menor que la agresión del planeta contra la desnudez humana. De la misma manera, el pacifismo crítico es bastante violento, como lo demuestra la gran cantidad de policías que rodea las manifestaciones pacíficas, como es el caso de la protesta pacífica en el aeropuerto londinense de Heathrow, la cual buscaba que éste no se ampliara a causa de su impacto en el calentamiento global. El arte violenta, pero su confrontación del ser no es nada ante los recursos que despliega el poder, o ante Dios, el cual en cumplimiento de Su misterioso plan desciende ante nosotros para preguntar: cuál es el mundo que desean dejarle a las cucarachas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Conversación en la Feria Internacional del Libro Universitario, Veracruz, septiembre de 2008)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-4522077611259689980?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/4522077611259689980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=4522077611259689980' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4522077611259689980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/4522077611259689980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/01/una-modesta-proposicion-de-al-gore-para.html' title='Una modesta proposicion de Al Gore para impedir que la culpa del calentamiento global recaiga sobre los hombros del capitalismo'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SW0tXuBJWDI/AAAAAAAAAIk/ApPfrumXA2c/s72-c/al-gore.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-3315000230009704965</id><published>2009-01-04T20:02:00.000-08:00</published><updated>2009-01-04T20:53:30.167-08:00</updated><title type='text'>Para deletrear a Enrique González Rojo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SWGQ8hYR6ZI/AAAAAAAAAIc/ic1feUF2j5o/s1600-h/a04n1cul-1_mini.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: undefinedpx; height: undefinedpx;" src="http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SWGQ8hYR6ZI/AAAAAAAAAIc/ic1feUF2j5o/s320/a04n1cul-1_mini.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5287666806936430994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El libro "En marcha hacia la concreción. (En torno a una filosofía del infinito)" es un núcleo que tiende una multiplicidad de puentes hacia todas las posibilidades del “cuestionarse”; es asimismo el puente, la pregunta y los puntos de llegada; es el mapa de lo inconcluso y la proyección de lo que ni siquiera se alcanza a ver. Tal vez por eso sea inútil hablar de él, no obstante es más inútil callar ya que el silencio aparece en este libro penetrado y hasta destrozado como una cáscara inútil, envuelto por la esencia de la Pregunta. Ya que el ser se presenta aparentemente “terminado”, aprensible por el sujeto que lo contempla, rodeándose infinitamente el uno al otro, el proceso de “destapar” las relaciones reales entre uno y otro dejan ver en primer término la forma abierta del ser, en un continuo devenir, siendo algo que no era al principio, hasta que rompe la relación original con el sujeto que lo mira y relativizando la visión absoluta del “Yo” que la enuncia. Así, otro tanto ocurre con el sujeto que mira y que recuerda el momento en que no existía la realidad dada a su experiencia. Estos puentes “teóricos” unen históricamente y evidencian la falsa unión del eclecticismo. En la Filosofía ya no cabe el Yo que extrae de sí mismo todos los hilos de la medición, el entramado del mundo –como una araña que extrae de sí misma una red que le permite colgarse en su pequeña esfera– en el cual se enreda y se extravía, pues ¿de qué se trata ese afán infinito de colocar al mundo como un inalcanzable punto de llegada? ¿De qué sirve una telaraña que no sirve para cazar ni una sola mosca sino para verla alejarse para siempre? Sin embargo, ver enredarse a la araña cartesiana en su propia tela no siempre es motivo sólo de diversión, puesto que fue precisamente ella la que inició una grieta en el edificio de la Filosofía, una grieta que ha hecho que el edificio actual sea una serie dispersa de ladrillos; desde lo lejos se ve: un muro. Pero al acercarse, se mira una dispersión de ladrillos flotando, desligados unos de otros, sólo unidos por las “relaciones imaginarias”. ¿Han notado el aislamiento de los ponentes en los celebrados y multipromocionados encuentros y simposios académicos? ¿Se han fijado en sus maneras “políticamente correctas” que impiden la discusión entre ellos –cualquier tipo de discusión? Pareciera que se puede pasar a través de ese muro, –y sin embargo no hay forma, ya que de manera sistemática se piensa que entre el sujeto y la realidad hay una capa, una especie de tejido denso que impide el conocimiento. Hay que agujerarlo, es lo más que se le permite al filósofo: hay que hacer un agujero y asomarse a ver qué es lo que se puede ver. Se vuelve a su propio cuaderno y lo registra, lo describe: qué es lo que hay. Se mira desde una disciplina particular, la cual está encerrada en su propio marco teórico incompleto, y se continúa con una descripción cada vez más compleja y detallada. Pero es que el mundo académico ha tratado de superar esta limitación: y se organiza entonces un “coloquio” y una mesa redonda, los cuales son los principales soportes teóricos de la integración del conocimiento “posmoderno”. Cada especialista tendrá algo que decir, algo que aportar en su visión de la realidad que está “del otro lado”, como si la realidad estuviera en otro lado, como si este “aquí” estuviera siempre “allá” y no pudieran encontrarse nunca. Para ellos, los especialistas, el conocimiento sería la mayor cantidad de agujeritos que pudiera soportar la malla que los separa de la realidad sin romperse, ya que entonces ésta caería inservible y no habría ningún lugar seguro desde dónde asomarse sin temor de contaminarse con la vida. Pero ninguno de esos especialistas tiene las herramientas para cuestionar el lugar desde el que observa ya que todos aceptan que el lugar desde el que miran es singular y abstracto (según los términos de "En marcha hacia la concreción") pues al singularizarse, el fenómeno pierde sus conexiones con la realidad y cae sobre el escenario como una estrella falsa desprendida de una escenografía. Sólo que al “abstraer” no sólo se desprende esa estrella falsa sino que asimismo ocurre con la escenografía, el escenario, las butacas, el teatro e incluso el universo que los sostiene, puesto que todo es susceptible de “singularizarse abstractamente” para quedar solamente encima de un “Yo” que lo soporta teóricamente. Pero, ¿qué función tiene esta serie de singularizaciones que van apartando los entes del mundo? Todos ellos están al servicio de un ocultamiento, ya que pretenden destruir –aunque sea teóricamente– las relaciones reales e históricas entre el sujeto y el objeto así como hacer que el sujeto pierda su condición de objeto humanizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera cada vez más notoria, noto en mí una tendencia a hablar del yo en tercera persona, como algo ajeno, un traje que me gustaría portar, pero que tengo que moldear para poder introducirme en él; más bien, como si fuera un capullo que a la larga me transformaría en otra cosa, de un gusano en Algo Que No Sé. Pero ¿qué es lo que voy a introducir en él sino a mí mismo? Es que tal vez le doy demasiada presencia y corporeidad a las partes no conscientes de ese Yo tan ajeno a mí. Quizás es que mantengo ese miedo a la personalidad como un títere del Súper Yo y del Ello y que no quisiera ser controlado por ellos. Aunque ese miedo no sea más que una manifestación de la manipulación del Súper Yo que me obliga a no exhibirme ni a exponerme. Y aun más: que sea probable que tenga una continua tendencia a mostrar por escrito una gran carga de datos irracionales, de presentar mi discurso de forma alegórica. Pero es que he sentido sustentada esa proclividad que me pertenece en la obra de Enrique González Rojo, pues si algún puente me gustaría cruzar aquí es el que une su obra filosófica con la poética. Porque él cruzaba ese puente de manera natural hasta que un día no pudo más: y se quedó del lado de la poesía, permaneció ahí un breve tiempo, durante el cual escribió sus "Reflexiones en torno a la poesía", como una forma de construir un puente nuevo que fuera de la construcción poética hacia la lógica y de ahí a la filosofía. Un camino indirecto que permite perseguir a la metáfora y obligarla a que dejara el terreno de la poética para que fuera despojada y dejara ver su lógica interna. Existe en él, un procedimiento que consiste en “seguir” a una imagen o en continuar una metáfora –y hacerlo sin limitaciones evidentes. Dejar que camine, aunque a fin de cuentas sea el poeta el que se canse y no la imagen poética, ya que ella se mantiene abierta al ser durante más tiempo sin que éste se la trague definitivamente. En este sentido, pero también en otros muchos, me siento obligado a decir que asumo la herencia intelectual de la obra filosófica de Enrique González. Aunque como sabe bien cualquier lector de su obra, recibir su pensamiento como “legado” es como recibir una bomba en las manos, de la cual no hay que deshacerse ni tampoco desactivarla, sino: incrementar su potencial destructivo y proyectarla sobre la realidad ya que las fuerzas destructivas son precisamente las fuerzas constructivas de otro orden (Marx). Tampoco quiero decir “herencia” como propiedad ya que sería un sinsentido intentar apropiarse de una filosofía que rechaza la idea del poseer. Más aun, el pensamiento de González Rojo vuelve, aunque de manera distinta, al tema de la relación entre poder y verdad. Ya se ha dicho mucho, pero quiero insistir en ello, para que no se olvide: Todo instinto ambiciona dominar: y en cuanto tal intenta filosofar (Nietzsche). Y precisamente quiero insistir en esto, pues esta frase es diseccionada a lo largo y lo ancho por la filosofía de Enrique González Rojo. "En marcha hacia la concreción" me hace evidente que es necesario que el materialismo histórico dialogue con Nietzsche, con una envergadura similar a la de Marcuse en su dilatado diálogo con Freud. Esta necesidad es planteada por Mazzino Montinari, uno de los mayores estudiosos de Nietzsche, al que cito extensamente, pues creo que el libro de González Rojo responde a la petición del filólogo italiano:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A Nietzsche no le pasa inadvertido el origen social, político en sentido amplio, de los valores morales, pero comete el error de creer que el socialismo moderno no es más que la continuación del cristianismo. Lo que Nietzsche ataca del socialismo es la tartufferie que proclama la igualdad de todos los hombres como ‘objetivo moral’. Nietzsche no llegó a conocer la polémica de Marx y Engels contra la consigna pequeñoburguesa de la igualdad que resonaba en las filas de la socialdemocracia alemana y, en general, del socialismo europeo. Así que Nietzsche nunca fue más allá de la dimensión moral al juzgar el fenómeno político-cultural más importante de su época, el socialismo, y lo vio sólo como una manifestación del ‘resentimiento’, semejante a aquella de los cristianos que, en la Antigüedad, destruyó la civilización grecorromana. Podemos decir que Nietzsche no disponía siquiera de los conocimientos más elementales para una correcta valoración de la teoría socialista. Para los teóricos socialistas de las generaciones posteriores a Marx fue muy fácil liquidar el tema de Nietzsche afirmando que éste había sido un apologeta pequeñoburgués de la explotación capitalista. Pero dichos teóricos reducían –y reducen– todo el pensamiento del más grande destructor de mitos… a la esfera política, como si en la política se agotara el ámbito de lo humano. A todos los intérpretes marxistas, de Mehring a Luckács, les debió de pasar inadvertido el hecho de que la crítica de Nietzsche iba directamente dirigida contra cualquier intento de condena moral de la realidad del hombre. Por supuesto, no es cuestión de intentar ‘recuperar a Nietzsche para la democracia y el socialismo’, como se ha dicho recientemente, sino de hacer constar que en una sociedad socialista y democrática (o en el movimiento hacia ella) no puede faltar una ‘dimmensión Nietzsche’, es decir, la dimensión de la libertad de espíritu que nace de la carga crítica, racional y liberadora de su pensamiento y que nunca se cansa de cuestionarlo todo, que incluso se permite reclamar que el individuo (aun en una sociedad de presuntos iguales) encuentre su defensa y el campo de su propia actividad espontánea en la cultura (como la entendía también Burckhardt) y, en definitiva, contra el Estado: suponiendo que de verdad se crea en la necesidad de la extinción del Estado en el ‘reino de la libertad’, es decir, que se desee realmente la superación de la ‘política’ como represión” ("Lo que dijo Nietzsche").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, supongo que hay más que eso en la relación con Nietzsche, ya que las pretensiones del instinto que ambiciona dominar no se encuentran suficientemente desarrolladas en las pulsiones freudianas, por lo que Enrique González Rojo deriva una pulsión apropiativa que tiene una función englobante pues se manifiesta en las pulsiones particulares. Si ese instinto intenta filosofar lo hace en función de justificarse a sí mismo. En un principio, la pulsión cabalga sobre su filosofar, pero ya que el acto de filosofar se desboca, tiende a levantarse contra su jinete y se vuelve susceptible de modificarlo ya sea llevándolo a lugares a donde no desea ir o bien intercambiando el papel de caballo por el de jinete, modelando el instinto. La pulsión apropiativa puede ser modelada de tal forma que la lime de sus efectos nocivos. Toda visión nietzscheana tiene su puesta en práctica así como “la idea siempre tiende al acto” (Rudolf Eucken), pero no poniendo en práctica los valores “humanistas”, sino precisamente poniéndolos en crisis, ya que estos valores legitiman a su vez el orden de cosas que produce sus valores. Y quién sino la televisión pone esos valores en el lugar tan alto en el que se encuentran, ya que ella tiene patrocinadores que a su vez tienen altos valores morales así como un desinteresado interés por trasmitírnoslos. Esos valores tienen siempre el mismo objetivo: mostrarnos que esta es la única realidad posible y que las demás son utopías. Debemos tener siempre presente que el socialismo ha fracasado y que siempre están los valores de la humanidad velando contra los marxistas, los ecologistas, los zombies o los extraterrestres. Nunca revelando cuáles son sus oscuros intereses pero siempre mostrando que sus intereses son oscuros. Vaciando de contenido histórico todo tipo de discurso pues la principal aspiración debe ser la de presentar la historia como una fatalidad cuya representación del mejor de los mundos posibles sea George Bush. El Todo, una concatenación de sucesos determinados para que el hombre se encuentre preso en su libertad individual y en su cárcel social. ¿Qué es lo que se oculta ahora? ¿Por qué la filosofía entendida según Enrique González Rojo es ese continuo “ocultamiento”? Porque ese mecanismo ideal del capitalismo debe ser evidenciado por el intelectual, un intelectual que se despoja de su potencial liderazgo, pues precisamente la enunciación de la categoría de la “clase intelectual” es la que hace tambalear la antigua discusión entre “capitalismo” y “socialismo real”, ya que evidencia que la sola socialización de los medios de producción es una falacia que beneficia a la “clase intelectual”, proclive a esconder sus intenciones de poder. El liderazgo no le corresponde al intelectual, en realidad no le debería de corresponder a nadie. La autogestión es el punto en el que confluye la elaboración teórica de González Rojo, una teoría social y una forma del pensamiento que debe vislumbrar finalmente su realidad. Pero sobre todo, quiero destacar que a la autogestión le interesa devolver la palabra a sus legítimos propietarios, ya que la palabra sí es una posesión legítima que ha sido negada por el capitalismo, en donde la concentración de la palabra ha sido tomada por la fuerza. En ese sentido “autogestión” es la construcción de un discurso propio en donde los excluidos se manifiestan y por eso tiene un compromiso con los oprimidos, a los cuales siempre es necesario enunciar pues a las mujeres, a las minorías sexuales y a los indígenas siempre se les ha borrado con el dudoso honor de ascenderlos al nivel del hombre neutro, “de la humanidad”. Por eso es necesario el rechazo al poder y a sus abogados, manteniendo “la voluntad de verdad”, aunque ignoro si eso es posible. Desafortunadamente no me es dado ver esa posibilidad aunque creo que no me satisface del todo la respuesta de "En marcha hacia la concreción", pues considero que el solo hecho de sustituir “poder” por “influencia social” en la actividad intelectual no basta. Creo en el rechazo de ciertas posturas intelectuales como la valoración estética, ya que en el caso de la construcción del canon literario o artístico, por ejemplo, persiste una voluntad de poder por medio de la cual el crítico decide qué leer antes de decidir con qué obras dialogar. La crítica artística en función de la valoración es un ejercicio de poder, eso se me viene a la mente, pero ignoro en cuáles otras está presente, aunque Nietzsche lo encontró en la “voluntad de verdad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decía antes que es inútil hablar acerca de este libro y de sus temas, ya que el “infinito” implica una sucesión sin fin de derivaciones, todas en potencia y la menor parte de ellas en el acto; pero al nombrarlo, esto es: al tomarlo entre las manos, ocupa una porción de espacio conceptual, pues el “infinito” no siempre ocupa una extensión infinita sino que puede ser contenido en un marco delimitado por el conocimiento, como si algo pudiera ser infinito “hacia adentro” o dentro de sus límites –que es como ocurre con la realidad, ya que ella es infinita dentro de sus límites. Es entonces que el espíritu se acerca a los entes y los toma entre sus manos para violentarlos, obligarlos a que muestren sus potencialidades, todos ellos reacios a mostrarse como son ya que al ser mostrados como “conceptos” evitan mostrar su devenir. Puesto que “cada ente persevera en su ser”, se resisten a mostrarse, se tienen que abrir al tiempo y ser vulnerados por su propio devenir. Se enfurecen y agreden, se excitan eufóricamente. Vergonzoso. ¿Pero ya ustedes habían visto antes que el ente luchara así con el espíritu hasta penetrarlo? Y es cuando el espíritu, fecundado por el ente, engendra la idea, para comérsela de inmediato, pues el espíritu quiere saber qué tan rápido es capaz de digerir sus propias ideas. Aunque a veces ocurre que es la inspiración la que fecunda el espíritu –y es más complicado pues uno quisiera entrar lo más posible en la creación que, de cualquier manera, nunca sabe reconocer la paternidad, crece casi por sí misma (eso quiere hacer creer) y termina por arrojar al autor de sí misma, como si acabara de dar a luz y el autor fuera el producto desechable y no ella. Es que la obra quiere ganar inmortalidad –y tiene cierto derecho, aun cuando no deje de ser objeto y su validez vuelva a depender de la “correlación de principio” en la que se encuentra atrapada. Pero es que los valores literarios –con los que se pretende medir y validar la obra– vienen necesariamente de fuera de esta “correlación de principio” y no están inherentes pues el autor y la obra los introyectan de un “afuera” siempre social. Aunque ese afuera social tiene un afuera cósmico, situado dentro de los límites del infinito, el cual tiene un afuera que lo supone “la condición de posibilidad real de todo lo que sucede”. Y lo que sucede está siempre en este marco, gracias al cual se ha podido exiliar a Dios, siempre al acecho, pretendiendo colarse a la existencia en cualquier objeto, porque Dios habita en la nada, la cual también debería ser exterminada pues es una puerta de entrada para Dios, quien hubiera deseado crear el mundo. Afortunadamente detrás de esa puerta del ser no hay nada, ni Dios sino sólo una causa que no es la primera, pues tampoco Dios podría detener la sucesión infinita de causas, no se podría poner detrás de ellas pues lo harían a un lado. Eso también interesa a Enrique González Rojo, pues la teoría cosmológica de Stephen Hawking tiene espacio para la especulación, aunque en el universo de González Rojo no haya espacio para las conclusiones idealistas de Hawking. “En tanto cuanto el universo tuviera un principio podríamos suponer que tuvo un creador. Pero si el universo es realmente autocontenido, si no tiene frontera o borde, no tendría principio ni final. Simplemente sería. ¿Qué lugar queda para Dios?” (Hawking) Sí, tal vez no haya un borde del universo, pero si lo hay me gustaría que alguien pusiera un letrero que dijera: “Aquí estuvo Enrique González Rojo, dando la batalla por el Materialismo Dialéctico”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8182128635017165056-3315000230009704965?l=pavelgranados.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pavelgranados.blogspot.com/feeds/3315000230009704965/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8182128635017165056&amp;postID=3315000230009704965' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3315000230009704965'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8182128635017165056/posts/default/3315000230009704965'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pavelgranados.blogspot.com/2009/01/para-deletrear-enrique-gonzlez-rojo.html' title='Para deletrear a Enrique González Rojo'/><author><name>Pável Granados</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04609011656434811413</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/S0eshy_DebI/AAAAAAAAAKs/bdyEt1bjTxs/S220/pavelmain.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/SWGQ8hYR6ZI/AAAAAAAAAIc/ic1feUF2j5o/s72-c/a04n1cul-1_mini.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8182128635017165056.post-3732598793358156250</id><published>2008-11-30T19:29:00.000-08:00</published><updated>2008-11-30T19:52:02.538-08:00</updated><title type='text'>Tepoztlán, una ciudad de rocas en terror</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/STNe0liNv0I/AAAAAAAAAIQ/8-oHeJTwo_A/s1600-h/sem-leon1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: undefinedpx; height: undefinedpx;" src="http://1.bp.blogspot.com/_FFKOXcnQXpE/STNe0liNv0I/AAAAAAAAAIQ/8-oHeJTwo_A/s320/sem-leon1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5274663846102810434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Carlos Pellicer tuvo una casa en Tepoztlán. En ella formó un museo de piezas arqueológicas y arte mexicano que hoy está detrás del convento del pueblo. Los ojos del gran poeta tabasqueño, hechos a mirar vertiginosos paisajes aéreos, se fijaron en los grandes montes que rodean la pequeña población. “Una ciudad de rocas en terror se subleva / y esa altura mortal se coronó de encinas”, escribió en 1949, luego de admirar el impresionante paisaje de sus alrededores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la mecenas y escritora Antonieta Rivas Mercado pasó por este pueblo, en los años veinte, y miró la cima del Tepozteco, soñó con levantar en su falda un teatro al aire libre, a la manera de los antiguos griegos, para que los dramaturgos tuvieran la escenografía más bella. Tal vez por esa causa, gente de teatro, como lo hiciera Carlos Solórzano, pasa largas temporadas aquí, al amparo de la encina, el pino, el oyamel, el aile, el enebro, la enredadera, el framboyán, el maíz y el aguacate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montes y leyendas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchos montes, hasta donde alcanza la vista; el Ocelotépetl o “cerro del tigre”, el Tlahuitépetl o “pico de la lumbre”, el Cihuapapalotzin o “cerro de las piedras preciosas” y el Yohualtépetl o “vigilante nocturno”. Y, principalmente, el cerro del Tepozteco, que alcanza más de 3 mil 300 metros sobre el nive
